¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

lunes, 30 de julio de 2018

Que te amen/ames con tus cosillas:


Amar la belleza, lo bonito y lo sencillo, es fácil. Amar a los demás en su mejor momento, con su mejor cara, con su mejor intención, con sus mejores formas... Es lo más fácil del mundo. En serio, nos sale solo. 

Todos podemos amar a alguien alegre, simpático, inteligente, desenvuelto, generoso... Ocurre de manera innata. Porque desde esa vibración es fácil contemplar, abrazar, acompañar... Y en éste caso la facilidad nos hace sentir agustitos y cómodos. Sin embargo, siempre existe la otra cara. Todos somos lo mejor de nosotros mismos y también lo peor de nosotros mismos. 

Si queremos amar lo mejor de una persona, será hora también de aprender a amar lo peor. Y no sólo me refiero a relaciones de pareja, en las amistades y en la familia también hay mucho de esto. Por eso creo que es esencial que le demos la prioridad que tiene. 

Igual que no sólo eres las cosas malas que pueden describirte, tampoco eres sólo las cosas buenas que utilizas para definirte. Eres ambas, muchas de ellas en estado de evolución y transformación y otras muchas parecen más inamovibles. 

Todos somos en ocasiones una representación celestial y misericordiosa de Guanyin (Kuan Yin) donde es fácil abrazarnos, amarnos, arroparnos, besarnos, acompañarnos... Porque la bondad, la misericordia, el sacrificio por una luz mayor, el trabajo a favor del arropo maternal... Es algo que resulta tan fácil de llevar, tan fácil de ver, tan cómodo de amar, tan enriquecedor de compartir y de estar cerca. Pero por otro lado, también todos somos la representación de nuestra propia Lilith interior. También podemos mostrar características de nuestra Kali innata, entre la capacidad de madre universal y la destrucción y el caos. Y todos podemos percibir, según cómo estemos, a los demás en sus vibraciones más iracundas, pero es precisamente ahí donde hay que tener el coraje y la voluntad de amar. 

Que te amen, que te amen bien, que te amen con tus cosillas. Que te amen tus padres, sabiendo todo lo malo de ti y también toda tu buena naturaleza. Que te amen tus compañeros de trabajo, conociendo tus puntos flacos y también aquello en lo que brillas. Que te amen tus amigos, con sus momentos de relación que evoluciona, con tus momentos de persona que evoluciona... Con tu presencia, tus ausencias, tus cagadas, tus errores y todos tus aciertos. Que te amen, que te amen con toda tu pesada y endemoniada carga, mientras otros días eres un ángel alado que transmite paz y absoluta quietud. 

Que te amen con tus enfermedades: mentales y físicas. Y que comprendan que "la salud" es un concepto un poco abstracto, según el ojo que evalua, mira y opina. Que te amen con tus conductas, con esas cosas tan generosas que te salen, pero también cuando se te envenena la boca y parece que sólo lanzas dardos. 

Que ames tú, cuando los demás se descontrolen y pierdan el norte. Cuando tengan rabia, enfado, tristeza... Cuando incluso tengan pensado atacar a lo que más valoran de su propia vida. Que ames tú, estando al otro lado cuando ellos mismos no sepan sostenerse. Incluso cuando otros no valoren, en el momento que tú esperabas, lo que has hecho... ámalos igual. 

Que te abras a amar a todos los que se toman un momento en conocerte y en acompañarte en ésta experiencia llamada vida. Amales con su desorden, con su caos, con su ansiedad, con su agotamiento físico y emocional, amales incluso cuando hagan las cosas de una manera que tú no las harías nunca. Amales con su forma de ser, completa, aunque a veces te cueste, aunque a veces hay cosas que te piquen o te duelan... Ya sabes, a ellos también les pican y les duele algunas cosas de la tuya, estoy segura. 

Y que te ames tú. Que te ames en tu incontrolable desequilibrio. Que te ames cuando te has creído insuficiente, cuando te has llevado al límite, cuando te has equivocado, cuando te has sentido culpable, cuando has sido tan impulsivo que de repente te has visto de agua hasta el cuello y sin encontrar solución. Amate tú, amate fuerte y mucho. Amate incluso cuando sientas que no te estás amando, mírate en el espejo y di a tu reflejo, al menos una vez, "yo me amo". 

Que te amen/ames, y les ames, con tus/sus cosillas. Que no todos somos un Dios celestial elevado, ni un diablo encadenado en un infierno. Que ninguno somos perfecto y que todos merecemos, nos lo merecemos, que sean capaces de valorarnos, apreciarnos, acompañarnos, apoyarnos, abrazarnos, besarnos, hacernos el amor, ayudarnos... Y todos merecen que nosotros les valoremos, les apreciemos, les acompañemos, les apoyemos, les abracemos, les besemos, les hagamos el amor y les ayudemos por encima de todo lo malo de si mismos, por encima de todo lo que han hecho "bien", por encima de todos los "errores", por encima de todo lo que desconocen, incluso por encima de su autocapacidad, de su desarrollo y de su nivel de consciencia. 

Porque todos somos más, algo más. Porque todos somos buenos y también malos. Porque todos somos sagrados, aunque en ésta experiencia no podamos verlo con total claridad. Porque todos tenemos "nuestras cosillas", sin excepciones, y esas "cosillas" también están deseando recibir amor. A veces, de ésta manera, es la única en la que todo se calma y creo también que realmente es la fórmula más adecuada para comprender qué es ser humano, qué es una relación (de cualquier tipo), quienes somos y cuánta belleza, real, hay en nosotros (hasta lo más oscuro tiene algo mucho más bonito de lo que nos imaginamos).

Tienes tus cosillas y yo tengo las mías. Vamos a amarnos así.



sábado, 28 de julio de 2018

Todos merecemos, y necesitamos, refuerzo positivo:


Sangre, heridas, huesos rotos, cicatrices, moratones y dolor. Eso nos compone a todos, nos guste o no admitirlo. Están ahí: dentro, fuera, por la piel y también por el alma, el corazón, por la mente y por el interior de nuestra garganta. 

Estamos machacados, como si una apisonadora nos torturase casi a diario. Estamos desgastados y estamos cansados. El cuerpo pesa, es como si llevásemos una armadura, sin embargo nos miramos al espejo y sólo vemos el semblante de siempre, el de cada día. No notamos cambios a simple vista, no vemos la espalda más cargada, no vemos los brazos más caídos ni las rodillas más hinchadas. Pero lo sentimos dentro, en un lugar que está más allá del físico. Tenemos dolorcitos, escozores y muchas, pero que muchas cosas, que aún nos sangran y nos hacen sufrir.

¿Cómo no vamos a estar así? Vivimos en una sociedad que nos machaca constantemente. Se nos exige de manera continuada sin darnos ni un sólo respiro. Se nos pone, una y otra vez, entre la espada y la pared, mientras también sentimos como si andásemos en un hilo muy fino que amenaza con ahorcarnos o cortarnos una pierna o un brazo. 

La crudeza, que hemos normalizado y a la que nos hemos acostumbrado, es la crueldad con la que vivimos a diario y que digerimos como un menú rutinario. Sin embargo, por encima de todos estos llantos, de éstos estados de olas y vaivenes, existe una única cosa que consigue apaciguarnos, que se siente como bálsamo mágico: el amor. 

El amor en todo. Y constantemente somos y damos amor, incluso aunque nos encontremos en un momento de nuestra vida como si fuese una guerra encarnizada y nosotros, mal heridos, aún nos resguardamos tras una trinchera. Sin embargo, incluso en nuestros momentos más envenenados, estamos para aquellos que nos aman, para nosotros... Con la mejor de nuestras intenciones, con el mejor de nuestros amores. Aunque a veces tenemos la mejor de nuestras intenciones, nuestros actos pueden estar distorsionados por subjetivas percepciones y formas de hacer las cosas. Y aquí podemos mirar una de esas "grandes heridas de la humanidad" (algún día escribiré sobre esto) que es la herida de que vivimos rodeados de un refuerzo que constantemente señala todo lo que hacemos mal, que constantemente nos dice que no somos suficientes, que constantemente nos convence de que ninguno de nuestros esfuerzos es "el esfuerzo" para llevarnos a donde queremos o deseamos. Pero esto, con lo que vivimos a diario, es sólo una falsa fachada para seguir introduciéndonos de lleno de un patrón habitual, en una conducta, que nos condiciona siempre a seguir alimentando las necesidades de un sistema vacío de corazón. 

Lo cierto es que lo que nos ha generado es una brecha profunda en el alma, una brecha que parece calmarse cuando recibimos refuerzo positivo. El refuerzo positivo es un poderoso alivio para aquellos que se sienten asfixiados, es decir, para todos. Es lo único que nos ayuda a dejar de odiarnos a nosotros mismos, es lo único que nos para cuando desvaloramos nuestros progresos materiales, psicológicos, emocionales y espirituales. Es el único antídoto para nuestra baja autoestima, es lo único que detiene nuestra conducta autodestructiva... Es bálsamo, agua para la sed, es tierra para los pies y es, sinceramente, paz para el corazón que está atormentado de escuchar una cabeza que siempre le repite la misma cantinela dañina y drenante. 

