¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...
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lunes, 30 de noviembre de 2020

Mujeres y humor:

Uno de los actos más revolucionarios, y que durante mucho tiempo fue señalado y condenado, es el de una mujer con iniciativa para hacer reír y capacidad para crear un contexto gracioso. 


El humor está muy sexualizado, prácticamente desde que el ser humano es lo que es. Porque la mujer siempre ha sido delegada, relacionada, empujada... Hacia lo más "sutil", lo más frágil, lo que solo llama la atención con su belleza, nada de usar el ingenio, nada de usar la inteligencia, nada de superarse a si misma, nada más allá de las establecidas cadenas que el sistema ha impuesto.

En los últimos años existe una revolución, latente, en el mundo del humor de mano de muchas mujeres. Lejos de inundarnos con un humor suave, apto para todos los públicos y cándido, como mucha gente espera de un producto hecho por mujeres y para mujeres, estas humoristas se animan con algo más y rompen la tan tóxica y paralizante idea de que la mujer no puede hacer reír con el absurdo, con lo soez, con lo vulgar, con lo idiota o con lo sexual. 

El humor es un acto, un signo y una demostración, de inteligencia. Sin duda quien sabe reírse, incluso de si mismo, está en otro nivel de inteligencia. El humor ayuda a gestionar ideas, sentimientos, emociones... Y a relativizarlo, eso nos libera de los pensamientos intrusivos. El humor añade chispa, pero además nos ayuda a pensar de otra forma. Las maneras en las que el humor se ha ido mostrando en cada sociedad han avanzado de acuerdo a las libertades y a la evolución de cada sociedad. Los humores son diferentes según esa influencia de país, de lugar de procedencia, de cultura. Como acto, signo y demostración de inteligencia el humor no era bien visto si se llevaba a cabo a través de las mujeres; incluso en los rituales de ligoteo la mujer es la que ríe y el hombre quién le hace reír. 

Por suerte esto está cambiando. La confundida imagen de que la mujer no puede reír o hacer reír desde lo absurdo, que tiene que estar cuidando su imagen sobre aquello que le hace soltar una carcajada, está transformándose. La mujer, como el hombre, desde su plástica inteligencia tiene la capacidad para reír y hacer reír desde lo más tonto hasta lo más inteligente. No tenemos que estar guardando una apariencia sofisticada que nos asfixia y nos impide reír de todo, la mujer puede utilizar el humor de la misma manera que un hombre y disfrutar en igualdad de condiciones.

Una mujer tiene la misma capacidad que un hombre para hacer reír desde el escenario, ya sea hablando de los últimos y más ridículos polvos que ha echado, hasta pasando por la burda imitación, pero desternillante, de algún personaje público. Y es que en el momento que nos impidieron todo eso, nos separaron sin duda de una forma fundamental de expresión y conexión. 

Reír, hacer reír, tomarse las cosas desde el humor, consumir productos cómicos (monólogos, programas televisivos o de radio, series, películas...) es una esencial manera de conectar con el mundo, no sólo de forma individual, también compartiendo. Porque resulta esencial que, por ejemplo, en amistades o relaciones sentimentales los implicados compartan las mismas formas de humor, la risa es el lubricante natural por el cual penetra la felicidad. Saber reír de las mismas cosas es sin duda un placer indescriptible. Hacerse reír mutuamente y conectar, desde esa dialéctica al mismo nivel de humor, es un pegamento maravilloso para todas las relaciones sociales. Y de todo eso, de todas esas implicaciones y de muchas más que me he dejado en el tintero, es de lo que nos separan cuando se clasifican las formas de humor como masculina y femenina, dividiéndolas e impidiendo cruzar las falsas fronteras construidas por los estigmas sociales que hemos ido heredando. 

 

jueves, 4 de octubre de 2018

La soledad y el desarrollo como mujer:


No hay nada más empoderante en éste mundo que aprender a estar con uno mismo y cuando ya nos referimos a nosotras, las mujeres, la cosa es aún más profunda y más importante de lo que parece a simple vista. Con el paso de los años he llegado a la idea, teniendo como ejemplo amigas, familiares, conocidas... De que cuando una mujer quiere realmente desarrollarse necesita de un periodo de soledad. A veces éste periodo implica un tiempo de soltería, donde una se descubre a si misma y se permite explorar diferentes ámbitos de su camino, de sus inquietudes, de sus gustos... Donde además experimentamos diferentes necesidades y donde hacemos emerger un sinfín de fortalezas y herramientas. 

