¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

domingo, 29 de abril de 2018

Lo que hemos hablado en sueños:


¿Te ha pasado alguna vez de que alguna conversación se quedó pendiente y no se dio? ¿Anhelas algún re-encuentro o alguna situación que te aclarase algo? A mi sí. Me ha pasado. 

Me ha pasado de personas a las que nunca voy a volver a ver, por diversos motivos, y poder entablar con ellos una conversación agradable que lo aclarase todo. Poder solucionar mis dudas y entonces crear un ambiente de comprensión y amor, aún sabiendo que al despertar todo lo que se ha dado ha ocurrido en el mundo onírico. Un mundo paralelo al real, donde fluctúan situaciones que aquí por egos, orgullos, tiempos, experiencias... Y otras muchas situaciones, no se dan. 

Quizás el mundo onírico sea un reflejo, más elevado, de nuestra persona y por eso ahí pueden emerger momentos y oportunidades que aquí no. Por ejemplo, como aquel sueño donde volví a ver a mi abuelo, ese otro donde aquella amiga  habló conmigo, aquel donde pude decirle la verdad a personas que amo y que forman parte de mi camino... Una verdad, que sabemos, a veces resulta imposible decir en ésta dimensión. Quizás el mundo onírico, a veces, sea el único escape para nuestro verdadero amor y quizás ahí se traza esa realidad que nos gustaría experimentar, al menos una vez más, para que podamos sentirnos satisfechos. 

Anoche tuve un sueño con una persona que hace tiempo que no veo y me quedó claro el papel que tracé en su vida y el papel que trazó en la mía. Sin más te das cuenta que a la gente no se la deja de querer, si realmente lo que has sentido es cariño, y que todo cambia de lugar. Y cuando te sientes más abierto, aunque sea en el mundo de los sueños, todo se torna como una agradable conversación en una cafetería donde dos humanos con sus vidas de humanos y sus corazones de humanos se permiten abrirse mutuamente para decirse unas últimas palabras. Antes de que el recuerdo sea siempre tan corrupto. 

Con los sueños he aprendido cuánto daño he causado siendo orgullosa y dejándome empujar imperiosamente por mi incontrolable fiereza. No digo que ser fiero sea malo, sólo digo que como todo súper-poder requiere de una habilidad y de un compromiso para llevarlo de la manera más constructiva posible. 

A lo mejor lo que hemos hablado en sueños es verdad, porque a lo mejor la realidad es TODO y eso implica también lo energético, lo espiritual, lo no-tangible, el otro lado, la posibilidad... Y quizás como la realidad es todo, hay mucho de existencia incluso en aquello que ocurre en ese horizonte que se dibuja cuando nosotros cerramos los ojos y caemos en el profundo sueño. Ésta puede ser también una posibilidad, una teoría, a tener en cuenta para otras muchas realidades no sólo la innegable división del mundo de la materia y el mundo de los sueños, me gusta pensar que existen muchos otros mundos que trabajan y funcionan de manera paralela a la realidad que observamos con los ojos. A lo mejor son  universos de percepciones y de posibilidades infinitas, de almas que se reconocen y se respetan aunque nosotros como humanos con la mente podamos hacer lo contrario. 

Bueno lo dicho, aclarado queda lo que hemos hablado en sueños.... Me alegro de que el mundo tenga esa magia propia para cerrar heridas de forma natural sin dolor, ni escozor, simplemente mostrando la confluencia de dos caminos y experiencias distintas en aprendices del vivir.

viernes, 27 de abril de 2018

Si me quitas la esperanza, me quedo sin nada:


La esperanza es lo único que me queda para levantarme cada día y para conservar un rayo de luz que me permita seguir caminando. La esperanza es la frecuencia a la que me agarro cuando todo lo demás se viene abajo, cuando soy testigo de una sociedad que se destruye a si misma, cuando veo injusticias con matices diferentes, cuando no puedo hacer más pero me gustaría, cuando no encuentro mi sitio, cuando no entiendo quién soy o cuando no comprendo el motivo de porqué yo y porqué aquí... Entonces la esperanza para mi es como una brisa, como el aire que viene y me dice "tranquila, todo será pronto y todo lo comprenderás también muy pronto". 

La esperanza es la ilusión que me queda y me mantiene para poder sobrevivir en éste mundo de adultos repletos de imposibles, la esperanza es lo único que ondeo para no pensar que los demás puede verme como una loca incoherente. La esperanza es lo que al levantarme por las mañanas me motiva a escribir, al menos, un texto al día. 

La esperanza... Es la emoción y el pensamiento, ambos milagros, para poder tirar adelante con una fortaleza superior, más grande aún que sólo la resistencia. Con esperanza uno aguanta, pero aguanta con el corazón abierto y creyendo en algo mejor, es como una fe absoluta que energiza y revitaliza. Porque una cosa es aguantar los golpes de la existencia y de la vida simplemente desde la resistencia y la fortaleza física y otra diferente es soportarlos aferrándose a una vibración mayor... Posiblemente el sufrimiento, para aquellos que se agarran a la esperanza, sea bastante menor que para aquellos que sólo hacen las cosas porque hay que hacerlas.

Algunas personas consideran ilusas a aquellos que vivimos con esperanza, porque quizás ellos dejaron de hacerlo hace tiempo... A veces hay cosas que parecen lejanas y por desgracia esa distancia de espacio nos hace pensar que nunca ocurrirá, que no puede ser posible o que quizás es momento de ponernos con otras cosas y tirar definitivamente la tolla. 

Sin embargo la esperanza es una de esas vibraciones que nos impregnan con nuestra inocencia de niños pequeños, es lo único que nos hace sentir con esa sonrisa de deseo, seguridad y deseo. Es lo que nos hace pensar que quizás sí... Quizás cada vez que hemos mirado a las estrellas hay un pequeño milagro cocinándose a favor de nuestras ilusiones y de nuestros sueños, quizás esas veces que hemos soplado un diente de león su polen se ha esparcido como un polvo mágico que cumplirá con lo que le hemos compartido, quizás es cierto que si lo sientes muy fuerte en tu corazón todo termina por hacerse realidad. Y esa es la esperanza. 

Por eso te digo, si me quitas la esperanza me quedo sin nada porque es la única balsa capaz de sostenerme cuando me doy de bruces contra la cruda y cruel realidad.

jueves, 26 de abril de 2018

El amor saca nuestro adolescente:


Muchas veces hablamos de la clase de adultos que somos y otras muchas del niño o niña interior que tenemos cada uno... Pero pocas, poquísimas veces, hacemos referencia a nuestro adolescente interior.

Aunque la adolescencia es una de esas épocas a las que pocos volverían, es un punto de inflexión y definición muy importante a nivel psicológico, físico y emocional. Una parte muy importante de nuestras características como individuos se desarrollan o comienzan a desarrollarse en esa edad y aunque siempre decimos que los niños son esponjas, lo cierto es que creo que el ser humano siempre es una esponja y absorbe constantemente. En la adolescencia es donde más absorbemos: gustos, características, nos iniciamos en nuevos hobbies e incluso creamos relaciones sociales que pueden perdurar (aunque sólo sea porque es lo políticamente correcto) toda nuestra vida. Y lo que más recordamos con cariño es ¡cómo amamos cuando somos adolescentes!. 

Si bien de pequeños sentimos un amor intenso, indefinido y con cierta inocencia, en la adolescencia y con las hormonas en ebullición todo se empieza a mezclar con matices sexuales, atracciones que nos cuesta definir, primeros contactos con una realidad que también nos acompañará una vez que seamos adultos. Cuando amamos siendo adolescentes sentimos que nos podemos comer el mundo y posiblemente sea también cuando más nos marca el amor, incluso aún cuando siendo adultos y teniendo claras las reglas del juego alguien nos haga mucho daño, nos manipule o no tenga en cuenta nuestras sagradas emociones. 

Pero siendo adolescentes sentimos una nube donde todo es posible y somos capaces de enfrentarnos y encararnos a cualquiera que intente convencernos de lo contrario. Y todo se vive tan intenso, que parece que es lo único que existe. Conforme crecemos muchos vamos perdiendo esa intensidad y nos embadurnamos de la cruda realidad... Sin embargo hay un punto muy importante en ésta forma de sentir, un punto liberador, también inocente pero sobretodo que rebosa entusiasmo, ilusión y alegría. Tres energías que no pueden habitar de manera cómoda y sostenida bajo las sobreprotecciones del adulto y de su mundo de caretas, coherencia desmedida y objetividad subjetiva. 

Con cierta habilidad uno puede ser adulto y amar como un adolescente, sin que esto signifique una carga o una insana relación codependiente. ¿Qué es lo que podemos quedarnos del "amor adolescente" en el mundo adulto? Pues por ejemplo, no cortar la alegría y la sonrisa cuando un recuerdo sobre el ser amado se nos cruza por la cabeza. Otro ejemplo sería, no ponerle barreras a la espontaneidad... Una muy buena amiga mía me explicó que el amor es como una ola y que cuando te caza, no puedes encontrar nada para pararlo, sin embargo aunque el amor te llene a veces somos nosotros mismos quienes nos condicionamos y cohibimos. La espontaneidad y las ganas de hacer algo improvisado, como escribir un mensaje, realizar una llamada o una visita sorpresa llena de ilusión, marcan una significativa diferencia.

Quizás esa diferencia sea la libertad que se le permite a la vida para expandirse en forma de amor y quizás sea también la oportunidad que nos brindamos al volver a amar con pasión. Al final, es en éste presente donde se traza y cose lo más importante para el futuro, aquí tienes casi un 90% de la materia que necesitas para construir un futuro como deseas... Y creo que no hay mejor manera de tratar ésta energía que permitiéndonos sentir sin que todo sea tan cuadriculado. 