Todos merecemos, y necesitamos, refuerzo positivo como agua de Mayo. El refuerzo positivo, hacia tu propia persona, te ayudará elevando la perspectiva de ti mismo y creará estados de paz donde, por unos días, meses o unos leves instantes, podrás disfrutar de la merecida paz. El refuerzo positivo, hacia aquellos que conoces, les ayudará a ver la otra cara de si mismos. 

Los seres humanos muchas veces no somos capaces de vernos completos. Esto ocurre cuando no somos capaces de apreciar nuestras sombras sin avergonzarnos. Pero también pasa, por increíble que parezca, con las partes más positivas de nuestra persona. 

Compartir admiración, agradecimiento, afirmaciones positivas... Sobre lo que los demás hacen, sobre quienes son los demás, sobre qué logran los demás... No es complacencia, tampoco es colocarles en un pedestal de ídolos, es una forma de trabajar como mensajeros del universo. Nuestras palabras son una magia importante para crear, para crear como materia y también para crear en el interior de cada uno. Lo que elegimos compartir verbalmente, es también una manera de colaborar (o no) a favor del universo. Es por esto que yo creo que cuando recibes refuerzo positivo de una persona, es que esa persona en ese instante está trabajando como mensajera del cosmos y el cosmos te está diciendo que es hora de darse cancha y aligerar la caña con la que estamos tan acostumbrados a maltratarnos. 

Siento que todos sabemos que constantemente hacemos cosas mal, que estamos condenados a una percepción irreal de perfección, que buscamos como objetivos cosas inalcanzables porque son ideales sociales que nos atormentan... Precisamente por esto, el refuerzo positivo funciona como la otra cara de la moneda. Y sencillamente, nos ayuda a apreciarnos a nosotros (y a los demás) de una manera más saludable. 

Como humanos no sólo nos toca ponernos fuertes y luchar a contra corriente. También nos toca, y merecemos, caricias de todo tipo... Y el refuerzo positivo es una de esas caricias que llegan al alma y nos insemina con una luz impresionante. A través el refuerzo positivo podemos hacer las paces con esa perspectiva negativa que tenemos hacia la vulnerabilidad... Porque todos somos vulnerables, pero no todos nos atrevemos a decirlo y chillarlo a viva voz. 

Nadie nos ha enseñado a darnos refuerzo positivo a nosotros mismos, a lo mejor por esto en muchas ocasiones lo cargamos como una carencia afectiva. Y también eque en muchas ocasiones podemos verlo como algo negativo cuando, por ejemplo, viene refuerzo positivo desde fuera, creyendo que se está estableciendo una necesidad emocional de apego insano. Sin embargo muchas veces ésta percepción subjetiva no es real. 

Lo que das a los demás, lo recibirás. Tomar el hábito de reforzar positivamente a los demás, te ayudará a reforzarte también positivamente a ti y también te ayudará a abrazar con humilde agradecimiento el refuerzo positivo que otros compartan contigo. Se nos olvida recordarnos, y recordar a los demás, que incluso con nuestras mierdas somos muy buenos. 

Se nos olvida decirnos, y decir a los demás, que estamos haciendo todo lo que podemos y que lo que podemos es el máximo de nuestra capacidad y debemos sentirnos orgullosos por eso. Se nos olvida repetirnos, y repetir a los demás, que somos valientes. Se nos pasa tener presente, y hacer que otros tengan presentes, que incluso con nuestros errores y nuestras peores cualidades hay algo mayor, algo que suma con nosotros y con todos los que nos rodean. No prestamos atención a ser objetivos con todo el camino que hemos avanzado y la cantidad innumerable de obstáculos que hemos superado, y tampoco prestamos atención en recordarle eso a los demás... La memoria humana a veces es selectiva con lo que menos nos conviene.

En un mundo que se encuentra con guerras internas y externas, que nos lleva al límite, que nos exprime, que nos hace sentir poca cosa, que nos desvincula de la humanidad y de su compleja psicología... Es hora de sacar a la luz una herramienta infalible y ancestral: reforzarnos positiva, y constructivamente, tanto a nosotros como a nuestro entorno, porque ellos también somos "nosotros".

viernes, 27 de julio de 2018

El sostenimiento sagrado que hacen los animales:


Todos los animales llevan a cabo un papel irreemplazable en éste planeta y todos, todos ellos, trabajan para sostener los corazones de los seres humanos. Aquí nacemos en un engranaje mágico donde todo está conectado: nos afecta cuando un árbol muere, aunque sea en la otra punta del mundo y cuando una mariposa aletea justo a nuestro lado. Seamos más o menos conscientes de ello, aquí estamos todos conectados, enlazados, entrelazados, trazados, cosidos, bordados... Entre nosotros, entre lo que nos rodea, entre el cielo y la tierra, entre la vida y la muerte. 

Abrimos más los ojos a ésta realidad cuando compartimos nuestra vida con uno (o varios) compañero/s animal/es. Yo creo que toda persona que realmente esté dispuesta en abrir su corazón a la vida, a construir las nuevas versiones de su "yo", a evolucionar y transformarse, a encontrar la singularidad de la existencia, a habitar con las sagradas sincronicidades, a comprender el poder de un latido y verdadero significado del amor (sin idealizadas ideas humanas), debe o tiene que vivir con algún animal (o animales) hasta que éstos se marchen a la otra dimensión. Y experimentar a flor de piel qué significa eso realmente. 

Muchas personas "conviven" con animales a los que no prestan la atención adecuada. Muchas personas sólo los ven como "son sólo animales" sin querer ser testigos de la magnitud del trabajo energético y espiritual que lleva a cabo cada animal. Es por este motivo que he decidido escribir éste texto, para poder compartir mi perspectiva personal sobre lo que considero "sostenimiento sagrado" algo que personalmente sólo he visto soportar, y hacer con total impecabilidad, a los animales no-humanos. 

Un perro te acompañará toda su vida y tú a él sólo un tramo muy pequeña de la tuya. Un gato te acompañará sus únicos 20 años y tú a él sólo 20 años de la tuya... En resumen, la mayoría de los compañeros animales que estén a tu lado te acompañarán toda SU VIDA y tú, sin embargo, sólo unos pocos años a ellos. 

Los animales soportan el peso emocional de todos aquellos con los que conviven y lo hacen de una manera tan humilde que no existen palabras, en ninguna lengua humana, para poder definirlo con exactitud. Todos los animales que vivan con nosotros nos acompañan en todos nuestros procesos, sean éstos bonitos, feos, horribles, largos, cortos, livianos o intensos. Eso es sostener. Y lo hacen siempre con su mejor cara, su mejor intención, con su mejor semblante. Y sin embargo nosotros no somos conscientes de que ellos comparten el peso de nuestras dudas, de nuestros miedos, de nuestros dolores, de nuestras rabias, de nuestro sufrimientos, de nuestras resistencias... E incluso la pesada mochila de nuestro patrón autodestructivo. 

Los animales nos salvan la vida y nosotros no somos conscientes de que éste presente, y el mañana, son gracias a ellos. Un día hablaré de cómo los animales salvajes también nos ayudan en eso, pero hoy prefiero centrarme en nuestros compañeros de vida: aquellos con los que vivimos.

Hay que darlo todo por ellos porque ellos lo dan todo por nosotros, y ese "todo" que tienen, porque no tienen nada más, es su vida entera. Escúchame: su vida EN-TE-RA. Increíble ¿verdad? 

Hay que gastar hasta el último cartucho por ellos, cuando incluso pensemos que no hay opción. Hay que creer y crear milagros cuando los necesiten, porque ellos crean milagros a diario con nosotros... Como seguir ahí, fieles, estables y sin dudas. Hay que intentarlo todo, aunque las fuerzas nos superen, porque ellos incluso viejitos o enfermos se levantarán para estar a tu lado, a pesar de que tu dolor emocional y físico sea mucho más liviano que el suyo en esos momentos. 

Nos dan la vida y no nos piden nada a cambio. Y nosotros, egoístamente, cerramos los ojos y los cosificamos. Nos enseñan qué significa amar sin medida, con la confianza de que el amor siempre estará. Nos alegran el corazón despertando a su cachorro interno, aunque sean muy mayores. Cuando nadie más está a nuestro lado, ellos aparecen entre las sombras de nuestra casa para achucharnos. 

Cada vez que se te rompe el corazón y te dejan de amar, su consuelo viene como un bálsamo para las heridas más profundas y te hacen pensar que quizás no puedan amarte los humanos, pero hay alguien que te ama más y mucho más sano. 

Los animales nos acompañan hasta el último de sus alientos y jamás elegirán algo por encima de nosotros, aunque nosotros sí lleguemos a hacerlo. Aunque nosotros no nos esforcemos y seamos capaces de renunciar a su compañía por aligerar los pesos de responsabilidades de nuestra propia vida. Los animales nos preparan el corazón para la vida y para la muerte, son los maestros más fieles y dedicados que encontraremos en nuestro camino. 

Tu perro hará todo lo posible por acompañarte en cada paseo, aunque le duela el alma, le pesen los huesos o sienta un cansancio agotador. Se levantará y seguirá tus pasos. ¿Acaso no es de honrar? ¿Acaso no merece una vida digna, teniendo en cuenta cómo de implicados están en amarnos? 