En otras vidas éste periodo significa tomarse un tiempo para una misma, aún teniendo parejas y/o hijos. Éste tiempo puede ser un pequeño viaje en soledad, tomar un descanso, permitirse un fin de semana, regalarse un retiro de re-conexión... 

Y es que este periodo, considero, es fundamental. Aunque de manera subjetiva mi opinión, apoyada en mi propia experiencia personal, es que creo que todas las mujeres necesitamos explorar la libertad de nuestro ser a través de un periodo sin pareja. Pero bien es cierto que en ocasiones la vida, en si misma o el propio cosmos, no quieren lo mismo para todas las personas, pero incluso en estos casos es necesario y viene muy bien esas mencionadas "vacaciones".
¿Qué encuentra una mujer en soledad? Ciertamente se encuentra a si misma, sin más maquillaje ni mentira. Se encuentra tanto sus caras de abundancia, generosidad y honestidad como las partes más prostituidas de su persona, el valor económico y energético que se pone, sus papeles de víctima y verdugo que desarrolla como un método de supervivencia (porque al final mucho de los patrones que llevamos a cabo son estrategias que nos han ayudado o nos han mantenido con vida, a fin de cuentas es lo más importante en esta existencia: mantenerse con vida). 

Una mujer encuentra aquello donde se sentía cómoda y también los porqués de aquello donde se sentía incomoda. Desnuda su parte más humana y vulnerable porque se permite decir en voz alta y sin ser juzgada las necesidades y los miedos más profundos de su ser. Aunque como humanos todos tenemos y merecemos los mismos derechos, es cierto que dependiendo del género con el que nos sentimos reflejados nuestras necesidades, nuestras inquietudes, nuestros miedos y nuestros deseos pueden ser muy diferentes. La mujer tiene dentro de si misma infinidad de bosques salvajes que recorrer donde se tiene que hablar con claridad en temas profundos y trascendentales como puede ser la opinión propia sobre qué significa ser mujer hasta un abanico de un sinfín de temas como su sentir hacia el hecho de ser madre, su sentir sobre el amor y el enamoramiento (que en muchas ocasiones tenemos idealizado o incluso nos hemos puesto un precio, soportando lo insoportable por una percepción proyectada). La mujer tiene que lidiar con esa guerra constante de romper los patrones establecidos por una sociedad mientras encuentra la verdadera esencia de si misma, como individuo y como sexo/género al que pertenece. Y todo esto se desenvuelve y se da dentro de cada mujer, lo cual puede ser más difícil según el punto de origen del que provenga, ya que esto es fundamental para lo que se le permite y nos permitimos compartir de manera más exterior. 

Es en soledad donde una es capaz de entender que nadie vendrá a rescatarte de las torres más altas ni de los hoyos más profundos. Y aprendes, con amor o a la fuerza, a estar contigo sabiendo que jamás nadie, nunca, te aceptará como tu quieres ser aceptada ni te apoyará en todo lo que tú quieres y buscas constantemente ser apoyada. 

Nos queda mucho por desprogramar y reeducar, tanto en nuestra cabeza como en la cabeza de aquellas que serán el futuro. Nos queda el admitir la vulnerabilidad como un hecho fundamental para la fortaleza: llorar y buscar cobijo es tan importante como limpiarse las lágrimas y salir solas a luchar, porque sobre todas las cosas somos humanas. Pero ante todo tenemos que tener claro que no necesitamos de nada, ni de nadie, más que de nosotras mismas para hacer nuestro propio camino y que la aprobación de los demás no va a borrar de golpe y porrazo nuestros miedos más profundos. 

El miedo se deshace cuando una se supera a si misma y se hace cargo de hacer aquello que tanto le aterroriza. Y una mujer que ha superado un miedo es una mujer que ha dado un importante paso para si misma y para el resto de mujeres. Cada vez que una mujer logra un sueño, cumple una meta, supera un obstáculo, termina algo... Es un bien y una abundancia compartida para todas y son más y más puertas, fundamentales, que quedan abiertas para las futuras mujeres del mañana. 

Nos queda mucho por re-aprender, tenemos que re-aprender que no existe nadie que nos esperará. Igual tenemos que aprender que en nosotras no está el único peso de crear la familia. Todas aquellas que buscan crear una familia sienten en sus carnes un peso agotador, como si sólo dependiese de su propio esfuerzo y trabajo la armonización, el apoyo, la protección y la creación de esa familia. Lo cierto es que una familia es un conjunto de varios miembros y cada miembro tiene un porcentaje equitativo que llevar a cabo, un papel primordial que cada uno tiene que desarrollar. No puede ser que la mujer cargue sola con un peso que no le corresponde. 