Permitir al amor sacar a nuestro adolescente interior (a ver no malinterpretéis, tenemos habilidades de adulto para no convertir todo en una crisis existencial como podíamos vivir en esa edad) es aportarle a nuestra vida una chispa de juventud, necesaria y fundamental para poder tener energía y tirar hacia adelante con lo que sea. Y lo que sea es también el amor.

Ya sabéis que yo soy de la escuela de "todo lo que está relacionado con el amor no siempre es fácil" pero resulta más llevadero si lo disfrutamos plenamente sin tener que estar reprimiendo y conteniendo nuestras muchas ganas ¿o no?. 

miércoles, 25 de abril de 2018

La intensidad femenina:



A veces resulta un poco difícil comprender qué es ser mujer rodeados por un sistema y una organización que lejos de favorecer nuestro enriquecimiento y nuestra sabiduría, nos lleva a caer dentro de profundos pozos rebosantes de autoconvencimiento. Este autoconvencimiento con el que nos han inculcado y criado nos ha hecho, de alguna manera, normalizar tratos injustos, etiquetas que nos sobran, definiciones que no son reales sobre nosotras y nuestra persona... De esta forma todo lo que emerge "intensidad femenina" ha sido etiquetado como histérico, descontrolado, salvaje (en el peor sentido), malo... Y todas las figuras femeninas que nos han ido acompañando desde la infancia han sido divididas en dos grupos; el grupo A lleno de princesas perfectas, sin inseguridades ni temores, con una completa confianza y certeza sobre si mismas, deseadas por el hombre encantador y ellas tan flamantes y perfectas... Y luego el grupo B mujeres que normalmente han sido las "malas de la película", llenas de terror, temores, rabia, odio, desconfianza, inseguridad que les lleva a una actitud "malvada" y un largo etcétera de lo "incorrecto" y lo "maligno".

Conforme vas creciendo y tienes la suerte de juntarte con hermosas mujeres que desnudan su alma frente a ti, como un símbolo de liberación y como una iniciación para tu persona, comprendes que esos dos grupos, más allá de todos los canales y medios que se utilizan para educar e inculcar a la sociedad, son dos caras de una misma moneda y esa moneda es una parte de la humanidad: las mujeres y más concretamente su sagrada feminidad.

Nosotras habitamos entre dos realidades que coexisten y convergen creándonos como humanos, como personas que somos. Esas realidades y dualidades son las naturalezas que nos componen, que son cambiantes, que nos cambian, que son transformadoras y que nos transforman. También son influenciadas por toda la energía femenina que hay en el mundo y por supuesto por todo aquello a lo que estemos expuestas.

Nosotras somos también esas mujeres decididas y con ganas de comerse el mundo, que creen en si mismas y se sienten poderosas, pero también somos ese mar de dudas, de incapacidad para vernos completas, de inseguridades que a veces nos llevan a comportamientos que más tarde creemos que son malos o lo que sea que vivamos cada una en nuestro camino de vida. Puede ser que al final fluctuemos entre esos dos espacios, hasta que decidimos aferrarnos a lo más lógico: somos humanas, imperfectas e intensas. Y la intensidad no es negativa, es la manera más poderosa de demostrar nuestra autoridad, nuestra fuerza y también nuestro valor. 

¿Y si reescribimos esos cuentos para niñas?...
¿Y si ampliamos nuestras miras para comprender qué es lo que ocurre en cada una de las mujeres implicadas en esa historia?...
¿Y si vemos que ambas mujeres implicadas somos nosotras mismas y no hay absolutamente nada malo en ello?...
 ¿Y si les otorgamos a todas esas "brujas" el trono que les corresponde?...
¿Y si quizás éste es un ejemplo de los ciclos y ceremonias de paso y evolución femenina que vive cada mujer?...

¿Y si Maléfica y La Bella Durmiente son la misma persona? Y quizás una parte importante de la sagrada intensidad femenina es precisamente esto... Observar nuestras dualidades, a veces enfrentadas y otras conviviendo en paz, sin que esto signifique algo destructivo contra nuestra persona y entendiendo que hay mucha autenticidad en la aceptación de nuestra capacidad metamórfica, de nuestras contrariedades que nos llevan a encuentros con nosotras mismas y a sabidurías que no alcanzaríamos de otra manera.

¿Y si en vez de juzgarnos por este mar de diferencias que forma parte de nosotras, comenzamos a comprendernos y amarnos así? Quizás ésta sea la manera más sana, real, eficiente de darlo todo al mundo, de dárnoslo todo a nosotras, de sentirnos completas y congruentes con nuestra indomable esencia y nuestra cualidad femenina más potente.

A lo mejor es momento de aprender de esas brujas malvadas, condenadas, juzgadas, etiquetadas y señaladas. A lo mejor es hora de estudiar su historia, de preguntarles, de comprenderlas, sin juzgar y sin convertir en malas a las princesas, con sororidad y abrazando así todo el abanico de realidad femenina que existe dentro de las mujeres, favoreciendo la liberación que tanto nos merecemos y soltándonos de lo impuesto que nos impide ser nosotras de la manera que más nos gusta, sin que esto signifique tener que seguir unas pautas establecidas por un sistema que nos encadena. Y aquí hay mucho de intensidad, porque quizás comprender qué es ser mujer es entender también éste fuego sagrado que vive con nosotras y con nuestras compañeras.

Gracias a Gothel, Cruella de Vil, Úrsula, Maléfica, La Reina (de blancanieves), La Reina de Corazones (Alicia en el País de las Maravillas), Madam Mim... Todas ellas han mostrado una realidad femenina muy poderosa, impresionante, autosuficiente y todas ellas han sido juzgadas por esa grandeza de su ser. Estos personajes también tienen características que empoderan a las mujeres, que les hacen reconocerse y que a pesar de ser cualidades positivas, han sido juzgadas como lo peor. Su papel ha sido una forma de sacrificio para llevarnos a abrir los ojos y ver cómo la sociedad se ha creído por completo todas éstas historias sin permitirse la posibilidad de entender más, de querer conocer el otro lado, esa parte que no nos han querido contar.

La intensidad femenina puede que sea también esto y no hay nada, absolutamente nada, de malo en ello.


martes, 24 de abril de 2018

Monogamia libre:


Ayer vi un vídeo que iba sobre un tema del cual llevo pensando varios días: el poliamor. 

El poliamor es una de las muchas formas de relacionarse sentimentalmente que existen. Un poliamor sano es tan enriquecedor como una monogamia sana. Lo que ocurre es que en estos tiempos que corren donde todos queremos ser "súper modernos" y mostrar que somos los mejores, desarraigamos cosas importantes de su fundamento, de su verdadero motivo o de su razón más profunda... Y entonces llamamos "x" a lo que no lo es. 

Si nos pasa de por si con el concepto del amor ¿cómo no nos va a suceder con otros conceptos? Y con esto no estoy diciendo que en el poliamor no exista amor, estoy señalando a todas esas versiones de relaciones sentimentales donde está ausente, precisamente, el amor. 

Para cualquier tipo de relación hace falta una gestión emocional correcta. Y esto no es fácil. Para el poliamor sano y enriquecedor hace aún más falta ese trabajo, ese compromiso, porque no exponemos sólo a una persona... Nos exponemos nosotros delante de muchas personas y también delante de lo más sagrado de nuestro interior y del de ellos: su vulnerabilidad y sus emociones y sentimientos. No tener en cuenta ésto lo único que nos puede hacer es tener relaciones tóxicas y cuantas más personas implicadas hay, mayor es el abanico de toxicidad que podemos impregnar. 

Dicho esto, me gustaría también hacer un inciso sobre todos aquellos de "mente moderna" que consideran que el poliamor es el antagonismo de la monogamia, exponiéndolo hasta tal extremo de ser capaces de definir la monogamia como algo negativo y castrador y al poliamor como la única y absoluta forma de amor liberadora, real y en consonancia con la independencia que los humanos merecemos... Pero ¿sabes lo qué creo? Creo que esa anhelada "libertad" existe en cualquier forma de amor, en cualquier estructura emocional donde realmente existe un verdadero sentimiento de amor ¿Por qué? Porque el amor implica compromiso, comunicación, respeto y apertura. Con esto quiero decir que es igual de sano en un poliamor donde todo se habla con compromiso, respeto, con etendimiento, con reconocimiento y humildad, de la misma manera que en una relación monógama donde ambos implicados se sienten igual de comprendidos. 

A si que lo importante no es la "forma" en si, en todo caso lo importante es que exista AMOR. 

Lo que ocurre es que muchas veces nos quedamos con lo divertido, también en las relaciones monógamas. El sexo, lo placentero y lo poco "complicado"... Pero una buena relación, incluso con nosotros mismos, tiene cosas que no son tan "fáciles" y a las que se debe hacer frente. 

Entrar en cualquier tipo de relación implica una tarea y es la tarea de respetar, respetarse a si mismo, mejorar y abrirse a dejarse enseñar. El problema quizás se encuentra cuando sólo queremos "la fiesta" y no nos queremos hacer cargo "del resto" de ésta manera cualquier tipo de relación se convierte en "policaca" o "monocaca"; en resumidas palabras: una mierda que destruye y ahoga a cualquiera que esté implicado en ella. 

¿Existe el poliamor? Por supuesto, alguien puede sentirse amado y con capacidad para amar a muchas personas, aunque también existen muchas cosas ahí fuera a las que llamamos cosas que no son y para eso hace falta ser objetivo. Considero que cualquier cosa que no sea realmente enriquecedora y sana, entonces no tiene amor. Puede ser una relación con muchos implicados, pero si no hay amor entonces no es "poli-amor". Puede haber solo dos personas y por eso denominarlo monogamia, pero si no hay amor entonces no es una relación "de amor monógama". 

