¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...
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sábado, 15 de marzo de 2014

Ellos.

Martina Mariotti.



Es ésta sociedad, tan contaminada y destructiva, la que nos ha hecho creer que los hombres carecen de sentimientos y emociones al mismo nivel que las mujeres y ellos, en ese juego, han sido los primeros en dejarse contaminar por esa mala teoría, nada más lejos de la realidad; ellos también tienen piel, ojos, pueden palpar con las palmas de sus manos, pueden pensar, pueden dejarse llevar por sus emociones cuando acallan la razón, se enamoran al mismo nivel que las mujeres, pueden sentirse dolidos, rechazados y también sufren porque se rompa su corazón, la diferencia es que, a nivel general la sociedad educa a los hombres de manera que les obliga a ponerse una coraza ante esas sensaciones, al final, en silencio les consume por dentro.

Para aquella persona, que siga leyendo y negando con la cabeza que los hombres tienen el mismo nivel de sensibilidad que las mujeres aunque escondido, le explicaré: somos de la misma especie, es necesario que la hembra y el macho sientan igual, que vivan las mismas emociones, que experimenten los mismos sentimientos, que tengan que superar los mismos obstáculos emocionales... es necesario para encajar. Es necesario porque, en parte, son la otra mitad de la humanidad.

Y del mismo modo, los hombres también se ilusionan, tienen planes de futuro, pueden construir castillos en las nubes, también se esfuerzan en las relaciones, también meten la pata, también viven a flor de piel el nacimiento de sus hijos, una caricia, un te amo, un te quiero o un inicio de una relación que parece ser para siempre. Los hombres también tienen dones con las artes: música, pintura, poesía... y tambien sufren sus propios "arquetipos masculinos" como camino de autoconocimiento y autosanación.

También echan de menos, también lloran, también pueden sentirse desconsolados, solos, abrumados, también pueden sentir que no encajan en el camino que recorren, pueden sentirse perdidos...

¿Cómo solucionar esas cadenas que les llegan a hacer tanto daño? Educando el futuro de manera que se den cuenta de que las emociones, los sentimientos y la sensibilidad no van ligados a un género, van ligados a ser parte de éste planeta y ser parte de ésta dimensión... forma parte del aprendizaje de estar vivo. Y las cadenas que mantienen esclavos a todos los que ya han sido "mal educados" sólo se me ocurre pensar que el amor lo cura todo, con unas cuantas pizcas de paciencia.



martes, 18 de febrero de 2014

La mujer que fué violada a base de insistencias:



Violar (Del lat. violāre).
1.  Infringir o quebrantar una ley, un tratado, un precepto, una promesa, etc.
2. Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.
3. Profanar un lugar sagrado, ejecutando en él ciertos actos determinados por el derecho canónico.
4. Ajar o deslucir algo.

 
Es difícil escribir sobre una realidad que muchas mujeres esconden bajo capas de otra actitud, entre esas mujeres me encuentro yo. Es muy complicado expresarse sin buscar huir de éste sincero sentimiento y dolor que se siente profundo, pero es importante tener la valentía de escribir sobre ello, utilizar el coraje femenino para sanar.

Cuando uno habla de violaciones, generalmente se tiende a imaginar sólo las violaciones físicas o las violaciones de las leyes pero realmente, cómo bien el diccionario expresa, es un concepto que puede abarcar mucho más. La perspectiva desde la que yo hablo es sobre la violación emocional, donde una mujer puede sentirse deshecha por dentro (ya sé que también puede ocurrirle a los hombres, pero éste blog en concreto se centra más en las mujeres, es mi proyecto personal pido disculpas si algún hombre se siente ofendido por ello), lo más duro de todo no es eso, es cuando además ha sido conseguido a base de insistencias que cómo resultado a dado una falsa afirmación (ya sea por la necesidad de agradar, de hacer sentir bien a los demás o del miedo).