Nos acompañaran en nuestras pesadillas y nuestros terrores, serán fieles aliados en nuestros miedos, cuando pensemos que la casa se nos hecha encima porque nos sintamos completamente solos ¡crearán un hogar con su mirada!... Y por supuesto ,cambiaran nuestra forma de ver, sentir, percibir, comprender... Toda la vida. También nos pondrán cara a cara con nuestras sombras mas escurridizas y amarán, incluso, esa imperfección humana a la que nosotros tanto atacamos. Harán de todo, aunque nosotros no sepamos que andan haciendo ni cómo eso nos afectará positivamente en un futuro. 

Tenemos que ser más conscientes y realistas sobre cómo los animales nos cambian a mejor. Y teniendo en cuenta ésto, lo mínimo que podemos hacer para devolverles todo lo que hacen es tenerles presentes, ser conscientes de su personalidad, de su importancia, de sus emociones, de sus comportamientos, de sus necesidades. Y hacernos responsable de esas necesidades cubriéndolas como se merecen: buena alimentación, buen trato, buen ambiente, buena atención veterinaria... Y no escatimar ni en dinero, ni en tiempo, ni en sacrificios... Ellos no van a escatimar en nada para darte cada año de su corta vida.

miércoles, 25 de julio de 2018

Un clavo NO saca otro clavo:


La belleza de la vida se encuentra en muchos rincones y entre esos rincones hay uno muy importante: la individualidad del ser.

No sacaré un clavo con otro clavo, porque una vez alguien a quien amo mucho (mi hermano) me enseñó algo muy importante: a veces las personas intentan sacar un clavo con otro y terminan sufriendo irremediablemente, con dos clavos clavados. (Poco después afinó mi estilo por la buena música, por el cine y por los cómics, pero de ésto hablaremos en otros momento).

Y así es... Las personas buscan inmediatez para superar los dolores, porque quieren cuanto antes engancharse a la deseada esperanza que nos mantiene con una ilusión que parece que nunca se acabará. Como ese subidón de éxtasis una noche de fiesta, como esa adrenalina en un salto en puenting, como ese entusiasmo en tu primer viaje fuera de tu país... Parece que no se va a acabar nunca, parece que es enorme e infinito. Pero no... al final se precipita y se acaba, por eso las soluciones rápidas son malas tiritas para profundas y frágiles brechas.

Quien intenta quitarse el dolor de un amor real con unos besos pasajeros, termina haciendo arder su esencia, su piel y a si mismo. Los duelos y lutos cuando algo terminan son tan importantes como cuando alguien muere: necesitamos darnos nuestro tiempo de tocar la realidad, admitir la realidad, digerir la realidad e integrar la realidad. Quien mucho corre... no llega tan lejos como se piensa, pues por el camino vendrá la fatiga de la que tanto intentabas huir: somos seres emocionales que viven procesos emocionales y que necesitan abrazar esos procesos.

Cuando las personas se apegan a esa inmediatez de pasar rápido de página saltando de una relación a otra, se condenan a vivir cosas aún peores de una en otra situación. Es como si esa energía condensada del deseo del buen amor se pusiese negativa y todas las lecciones pendientes se uniesen y reforzasen, atacándonos aún más duro. Hay que dejarnos caminar a solas, sentir la pena, la tristeza, el deseo apagado, el echar de menos, los tragos que sean amargos y las malas noches, hay que vivirlo aunque suene autodestructivo. Porque en esa peste que nos rodeará se encontrará la verdadera sanación de la situación y de nosotros mismos. De lo contrario, terminaremos yendo aún más rotos de una relación a otra y como dice un meme por internet, que a mi personalmente me parece muy gracioso, "cuenta la leyenda que si no transmutas lo de tu ex, te volverá a ocurrir con tu siguiente pareja". 

No somos conscientes de lo importante, del tamaño sagrado y del valor divino, que es y tiene el tiempo y cómo nosotros vivimos en ese tiempo con nosotros mismos. Hacer la del mono (dice ser saltar de una liana a otra) lo único que demuestra es, sin lugar a dudas, una incapacidad enorme para vivir a solas, un apego insano y una enorme dependencia emocional. Al agua del río hay que dejarla fluir, al tiempo de la vida hay que dejarle trabajar y a nosotros hay que dejarnos, de vez en cuando, en soledad para poder volver frescos, completos y renovados.

Claro que digerir y asumir la soledad puede ser muy tormentoso y difícil. Más difícil en algunas vidas que en otras, pero no es imposible vivir sintiéndose solo mientras uno se va remendando lo que le toca, mientras uno va creciendo, madurando, arreglándose, curándose y comprendiéndose.

Parece que muchas personas tienen en automático una especie de programa o resorte para, incluso antes de que pase como mínimo dos meses, andar en la búsqueda de alguien que ocupe ese hueco. Ese comportamiento es más destructivo de lo que parece, pues demuestra una desesperación por encontrar a quien sea para no sentir el vacío que todos llevamos dentro.

Aunque todos estamos llenos de cosas buenas y malas, también hay una parte de nosotros que está vacía y que posiblemente siga vacía toda nuestra vida. Yo creo que es la parte que no admitimos de nuestra persona y también la que crea las mayores necesidades y conductas impulsivas. Aquellos que son incapaces de tomarse un tiempo con esa parte de si mismos, se condenan a vivir de manera cíclica la misma historia, o peor, sin encontrar ninguna solución o algo que termine arreglándolo. Lo preocupante es cuando todo éste patrón se vuelve algo común, como una rutina natural: rompo con alguien y al poco tiempo ya ando en una búsqueda incansable de otra persona, entonces rompo con esa otra persona (o rompe conmigo) y al poco tiempo ya ando en la búsqueda incesante de otra persona... Y así, tiro porque me toca.

Es horrible para el corazón, para el cuerpo y para el alma, no darles el tiempo que necesitan y que gustan. Es horrible para nuestro estado de ánimo, para nuestra psicología, para nuestros círculos sociales y para quienes somos nosotros. Porque todo esto nos merma, sobretodo la desagradable sensación de que nada termina de salir bien y que al final todo se rompe, una y otra vez, como si fuese una maldición con la que cargamos.

Me he tomado un tiempo en observar que aquellos que sí se ofrecen su tiempo a si mismos ,y que no salen desesperados, necesitados, desolados... en la búsqueda de otro ser humano que sirva como parche para todas esas heridas de su última relación, terminan hallando relaciones más humanas y sólidas con futura/s pareja/s y también con su entorno de amistades y familiar, además de reforzar aún más su propia autoestima, cómo se sienten consigo mismos y cómo de responsables se hacen de sus propios errores y equivocaciones.

Éste texto no evoca una actitud hermética y ermitaña, simplemente hace referencia a la necesidad de saber curarse a solas, la importancia que ésto implica. El tiempo que hay entre una herida y la próxima experiencia también determina cómo de cicatrizadas tenemos nuestras experiencias y nuestro propio pasado. Hay que darle tiempo también a nuestra mente para deshacernos de fantasmas imaginarios, que a menudo cuando no hemos superado llamamos y convertimos en desagradables profecías autocumplidas.

También es el mismo tiempo el que te dará objetividad: no idealices a los demás, no te idealices a ti mismo, no idealices el amor... El amor tiene poco de "ideal" y mucho de compromiso y de tener que poner mucho por parte de uno, de colaboración, de trabajo y de constancia. Y esto, a veces, no es tan ideal como nos han hecho creer.

martes, 24 de julio de 2018

La vida es muy jodida:


No sé cuántos años tienes pero si me lees y sigues tendrás una edad suficiente como para haber vivido diferentes adversidades. 

Seguramente has perdido a alguien que amabas porque se ha muerto, seguramente has vivido una experiencia extrema en algún momento de tu vida, seguramente te ha tocado llevar a cabo algún papel que no te correspondía, seguramente tu familia ha pasado por rachas difíciles, seguramente algo no ha sido o es tan perfecto como Hollywood se empeñó en hacernos creer... Sea lo que sea, de dónde vengas, lo que has vivido, lo que has perdido, lo que has experimentado, lo que has sufrido... Estás aquí. Estás aquí, en éste momento y en éste ahora y sin lugar a dudas puedes decir con total sinceridad y objetividad que la vida es muy jodida. 

El dinero no nace de los árboles y por mucho que lo detestemos, es la única materia esencial para pagar nuestra comida, a si que soportamos horas y horas en trabajos que realmente no nos hacen sentir plenos, satisfechos y realizados. El amor no sale cómo imaginábamos y por mucho que nos esforcemos, hay relaciones que explotan y parecen llevarse una parte importante de nosotros. Las familias no son ideales y por mucho que estemos rodeados de series y películas con un ambiente en armonía, lo cierto es que en todas las casas se cuecen habas. Vas creciendo y comprendes que a pesar de lo bien que lo han intentado hacer papá y mamá, no son perfectos. Hay amistades, que con el tiempo, se van tan rápido como vinieron, dejándonos un hueco tremendo en nuestra confianza y haciendo que nos comportemos de una manera más hermética y cerrada. 