Hay algo más allá, algo que no está centrado sólo en las etiquetas que le ponemos. Porque existen tantas formas de amor como de seres humanos hay en La Tierra y aunque lo ideal no es buscar, al final todos estamos a la espera del encuentro de aquella "forma/persona/s" que va con nosotros... Y la "casualidad" es que todos necesitamos unos mismos principios: ser amados por encima de todos nuestros desconsuelos, ser respetados por encima de lo peor de nosotros mismos, ser motivados, ser apoyados, ser ayudados, consolados, cuidados y también acompañados en todo lo que necesitemos ayuda de alguien/alguienes comprometido/s que se proponga a sostener con nosotros, lo que sea que tengamos que sostener cada uno. Hemos llegado al mundo para amar, de eso no hay duda. 

Y si hemos llegado a amar significa que da igual qué forma de amor vaya contigo, con que tenga amor es suficiente. Y el amor es una energía que nos hace sentir libres, porque cuando no hay libertad haycomo una carga que en vez de motivarnos e impulsarnos, nos lleva al ahogo y nos hunde en pozos que nos marchitan, nos encierra... Ese es el motivo de la sobreprotección: ver que no existe amor y nos encerramos para no sufrir. 

Porque aunque el amor no siempre es fácil, jamás será sinónimo de sufrimiento. Pero también existe una interesante complejidad emocional dentro de cada ser humano y de su propio universo de sentimientos y percepciones. 

¿Existe un poliamor libre? Sí. Porque si es un poliamor con amor real, la presencia del amor hará a todos sus protagonistas sentirse libres de verdad. 

¿Existe una monogamia libre? Sí. Porque si es una monogamia con amor, la presencia del amor hará a sus dos protagonistas sentirse libres. 

¿Entonces el poliamor nos ofrece más libertad que la monogamia? No. Sólo la presencia del amor, sea donde sea, es lo que nos hace sentir libres. La falta de amor en las relaciones (familiares, de amistad, de parejas...) Es la que nos hace sentir ahogados, cohibidos, condicionados y condenados. Y la condena, como bien saben los esclavos, es el antónimo a la libertad.

¿Cómo es una monogamia libre? A mi me gusta pensar que una monogamia libre es una relación donde ambos se comprenden, pueden compartir sus sentires, aceptan los puntos de evolución en los que se encuentran, hacen por entender sus grados de consciencia y saben lo que significa el compromiso con el otro. Es una realidad donde por encima de la complejidad se encuentra una naturaleza aún más poderosa: el amor. Y es el amor la única opción y oportunidad. Es una unión donde ambos se reconocen errando y acertando, donde ambos piden disculpan, se perdonan y se agradecen... Porque quizás lo único que hace emerger y crecer al amor, al verdadero amor que nos hace libres, es el respeto. 

Y quizás un respeto real nace de la admiración hacia el otro, también del reconocimiento, de la paciencia, de la humildad, del trabajo en equipo... Y es que aunque en la monogamia sólo existan dos implicados, eso ya es un equipo sólido y suficiente para hacer frente a los juegos que nos propone la vida. 

La monogamia libre existe, igual que existe el concepto del poliamor libre. Y una cosa no es contraria a la otra, son dos universos diferentes que existen para personas con necesidades, gustos, preferencias... distintas. Lo que veo es que muchas personas de mi generación se sienten realmente inquietos y aventureros en ésta vida y es natural querer probar cosas diferentes y sentirse así más en armonía con ser "modernos" y "populares". Pero a veces según cómo lo hacen, esto les lleva a denominar "poliamor" a lo que no lo es y tienden a una conducta radical donde tachan de negativo otras relaciones donde como epicentro de esa unión se encuentran el respeto y la comprensión... Y a eso tengo que decir: no eres más "guay" por tener una relación de poliamor y no eres menos "guay" por tener una relación monógama. 

Cuando eres guay, de verdad, es cuando lo que haces va en consonancia con la armonía del respeto, del amor y de la comprensión. Cuando comprendes la parte sagrada de los demás y también de la tuya y desde ahí creas tu filosofía de vida. Da igual lo que elijas o lo que prefieras, lo único que importa son los principios de impecabilidad, humildad, compromiso, amor, respeto... Y todos los trabajos que ello conlleva: saber reconocerte primero en tus mejores y peores versiones para abrir tu abanico de comprensión con todos los que te conozcan y sobretodo con los que te permitas sentir algo más profundo, independientemente del número de personas que sean. 

La monogamia libre existe, es la monogamia no intoxicada y que rebosa amor y respeto. Es la monogamia donde se comprende las necesidades individuales y también el motivo real de esa unión. Y es igual de enriquecedora, para quien lo elije como forma de relación, que el poliamor. 

lunes, 23 de abril de 2018

La Princesa Mononoke

Hay un valor importante en la mujer que se siente salvaje o al menos hay un valor importante en mi, que soy mujer y me siento muy salvaje. Es el valor de mi unión con algo mayor que yo misma, que nosotros, que el propio planeta donde vivo. Y es que no hay nada que me haga sentir más en sintonía con mi alma que ver la naturaleza, observar el cielo, amar, sanar, reconocer y crear. Crear constantemente.

Y entre tanto, te has colado con todo el caos que reconozco en mi vida, una fusión extraña donde he bajado parte de mis corazas y donde me he enfrentado a una discusión interna porque no sabía si era el momento y estuve dudando hasta atreverme. Tenía dos opciones: hacer al miedo dueño de mi vida o dar un paso de valentía. 

Di el paso de valentía y me observé reconociéndome de una forma que no había hecho antes. Me di cuenta de lo que pasa cada vez que me observas, cada vez que de repente me ves, cada vez que te digo algo o que nos ponemos a conversar juntos. Y siento toda mi magia diciéndome que tú también eres pura magia, que tienes algo de mago dentro... Y que ese "algo" no es poca cosa. Algo en mí me dice que eres capaz de ver lo que yo no veo.

No es de extrañar ¿con quién podría estar una bruja salvaje como yo? Si no es con alguien que comprenda la existencia sin ponerle nombres o definiciones. Y me encontraste enlazada entre mis precisas creencias, mis experiencias inexplicables y mi voluntad mayor. Desde el primer instante respetaste mi pasión por la naturaleza, también la familia de animales que me acompaña en cada una de mis aventuras... Y de repente, ellos te hicieron un hueco antes de que yo pudiese pensarlo. Y eso me hace recordar una de mis películas favoritas: La Princesa Mononoke. 

Quien ve desde el corazón puede observar en esa película una gran cantidad de arquetipos sagrados, también el arquetipo sagrado de una mujer libre que es acompañada por lobos, mientras contempla y protege lo más valioso: su hogar. Y su hogar es la naturaleza, la pura y sagrada naturaleza. Y entre tanto aquella mujer se encuentra con un hombre que le abre una experiencia nueva: otra clase de amor. Y él no le fuerza a ella a renunciar a su naturaleza y ella comprende por encima de todo su mayor trabajo, sin abandonar su primigenio compromiso con lo sagrado que le rodea. Y quizás hay algo de nosotros en esa película, cuando yo te hablo de la magia del universo y tu no corriges lo que digo, me cuidas y no me haces sentir como una loca a la que le falta algún tornillo. 

Entonces como te dije, lo he visto claro... Lo importante que es un hombre que acompaña a una mujer a ser la versión más poderosa y liberada de si misma. Viendo como se transforma en una fuerza suprema que se presenta con soberanía para crear, compartir, amar y acompañar. Y aún vi más magia cuando me dijiste "Cada día tengo más claro que eres una gran compañera... no me cabe duda" .

Admiro la voluntad de tu empecinado corazón que se propuso esperar con confianza y supongo que también te ayudó alguna petición mayor al cosmos. Estaba tan cerrada que no me atrevía ni a que pasases la pata por debajo de la puerta, huía de algo como una unión real porque pensaba que todas las rupturas del pasado habían ocurrido porque yo hacía daño a los demás. Sin embargo tu paciencia, sin expectativas, y ese cariño que demostraste incluso antes del primer beso... Me hizo replantearme una realidad diferente, una posibilidad de que quizás hay cosas que ocurren y desgarran por dentro para precisamente conocer lo más humano de nosotros. 

Y entre lo más humano, a lo mejor se encuentra el hecho de seguir abiertos a la oportunidad aunque por dentro seamos escombros y estemos hechos añicos. Porque por mucho que intentes huir,cuando el amor que viene es bueno lo mejor es dejarse llevar. 



El amor con los demás y su belleza:


(Me gustaría que mis títulos de post fuesen más cortos, pero no puedo evitarlo... ;-) )
Aquí estoy de nuevo para compartirte otro gran tesorito que he ido descubriendo en ésto del camino al que llamamos vida. Y espero que éste hermoso texto te ayude, te oriente y te abra los ojos a una de esas muchas, e importantes, realidades que viven y existen para nosotros. 

Creo que el mayor propósito personal que me puse para éste año era vivir más real, de corazón, de una forma que me hiciese mejorar aún más en cualquier ámbito pero sobretodo mejorar como persona. Porque siento que mejorar como persona es lo único que realmente importa en toda ésta enorme aventura y precisamente algo tan importante está muy ligado con las relaciones que entablo con los demás y sobre eso va todo, también todo éste texto. 