Las violaciones a las que yo me refiero  y que en algunas ocasiones por muy doloroso que suene podemos incluso realizarlas nosotras contra nosotras mismas, son aquellas que nos obligan a ser quienes no somos, a forzar la máquina “emocional” que nos complementa, decir “sí” a aquello que realmente queremos decir “no”, procurar que entre líneas se comprenda esa negación… lo peor de todo es la situación consigo misma que vive una mujer después, arrastra la culpa de haberse sido infiel a si misma, habiendo permitido profanar todo lo que ella es o habiéndose amarrado a una necesidad de justificación cuando algo dentro de ella le dice “es que tenías que haber dicho que NO”.

Éste tipo de situaciones no sólo se ven en las relaciones de pareja, también amistad, trabajo, conocidos… cualquier entorno donde permitimos que los demás quiebren lo que somos aunque nos neguemos a ello, aunque no les demos permiso para ello. Nos mostramos perdidas, quebradas, nos sentimos desdichadas, nos odiamos a nosotras mismas por permitir lo sucedido (quizás éstos conceptos pueden sonar muy extremos,  pero es que me pongo al extremo de una realidad que si se deja “a su aire” puede terminar realmente mal). Éste tipo de situaciones pueden repercutir en nuestro propio cariño hacia nosotras mismas, en nuestra personalidad, en nuestra autoestima… hasta que nos  hace perdernos, nos hace ser quienes no somos y perder nuestra magia, nuestra alegría y sobretodo, nos hace perder el sentido.

Es un claro ejemplo de lo poco sagrado que vemos el libre albedrío, y es tú libre albedrío ese NO que quieres decir en ese momento  pero que dejas caer entre líneas… voy a contarte un secreto: cariño, sólo lee entre líneas aquel que quiere, es mucho más efectivo ser sincero, claro, conciso... aunque nos de inseguridad, miedo o vergüenza hacerlo pero es que esa es la brecha por donde se cuelan este tipo de violaciones.

Si es un NO desde el principio que lo sea incluso hasta el final, que sean los demás los que se cansen de insistir en intentar cambiar lo que has decidido, dale poder a tu decisión, al momento de tomarla, a tu libre voluntad, date poder a ti misma para evitar que vuelva a ocurrir… ve sanando tus heridas, evitando sufrir más, no permitas que los demás transformen aquello que tú dices o haces de manera que al final sea como ellos quieren. Conforme más valor vayas dando a tus decisiones, menos se irán repitiendo éstas situaciones y más lejos tendrás a ésta clase de “violadores emocionales” que pueden ser de ambos sexos y estar disfrazados de amigos.

lunes, 10 de febrero de 2014

La mujer que se muestra fuerte.

La mujer que se muestra fuerte (como etiqueta, arquetipo): puede parecer muy independiente, son de ideas auténticas y propias, suyas, con una capacidad de adaptación a nuevas situaciones asombrosa, son luchadoras. Puede abrumar al resto de personas porque parece que nada le afecta, se muestra detrás de una sonrisa y una mirada seria, guarda la calma en situaciones de emergencia, es rápida pensando y tiene la capacidad de estar siempre ahí, al pie del cañón, cuando todos los demás necesitan algo.



Una mujer con esas características parece una guerrera innata, parece que nada le agota, que nada le podría matar, es clara y concisa y dice verdades a la cara y además como la verdad es, puede hacer daño para quien no lo quiere aceptar. La mujer que se muestra fuerte puede guardar mucha parte emocional dentro de si misma, por el miedo a hacer daño a los demás o por el miedo a perderlos. Intenta mostrarse resistente y tapa todas sus partes vulnerables, se lame ella sola las heridas y con ésta actitud, en ocasiones autoimpuesta debido a las experiencias, maquilla su verdad como mujer: es sensible, claro que necesita de los demás o de que los demás le pregunten cómo está, la fortaleza es una buena cualidad pero no cuando la usas en el día a día porque tu sensibilidad es muy grande y tu miedo a mostrarla aún más.
En general son mujeres que pueden llegar a sufrir mucho por dentro, que una tarde lloran, se limpian las lágrimas y en esa misma noche parece que nada les ocurrió. Son duras con todos los síntomas fisicos, intentan no decaer ni quejarse demasiado si una enfermedad les afecta... si ellas no se mantienen erguidas y seguras ¿quién lo hará por ellas?, además suelen ser bastante cabezonas en ese aspecto y auque deban guardar resposo posiblemente no lo harán y llevarán a cabo sus obligaciones porque, de nuevo, si ellas no lo hacen ¿quién lo hará?. Procuran no preocupar demasiado a los demás, a si que esconden parte de lo que sienten o del cómo se sienten, pero se les ilumina los ojos cuando ven que a una persona le sale de dentro sentir esa empatía hacia ellas y esa persona les pregunta "¿cómo estás? ¿qué necesitas?" entonces a ellas se les abre el cielo y permiten sacar, un poquito, de cómo son en realidad.