Todos hemos recibido un gran número de palos de la vida. Todos hemos intentado tomar las mejores decisiones. Todos nos levantamos con la intención de ser la mejor versión de nosotros mismos. Todos hemos sido buenos y malos en diferentes historias. Todos hemos sido manipuladores y víctimas. Y todos hemos sufrido, incluso cuando aún no sabíamos ni porqué teníamos que sufrir. 

Todos hemos perdido y ganado. Todos hemos vivido traumas, en mayor o menor medida, que nos han condicionado. Todos nos hemos sumergido en un vaivén formado por olas con un sinfín de emociones. Todos, en algún momento, nos hemos preguntado qué significa la vida. Todos hemos dejado de comer por tristeza, todos hemos roto a llorar como si no hubiese un mañana, todos hemos vivido algo (más o menos grave) y por mucho que nos preguntábamos por ello, no encontrábamos razón ni motivo. 

La vida es muy jodida y aunque desde el minuto uno de tu existencia te plantees un perfecto camino, tu plan se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo. Las embestidas de la vida son inescrutables, misteriosas e inesperadas y el sufrimiento, que vienen muchas veces con ellas, también es algo que nos atrapa por sorpresa. 

Todos hemos tenido que cuidar de alguien, todos nos hemos sentido sobrepasados por determinadas situaciones y aún así hemos tenido que acarrear con ellas. Todos hemos intentado huir y todos hemos llegado a no amarnos a nosotros mismos por cosas que no tenían que ver con nosotros. Todos hemos sido menospreciados, maltratados, insultados, infravalorados... Todos hemos sido etiquetados, juzgados, rechazados. 

Todos hemos tenido que entrar por aros que no nos hacían ninguna gracia. Todos hemos usado algún tipo de autodestrucción para intentar amainar el dolor que teníamos dentro. Todos hemos abandonado y más tarde nos hemos arrepentido. Todos somos humanos viviendo una experiencia con una crudeza increíble. 

La vida no es lo que yo diga, sin embargo todos sentimos que es una experiencia dura y no hecha para gente blandita y cobarde. Los que estamos aquí, o hemos estado, es porque somos unos valientes. Porque sabemos lo que puede suponer el vivir, porque hemos visto enfermar a personas que amamos, porque hemos visto a otras personas no poder cumplir sus sueños, porque hemos visto gente muy joven morir, porque todos hemos sido atrapados por algo en algún momento que sin duda nos ha dejado una huella imborrable. 

La vida es muy jodida, mucho. Por eso mi recomendación es que busques siempre compañeros y compañeras que te sigan de verdad; que te cuiden, que luchen junto a ti, que no se rindan, que te comprendan, con los que puedas hablar con total plenitud y libertad sin sentir que te etiquetan o te juzgan, que realmente se comprometan y que sepan vivir con el corazón sobre la mesa. La vida es muy difícil muchas veces con tantas situaciones que escapan de nuestra razón, de nuestro corazón, de nuestra lógica... Pero aquí seguimos, con esas subidas y bajadas como una montaña rusa que nos hace navegar en pleno universo. 

La vida es dificultad, putadas y adversidad pura.  Según dicen los mayores se pasa en un pispás y todos sienten no haberla aprovechado lo suficiente. Por eso, siente y vive, aunque lo que vivas sea duro, aunque haya sido duro o aunque aún te esperen cosas duras. La vida está hecha de magia, incluso cuando nos parece una enorme mierda difícil de digerir, y nosotros también estamos hechos de magia. 

Éste texto es simplemente para recordarte que no te estás volviendo loco/a: Sí, la vida es muy difícil, la vida es muy perra, la vida es muy jodida y a veces la vida resulta como un amargo trago de injusticia donde llevamos a cabo cosas que muchas veces ni sabemos, donde cargamos con pesos con los que en ocasiones no podemos, donde sólo nos queda aguantar con nuestra mejor intención, con nuestro mejor porte. 

Las puertas del cosmos en los corazones:


El universo se comunica contigo a través de todo tu entorno. Pequeñas señas, cosas que encajan con lo que estabas pensando, imágenes, "coincidencias" y sobretodo, por encima de todas las cosas, el universo habla contigo a través de todos aquellos que te rodean. Ahí vive y habita, de manera constante y salvaje, la fuerza más poderosa del universo y todo el amor que tiene sólo por y para ti. 

El universo te arropa con las muestras de cariño que los demás te regalan. Es el canal por el que entra para contactar con nosotros, para abrirnos el corazón y para sentir que todo se mueve en un ambiente mucho más mágico de lo que podemos imaginar. 

El universo son todos esos amigos que te recogen cuando te has hecho trocitos. Son todas esas personas que casualmente aparecen en tu vida, también son todos aquellos que te aman por encima de tus errores y desaciertos. Ese es el universo, realmente ese es. 

Así funciona... Cuando de repente no esperas y aparece: una buena intención en el horizonte, una comprensión plena y sincera sobre tus procesos, alguien que aunque apenas te conoce te desea lo mejor, un contacto por internet que te manda una canción para apoyarte como buenamente puede a miles de km... Esas son las puertas del cosmos en los corazones de todos aquellos que forman parte de nuestra vida. En todo ese entorno que interactua de manera más o menos intensa, pero que al final es todo esa realidad que nos rodea y que forma parte de quienes somos. 

La belleza del universo se desmiga y descubre al poder apreciar que incluso en nuestros estados de crisis, cuando más profundo estamos cayendo, hay una luz de esperanza que nos empuja a tirar hacia arriba. A veces puede ser un pequeño detalle, la pregunta correcta, un abrazo, una invitación o simplemente una palmada en la espalda. 

La vida es muy dura y el cosmos lo sabe, no es tonto, por eso nos puso por el camino esos apoyos constantes que cambian de forma pero no de intención. Y entre tantos obstáculos y adversidades, emergen esos compañeros constantes de la existencia. Y se les debe tanto, aunque a veces no apreciemos con objetividad lo que hacen por nosotros... Simplemente el entendernos, sin juzgarnos, tiene ya un valor incalculable. 

En las mayores de tus crisis encontrarás también las puertas más hermosas del cosmos abiertas de par en par en un montón de corazones que están deseando abrazarte ¿por qué? Porque todos somos seres amados, aunque a veces nos olvidemos de ello. Porque todos nos lo merecemos, porque nos merecemos lo bueno incluso cuando seamos lo peor... Porque realmente a eso hemos venido a éste planeta: a crecer y amar mientras compartimos el vivir. 

Y ahora que ya sabes el secreto más maravilloso de la existencia, que es dónde se encuentran las verdaderas puertas del cosmos tras las cuales éste se comunica con nosotros ¿cómo ves a todos aquellos que te rodean? 

lunes, 23 de julio de 2018

Las guerras del amor:



Toda relación pasa por procesos, en cada proceso desempeñamos un papel fundamental hasta que la relación madura. Es como un torbellino de aire, lluvia y marea salvaje, mientras todo se va colocando, las cabezas se van conociendo, los corazones se acomodan y las consciencias se comparte entre ellas lo que más necesitan para seguir desarrollandose. Para llegar a éstos deseados puntos de evolución, primero hay que pasar por los desagradables puntos de fricción.

Eso es el amor. Un proceso vivo, no estático, que pasa por diferentes etapas primordiales para poder seguir con su propia vida. Cuando el amor es estático se apaga, desaparece. Cuando las personas son estáticas, se apagan en vida y parece como si desapareciesen. El amor vive intensamente dentro de cada uno de nosotros y necesita, crea, diferentes ambientes para explorar la razón de su existencia y también de la nuestra.

Enciende y apaga, nos lleva al límite, nos abraza y nos protege, nos acuna. Y también nos hace enfrentarnos a inmensos y enormes desafíos que ni siquiera podemos explicar con palabras. Nos va desnudando poco a poco, quizás de primeras es una sensación de acercamiento, después viene todo el tacto y lo físico (un primer contacto de intimidad) y poco después de eso, se desnuda lo que más miga tiene: nuestro ser. Entramos entonces a la batalla del amor; hay que ser valientes, sólo los guerreros son capaces de hacer frente al verdadero desafío de la vida y ese desafío es... caer enamorados.

Ahí, cuando cada uno se va desarmando la coraza y cuando cada uno se va rasgando las vestiduras, es como se ve la verdadera esencia de la otra persona: su completo batallón de sombras y su enorme batallón de luces. Mires por donde mires hay esas sombras y esas luces, con sus suaves matices grises, que se encaran o se relacionan con las tuyas propias. Esa es la guerra del amor y existe y es natural porque cada uno de nosotros llevamos nuestra propia condena, pena, tragedia, dolor, herida... Dentro de nosotros.

Cuando huimos de trabajar constructivamente con esa guerra que forma el amor, nos sentimos liberados por un tiempo, sin embargo la cosa amenaza con repetirse en nuestro próximo paso de atrevimiento... Hasta que sepamos estar en paz con esas guerras, hasta que dejemos de idealizar lo que significa estar enamorado y estar en relación, hasta que comprendamos de una vez por todas que la dificultad es también inherente al amor, pero no significa que sean incompatibles, significa que el amor crea dificultades para que nosotros aprendamos a desarrollarnos en terrenos resbaladizos y complejos.