Como siempre digo, de alguna manera vivimos bombardeados por una información constante que nos motiva a tener una vida "healthy" con nosotros. Nos llega cómo poder tener hábitos de vida saludable a todos los niveles: dietas, rutinas de ejercicios e interesantes trucos para gestionar muchos desajustes emocionales, estrés o ansiedad. Todo eso está basado en un punto común "nosotros", pero más concretamente nuestro "yo" individual y es maravilloso porque uno debe centrarse en si mismo para mejorar su vida y sobretodo para aportar más calidad a su propia existencia, es algo que sólo depende de uno mismo y nadie vendrá de fuera para que tú lo logres porque tiene mucho que ver con el compromiso que te tienes, que me tengo, y también con lo involucrado que nos sentimos al querer crear realmente una vida sana, según sea también nuestra opinión/visión de qué es sano. 

Ahora bien, uno debe ser sano también, en la medida de lo posible, con los demás. Y ésto es un trabajo que en ocasiones puede ser tan "difícil" (a priori) como nos puede parecer el acostumbrarnos a una vida sana para nosotros mismos. ¿Cómo uno aprende a ser sano con los demás? Pues evidentemente tu mejor maestro será el ejemplo que te des a ti mismo... Está claro que si quieres ser amable, de corazón, con los demás necesitas aprender a serlo contigo. De igual manera si quieres poder compartir con los demás, tendrás que aprender a compartir contigo. Pero bueno, como pienso que llevas ya un tiempo leyéndome vamos a obviar ésta parte pero dando por hecho que comprendes y conoces bastante bien éste concepto y vamos a ir directos al grano, al motivo real de tan interesante título: amar a los demás. 

El ser humano tiene una innegable capacidad para dar amor, compartir amor, hacer el amor, vivir en amor... Y este es uno de sus mayores dones, yo lo considero prácticamente un super-poder. No sólo el humano lo hace, creo que es un super-poder que existe en todo el universo y donde todas las especies animales, vegetales... Están implicadas. Así lo he visto y por eso así lo creo, con firmeza. 

Una vez que comprendes que podemos vivir en amor (el amor tiene muchas formas, no es sólo lo que nos han vendido a través de diversos canales que nos influyen a diario... El amor también puede ser establecer límites, superarse, motivar a otros para que se superen, comprometerse en mejorar algo... La fuerza del amor se adapta al campo donde se le implora su presencia) entiendes que puedes amar a los demás. Y es necesario, de alguna manera, no separarse de esa naturaleza pues es la que nos empuja a nuestra parte más sana, abierta y humana. 

Personalmente vivo enamorada de la gente que forma parte de mi vida. Les amo con todo mi corazón y como sé. Les amo como me permiten, como se dejan y como puedo. Y les admiro. Me he dado cuenta que entre la admiración y el amor que les siento, les comparto y les demuestro, a ellos les crece algo. 

Es importante amarse a uno mismo, por supuesto. También es igual de importante dejarse amar y amar a otros para formar parte de éste circulo sobre el que te informo. Porque cuando uno se ama aprende a hacer emerger lo mejor de uno y cuando amas a los demás, motivas e inspiras a los demás a hacer emerger lo mejor de si mismos ¿y qué es lo mejor de cada uno? La belleza real de su ser. Y por belleza no me refiero a lo que nos venden detrás de exitosas y costosas campañas publicitarias, me refiero a una belleza que no es apreciable con los ojos, es más algo que podemos percibir desde el interior, es más como una fragancia de vibración que se nota sutilmente y que lo empapa todo con una frecuencia inexplicable con palabras. 

Dicho esto: amar a los demás hace emerger su belleza. Y todos somos, de alguna manera, colaboradores en ésta tarea tan interesante. ¿Te has fijado como la gente cambia su semblante, su postura corporal, su actitud... cuando les dices algo positivo de ellos? ¿Te has dado cuenta como la gente se pone realmente bonita cuando aprecias su belleza personal y emocional? ¿Has sido capaz de ver cómo los demás cambian cuando te atreves a decirles lo guapo que se levantaron? ¿Has visto cómo la gente empieza a mostrar su lindura cuando uno es capaz de decirles lo bonito que se pusieron el corazón? ¿Has visto como muestran una sonrisa que es completamente distinta a las demás? ¡Ahí lo tienes! Esa apreciación, que puede pasar casi inadvertida, es la muestra y el mayor ejemplo de que el amor hacia (y con) los demás les hace darse cuenta de su habilidad para mostrar su belleza, tenga la forma que tenga y sea como sea. 

Cuando amas a los demás: familia, amigos, pareja... Y se lo haces saber, les acompañas a re-descubrir algo y no sólo eso, también les llevas a ver una parte de si mismos que si no estaría siempre oculta debajo de muchas máscaras, que la mayoría de las veces nos impiden mostrar lo más hermoso de nosotros. Decirle a alguien lo guapo que está, por ejemplo, le hará reconocer su propia belleza. Y en la belleza (física, emocional, intelectual, energética, espiritual...) hay un poder de presencia muy importante para tener una vida sana, una vida que realmente esté a la altura de lo que somos, de nuestra parte más elevada y divina. 

Y quizás todo esto es una parte del encanto de la vida... De ese tipo de cosas, fundamentales, que dan un significado a todo este poderoso viaje. 

(Cada vez que te digo lo guapo que eres, lo bella persona que me pareces, el corazón que tienes... Te veo aún más bonito, a si que voy a procurar decírtelo más para que lo integres, para que no lo olvides, para que sanes... Para que te ames.)

viernes, 20 de abril de 2018

Mi lado oscuro también es mi belleza:


"¡Qué guapa eres!" Me dicen muchas personas, "¡qué cuerpo más bonito!" me han dicho otros, "¡eres super atractiva mental y físicamente!" y así muchas frases parecidas que hemos recibido muchísimas mujeres. Que no digo que sea malo, según la circunstancia y quién te lo diga, pero lo que quiero decir es que hay más y que la belleza, en sentido físico y emocional, esconde mucho más que lo que sólo apreciamos con un simple vistazo de esos que parecen decir "¡ay! (suspiro cálido)".

Muchos se quedan en eso, en una parte de mi belleza. Creo que el conjunto de todo mi atractivo está precisamente en poder apreciar mi lado oscuro. Yo no soy un jedi comprometido, ni siquiera sé a veces qué es lo realmente correcto, yo soy la realidad que se mueve entre las dualidades naturales de la existencia. Y como yo, muchas mujeres que han decidido liberarse y pasarse por completo al lado salvaje de su presencia. 

Aquí viviendo en el lado más salvaje de mi persona he encontrado que ha habido rincones donde jamás nadie se ha introducido ni para darme dos besos... Será que causa temor lo más humano que existe en la mujer. Y por eso reivindico en éste texto, para mi y para todas las mujeres, que mi lado oscuro también es belleza. 

Mi lado oscuro también forma parte de mi sonrisa, de mis curvas, de mi mirada, de mis bromas, de mi conocimiento, de mis caderas, de mis pechos, de mis manos, de mis conversaciones, de mi forma rápida para aprender, de mi manera de besar, de la forma de mi culo, de mis dedos finos, de mis labios rosados, de mi largo y abundante pelo... Mi lado oscuro está en todo eso, también está en parte de mi alma, en mi corazón, en mis palabras, en lo que creo y en lo que destruyo. 

Yo no soy capaz de dividirme y de crearme una falsa expectativa de mi misma, yo sé que hay días donde arrancaría cabezas con un enorme bocado, yo siento que hay momentos donde una enfurecida y hambrienta jauría corretea por las partes más profundas de mi cuerpo, yo sé que hay momentos donde mordería para hacer sangre, donde encendería una cerilla con una intención muy clara y definida... Yo sé que hay veces que me lío yo sola en cosas que son llanas y sencillas y que de ese lío emergen otras verdaderas facetas, como por ejemplo inseguridades, patrones destructivos, depresiones y ansiedades. 

Pero ¿sabes? Mi lado oscuro también pertenece a todos mis ángulos de belleza y de atractivo. Da igual desde qué perspectiva hayas decidido mirarme, si hay algo que te parece bonito en mi, ahí también hay unas cuantas gotas de mi propio lado oscuro. 

Porque tanto se ha idealizado con lo polémicamente correcto, con la educación al extremo rozando una insensata puntilla, que finalmente nos hace entrar en cólera, una cólera real porque al final estamos intentando apoyarnos en una expectativa impuesta a nivel social que nos hace sentirnos parte de algo, hasta que somos conscientes y vemos que ese algo es... nada. Porque sólo estamos cumpliendo con lo que se espera de nosotros, sea esto en consonancia o no con lo que sentimos de alma y corazón. 

Y yo decidí romper con eso. Me propuse ser yo misma, con todo o que supone y asumiendo tanto lo bueno como lo malo, algo que me ha hecho sentir aún más fiel a mi misma. Y en esta inquebrantable fidelidad se basa una importante parte de mis decisiones, acciones y proyectos. Y también puede despertar mucha oscuridad/sombras porque es algo que no está aceptado y respetado por las grandes mayorías, eso levanta ampollas de oscuridades irreconocidas. Si la/s reconoces, entonces toda esa turbiedad se convierte en parte de tu particular e irrepetible belleza.

Mi lado oscuro es también toda mi belleza; la interior y la exterior. Y entonces te das cuenta que hasta que alguien no es capaz de ver esa parte, no es capaz de valorar de manera completa quién soy como ser humano.

Me desmiga la rigidez :


Se me desmiga la rigidez cuando me mira. Y es que por mucho que intente ponerle y ponerme límites, algo se viene abajo inexplicablemente. Y en ese algo aparece otra naturaleza, diferente, más libre y más renovada. 