Las mujeres que se muestran fuerte se ponen metas físicas muy grande, para demostrar a los demás que son fuertes y que no necesitan de nadie más... son de esas mujeres con necesidad de hacer deportes extremos y de riesgo y susperars sus propias metas por si mismas, de coger su propio peso en una mochila, de cargar ellas solas con la caa de libros de su última mudanza... Son mujeres que siempre buscaron la aceptación y admiración por parte de papá, que papá sintiese que eran igual de duras, de importantes y de resistentes que sus posibles hermanos/primos y que siempre repudiaron la parte más presumida de las mujeres, repudiaron a aquellas que se quejaban de sus dolores, de sus mal estares o que se permitían expresarse con libertad sobre lo mal que se encontraban... porque las mujeres que se muestran fuertes pueden llegar a ver eso como brecha que les puede desgarrar y prefieren seguir aparentando.

Las mujeres que se muestran fuerte pueden llegar hasta el extremo de intentar solucionar y controlar situaciones en su propia vida que escapan completamente a su control. Reconocen a otras mujeres que se muestran fuertes y se sienten cómodas con ellas porque cuando ambas se comienzan a abrir, saben que aquello que dicen es verdadero, que no buscan llamar la atención, de hecho con lo de mostrarse fuertes lo que pretenden es pasar desapercividas. Pueden llegar a sentirse incomprendidas, que no encajan con determinadas personas o realidades, llegan a autoflagelarse por ser sensibles porque ellas deben ser mujeres fuertes.

Las mujeres que se muestran fuertes pueden tener unos rasgos muy marcados (fisicamente) sobretodo en la cara, que contrastan drásticamente con un cuerpo de curvas y muy femenino. Suelen llevar el peso de las relaciones, de la familia y son las que tiran del carro de todo lo que les rodea, consiguiendo que muchas veces se sientan decepcionadas por eso mismo, pues les encantaría parar por un instante y que otros cogiesen su relevo, pero por miedo, por intentar sentirse autosuficiente y porque llevan mucho tiempo siendo así y se ha quedado como manía, no dicen nada.

Las mujeres que se muestran fuertes a veces son admiradas por otras mujeres, pueden llegar a ser el centro de atención o el centro de todas las miradas, imponen a la par que resultan interesantes... y pueden llegar a "quedar grandes" para algunos hombres que se atreven a entablecer una relación con ellas. No son fáciles, pero son pasionales y muy mágicas, parte de maquillar con esa fuerza el cómo se sienten les hace parecer místicas.

Son de llevar la procesión por dentro, de buscar otra forma de canalizar sus sentimientos, de preferir el silencio a una canción que no les guste... las mujeres que se muestran fuerte de tanto guardar las cosas por dentro un día pueden explotar y encima sentirse culpables por ello, intentan pedir perdón cuando sienten, que aunque sea por su necesidad para expresarse como seres humanos, han podido hacer daño a alguien.  Si sienten vergüenza se sienten vulnerables, porque es un sentimiento muy humano que tira abajo tu fachada de fortaleza.

Las mujeres que se muestran fuertes prefieren sufrir por aquellos a quienes quieren que verlos a ellos sufrir... porque creen, que como se muestran fuertes, podrán con cualquier embestida.

Algunas sociedades se encargan de hacer que este "arquetipo" sea el perfil común de las mujeres que alli viven: "Al elefante le inculcaron que no era fuerte, a la mujer le inculcaron guardarlo todo dentro y seguir para adelante."

viernes, 31 de enero de 2014

La mujer.

La mujer no es el recipiente de tus huidas, de tus errores, de tus defectos, de tus mierdas o de tus cosas mal dichas... la mujer es la caricia para tus heridas, el beso para tus mejillas, la sonrisa para tus mañanas.