Que no te vendan que el amor es fácil, cuando muchas veces no sabemos amarnos ni a nosotros mismos. Que no te convezcan de que todo es un camino de rosas, cuando ni siquiera es un camino de rosas la relación con la persona que más te quiere de este mundo (tu madre). Que no te hagan idealizar, sin tener los pies sobre La Tierra. Aquí hemos venido a currar duro, a sangrar, a sudar, a vivir intensamente, a sentir sin excepciones. Aquí hemos venido a llorar, a reír y a comprender la belleza de cada uno de esos polos.

Comprender la vida entendiendo la muerte. Comprender la felicidad abrazando la tristeza. Comprender las olas que marcan cada proceso en el que habitamos y que nos habita, como un océano salvaje que nos compone, que somos nosotros mismos, que nos empuja, nos enseña, nos libera.

La vida es en si una batalla continua, aunque algunos quieran hacerte ver que no. Admitirlo supone admitir también que hay más guerras que cuarteles en esto de seguir adelante, de madurar, de comprender y de crecer. Mantenerse con vida, en éste sistema o incluso en plena naturaleza salvaje, es un arduo y complejo ejercicio aunque no seamos conscientes de su magnitud. Mantener el amor, en éste sistema o incluso en otros donde hemos vivido, es un trabajo constante que requiere de esfuerzo, compromiso y dedicación.

Ámate comprometidamente y ama a otros con el mismo entusiasmo, entendiendo que no vivimos en una línea estática y continua... Somos ondas, como la propia vibración que nos conforma.

domingo, 22 de julio de 2018

Estados de crisis:


Los estados de crisis son los únicos que nos desvelan las mayores verdades de nuestra vida. Cuando entras en crisis contigo mismo es cuando, si sobrevives como un guerrero a todo el proceso, descubrirás quién eres en ese instante. Cuando entras en crisis con los demás es cuando, si integras todo lo que implica, descubrirás tu responsabilidad, quienes son los demás y la importancia que tienen en tu vida. Son también éstos procesos lo que nos hacen darle un valor objetivo a las cosas, porque enfrían nuestra cabeza y ponen a disposición de la mente el corazón, con algo más de distancia podemos observar bien, hasta el fondo, sin dejarnos nada importante. 

Hoy hablé con un buen amigo, se culpaba por algo que ha ocurrido con alguien a quien ama. Me salió del alma decirle que la naturaleza del ser humano le lleva a vivir crisis, más o menos intensas, para encontrarse a si mismo y también para encontrarse y re-encontrarse con los demás. De hecho, el reencuentro es uno de esos "momentos" en la vida de cualquiera que mejor saben (tanto cuando eres capaz de encontrarte a ti como cuando eres capaz de encontrarte, de nuevo, con otros). La complejidad humana: somos seres emocionales con capacidades para razonar, pero sobretodo somos emocionales. 

Cuando somos bebés sólo nos comunicamos a través de las emociones, poco después es cuando la razón y la lógica entran en juego transmitiéndonos una manera de comunicarnos mucho más compleja, como es lenguaje hablado o escrito. Pero antes de todo eso, incluso en el vientre de mamá, ella ya sabía si tenías un buen día ahí dentro o no. Y no podemos olvidar, por mucho agnóstico y ateo o científico de miras estrechas que exista, que también somos seres espirituales teniendo una experiencia terrenal. Podríamos haber elegido otro planeta, otra dimensión, otras vivencias... Pero somos tan jodidamente valientes que decidimos elegir todo esto, por duro que se nos haga y por difícil que cueste a veces asumir y superarlo, crecer y desarrollarse, disculparse y perdonar. 

Cuando estamos en pareja esa búsqueda constante, consciente o inconsciente, de nuestra persona y desarrollo parece que se acrecenta más. Como dice una buena amiga mía: las relaciones son un terreno donde dos personas se muestran sus demonios y sus infiernos más profundos, lo que hagamos con ese desnudo es ya la verdadera intención de nuestro corazón. Por eso, a este amigo mío de hoy, le he intentando transmitir que al final el propio amor también trabaja intentando destruir cosas de nuestro ser, aunque a veces esa destrucción se proyecte hacia afuera. 

Cuando el amor quiere que veas tus miedos, los revolverá todos como un nudo en tu estómago y tendrás que improvisar ante ese mal estar. Cuando el amor siente que tienes que mejorar en algún aspecto de tu persona o de tu autocontrol, te llevará cara a cara contra eso. Porque el amor no se anda con memeces, ni es de medias tintas, te pringa hasta el cuello y tienes que ponerte seriamente a trabajar con lo que te toca. 

Todos somos jodidamente imperfectos y éstas crisis y estados, en conjunto e individuales, no harán que seamos más perfectos. La perfección no existe. Sin embargo, sí nos hará más humanos. Puede que no podamos controlar nuestros impulsos viscerales ante determinadas situaciones, pero al menos podremos perdonarnos por ello cuando se nos escape alguna vez más. Tienes que amarte cuando estés siendo lo peor de ti, cuando seas tirano, cuando seas una perra, cuando seas egoísta, cuando la cagues por un ataque de cólera descontrolada o cuando el resorte del infantilismo y la inmadurez se apodere de ti (que esto último le pasa incluso a la gente de 60 años). Ahí es cuando tienes que quererte verdaderamente, sólo así lograrás que los demás también te quieran con su mejor intención. 

Todos nos llevamos, y llevamos a los otros, al límite de si mismos y de nosotros mismos. Y entre explosiones, aguantes, guerras, autoflagelaciones, cargas, ausencias... Vamos desmigando el verdadero motivo de todo. Y de nosotros. Y también, desmigando encontramos el valor sagrado de cada relación, sea de amistad, de amor, de familia, de compañeros... 


sábado, 21 de julio de 2018

Los caminos del amor son inescrutables:


No decides de quien te enamoras... Sea humano, animal, lugar o experiencia. No decides donde depositas tu amor, ocurre. Ocurre de manera completamente inesperada, ocurre un día que te quedas mirando a aquel sitio que sientes que es el sitio de tu vida, ocurre cuando te quedas mirando a aquel animal que sientes que es el ángel de tu vida, ocurre cuando te quedas mirando a tu hijo, ocurre cuando te quedas mirando a tus padres, ocurre cuando miras a tu hermana, ocurre cuando miras a esa persona que hasta hace poco era completamente desconocida y ahora podrías, al menos, definir qué es lo que más le duele en su interior, cuál es su mayor error, cuál es su mayor don y cuál es la habilidad que le hace ser tan como es. 

Éstas cosas, tan importantes en la vida, gracias a Dios no dependen completamente de nosotros. Ocurren. Un día quedas con alguien y una energía eléctrica eriza tu sexto sentido, tu intuición te da un empujón y terminas quitando la palabra "follar" por "hacer el amor" porque es lo que sientes que queda mejor entre los dos. 

Un día andas por la calle y en un cubo de basura hay una caja con un animal necesitado de amor, con cuidado le das todo lo que necesita y desde entonces es tu compañero más fiel, incluso en las noches más calurosas donde nadie más se acercaría a darte compañía. Un día decides dar el paso de tu vida, coges un vuelo a la otra punta del mundo para explorar qué significa esto de vivir en un planeta y te quedas completamente prendido de todo lo que allí se escondía para ti y que sólo es apreciable en persona. En todo lo que rodea tu vida hay amor: en lo que tanto te apasiona, en tus hobbies, en aquello que te hace sentir más auténtico, en aquellos que comparten tu genética, en tus recuerdos... Y de nuevo, aquellos momentos en los que más amor ha habido, hay y habrá no dependerán de una decisión lógica y planificada. 

Porque el amor es libre y aprender a amar todo (incluyendo a la vida con sus más y sus menos) es una forma de soltar nuestro control sobre cómo debe ser todo, sobre esa necesidad de perfección que siempre buscamos, sobre que "es que si no entra dentro de los esquemas de mi mente entonces no es". Mentira todo.

El equilibrio y el desequilibrio fluctúan con libertad dentro de la vibración del amor, pues el amor es la única armonía donde lo lógico y lo ilógico, lo científico y lo mágico, lo físico y lo químico, lo terrenal y lo espiritual... Tienen cavidad y además relación entre ellos. Es un lugar milagroso donde todo lo increíble se da, se relaciona. El amor es una armonía de polos: opuestos e iguales. 

Los caminos del amor son inescrutables y la manera en los que se desarrollan, también lo son. Cosas que no se pueden averiguar ni antes, ni durante y tampoco después, cuando pensamos que el amor ya no está (pero siempre está, el amor siempre se queda). 

El amor a tus amigos, el amor a una experiencia que queda en tu muro de los "grandes recuerdos", el amor a un logro personal, el amor a una meta conseguida, el amor a un progreso personal, el amor a un final y también a un comienzo... Todo ello se desarrolla en ambientes que no esperamos y que no controlamos directamente. Las cosas se dan, así como el propio amor viene y te da fuerte. 

Inescrutables son también los caminos del amor propio, esa observación y comprensión de tu persona, completa y entera sin excusas. Y admitir quien eres, sin dejarte influenciar por lo que los demás creen que eres. 