Se me eriza la piel cuando me ve de lejos, aún sin haberme dado ningún beso. Y el corazón se me acelera unas horas antes del encuentro. Y en su ausencia me doy cuenta que cuando está presente, cuando está conmigo, mi propia presencia se vuelve algo aún más significativo... Me hace caer en la cuenta de que no soy sólo arena, piedras, aire, barro, lluvia del amazonas y huracanes del trópico, que soy todo eso y además un poco más, algo que ni siquiera las propias palabras podrían explicar. 

No hay mariposas en éste recipiente humano, ni inquietantes cosquillas en las entrañas, es simplemente que cuando le veo se me agranda el pecho y siento esa fuerza de millones de colores que desde ese punto, de amor y encuentro, liberan cada uno de mis pensamientos. 

Se me vienen abajo, con mucha elegancia, lo que siempre he creído y se me abre la mente a conceptos nuevos que nunca había imaginado. Y por si esto fuese poco, también te digo que cuando él está conmigo todo lo que es mi poder divino se alimenta fuerte, coge más energía, entusiasmo... Y es que cuando me desnudo el cuerpo, o el alma con las palabras, me mira sin decir nada y en su cara se ve todo lo que el corazón nunca pronuncia pero que tampoco calla. 

Hay algo, algo de magia, en ésto de que otros te vea. Y cuando otros te ven, incluso dentro de lo más profundo de tus peligrosos pozos, de tus etiquetas, de esos pesos y esos arrastres que llevamos como justificación, como patrón, como bandera para autodefinirnos como personas... Cuando otros te ven así y aman incluso lo que para ti resulta imposible amar, se crea una unión íntima, sanadora, sagrada... Que está por encima de cualquier otra cosa. 

Pues a eso he llegado cuando veo que no huye, incluso cuando yo me enrosco en lo más difícil. Me he dado cuenta de lo importante que es que un compañero te sienta, y aunque para mi de repente todo se convierta en inseguridades y todo vibre en esa frecuencia maldita, tiene esa habilidad que cuando él sopla con sus palabras y despeja con su mirada, lo que parecía gris y eterno se convierte de nuevo en una experiencia del pasado, la única manera de enseñarle que aunque soy buena la bondad no es lo único que llevo por dentro, que aquí hay también miedos, experiencias, heridas y cicatrices de las que duelen tanto que como alguien se acerque sólo a echarles un vistazo sientes que con la suave brisa de su respiración se abren de nuevo.  

No puedo ofrecerle mucho más que quien soy y quien voy logrando ser, por eso lo único que puedo pedir es que ojalá esté tan presente en mis palabras como lo está en mi experiencia de vida. 

miércoles, 18 de abril de 2018

No es fácil:



Si fuese fácil no seríamos humanos, seríamos otra cosa, otra especie, otro ser... Porque si fuese fácil no fluirían entre nosotros los miles de universos que coexisten dentro de cada ser. Y puede ser que si fuese fácil, a la primera, no descubriésemos lo que hay detrás de las vendas que a veces nos ponemos para taparnos los ojos y dejar de ver lo que el corazón lleva tiempo observando en silencio. Y quizás si no fuésemos humanos, amarse sería algo tan sencillo que no sería el arte que hoy es. Porque amar es el mayor arte que existe en la humanidad. 

Y si fuese fácil no habría egos, ni dudas, ni asombroso, ni incertidumbres, ni rabias, ni heridas, ni cosas que escuecen... Y seguramente no habría imperfecciones, ni taras, ni registros, ni mochilas, ni errores, ni equivocaciones... Pero ¿Sabes? Sí fuese fácil yo no volaría con éstas alas rotas que he recompuesto con pequeños pedazos que me he ido encontrando de mi misma mientras me superaba. Y si fuese todo fácil, seguramente no nos habríamos conocido en una realidad tan imposible y con un sinfín de paciencia llena de oportunidades que nos tuvimos que otorgar mutuamente para hacer que esto emergiese, ocurriese.

Si fuese fácil tú no serias ese hombre con un niño dentro, que se ha esforzado por fluir y comprender el mundo, intentando no terminar aún más roto y conservando por encima de todo la confianza en la vida y sabiendo que volverías a encontrar alguien que te amase verdaderamente. Porque si fuese fácil no tendrías que haber trabajado con tesón para demostrarle al universo que no has dejado de creer en tu fe ciega para mantenerte abierto, incluso después de tantas mentiras y malos tragos de pasados que te han llevado a enfrentarte a profundos vacíos, guerras donde parecía imposible terminar en paz, heridas que te hacían pensar que acabarías tan mal que iba a ser imposible intentar reconstruir un nuevo universo.

Porque si fuese fácil yo no sería quien soy, tú no serias quien eres y seguramente no nos habríamos encontrado ni habríamos compartido lo que sentimos, lo que siento, lo que sientes y lo que vemos. 

Nos hicieron idealizar con realidades utópicas haciéndonos olvidar que al final, la mayoría, somos seres rotos que hemos aprendido a sobrevivir con nuestras fracturas... Y nos hicieron creer que si no es fácil, simplemente hay que salir volando, tirar por la borda lo que de verdad importa sin permitirse oportubidades de verdad, sinceras, para uno mismo y para compartirlas. Porque nos hicieron interiorizar un "idealizar" desarraigado de la verdad de la humanidad, de las personas, que hemos nacido con un corazón por bandera y nadie nos explicó que se requiere de paciencia, entusiasmo e ilusión para mantener el corazón como símbolo a pesar de todo lo que hemos podido vivir. 

Y al final los que se quedan pueden decir orgullosos que nada es fácil, porque la facilidad es un concepto ilusorio que no concuerda con la realidad de la vida. Ni nacer es fácil, ni vivir es fácil, ni morir es fácil... Y de entre tanto, amar tampoco es fácil. 

Aquí estoy escribiéndote para recordarte lo que ya te dije: si fuese fácil, no seríamos humanos. 

Y es que como publiqué hace poco: el amor es el nuevo viaje. Sumergirse en esa experiencia, realmente abierto y comprometido, es ser consciente de que se despertarán algunos miedos, es asumir que "somos dos" con mundos diferentes y sentires distintos, con batallas internas que tenemos que ir solucionando y arreglando, mientras en equipo construimos algo nuevo, un conjunto, una realidad completamente diferente, un ente energético con su propia necesidad y crecimiento.

Sólo quería que supieses que aunque a veces las cosas no son fáciles, no significa que te quiera menos. Siempre me sentiré como una novata en esto de ser humanos, mientras me parece que constantemente aprendo a apreciar el valor de la vida. Y me siento aún más novata, si cabe, en esto del amor... Que cada día me hace sentir aún más desnuda. 

Yo no busco alguien a mi medida, no tengo ninguna expectativa, no me propuse encontrar un ideal y enamorarme locamente. Simplemente le dije a la vida: merezco sinceridad, amor sin medida, alguien con quien compartir, alguien con quien sanar y poderle mostrar que a veces me encuentro sumergida en cuevas muy profundas... Y así, con el tiempo, la vida me presentó tus pequeños gestos. 

Entraste a mi interior con escoba, con cariño, con besos... Y hace poco le eché un vistazo, has sembrado una semilla nueva en el centro de mi ser. Has barrido, has fregado, le cambiaste el agua a los peces de mi propio Piscis acuario... Y Has visto de primera mano como en el pasado me he sentido sólo como un menospreciado trozo de carne del que no importaba su sentir, que hacía tiempo que nadie me miraba como me miras tú a mi. 

Y que entre tanto hacerme el amor, a veces entre las sábanas y otras simplemente con detalles y palabras, me he dado cuenta que simplemente necesitamos comprender que lo fácil no existe en un mundo donde lo natural se ve mal, distinto y juzgado y donde vivimos sobreprotegidoa porque aún existen personas capaces de aprovecharse de la vulnerabilidad de otros.

Hoy vengo a disculparme, por si cometo errores que a veces hagan los tramos más cuesta arriba. Vengo a repetirme que soy humana aunque a veces me crea otras cosas, mejores o peores dependiendo del día. Y también vengo a exponerte mi más profunda admiración por tu persona, aunque te resulte imposible de creer quiero conocer los rincones más profundos de tu ser, tambien en nuestros días más fáciles y difíciles y que por encima de eso nunca dejemos de ver, sentir y creer en el amor que nos ha hecho encontrarnos de una vez.

Y lo que ha unido el amor, que no lo separe la complejidad humana.





lunes, 16 de abril de 2018

Hasta que sepas lo que quieres:


Todo ocurre de una forma, a veces, un tanto dolorosa. Aquella experiencia te ha dejado tocad@ y por un tiempo estarás vagabundeando en situaciones, cuanto menos, parecidas. Y pasarás por el aro una y otra vez, y todo parecerá rígido y profundamente sufrido. Caerás en la cuenta de que el amor es malo o de que quizás no has estado enamorado y sólo ha sido cierta obsesión. Y parecerá que a tu alrededor emerge, como una mala hierba, una coraza que te aisla del mundo con intención de estar sólamente contigo... craso error, porque el material de esa coraza es un aislante para todo tipo de amor, incluido tu amor hacia ti. 

Es una cosa por la que hemos pasado todos o casi todos: el mal de amores. Experiencias a las que sucumbimos y terminaron destrozando tanto y en pedacitos tan pequeños que pensábamos que nunca jamás volveríamos a ser los mismos y que lo más importante, de manera narcisista, somos nosotros y nuestro mayor orgullo-ego. De esta forma, por X motivos, también hemos hecho daño inconscientemente. Aquí te diría un consejo bien hermoso que me llegó a mi en su momento, en un momento de rabia desmedida y de rencor, de furia salvaje y de ganas de destruir todo: no te conviertas en quien te hirió. 