La mujer no es la seguridad de tu vida, es un presente que puede dejarlo de ser en un futuro. La mujer es la que vence tus males mientras duermes, a la que preguntas, la que te aconseja, la que puede tirarse la noche en vela sólo si se lo pides.

La mujer no es quien tiene que estar esperándote a que te des cuenta de que ella te coge de la mano y te levanta, es a quien tienes que admirar sólo por hacerte eso. La mujer no es el hueso duro de roer, ni la basura de la que te tienes que deshacer, no es tu segunda opción ni la última en tu lista de prioridades, es ELLA fuera del juego de las listas.


miércoles, 29 de enero de 2014

Tener miedo a ser amado.

Quizás conozcas enfermedades como obesidad, trastornos alimenticios, depresiones, ansiedad... pero si buscásemos la raíz de todas esas dolencias (emocionales y físicas) podríamos encontrar que son resultado de sufrir la enfermedad de éste siglo tan actual: tener miedo a ser amado/a. Y es que ésto comienza por uno mismo, cuando uno es incapaz de amarse porque lo ve como algo abstracto, innecesario, egocéntrico, narcisista o porque es más fácil delegar esa responsabilidad en otros; el resultado ocurre cuando uno tiene un concepto distorsionado de una realidad necesaria: debes quererte.

Llegados a éste punto, uno debe (así es, es casi una obligación con uno mismo) darse cuénta de que ésto ya no es un juego, es la realidad. Y la realidad es que uno tiene que tener la capacidad de admirarse, quererse, cuidarse y darse márgenes suficientes antes de comenzar a fustigarse.

 Uno/a debe querer sus rasgos físicos: sus ojos, su piel, sus pechos, sus caderas sus pies... sean cómo sean, sean cuales sean, éste es el cuerpo con el que nos tocó jugar, atacarlo no va a hacer más que sentirnos aún más imcomprendido/as. Nuestro cuerpo es nuestro hogar, nos tiramos 24 horas dentro de él: sintiéndolo, viviendolo, viéndolo... no podemos cerrar los ojos para evitar vernos a nosotros mismos, aunque consigamos tirar todos los espejos de nuestra casa nos reflejaremos en una ventana, en el capó de un coche, en un charco o en la orilla de un río... a si que, para no traumatizarnos más (véase el concepto traumatizar como aquello que nos deja huella) nos ayudaría comenzar a aceptar. Acepta como es: hay cuerpos que parecen más armoniosos que otros ¿es acaso por eso que debemos sentirnos incómodos con nosotros mismos? Lo más bello es aceptar que no hay dos cuerpos iguales y que cada uno es una obra de ingeniería nacida de caricias, orgamos, amor desde un punto de vista salvaje... cada uno hemos sido creados y paridos. Podemos ahorrar, solucionar cada una de esas taras que nos hacen sentirnos incómodos con nosotros mismos (a golpe de visturí y productos químicos) y poner una estética tirita a un problema emocional o podemos aceptar que las cosas son como son y nuestro cuerpo es el que es, sin miedo.


Cuando uno es capaz de aceptar su propio cuerpo llega a conocer a personas que miran con más admiración cada rincón de tu piel, se fijan en detalles que jamás antes habías observado, como quizás la suavidad de tu cabello, lo redondos que son tus ojos, los labios perfilados que esbozan la más tierna sonrisa, lo pálida y estética que es tu piel que permite que las venas se marquen y éstas perfilan todos los rincones de tu ser físico... y eso sólo comienza cuando uno es capaz de aceptar ¡imagina cuando uno es capaz de amar(se)!.