Las enigmáticas vías del amor, que nos llevan en muchas ocasiones incluso a nuestros infiernos más profundos. Y allí, solo allí, podremos liberarnos mostrando lo más salvaje de nosotros y convertirnos en la vibración más poderosa de nuestra Lilith interna. Para hacer el amor con los monstruos, uno tiene que aprender a amarlos. 

Senderos que parecían impenetrables, llenos de maleza, pero que finalmente no podemos huir demasiado de tener que recorrerlos, sólo así podremos salir más enteros, aunque se nos reviente la vida, caigamos de rodillas y lloremos desquiciados sin comprender ni un sólo motivo, sobretodo aquellos que tienen que ver con nosotros mismos, cuando nos miramos dolidos en los charcos que forman nuestros lodazales y nos decimos "¿por qué soy así?". Entonces el desconsuelo nos ahoga y ahí, increíblemente, encontramos de nuevo una travesía inhóspita y misteriosa del amor.

Los caminos del amor son inescrutables... Y ni siquiera Dios puede vaticinarnos sobre ellos.

Papeles fundamentales y rolles humanos:


Todos tenemos nuestro papel principal en nuestra propia vida, pero a la vez llevamos a cabo un papel fundamental en otras vidas. No somos conscientes, del todo, de lo que eso significa. 

Esto es algo que aprendí cuando murió mi abuelo. Tras su ausencia pude observar como él era un apoyo, un hilo de unión, un abrazo... Para mantener una estabilidad familiar y tras su muerte, al no reorganizarse ésta habilidad en otros, al no dividirse esta responsabilidad entre otros... Mi familia se desmigó. No creo en las casualidades. 

Nosotros somos también fundamentales, de manera más o menos constante, más o menos larga, más o menos presente... En la vida de todos aquellos y aquellas que nos han conocido, nos conocen o incluso en aquellos que nos conocerán. Llevar éste papel con la mejor de nuestras intenciones, incluso aunque no sepamos que es lo que hacemos, aportamos, desarrollamos, enseñamos, transmitimos o compartimos con otros. Incluso aunque no sepamos definir si sostenemos, creamos, unimos o somos un pilar de apoyo fundamental.

Hace no mucho le dije a un amigo mío, con la mejor de mis intenciones, que como humanos la vamos a cagar casi de constante. De hecho en las cagadas aprendemos mucho más sobre nosotros mismos, porque quizás cometer determinados errores, tomar determinadas decisiones o dejarse gobernar por determinadas sombras es una manera de soltar lo que es socialmente correcto y también una manera de liberar una parte salvaje, fundamental, para hallar la sabiduría. Pero también le dije que a pesar de que la caguemos muchas veces, cuando ya le ponemos consciencia, interés y atención al tema, a nuestra vida y nuestra intervención en vidas ajenas, se trata de hacer el menor daño posible "tenemos la responsabilidad de intentar, en la medida de lo posible, hacer el menor daño y provocar el menor sufrimiento que podamos a los demás". Éste es también un papel fundamental, de manera individual y también como humanidad y sociedad, porque es una filosofía que nos cambia por completo. 

Porque es una práctica válida para nuestro contacto como humanos con humanos, como también para nuestro contacto y convivencia con el resto del planeta, por encima de su forma y de su especie. 

Comprender esa gran responsabilidad y también abrazar la realidad de que todos vienen a tu vida por algo y desarrollan un papel primordial para que tú puedas crecer y desenvolverte en toda la amplitud de tu ser. Hay personas que han venido o están en nuestra vida para que nosotros sonríamos un pelín más, a mi personalmente se me da muy mal sonreír (es como si desde pequeña me hubiesen arrebatado la alegría) entonces agradezco mucho cuando alguien se emperra en hacerme sacar una mueca de mi cara, hay otras personas que han venido o están en nuestra vida para hacernos comprender grandes cosas de nosotros (todos aquellos que nos admiren con total humildad y plenitud), hay personas que vienen a apoyarnos en aquello donde nosotros no sabemos desenvolvernos con soltura (todos aquellos que no dudan un segundo en servir de ejemplo y de pilar en momentos difíciles), hay personas que vienen a enseñarnos otras formas de ver la vida y de disfrutarla, otros vienen a ser maestros, otros vienen a darnos herramientas que más adelante podremos utilizar con otras personas que también lo necesiten, otros vienen a amarnos, otros a querernos, otros a que veamos lo peor de nosotros... Un papel único para cada única persona con la que nos encontramos. Pero sin duda, sea lo que sea, al final todos tienen un nexo común: todos vienen a entregarnos, enseñarnos, mostrarnos... Algo nuevo de nosotros, todos nos influyen de manera más o menos directa para que sigamos evolucionando. 

Donde tampoco hay duda es que todos vienen a superar las expectativas que teníamos en mente. Porque si bien desde el principio ninguno cumple con nuestra imagen pre-establecida, incluso en su vibración más "baja" superarán con creces lo que nosotros pensamos ¿cómo? Porque al final si dejas que desarrollen su papel, su roll, tú llegarás a rincones que no sabías ni que existían. Y eso tiene más peso que cualquier otra cosa. Y cada experiencia, con cada persona, tiene también un valor incalculable.

Ya sea una corta conversación en un viaje en tren, hasta una larga y constante amistad, una prometedora relación amorosa o una relación padre-hijo. Todas las relaciones e interacciones son experiencias poderosas y fundamentales. En ese fundamento se sitúa también una parte de nosotros, de nuestros propios maestros internos que hilan inesperados planes para que todo se vaya dando al ritmo que la vida cree más conveniente para nosotros. 

Cada persona es un regalo del universo, incluso cuando ya no están ahí. Incluso cuando su papel ha sido de villano. Aceptar la complejidad de las relaciones personales humanas y del roll, de las personalidades, de los reflejos, de los choques, de las armonías y de las desarmonías... Esa es la verdadera belleza de la vida, aunque a veces (y según la enseñanza) pueda darnos cierta pereza y cansancio.

viernes, 20 de julio de 2018

Todo es magia y todo es medicina:


- ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?
- Sobrellevarlo.

Todo lo que nos rodea es magia y todo lo que está a nuestro alcance, es medicina. El exceso de magia nos vuelve profundamente desequilibrados y el exceso de medicina nos intoxica, envenena y nos hace salir huyendo. Existe un punto medio, entre aprender a desahogarse con completa libertad y viajar por los mundos psiconautas del universo y del subconsciente. Siempre hay un punto medio. 

Todo es más parecido de lo que nos cuesta admitir y no es tan difícil encontrar personas que vibren con tu misma libertad, que abran el corazón para descubrir mundos nuevos, situaciones nuevas, filosofías nuevas... Y las encuentras, precisamente, cuando tú realmente estás comprometido en ver así el mundo. Y eso, eso también es magia y medicina. Porque juntarnos con buenas y correctas personas, con una vibración parecida o igual a la nuestra, con similitud y con la misma intención, es una forma de sanarnos a nosotros mismos y de encontrarnos en hogar, en conexión, completamente conectados con una verdad mayor, con sentimiento mayor, un motivo mayor, una razón mayor.... 

Ni tú, ni yo, ni él, ni ella.. somos la imagen que alguien ha imaginado. Seguramente, incluso en nuestro día a día más corriente, nos parecemos más al vecino del cuarto, a nuestros padres, al amigo de la infancia o incluso a nuestro archienemigo de lo que nos gusta admitir y observar. Todos tenemos un poco de todo (y de todos) a todos los niveles: cordura, locura, tristeza y alegría, equilibrio y desequilibrio, amor y odio... Y todos parecemos también iluminados por las mismas fuentes de luces y sombras que acompañan a la humanidad en su inmenso y finito camino de descubrimiento, goce, sufrimiento y sabiduría. 

Cuando entendemos esto podemos disfrutar de esa realidad  de que todo es magia y todo es medicina y parece que esto nos ayuda a llevarlo mejor, sobrevivir al menos con un pelín menos de peso. Incluso aquello que te duele como si te hubiesen arrancado la cabeza de cuajo, un brazo o un ojo, es también un proceso mágico de medicina vital, es también un camino de sanación y reencuentro. Al final todos vamos al reencuentro, sobretodo un reencuentro implica volver a vernos a nosotros mismos, cara a cara. 

La imperfecta humanidad con la que nos vestimos todos es también una muestra más de medicina y magia. Sin éstas brechas que hacen posible lo imposible, que se desarrollan en inhóspitos ambientes, no seríamos capaces de transmutar de raíz lo que tanto nos corrompe. Abrirse a la belleza de lo imperfecto admirando el potencial que ello implica, un arduo trabajo de honestidad con uno mismo y con el entorno, una impecable intención para mostrarnos sin tabúes ni tapaderas que nos hagan mantener falsas fachadas y relaciones tóxicas y dañinas. 

Ser francos con nosotros, decir a nuestro ser lo que de verdad necesitamos saber y con lo que de verdad tenemos que abrirnos a trabajar y una vez que hemos reconocido incluso lo que creíamos irreconocible, ahí podremos entablar verdaderas y autenticas relaciones sociales que se apoyen en sólidos pilares de fundamentos impecables. La impecabilidad no es un sinónimo de perfección, vibra más con la autenticidad y con la sinceridad. 