Tenemos dos opciones, la primera es ser como esos muertos en vida que no son capaces de amar y la segunda es... es no ser así, tan sencillo como eso. Por eso, no te conviertas en ese tipo de personas que no desean amar o en ese tipo de personas que por no desear amar se quedaron con lo de fuera, o en el otro tipo de personas que por no aprender a amar se volvieron egoístas o en aquel tipo de persona que por no querer amar se convirtieron en manipuladores sin escrúpulos... No, no hagas eso. 

Mi consejo es que te abras al amor, siempre. Dure éste unos instantes, unos meses, unas semanas o toda una vida... El tiempo es tan relativo que por eso, a veces, olvidamos la fuerza de la relatividad. 

¿Te cuento una cosa? Si no huyes, al final esos pedacitos se vuelven a unir y vuelve todo a funcionar de nuevo. Y al final por no aislarte te sientes incluso mejor contigo mismo, a solas o en compañía. Y al final incluso tu propio bienestar mejora con creces... Pero esto ocurre solamente una vez que después de haber mostrado tu valentía y tu fuerza, comprendes desde el corazón que es lo que SÍ quieres. 

Cuando sabes lo que quieres ya nada te hace temblar, si acaso vibras de una manera respetuosa y llena de dicha al ir en busca de ese encuentro. Cuando sabes lo que quieres el miedo no te conquista y todo se llena de habilidad para conseguirlo, cuidarlo, protegerlo... Porque cuando sabes lo que quieres las dudas se disipan, porque ya sabes y estás convencido y no hay nada que ocupe más y que sea más grande que un convencimiento. 

¿Qué quieres? Si quieres amor, lo que debes saber es qué amor quieres. ¿Quieres un amor para crecer, sanar y vivir? ¿Eres capaz de abrirte a todo lo que suponga? Supongo que si es lo que quieres, serás capaz. 

Hasta que no sepas lo que quieres no ocurrirá, y posiblemente vuelvas a círculos que creías cerrados, a anhelos que creías inexistentes, a inquietudes que desgastan tu mente, a hermetismos destructivos, a patrones para sobre-protegerte... Y hasta que no sepas lo que quieras, posiblemente lo mejor no pase y venga una y otra vez la misma lección, hasta tenerla aprobada.

Recuerda que te queda toda una vida para repetir de curso, pero que sólo tú eliges. 


Un "afuera" real es un "adentro":

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Vivimos la exposición, al exponernos, al exponerse. También vivimos para lo que está expuesto, para todo lo exterior. Y eso hasta cierto punto puede ser algo muy bueno, pero también algo muy malo.

Nuestras herramientas para exponer son también la que nos pueden ayudar a exteriorizar, aunque a veces las usamos de otras maneras. Pero por otro lado son las mismas que nos condenan a una sociedad que nos entretiene y nos hace perder el tiempo de puertas para afuera. Nos tiramos más tiempo mirando fuera de nosotros, que a veces olvidamos el mundo interno que tenemos... El cual es más extenso, poderoso, enriquecedor... Que toda la envoltura que sobre-protege el sistema en el que vivimos y los rolles que nos han colocado. 

Y es que mientras andamos entretenidos somos más sumisos, más fáciles de controlar, le damos menos el coco, banalizamos con mayor facilidad y nos perdemos también con la misma habilidad. Por si esto fuese poco, el hecho de que estemos perdidos nos condiciona haciéndonos creer en ilusorias y enredosas trampas, que de no estar tan liados con esa "pérdida personal" podríamos solucionar en un pis-pás.

Cuando caemos en trampas somos carne de cañón y cuando somos carne de cañón, vendemos y regalamos nuestra libertad a otros a quienes no les pertenece. Precisamente caer en la cuenta de esto es, literalmente, despertar. 

Las personas más acostumbradas a vivir "hacia el interior" encuentran que la sociedad que les rodea ya no tiene tantas maneras y mañas para atraparles. Todo es sobre-estimulación porque perder parte de esa sobre-estimulación sería concedernos un tiempo para nosotros y un tiempo para nosotros puede llevarnos a querer entrar adentro, saber quienes somos, qué hacemos aquí, cuál es la verdadera importancia de la existencia, cómo se vive todo en éste o en otros planos, cuales son las teorías que podemos investigar, como es nuestra capacidad emocional y cómo de real es nuestro don innato de la creación. Por eso es más fácil estar entretenidos, mirar fuera sin observar, dejarse caer en abismos de distracciones, pasatiempos y esparcimiento. 

Quizás para vivir un sano y real "afuera" uno necesita vivir por más tiempo adentro, sin miedo. Un mirar los caminos del alma, un mirar los secretos escondidos en el cuerpo, en la mente, en el espíritu, en la persona, en la pasión, en la tristeza... Aprender a estar con uno sin que la distracciones sean más fuertes que el placer de encontrarse adentro de si mismo y sentirse, literalmente, como en casa. Quizás aquí está la técnica deseada, y sé que suena muy fácil en palabras y es muy difícil en hechos/rutinas, lo sé por propia experiencia. 

En realidad nos engañamos con problemas que no existen, preocupaciones ilusorias y malos sabores de boca que son evitables. Todo esto se reduce considerablemente cuando uno consigue llegar adentro de si sin que suponga un trauma, simplemente disfrutando de la experiencia y del viaje de conectar con uno. 

¿Quieres ir a las estrellas? Quizás el camino más corto para ello sea, precisamente, yendo al interior de ti. 

¿Quieres viajar por el mundo? Quizás la manera más rápida de conseguirlo sea, primero, viajando adentro de ti.

¿Quieres materializar lo que deseas? Quizás el truco está en hacerlo materia en tu fuero interno. 

De lo contrario puede que todo se convierta en tiempo perdido, en añoranzas que se lleva el pasado, en nostalgias de historias que acabaron, en aventuras que suenan a libro viejo, en circunstancias que no se dieron... Quizás por no ir más adentro es por lo que estamos destruyendo lo que hay por el exterior, porque a lo mejor no somos conscientes realmente de todo el desastre que tenemos en nuestras profundidades y que sólo arreglándolo ahí podremos hallar la manera para hacerlo también por fuera. 

- Abre los ojos.- Me dijeron.
Entonces los cerré muy fuerte y me vi por dentro y comprendí que uno no puede abrir los ojos si no ha visto su lado más íntimo, profundo e interno. 

Porque al final donde uno quiere volver, siempre, es al hogar y el hogar es sólo la llama que habita dentro de cada uno de nosotros. 

viernes, 13 de abril de 2018

Entre la aprobación y la desaprobación:


No sé si será porque vivimos en un sistema que desde pequeños nos inyecta y enseña la fuerza de la aprobación, por ejemplo, en el sistema educativo: si no cumples con los objetivos (que son expectativas impuestas por otros) no apruebas y por lo tanto no pasas de curso. Ésto llega también al ámbito de familia y también desde bien pequeños: si no eres bueno y cumples con cómo yo creo que tienes que ser/comportarte, no serás un niño bueno y no te querré/haré regalos/estaré contento contigo. Y finalmente, conforme crecemos, ocurre algo parecido en el ámbito de amigos (a estos los llamo los "malos" amigos): si no eres como nosotros/haces lo que nosotros, no puedes formar parte de nuestro círculo. 

Sea como sea, entre opiniones y aprobaciones nos han dejado mal heridos y rotos, arrastrando la necesidad de una aprobación externa y tiñendo a aquellos que no la necesitan como rebeldes anti-todo, en vez de como personas con una personalidad y unos sentimientos lo suficientemente fuertes como para priorizar por su bienestar y su amor propio por encima "de qué le parecerá a los demás". A lo mejor me equivoco, pero tiendo a ver ésta presión en escalones de la sociedad que son más "exigentes" (en el peor sentido de la palabra) y me refiero a esas "clases sociales" que dan aún más importancia a la imagen, a la reputación... Y que les importa más lo que diga Fulanito que lo que sienta su propio hijo. Ésta falta de educación emocional crea personas que sólo se centran en lo material y favorecen aún más el sistema neoliberal.

Quizás es momento de dejar de vagabundear en los callejones que se conforman entre la aprobación y la desaprobación. Lo sé, a veces escuchar algo de afirmación, consentimiento y elogio resulta como un maravilloso orgasmo para nuestros oídos y nuestro ego, y sé que necesitamos (porque vivimos en un mundo que a nivel social es todo lo contrario) pistas de saber que realmente no estamos constantemente haciendo "mal" las cosas y errando. Pero una cosa es el refuerzo positivo, lo cual muestra características innatas de tu persona frente a ti para que seas capaz de admirarte con ellas como un individuo constructivo y capaz y otra muy diferente es la búsqueda de la aprobación.

La búsqueda de la aprobación quizás denota que no te ves lo suficientemente capaz y autónomo para hacer las cosas sin que otros te apoyen en ellas. También puede demostrar debilidad, sensación de pequeñez, baja autoestima, incapacidad para liderar o para tomar iniciativa y fuertes carencias afectivas. Pero ya te digo, no es momento de sentirse culpable porque vivimos en un entorno que nos ha hecho creer esto a lo largo de muchos años, haciendo que renunciásemos a nuestro propio poder poniéndolo sobre los hombres y el juicio o valoración de otras personas. Ahora es momento de responsabilizarse, reconocer qué es lo que sientes ¿quizás sea miedo? A lo mejor tienes miedo de hacer las cosas y que al salir "mal", porque nadie las ha aprobado anteriormente, pueda tener fuertes repercusiones en tu contra, sobretodo a nivel social. A lo mejor temes no llegar a la altura, a lo mejor temes errar, quizás tienes dudas de tus propias capacidades.