El miedo a ser amado puede comenzar por un problema de aceptarse físicamente, pero también puede ocurrir por no aceptarse cómo es psicológicamente (personalidad, rasgos emocionales...) y éstos, al igual que ocurre con el cuerpo físico, no dejamos de verlos por mucho que cerremos los ojos, siguen ahí mano a mano con nosotros, 24h. al día, 365 días cada año de nuestra existencia actual; uno debe quererse tal y cómo es por dentro. Esos rasgos comenzaron a crecer dentro del vientre de mamá, se fueron modificando conforme crecíamos, algunos han quedado intactos, otros han ido cambiando tanto que ya no son lo que parecía al principio. No quererse cómo persona es el primer defecto que nos puede llevar a pensar "¿pero quién me va a amar a mí?" empezamos dentro de nuestro coco a pegarnos una paliza sin tener realmente un motivo para ello y como resultado, boikoteamos cualquier posibilidad de sentir que alguien nos quiera o nos ame. Nos volvemos agrios, difíciles, somos incapaces de ver las cosas buenas de compartir el tiempo con una persona que es capaz de mirarte boquiabierto/a mientras duermes... damos la vuelta a la tortilla de forma, que si por algún casual las cosas terminen saliendo mal, no nos sintamos responsables de ello, porque podemos llegar a distorsionar tanto la realidad que al final lo que terminaremos por ver es que no fuimos amados lo suficiente, cuando en realidad, antes incluso de que naciese la oportunidad, ya ibamos rompiendo cualquier brote por parte de la otra persona de demostrarnos amor.

Éstos son dos de los principales motivos para sufrir "tener miedo a ser amado" pero hay muchos más: experiencias difíciles que nos dejan temblando, miedos, pánico, infancias difíciles, monstruos que tenemos dentro y nos hacen cuestionarnos posibles finales catastróficos... nos excusamos en frases como "mejor solo que mal acompañado" cuando no damos oportunidad a ninguna compañía de demostrarnos que el ser humano, como criatura sociable, necesita estar acompañado. A veces todo viene maquillado con una exigencia demasiado grande hacia los demás o puede tener sutiles maquillajes como dar más importancia a nuestra carrera profesional, necesitar de "amores libres de una noche" porque no nos queremos atar, agobios, sentir una necesidad imperativa de estar libre de "responsabilidades", montarnos en el "carpe diem" y pensar que todo oscila en que hay que vivirlo rápido y efímero para amontonar más experiencias... bueno, hay un sinfin de perfiles, excusas y comportamientos que parecen diferentes pero en el fondo se pueden meter todos en el saco de "tener miedo a ser amado".

Tener miedo a ser amado nos lleva a sentirnos solos aún estando rodeados de personas, nos lleva a no dejarnos querer, a estar tristes, sentirnos incomprendidos y explotar de mala manera, de una forma que no rompe la burbuja de cristal que nos hemos construido donde impedimos que entren las buenas intenciones, los gestos, las miradas, el aprender a compartir y el sentir que escuchar el corazón de otra persona puede llegar a convertirse en tu nana preferida.

Tener miedo a ser amado es la enfermedad del S XXI, es irónico puesto que la mitad de las peliculas que se pueden ver en el cine (o se han visto hasta que hemos llegado a éste siglo) hablaban de romances de verdad, de amar hasta el final y con cada una de tus células... necesitamos contacto fisico y lo buscamos en la barra de un pub, nos dejamos llevar por las caricias y nos despedimos con un efímero beso que prácticamente deja marcado un "hasta nunca" y ahí nos resguardamos, en vacíos orgamos porque nos gusta el sexo. Pero, mientras nuestros genitales se lo pasan pipa y disfrutan lo difrutable (o más bien nuestro ego) por dentro tenemos algo que se llama corazón, que vamos dejando más vacío y que cada día a cada hora puede llegar a sufrir una sensación de abandono, de vacío y de maltrato que ninguno de nosotros querríamos vivir, y todo porque tenemos miedo a ser amados.

Hemos dejado de creer en amores a primera vista, pensamos que es imposible que conociendo a alguien sólo de una semana nos podamos enamorar (mucho menos que esa persona se enamore de nosotros), considermaos que los flechazos son sólo algo biológico (un conjunto de atracciones químicas/fisicas) y lo dejamos en eso sin esforzarnos lo más mínimo por observar que hay por debajo de esa estética que en un principio ha sido la que nos ha atraido. Huimos, nos encabezonamos, no comunicamos como nos sentimos porque vemos que es algo demasiado emocional y que puede llevar a equivocos y por lo tanto puede llevar al amor ¡que es la mayor equivocación!(según nuestro concepto distorsionado). De darnos (o dar) esperanzas ya ni hablamos... la enfermedad de éste siglo, de la actualidad: tener miedo a ser amado.