Por esto mismo, porque yo soy magia haciendo mi magia y soy medicina sanando mis propias heridas, a todos aquellos que últimamente me observan con tanta alevosía y entusiasmo les pongo los pies en el suelo: no soy tanto, ni tan poco, pero seguro no entro ni de broma por el molde que te has creado con un concepto pre-concebido de mi persona. Estoy más hecha para entrar y encajar por el hueco natural de mi propio corazón. 

De orugas a mariposas:



Los errores sólo son útiles cuando te hacen mejorar, pero no podrás convertirlos en aciertos, son errores para que trabajes duro con tus sombras y tu maestro de la mierda, ese que vive dentro de ti y se encarga de ponerte a ver, cara a cara, lo peor que te conforma. Y todos tenemos lo peor, de lo peor, viviendo dentro de nosotros.

Aquí encontrarás la única y más grande riqueza de tu vida. Te verás envidiando, compitiendo, manipulando, odiando, explotando, chillando, agrediendo... Te verás sin aceptarte, no te querrás, no te amarás, te atacarás, serás hermético, buscarás excusas y serás capaz de recorrer incluso los caminos que más te consuman, aunque no te convengan andarás por esa autodestrucción. Y entre tantas cosas, verás que aprendes más de aquello que no sale como tú esperas, como tu querías, como tenías planeado... Que de aquello que sale de 10 nada más hacerlo.

 ¿Te explico qué es lo que creo? Considero que éste es el único sendero para lo profundo, porque aquello que es superficial y artificial desaparece ante la presencia de los inevitables tambaleos que forman la vida.

Todos huimos despavoridos ante la intensidad y sin embargo la vida no es como nos la pintan en el cine, tampoco es eso que papá y mamá no nos explicaron con detalle. Es sólo el camino en el que estamos todos implicados, y precisamente estar vivo es comprender que "la vida" es, en si misma, esa intensidad de la que tanto huimos. Nosotros somos esa misma vibración, de ahí nuestra habilidad emocional.

Constantemente podrás observarte en medio de una batalla contigo, comprendiendo que esa animadversión hacia el equilibrio es natural. Por un lado, amarás la versión más equilibrada de tu persona y por otro la anhelarás profundamente cuando no estés en esas y te tocará, una vez más, admitir y aceptar que estamos más veces desequilibrados que equilibrados. Y aunque el desequilibrio puede suponer un efecto secundario desagradable, un acontecimiento duro, una cuesta hacia arriba... Es también en este ambiente de adversidad donde podemos explorarnos mejor, crecer mejor, desarrollarnos y evolucionar mejor, mucho mejor. No nos gusta la facilidad, si no fuese así, no nos enamoraríamos como lo hacemos, de quienes lo hacemos y cuando lo hacemos. No nos gusta la facilidad, si no fuese así, habríamos construido un sistema fácil. No nos gusta la facilidad, si no fuese así, nosotros mismos seríamos fáciles.

La naturaleza humana es, en muchas ocasiones, la dificultad. Porque solo en la dificultad podemos comprender nuestra verdadera habilidad: como maestros, aprendices, como creadores, como adultos y como niños. Precisamente porque la dificultad es una vibración que nos atrae, la vida en si misma necesita ser intensa para poder soportar y sostener ese chorro de energía.

En el presente todo te sabrá muy amargo, conforme pase el tiempo y el momento del ahora se convierta en un momento del pasado, resultará más fácil degustarlo y saborearlo. Y comprenderás que no está tan malo, no es tan desagradable. Y de nuevo otro caramelo en la boca. Así es como nos vamos nutriendo de cada instante que nos sume en la verdadera vida y sabiduría. Deglutir para dejarse fluir.

Y así es también como, con el tiempo, nos familiarizamos con la adversidad (la que construimos nosotros, la que buscamos nosotros, la que aparece inesperadamente) comprendiendo que todo lo que nos ocurre es porque estamos potencialmente preparados para soportarlo y de no ser así, en menos tiempo del que creemos, hallaremos motivos, razones, aprendizajes y herramientas para llevarlo de la mejor manera posible. Porque somos evolución y es sólo la presión que nos rodea la que nos ayuda a saltar de orugas a mariposas, constantemente.


jueves, 19 de julio de 2018

Herramientas para el suceso:


Puede resultar muy injusto aceptar y admitir que somos, constantemente, herramientas para los sucesos y los acontecimientos que nos rodean y donde estamos implicados. Seamos personajes principales o secundarios, todos nosotros somos pequeñas piezas en un enorme y complejo plan. 

Sin nosotros nada ocurriría, nada bueno y tampoco malo. Somos parte de ese singular efecto mariposa: soplamos y de repente un árbol cae en medio de un bosque asiático, pensamos y de repente una pareja se convierte en padres en la otra punta del planeta, andamos y sin darnos cuenta en ese instante muere alguien en una pequeña cabaña caribeña... Pero incluso dentro de todos esos acontecimientos, de los que muchas veces no somos conscientes, sin lugar a dudas somos herramientas fundamentales y esenciales para todos los momentos y acontecimientos que sí nos implican, de los que sí nos enteramos, los que vemos, en los que participamos, los que pensamos, donde nuestra presencia (física, emocional o psicológica) está involucrada, está enredada. 

Somos herramientas para sucesos porque la vida es un acontecimiento divino rebosante de todo tipo de experiencias y nosotros somos realmente necesarios para que todo se de, para que todo ocurra, para que todo siga... Incluso para que la muerte llegue y con su participación y entropía siga haciendo fluyendo el ritmo natural de la vida, de la existencia en si misma. 

Y dan igual todos esos pesos con los que cargamos nuestro corazón, nuestra espalda, nuestra cabeza y nuestra alma. Sólo nos queda asumir, aceptar, integrar y seguir avanzando, en la medida de lo posible, lo más impecables que podamos. 

Y te darás cuenta que lo más impecable que puedes hacer en tu vida es admitir que no eres perfectx, nunca lo serás, sin embargo tu presencia, tu existencia, tú... Es perfecto para todo el plan en el que estás enfrascado o enfrascada, aunque sea sin comerlo ni beberlo. 

Nos podemos responsabilizar de todo lo que creamos, por supuesto. De cada acto, de cada "mierda, menuda cagada..." y después, con una perspectiva más alejada, comprender que incluso tu cagada era fundamental para obtener una observación más constructiva, real, sobre la vida, sobre lo que ocurre, sobre lo que te pasa, sobre quién eres... También estar dispuestos a admirar todolo que te llega a cambio, lo que significa crecer. Quizás esto es lo único que importa de éste juego, en este trance de consciencia, inconsciencia, sobriedad y colocones donde subimos, vamos y venimos. 

Yo también soy esa herramienta fundamental, sobretodo para mi propio desarrollo y crecimiento como persona. Y dentro del desarrollo, si uno está realmente comprometido, se dará cuenta de que lo más importante que vas a integrar y con lo que más duro vas a trabajar, incluso hasta el último de nuestros días, es con la humildad. 

A lo mejor somos herramientas para el suceso que nos lleva a toparnos, cara a cara, con la realidad de que se es humilde o no se es nada. Y quizás en la humildad se halla el mayor potencial de la humanidad.

Disfruta cuando puedas, integra cuando te sientas preparado y sigue sobreviviendo. Lo más importante se va descubriendo con el tiempo. 

miércoles, 18 de julio de 2018

La voluntad humana:


Por encima de cualquier fuerza universal y de cualquier cosa que parezca "predispuesta" estás dotado de un poder humano: la voluntad humana. 

La voluntad humana es la única herramienta y actitud que puede cambiar el rumbo de tu camino y de tu existencia. Da igual las conjunciones planetarias que tengas por nacimiento, dan igual todas las cargas kármicas, todas las etiquetas que te ha puesto el sistema... La voluntad humana es la capacidad, la acción, la intención, la reacción... Para encaminarse hacia el lugar que deseamos. 

Si bien es cierto que es nuestra herramienta más poderosa, también es cierto que ni siquiera con ella podemos evitar lo inevitable. Y lo inevitable es lo natural a la vida, a existir, a ésta dimensión, a ésta realidad... Cosas inevitables como crecer, cumplir años, envejecer y morir. Cosas inevitables como la voluntad y el destino de otros, los sucesos inesperados, muchas adversidades y problemas que escapan a nuestro control pero que aún así se cruzan en nuestro camino marcando un importante antes y después. 

Siempre hablo de lo inevitable porque creo que es necesario liberarse de la condena que nos imponen muchas filosofías de "new age" y "positivismo porque sí" donde no se nos explica con objetividad y claridad, donde no se nos muestra que habrá muchos tramos amargos en nuestra vida que no dependen de nosotros y que tendremos que lidiar y coexistir con ellos, aprender, y no debemos sentirnos culpables por aquello que no podemos hacer, que no podemos evitar, que no podemos cambiar y que no depende de nosotros. Hay muchísimas cosas que no dependen de nosotros, de verdad, pero que ocurren igualmente y el truco del almendruco es, en la medida de lo posible, aprender de ellas y procurar seguir viviendo lo mejor que podamos y que nos permitimos. 