La aprobación externa es, en realidad, una condena. Pues te mete bajo la opinión, el juicio, la valoración... De otras personas que de manera subjetiva opinarán ante una circunstancia que no viven en primera persona y utilizarán parte de sus registros, los cuales pueden ser muy diferentes a los tuyos, para tener en consideración qué decirte. La aprobación externa es también una expectativa por tu parte, pues la mayoría de las veces se busca de manera que queremos recibir una opinión "positiva" y "elogiadora", cuando al ponernos en esa búsqueda y manipulación obtenemos una respuesta que no va de acuerdo con nuestro plan, de repente toda nuestra rabia se despierta, un enfado poderoso nos gobierna porque el otro no nos ha dicho aquello para lo que ya nos habíamos preparado. Habíamos puesto ya los oídos, el ego, el orgullo... A pavonearse antes de tiempo y de golpe ¡pum! todo se viene abajo.

Entre la aprobación y la desaprobación tomamos en consideración y acción decisiones muy importantes en nuestra vida, también responsabilidades... Y luego ¿quién se hace cargo de que las cosas no sean como queremos nosotros? Si a fin de cuentas nos hemos puesto a hacer las cosas según una perspectiva ajena, según el juicio ajeno, según el gusto ajeno, según el valor ajeno.

¿Se puede uno liberar de la necesidad de aprobación externa? Sí. Ésta es la buena noticia para todos (yo incluída) Y... ¿cómo se hace? Quizás reforzando tu autonomía, tu capacidad adulta para tomar cualquier circunstancia por los cuernos, quizás mejorando cómo te ves a ti, haciendo más sólido tu amor propio y tu valoración... Perdonándote, dándote las gracias y permitiendo que los aciertos y los errores te ayuden también a crear tus propios pasos, sin tener miedo del "mal resultado".Observando de manera constructiva que hasta lo malo tiene algo muy poderoso para poder ayudarnos en nuestra vida.

Haciendo un mayor trabajo con tu persona, con quién eres, con todo lo que eres capaz de hacer sin necesidad de que los demás te digan que "eso está bien". Entiendo que en algunas ocasiones, a lo mejor profesionales, buscar una aprobación externa de un superior con mayor experiencia puede ayudar a que nosotros mejoremos considerablemente, pero este texto no habla de casos en concretos. Éste texto se centra en el hábito de convertir como rutina la necesidad de aprobación externa para, prácticamente, casi todo en nuestra vida: modo de vestir, de peinarnos, cosas artísticas que hacemos, forma de vida, decisiones que queremos tomar, viajes que queremos realizar, cursos a los que queremos asistir, pasos para evolucionar, mudanzas que queremos llevar a cabo... En fin, un sinfín de circunstancias personales donde tambaleamos si la gente no nos dice que estamos bonitos, que nos sienta genial, que es una gran decisión o que están de acuerdo. Tenemos que aprender a soltarnos de ese tambaleo para poder hacer las cosas con presencia, defendiendo nuestra capacidad como individuos capaces, solventes, eficaces, bellos, resolutivos, proactivos y sobretodo individuos creadores, pues creo que quien necesita de mucha aprobación externa castra parte de su capacidades creativa e imaginativa.

Tienes que tomar una opción en tu vida ¿eres capaz de vivir con cierta desaprobación o prefieres seguir sometido a la necesidad de la aprobación de otros?.

jueves, 12 de abril de 2018

Las relaciones son tiernas, vulnerables y frágiles:


Ayer hablaba con una muy buena amiga y me di cuenta de lo importante que es proteger las relaciones. Cuando uno inicia una relación sentimental que le llena de entusiasmo y de ilusión, rápido hay cierto impulso por mostrar esa relación: presentarle a todos tus conocidos, presentarle a tu familia, a tus vecinos, todo tu barrio, una importante parte de tu vida... Y si no es rápido, es algo que se termina dando. El tema está en que las relaciones, aunque esto también se puede aplicar a las de amistad, son energías tiernas, vulnerables y sensibles. 

Tanta es su sensibilidad que todos conocemos el caso del amigo de un amigo que terminó con su pareja por aquello que otras personas le dijeron o el otro caso de una crisis super fuerte entre dos personas por dimes y diretes de testigos externos que no tienen ni idea de lo que se cuece en el profundo corazón de dos personas conociéndose, enamorándose, cuidándose... En fin, de dos humanos convirtiéndose en compañeros de vida. 

Muchas veces ocurre cuando aún estamos despojándonos de las primeras capas de quienes somos, entonces alguien viene y te hace dudar. Seguramente tenías tus inquietudes antes, es normal, un buen amor deja vulnerable a cualquiera... Pero aquellas dudas que te han inyectado comienzan a hacer sombra dentro de ti y empiezas a plantearte todo en base a unas suposiciones que ni siquiera eran tuyas (un minuto de silencio por aquellas relaciones que se fueron al traste, aún siendo sanas y positivas, por influencia de otras personas...). 

Tenemos el mal hábito de dar nuestra opinión cuando nadie nos pregunta. La opinión es algo muy importante con un valor incalculable y realmente sólo podríamos darla cuando se nos concede el permiso para tal cosa (tranquilos porque yo también la he cagado diciendo cosas y cruzando el límite ajeno). Y sobretodo ésta conducta se hace más efusiva cuando alguien nos informa, confundiendo un acto de informar con un acto de pedir opinión. 

Es como cuando tu amigo te dice que se va a hacer un tatuaje en la espalda, y te lo dice así tal cual y de repente tu caes en el abismo de opinar que eso es horrendo... ¿acaso tu amigo te ha preguntado si te parece buena idea? No, sólo te ha informado de lo que ya tiene pensado hacer. Pues algo así ocurre con las relaciones, la diferencia es que opinamos sobre algo que tiene aún más valor que un simple tatuaje; opinamos sobre un proyecto, kármico y sagrado, que dos almas han decidido comenzar. 

Resulta cuanto menos irónico ver que la mayoría de personas que van a opinar sobre esa relación tienden, en su mayoría, a ser personas que no tienen su propia relación sentimental. Tengo la teoría de que muchas veces cuando no estamos en relación idealizamos el concepto de las relaciones y desde esa suposición inflada e irreal nos creemos con la verdad absoluta. Ninguna relación de ningún tipo surge para cumplir tus expectativas, no existe ninguna relación perfecta e imaginar de esa manera lo único que te puede traer es un buen dolor de cabeza. Considero que de por si cada relación es como un ente con energía propia y necesidades propias, por eso al ser algo "único" que está "vivo" no puede ser a imagen y semejanza de lo que tenemos en nuestra cabeza (no existe ninguna princesa ni ningún príncipe, toda relación es la desnudez de dos humanos mostrándose con su completa imperfección).

No somos conscientes de la necesidad de proteger aquello que es tierno, vulnerable y frágil porque muchas veces el impulso desmedido de nuestro entusiasmo nos ciega; los demás también pueden repercutir en lo que hacemos, sentimos, pensamos, creamos y elegimos. Somos seres sociales y la presión social es una influencia poderosa sobre nosotros. 

Yo he llegado a recibir "consejos" y "opiniones" de personas que no están en relación, consejos y opiniones muy desarraigadas de la realidad que vivo con mi actual relación y que no reflejan la realidad de la persona con la que estoy. En esa ignorancia nos atrevemos a decir cosas que están de más y eso puede crear mucho dolor. He observado esa realidad y he decidido no darle oportunidad de volver a existir en mi vida o dicho de otro modo; ya no comparto mis inquietudes de mi relación con otras personas que no sean mi propia pareja, a los demás sólo les comento una parte muy importante de esa realidad que estoy construyendo: estoy con alguien que me acompaña, me aporta, me escucha y me respeta. El resto de detalles muestran la vulnerabilidad y fragilidad de la relación y son tan importantes y poderosos que prefiero que no se sepan.

Creo que este punto de fragilidad y de delicadeza no está constantemente, creo que ocurre en determinados momentos de la evolución de la relación. No necesitas la aprobación externa para sentir que estás con una persona correcta para ti, sólo necesitas saber si te ama, si te valora, si te admira, si te respeta y si pone de su parte para que la cosa fluya. Tan sencillo como eso. Nadie tiene que venir de fuera para asegurarte lo que tú ya eres capaz de ver desde tus propios ojos, porque a veces buscando precisamente eso nos encontramos con lo contrario; con alguien que cree que no estás con una persona que se encuentra a tu misma altura, aunque si lo esté, y al final tomas una decisión que puede ser irrevocable. 

Cuídate de los que vean tu relación y opinen sobre ella porque, aunque no suelen hacerlo con mala intención, muchas veces lo único que hacen es proyectar y reflejar sus propios vacíos y anhelos, en ocasiones salpicados por envidias, por su propia soledad, por sus propias inseguridades que nada tienen que ver con la tuya, por su propia cobardía de no abrirse al amor o de no permitirse encontrar una persona que les acompañe... Qué fácil resulta a veces opinar desde fuera, sin saber los más íntimos, importantes y sutiles detalles. 

Y ojo, que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra y esa no seré yo. 

miércoles, 11 de abril de 2018

De la codependencia también se sale:


Ayer leí un artículo muy interesante escrito por Proyecto Hombre Marbella que hablaba de la codependencia como un hábito/conducta aditiva poco conocida. Establecían pautas para reconocerlo si queréis leerlo os vinculo el link aquí.