(Que no se nos olvide: claro que amar requiere de un esfuerzo por nuestra parte (y el ser amado también lo requiere) es el esfuerzo de no dar más importancia a los miedos que al sentimiento, de no crear paranoya, evitar intoxicarnos con huir... amar requiere de cierta quietud, de sentir, de estar estáticos un instante para ver como ese amor nos recorre por dentro, amar y ser amado requiere de cambios, de esfuerzos, de paciencia y de corazón.)


Mujeres osos:

Si tienes la suerte de haber encontrado en tu camino a una mujer oso la reconocerás porque...

son de mirada profunda, tienen la capacidad de sanar aunque solo sean con susurros al viento, a veces tienden a tener la necesidad de esconderse en su cueva y dejarse hibernar una temporada larga, pueden explotar si se sienten heridas o atacadas, protegeran aquello que sea vulnerable o sensible, lloran más en soledad que en compañía, en ocasiones han puesto por encima la necesidad de cuidar a los demás que la de cuidarse a si misma. A veces necesitan tiempo para si, parecen ser alocadas, les gusta tenderse al sol, los árboles desnudos les hacen sonreir porque tienen la capacidad de ver la belleza de los colores tendidos en el suelo, pueden mostrarse demasiado territoriales, las montañas les hacen sentirse libres, son más fuerte físicamente de lo que aparentan, son leales a si mismas; hay momentos en los que reducen la cantidad de alimento que suelen consumir o reducen la cantidad de líquido que suelen beber.




Las mujeres osos aman de verdad, hasta la extenuación, se vuelcan en los demás en conseguir al menos una sonrisa, les cuesta perdonarse si han causado daño a alguien, tienen una gran conciencia. Son cálidas por dentro y por fuera, se dejan llevar por sus emociones y lo apuestan todo o no apuestan nada.

Si conoces a una mujer oso y es tu amiga se convertirá en alguien irremplazable en tu vida, estará a tu lado en los instantes que sientas más necesidad aunque no la llames, será algo mágico, escuchará cada una de tus palabras y sus consejos siempre serán para que evites salir dañado/a.

Si amas a una mujer oso, estás amando a un animal salvaje, no podrás amarrarla obligándola a nada porque teminará rompiendo esas cadenas que la condenan e hibernará y después de esa meditación consigo misma seguramente termine optando por caminar en otro sendero, tienes que amarla desde dentro, con el corazon en tus manos aunque eso te de un pánico profundo, porque es la única manera en la que una mujer oso comprende el amor, así es como ella ama a sus oseznos (y como oseznos considera tanto a sus hijos como a aquellos que forman parte verdaderamente de su vida), ella te lo dará todo sin esperar nada a cambio, te ofrecerá los mejores salmones que pescará con sus propias garras, las mejores bayas y procurará que cada noche te sientas arropado/a.

Si convives con una mujer oso tendrás que aceptar que las cosas puede que no siempre sean fáciles, es una mujer territorial y pasional que se deja llevar por sus emociones pero si es tratada con amor y respeto hará todo lo necesario para que el hogar sea ordenado y limpio, lo cuidará con mimo porque es su guarida. En muchas ocasiones se encerrará en si misma, es su método de hibernación que aunque no sea invierno lo hará igual, porque es una mujer oso y necesita de ese espacio consigo misma.

Si eres familiar de una mujer oso, sabrás, que por encima de cualquier problema que puedas tener con ella, te cuidará y protegerá hasta el fin de sus días, aunque en el pasado la hicieses salir herida.

Las mujeres osos suelen atraer a cazadores, su belleza y en ocasiones escondida elegancia, las hace parecer un trofeo del que cualquiera debería presumir. Tienden a emanar una magia especial y un poder de invocación del cual terminan por darse cuenta tras ver lo que hay a su alrededor. Las mujeres osos encantan al principio, pero poco/as pueden cuidarlas sin herirlas ni hacerlas sentir mal; son risueñas y optan por esconderse en su mundo de sueños antes de ser capaces de ver que han metido su pata en un zepo.