Otro día escribiré más largo y tendido sobre lo inevitable, aunque sé que entre mis post antiguos hay un artículo que se llama "colaborar con lo inevitable". Hoy, sin embargo, vengo a hablarme y a hablarte del mayor superpoder terrenal que existe en la vida de personas que como tú y yo vivimos, sinceramente, en una condición privilegiada (si la comparamos con la otra mitad del mundo que vive sumido en una realidad bastante más dura y cruda que la nuestra). Éste superpoder es, como te decía, la voluntad humana. 

La palabra voluntad hace referencia a muchísimas cosas, entre ellas nuestras intenciones y conductas. Tener voluntad para algo es tener la energía y las ganas para dirigirnos hacia un lugar en concreto, conseguir algo en concreto, crear algo en concreto... La voluntad es aquello en lo que se apoya lo que realmente nos importa. Si queremos crear a nivel artístico necesitamos tener voluntad para ello, si queremos superar un miedo es fundamental tener voluntad para ello, si queremos cambiar hábitos, tomar nuevas decisiones, cambiar nuestra vida, arreglar algo, crecer de manera constructiva como personas... Todo ello tiene como un núcleo común"la voluntad". Y la voluntad es una conducta humana que muchas veces usamos de manera inconsciente sin sacarle el potencial y la fuerza que realmente tiene. 

Con la voluntad humana podemos cambiar el registro con el que venimos programados, por increíble que parezca. Todo aquello que mamamos de pequeños puede sufrir una transformación increíble y milagrosa poniéndonos en marcha con nuestra propia voluntad. Es la voluntad humana, también, la responsable de nuestra capacidad para ser más resilientes y superarnos por encima de cualquier obstáculo y adversidad que se cruce en nuestro camino. 

La voluntad humana es uno de los motores más poderosos en la construcción de tus sueños, pues es con ésta gasolina con la que se consigue mantener una rutina y un hábito de creencias, trabajo y dedicación hasta lograr lo que necesitamos y queremos. Aunque bien es cierto que muchas veces incluso con nuestro esfuerzo desmedido no logramos ese objetivo, porque de verdad tenemos que aceptar que en algunas ocasiones también necesitamos un poco de suerte para lograr lo que queremos. Les compartiré una experiencia: una persona que amo profundamente se empeñó desde pequeño en llegar a ser X (referente a un oficio), así que estudió muy duro toda su vida, sacó muy buenas notas y fue logrando todas esas pequeñas metas que necesitaba superar hasta llegar a "la gran meta". Cuando le tocó cruzar esa gran meta, por mucho que su trabajo era impecable y su dedicación realmente muy admirable, no llegó a ser lo que con tanto empeño se había propuesto. La vida se torció y finalmente tuvo que conformarse con otra forma de vida, otro trabajo. Aunque su dedicación y su voluntad estaban muy volcadas en cumplir un destino que era su mayor propósito, la vida no era lo que tenía esperando para él. A pesar de eso, de nuevo con su voluntad, supo sacarle el lado constructivo y sacó lo positivo de todo esto disfrutando de una buena calidad de vida y de nuevas experiencias personales, sobretodo alrededor del mundo, que de alguna manera le han hecho abrir los ojos a su privilegiada situación, a pesar de no cumplir con la expectativa que tenía sobre su vida. 

Y ésta historia no es una "excepción", ocurre muchas veces. Sin embargo yo invito a todo aquel que lee mi blog a que no abandone su voluntad, que aunque no todas las metas físicas terminen por cumplirse la voluntad humana tiene aún más influencia en todo lo relacionado con nuestras conductas, nuestra psicología, nuestra energía, nuestro espíritu... De verdad. 

En muchas ocasiones resulta más eficiente la voluntad humana para liberarnos de "karmas" que creemos indestructibles. Ni una sola carta del tarot, ni un sólo planeta, ni una sola conjunción, ni un sólo registro familiar, ni una sola constelación... Tiene más fuerza sobre tu propia vibración y realidad energética y espiritual que tu propia voluntad, que tu propia intención, tu propia capacidad re-constructiva y re-organizadora. Es en éstos ámbitos donde la voluntad humana puede expandirse mostrando todo su potencial y ésta enorme capacidad re-constructiva y re-generadora.

La voluntad humana es una de las capacidades milagrosas que todos llevamos dentro.

martes, 17 de julio de 2018

Toma consciencia sobre tus propios monstruos:

La película "It" ha sido una de las que más pesadillas me produjo de pequeña. 

Nos tiramos la vida proyectando. Tanto es así que el cine es una herramienta que nos ha hecho convivir con esas proyecciones, por ejemplo,  a través de películas de miedo pensamos que nuestros mayores terrores están fuera. Tenemos la creencia de que lo peor que nos ocurra será generado por un agente externo y si morimos, sufrimos, nos convertimos en algo horrible... La responsabilidad siempre estará fuera de nosotros. 

Desde algo tan básico como tener miedo a que un monstruo nos atrape el pie al levantarnos de la cama hasta imaginar que en las más profundas alcantarillas vive un endemoniado payaso que sólo puede morir con piezas de plata. Pensamos que los hombres lobos sólo se transforman a la luz de la luna llena, que los vampiros, aunque estilosos, sólo están fuera de nosotros... Y así suprimimos algo tan poderoso y tan grande como admitir que nuestros mayores miedos, monstruos, pesadillas, dolores, terrores, sufrimientos... Viven en nuestro interior, son producidos por nuestro interior y alimentados por nosotros mismos.

Estamos constantemente protegiéndonos de lo que pueda venir de fuera sin abrir los ojos y ver qué es lo que nosotros emitimos hacia afuera ¿qué nace de nosotros? ¿qué habita en nosotros? Te aseguro que tus monstruos, por banales que los quieras pintar, son más destructores que cualquier ser extraño que habita en un pantano dentro de un largometraje vintage. Son incluso más destructivos que cualquier película moderna de miedo. Son ellos, esas puertas de aquel ascensor en "El Resplandor" que lo inundan todo con la sangre de tu propia vida. 

La ansiedad, la inseguridad, el miedo, el control, los celos, la sensación de ser insuficiente, la impulsividad, la conducta reactiva, la ira, la rabia, el enfado, el orgullo, el rencor, la inflexibilidad, la baja autoestima, las mentiras, el ego, la incomprensión... Son conductas que generan emociones y patrones mucho más tóxicos, dañinos, destructivos y peligrosos que un asesino en serie dentro de la gran pantalla. Te aseguro que dentro de tu vida vas a sufrir bastante más por todo eso de lo que te imaginas. Por si esto fuese poco cuando todos estos estados te gobiernen darás mucho más miedo que todo aquello imaginario de lo que huyes y sus consecuencias resonarán durante toda tu vida, aprenderás (algo bueno tenía que tener) pero el proceso hasta integrar todo, ese dolor y sufrimiento, no te lo quitará ni el mejor colocón de tu vida. 

Todos tenemos un poquito de todo esto dentro de nosotros, y quien diga que no ,será porque seguramente en vez de tener 2 cazos tiene 5 o 6. Cuanto más tienes dentro, más difícil resulta admitirlo y amarte así... Con esos seres que forman parte de tu forma humana. Se dice que con el paso de los años muchos de ellos se pueden controlar y que resulta más fácil coexistir con ellos. 

Muchas personas viven rezando y pidiendo a Dios que les proteja del entorno, se levantan y utilizan herramientas espirituales y mágicas para protegerse de densidades externas y no se toman un segundo para ver sus propias densidades. Todos somos densos, de verdad. Todos somos tóxicos en algún momento y no por ello desmerecemos comprensión o amor. Todos somos lo peor en alguna ocasión. Todos hemos sido culpables de algo malo. Todos nos hemos dejado llevar por acciones viscerales sin pensar en las posibles consecuencias. Todos nos hemos protegido con el orgullo, con el ego, con la inflexibilidad... Y así todos hemos destrozado algo bonito, en algún momento de nuestra vida. 

Precisamente todo esto es peor que cualquier película de miedo que te describe una realidad inexistente. Da igual lo feo que parezca ese monstruo que acaba de llegar al planeta tierra para matar cada forma de vida, te aseguro que todo ese flujo de emociones, patrones, conductas, resortes, pensamientos, acciones, reflejos, acciones... Es bastante más horroroso y destructivo, tanto contigo como con todo tu mundo y aquellos que lo forman. 

Quizás sea momento de dejar de pensar que tenemos que protegernos exclusivamente del exterior y comenzar a tomar consciencia sobre nosotros mismos. Considerar que cuanto más lo procrastinemos más difícil será hacernos cargo de ello y más probabilidades tendremos de volver a vivir esas dolorosas situaciones. Cuanto más neguemos la realidad existente dentro de nosotros, más se alimentará de la ignorancia que nos imponemos por miedo a que ver la verdad de nuestro ser sea tan horrible que no podemos mirarnos al espejo admirándonos nunca más. Pero la vaina no funciona así, precisamente cuando le des forma a todo eso tan horrible y destructivo, a todas tus verdaderos enemigos, monstruos, asesinos internos... Será cuando podrás tener un conocimiento real sobre cómo trabajar con ello. Y habrá días que trabajes con ello de maravilla y otros que se te escape de las manos y la vuelvas a cagar... Porque el fluir de la vida también da margen a que, de vez en cuando, volvamos a cometer errores y recordemos viejas situaciones, para asumirlo con la mayor humildad posible.