En ese texto no te dicen que muchas personas se comportan en ocasiones (o casi de constante) de forma codependiente y que incluso tú has podido ser así sin darte cuenta. Aquí vengo a compartiros mi historia de relación tóxica donde tomé un roll codependiente que estropeó una gran cantidad de mi tiempo y que hizo daño a la otra persona.

Hace unos años estuve con un chico un total de dos años y medio, en ese tiempo la relación casi desde el principio estaba destinada a un fracaso inminente e inevitable. Ciega de mi decidí involucrarme hasta cierto nivel obsesivo (¿son las conductas de otros las que nos hacen tener una actitud obsesiva o es nuestra actitud obsesiva la que alimenta las conductas de otros?) Sea como fuere estaba en pareja con una persona que no comprendía mi mismo concepto de pareja, lo cual hacía que la cosa fuese muy inestable. Mientras yo consideraba que era importante defender lo que teníamos, él tenía una actitud mucho más desapegada y desinteresada. Mientras yo estaba fielmente decidida a guardarle respeto y no engañarle con nadie, él por su lado se hacía cuentas en redes sociales y tenía conversaciones con tono subido con otras muchachas. Mientras yo me volcaba en él, él desaparecía y se alejaba. 

Mientras yo quería compartir con él momentos importantes, él celebraba su cumpleaños sin mi compañía aún viviendo juntos. No quiero pintarlo de malo, no lo es y no lo fue, teníamos necesidades y perspectivas diferentes, diferencias irreconciliables y conductas que no podían cuadrar. No hay nada de malo, se aprende muchísimo de las relaciones que nos llevan a nuestros agujeros más profundos. 

Sí que es cierto que como se dice en el link que os he vinculado, busqué una persona que no me aportaba lo que realmente yo quería, muy despegada, poco involucrada, sin un interés sano y también es cierto que decidir elegir esa clase de compañero me afectó mucho y hacía que mi ansiedad y mi necesidad insana se acrecentase. De esta manera emerge un apego que se convierte en soga, en obsesión, en algo que me hacía establecerle a él con el centro de todo mi universo. Aunque es cierto que no renuncié a lo más quiero en este mundo, si que renuncié a muchas otras cosas y permití muchas conductas que afectaron terriblemente a mi autoestima, la cual por aquellas no era ni la sombra de la que es ahora. 

Finalmente uno de esos días, después de muchos desacuerdos, de un trato insano, de diferencias incluso con su familia y de él diferencias con la mía, de broncas, de una convivencia cochina donde me sentía un poco la esclava de todo... Terminamos rompiendo la relación. Aunque tengo que decir que mi primera reacción fue suplicar como si mi vida fuese en ello para volver otra vez al mismo carril de desgaste que llevábamos viviendo juntos dos años y medio. 

Ahí no había amor ni desde el primer instante; había una atracción, había un sexo decente (después en mis años de soltera me di cuenta que tampoco es el mejor sexo que he tenido, sin ánimo de ofender), había una atracción física y también cierto juego de poder, algo que añade mucho morbo a cualquier situación. 

Un juego de poder de dos mundos completamente incompatibles: por un lado él, funcionario (militar) con rutinas de funcionario, vida de fiesta vacía, poca inquietud artística y cultural, autoconvencido de su propio fracaso, patriótico hasta la médula, de miras estrechas, poco desarrollo personal y poca necesidad de investigar en la profundidad de ser... Sin embargo tenía unos ojos verdes preciosos, era muy alto y tenía unos músculos divinos. Por otro lado yo; la chica que se iba por la noche a una ayahuasca, que se tiraba horas escribiendo, que había terminado una novela, que iba de curro de caca a curro de caca y tiro porque me toca, que tenía necesidad por recuperar mis hábitos de viaje, que la mayoría de mis amigos se mueven en un ambiente de desarrollo y conciencia muy interesante, que amo la naturaleza, que mis fiestas no se resumen en tomar alcohol hasta terminar potando en las vías de una estación de Renfe... ¿Veis? Demasiadas diferencias y sobretodo la más notoria: yo soy intensa y él livianito como una pluma de ganso. 

Sin darte cuenta cuando estás con el chip insano de la codependencia te buscas personas incompatibles que te lleven a un camino de sufrimiento, y te arremolinas a su alrededor, te enganchas con fiereza y eres poco sincero contigo. 

Cuando la relación acabó me tiré varios años soltera, donde me he enchochado en alguna ocasión y he tenido varias parejas sexuales muy interesantes. De algunas de ellas he sacado muy buenos amigos, gente con la que puedo contar en cualquier circunstancia. Porque al final la soltería te hace aprender de ti como individuo y qué es lo que quieres y qué no, pero sobretodo te hace ser sincero contigo mismo.

No puedo decir que las relaciones que han salido mal, las rupturas, los momentos de sufrimiento... Han sido solo culpa de la otra persona, hay también una responsabilidad mía que necesito reconocer. A si que al reconocerla puedo hacer de mi una persona mejor porque, como siempre digo, reconocer algo te ayuda a cambiarlo y cambiar una conducta/patrón te lleva a mejorar como persona y mejorar como persona es ser alguien diferente y ser alguien diferente es vivir cosas diferentes. Cuanto más sincero seas con tus conductas, tus obsesiones, tus neurosis, tus rabias, tus enfados, tus rabietas, tus berrinches, tus anhelos, tus apegos... Más fácil es que poco a poco vayas siendo una versión más consciente de tu persona y por lo tanto más sana contigo y con los demás. 

De la codependencia, que es esas necesidad imperiosa por una abrumadora demostración de cariño, que es esa absorción de otra persona, que es ese drama en pareja, que esa imposibilidad de conversaciones con sustancias... Que es, y lo sabes, un sufrimiento, también se sale. 

Se sale cuando dices "me he comportado así y así" y cuando reconoces "he hecho esto y aquello" y cuando das la oportunidad a entender que nadie debe estar cumpliendo con expectativas. También cuando confías en ti misma, cuando no necesitas que nadie justifique nada porque entiendes que tú tampoco necesitas justificarte ante los demás... Se sale cuando aprendes a estar en soledad y das un valor incalculable a la soledad y ves algo que no podías apreciar antes: eres también capaz de observar el valor que tiene el tiempo, el tuyo y el de otros, y entiendes que el tiempo es nuestra moneda real para invertir y hay que invertir de manera que sea sano, productivo y, en la medida de lo posible, positivo para ti y para aquellos que estén involucrados. 

De la codependencia también se sale, el primer paso como cualquier adicción es reconocerla. Este es el paso más difícil porque es admitir que has estado enganchado o enganchada a una actitud, patrón y necesidad que ha nacido solamente de un vacío tuyo, un vacío que una vez que te pones a cambiar tu conducta se llena con cosas más importantes para tu vida: amor propio, valoración, autoestima, metas logradas, prioridades nuevas, proyectos, nuevas experiencias, oportunidades... 

Salir de esta dependencia emocional te ayudará a sumar en tu vida. Y te darás cuenta de lo que esto significa. Yo he necesitado casi 3 años para poder comprenderlo. Y en esos 3 años me he dado la oportunidad de ser la mejor y la peor versión de mi misma con diferentes personas, hasta comprender y asimilar qué es lo que significaba, quién era, qué es lo que podía hacer, donde hallar el punto de bienestar... Ahora entiendo que hay cosas muy importantes que no era capaz de ver y que las relaciones que tienen pinta de que van a ir fatal dan las primeras señales casi desde el inicio. 

Es importante escucharse a uno mismo y después escuchar a otro y ser objetivo. Es importante darse tiempo a uno mismo, entender tus ritmos y tus espacios, de ésta manera procuras también entender los ritmos y los espacios del otro. Es importante valorar la individualidad y la integración a partes iguales: estar integrado en la vida de otra persona no supone que la otra persona tenga que hacer siempre planes contigo. También es importante quedarse con lo que uno siente y si lo que dice está en relación a lo que siente, una relación emocional no se trata de agradar constantemente a otra persona pasando por encima de las cosas que te agradan a ti. 

Si puedes salir de Ikea un sábado por la tarde, cuando aquello está saturado de personas, puedes salir de la codependencia. Te lo aseguro. Pero como te digo lo primero es ser capaz y ser valiente de admitirlo sin sentirte culpable. 

Yo en mi caso agradezco mucho el paso decisivo y difícil que tomó mi ex al dejarme. Ahí mi vida cambió radicalmente y considero que yo también he cambiado radicalmente, pero sin lugar a dudas soy mejor, mucho mejor de lo que era antes. Me he permitido más cosas, he viajado por el mundo y seguiré haciéndolo, he conocido a muchas personas interesantes, he llevado a cabo proyectos e iniciativas con mejor o peor resultado, he comprendido el verdadero significado de la libertad dentro de un mundo que nos mantiene presos, he indagado más en mis profundidades creativas, he salido a flote, he mejorado económicamente, he ahorrado y seguiré haciéndolo, he encontrado solución a mis problemas sin necesidad de que fuesen otros los que lo hiciesen por mi, puedo dormir tranquila sin necesidad de saber qué está haciendo la persona con la que estoy, comparto porque lo siento en el alma y no como un método de intentar atrapar a alguien, me siento mucho más abierta... ¿cómo no le voy a estar agradecida? Esa transformación radical me ha convertido en una mejor versión. Y esa mejor versión me ha llevado a mejores relaciones de amistad, mejor comportamiento laboral, mayor sentido de la responsabilidad, mayor capacidad reconstructiva y resolutiva... También me ha hecho tener una conducta más proactiva y autónoma. 

Y definitivamente salir de la codependencia ha supuesto un mayor contacto conmigo misma, porque me tenía muy abandonada al volcarme tanto en una persona con la que compartí una experiencia dolorosa, sin amor y con mucha toxicidad para ambos.