Las mujeres osos se dejan engatusar por el encanto de las estrellas y pueden tirarse mucho tiempo huyendo de aquello que necesitan arreglar en si mismas. Nacen siendo testarudas, rudas e inflexibles, pero la propia sabiduría que esconden en si mismas les hace vivir experiencias para terminar mostrando más su corazón que su ego.



martes, 28 de enero de 2014

La mujer que se amaba.

La mujer que se amaba era fuerte y valiente, se permitia perdonarse, equivocarse y ver sagrados cada uno de sus pasos.

La mujer que se amaba crecía venciendose a si misma con cada aprendizaje, re-aprendiendo y dándose cuenta de que hay cosas que simplemente uno necesita dejar atrás... la mujer que se amaba escuchaba por encima de todo a su instinto, ponía su cuerpo y su corazón en un pedestal, se rezaba a si misma y lo compartía con el mundo, hundía sus manos en la arena y disfrutaba del canto de las ballenas.

La mujer que se amaba caminaba solita hasta que alguien se animaba a hacerlo con ella, primero observaba pero pronto se rendía a los encantos de un amor compartido, dejaba que las cosas fuesen como debían ser y disfrutaba de ellas... aprendió a hacerse el amor a si misma y a compartirlo con aquellos que se atrevieron a mirarla realmente a los ojos.

La mujer que se amaba nació siendo una niña que no supo quererse, creció siendo una chica joven que se atacaba a si misma y se dañaba por dentro y por fuera, llegó a hacerse profundas heridas. La mujer que se amaba aprendió a ver sus cicatrices, a dejar que éstas se borraran verdaderamente para poder amarse.

La mujer se amaba, amaba tanto como a ella misma a aquellos que la rodeaban. La mujer que se amaba adoraba sentir el agua caer por su piel, reir a carcajada profunda, examinaba a las personas y consideraba que lo que aprendía de ellos es lo más bello que existiría; aprendió a observar y encontrar el placer de saber ver los detalles.

La mujer que se amaba, se sigue amando hoy en día... la mujer que se ama es capaz de leerse en éste texto.

lunes, 27 de enero de 2014

Hijas de Lilit.

Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó.

Se amaba más profundamente a si misma, a su puro ser, tanto que quiso amarse aún más (una pequeña advertencia: si amas a una mujer que se ama, siendo capaz de amar a sus demonios, ámala al límite de tus capacidades, al extremo, ámala con fuerza porque si no, será insuficiente... si no eres capaz de acunar sus miedos, sus bichos, jamás serás capaz de amarla a ella. Si amas, ámala verdaderamente) deseaba amor de verdad, no sucedáneos. No deseaba escandalizar, deseaba ser vista tal y como era, sin juzgamientos, deseaba poder caminar descalza sin dar explicaciones. Deseaba entrar dentro de su ser, para poder amarse incluso desde dentro, tener la capacidad de conocerse verdaderamente y desde ahí comenzar a crear.


Imagen: Brookeshaden
Deseaba parirse a si misma, sentir sus propias contraciones antes de parir a nadie de su sangre.
Lilit es la representación de la mujer sin miedo, con carácter, que es capaz de amar por encima de las circunstancias pero sin sucumbir un solo instante a ser sumisa, usada o maltratada. Lilit es la representación de fuerza, la representación de la madre que ha sido capaz primero de criarse a si misma, es la representación de la mujer que entró en su oscuridad para aprender a acunar sus monstruos y después los amó a todos, se acostó con ellos para que así de ellos naciese algo bello; Lilit asusta porque tiene fuerza y es consciente de ello, tiene las ideas claras desde joven y con el tiempo se va convirtiendo en más sabia.

Lilit es el extremo, es la verdad sin tabúes, con honor y representación de si misma, es quien mejor escucha y quien tiene la capacidad de salir volando con las plumas de los buhos; Lilit es quien se dió cuenta de que la magia y el amor están por encima y no por debajo, es quien sigue trabajando diariamente consigo misma, es mirada con miedo porque tiene la capacidad de decidir ella misma sin necesidad de consultar a nadie más.

"...se permite llorar un día a la semana, dos como mucho, sumida en su soledad. Aprendió a caminar orgullosa por encima de cuantas veces se permitió deshacerse y volverse a rehacer, fue sembrándose humildemente, regándose con sus propias palabras; aún recuerda cuando aprendió a observar ¡cosa más bella! eso le ayuda a disfrutar. Se dió cuenta que todo aquello la transformaba, la sumia en un cambio cíclico que aumentaba su sensibilidad y rodedada de tanta ignoracia y tanto ataque, se dió cuenta de que aquella sensibilidad la llevaba a sentirse vulnerable; así pues, decidió alejarse de todo lo que era tóxico para ella..."

En pleno S XXI somos muchas las hijas de Lilit, que hemos tomado decisiones con nosotras mismas para recorrer nuestros propios caminos sin tener que depender de los demás. Las hijas de Lilit somos aquellas mujeres que tomamos decisiones, con carácter y capacidades para realizar lo que deseamos, con fuerza, valentía, aunque en ocasiones nos escondemos tras una fuerte barrera porque estamos ocupadas viéndonos por dentro.  Nos duelen más las palabras que los golpes, nos hemos enfrentado a nosotras mismas cientos de ocasiones... muchas somos artistas, sensibles, corremos desnudas en nuestros sueños. Las hijas de Lilit hemos sido criadas por madres valientes, madres que parieron a futuras mujeres con capacidad de ir más allá de los sueños, de tener valentía frente a las pesadillas, de acariciarse y de reconocer como son.

Las hijas de Lilit hemos sido enseñas por abuelas que nos demuestran la fortaleza, la capacidad para seguir adelante a pesar de los obstáculos; hemos tenido la capacidad de encontrar una familia más allá de la sangre, de sentir como hermanas a aquellas que comenzaron siendo amigas, de madurar meditando en nuestra sombra y viendo asombradas como los monstruos van cambiando conforme uno es capaz de verlos cada vez más cerca. Las hijas de Lilit hemos nacido de un coño sangrante, de una realidad que es una dualidad entre la muerte y la vida, de lo escandaloso visto como bello, de lo natural sin censuras.

Las hijas de Lilit somos las que amamos de verdad, desde lo más profundo. Las que hemos sido etiquetadas, criticas y humilladas, las que hemos ido vistiendo un traje que no era nuestro hasta que tuvimos la capacidad de vernos. Las hijas de Lilit nos alzamos al vuelo, vimos como hermanas a aquellas mujeres que comenzaron siendo amigas, las hijas de Lilit queremos a las hijas de Eva porque ellas también son nuestras hermanas y las invitamos a recorrer junto a nosotras los caminos del autoconocimiento.

Las hijas de Lilit somos artistas, madres, doctoras, científicas, creyentes y ateas; somos verdaderas y puras, complicadas, sencillas y bellas. Nos necesitan y a la vez nos repudian, somos admiradas, abrumamos con una sola sonrisa, somos comprendidas e incomprendidas.

Somos sinceras, somos las que hemos vivido las mayores batallas contra nosotras mismas. Somos las que creemos que todo es más allá de lo que se ve, somos las que nos enamoramos de nuestra propia antagonía, las que buscamos dentro de nuestro yin y las que danzamos sobre nuestro yang. Guardamos cicatrices de haber sido desgarradas por dentro, las que nos tocó vivir en nuestro propio miedo para ir convirtiéndolo y que finalmente dejase de ser  miedo. Las que han tenido el coraje de volar entre la niebla y no cancelar ni un solo viaje, llegando a cada destino de nuestro sino.

Las hijas de Lilit hemos ido madurando meditando en la oscuridad, vestidas con capa roja y viendo a nuestros bichos cara a cara, dándonos cuenta que cuanto más cerca los mirabamos más cambiaban.

Hemos sido camaleónicas para ir sobreviviendo en algunos aspectos de nuestra vida, nos hemos conservado intactas de alma y corazón, nos hemos juntado entre nosotras y hemos creado conceptos nuevos en ésta, la distorsionada realidad.

Las hijas de Lilit nacimos de un linaje femenino con capacidad de seguir elevándose, con herramientas de observación, admiración y crecimiento.