Tenemos que aprender también a estar solas, sin ningún apoyo que nos saque la sonrisa. Tenemos que aprender a sacarnos a nosotras mismas la sonrisa. Y tenemos que viajar solas: más veces, más con nosotras. Y apoyarnos en esa búsqueda del camino solitario. 

La soledad y el verdadero desarrollo como mujer van de la mano. Porque es cuando estamos a solas que tenemos una conexión real con nuestras verdaderas necesidades e inquietudes. A solas nos atrevemos a escribir nuestro diario personal y a soñar con completa libertad sin recibir un reproche por esa imaginación desbordante que nos caracteriza. Es en soledad donde encontramos la solución a muchos de nuestros problemas y donde aprendemos a ser más coherentes y objetivas, sin buscar hacer lo que los demás esperan constantemente que hagamos. 

La mujer necesita ir en soledad a su propio desierto o refugio, y una vez que se ha desenvuelto ahí con total soltura y habiéndose enfrentado a lo más duro de si misma y del mundo, puede salir para compartir lo que le queda entre las manos: el verdadero fruto de su ser y del descubrimiento más importante de su persona. Y ese descubrimiento es, sin duda alguna, saber quien es una misma, saber cuales son tus puntos flacos y tus puntos fuertes, conocer con plenitud la grandeza de tu fortaleza como ser humano, haber habitado lo incómodo sin huir. 

Hay muchas cosas incómodas dentro de nuestro ser, como la no aceptación de naturalezas salvajes y humanas que nos componen, como los sueños impuestos que hemos mamado desde pequeñas, como los miedos impuestos que nos han nutrido a través de diferentes canales que componen la sociedad que nos rodea... Y todas esas cosas incómodas necesitan ser vistas, vestidas, comprendidas, analizadas, necesitan que sepamos que están ahí para poder transmutarlas y convertirlas en lo que realmente es una mujer: la mujer es la energía salvaje del cosmos dentro del cuerpo de un ser con capacidad para cuidar y cuidarse, dar a luz y alumbrarse, sanar y sanarse, crear magia e inventar magia. 

Hay algo más allá de lo celestial, más allá de todos esos cuentos que nos ponen la carne de gallina cuando los leemos y nos sentimos reflejadas con ese lado salvaje y femenino que los componen. Existe, lo sabemos, una realidad que es más que todas estas frases que suenan idílicas y heroicas... Y es que nuestro fuego profundo, de hembras, se despierta porque quiere ser reconocido. Es esa la verdad a la que me refiero, algo que va más allá de leyendas y mitos, y que forma parte de todas las culturas que han existido y existen en el planeta... Es una verdad pintada de "ficción" que habla de la mujer como ese ser capaz de ser Diosa creadora y destructora al mismo tiempo. 

Y resulta fundamental conectar con ésta parte de una misma para desarrollarse y para recuperar la humanidad y la realidad que nos compone y que es nuestro divino derecho, como mujeres y como seres humanos. Pero esta parte, esencial para encontrar quienes somos y para saber la verdadera magnitud, el verdadero volumen, la verdadera importancia y apreciar con totalidad qué significa y quienes somos, sólo se encuentra en los terrenos que una consigue recorrer sola. Sin soledad una parte de nuestro ser se queda sin desarrollar con plenitud. 

La soledad es una maestra difícil, pues cuando es impuesta se siente como una pesada carga, como un castigo que nos castra y asfixia. Y en muchas ocasiones su primera llegada suele ser como algo impuesto, inesperado, que llega de golpe a nuestra vida y resulta muy difícil habitar y convivir con ella. Pero con el paso del tiempo, cuando comprendemos su importancia y también cuando comprendemos la magia que nos aporta como puede ser la intimidad, la independencia, la capacidad para desarrollarnos y descubrirnos y todo lo que viene de la mano con ello como el amor propio, la autoestima, la individualidad... Vemos el verdadero y difícil papel que desempeña la maestra soledad y también vemos todo lo que en soledad se nutre y emerge, y que no puede nutrirse y emerger en otros ambientes. 

No es casualidad que en soledad muchas mujeres han logrado los mayores objetivos de su vida, o han llevado a cabo sueños que no creían posibles. No es casualidad que en soledad muchas mujeres  se han empeñado en mejorar su condición social, su propio camino... No es casualidad que en soledad muchas mujeres han recorrido el mundo, han llevado a cabo un proyecto con éxito, han experimentado el fracaso y han aprendido a mejorar para volver a intentarlo y lograr mejorarse. 

No es casualidad que en soledad muchas mujeres se han reforzado, han cruzado límites que creían imposibles, han convertido ideas en realidades materiales, han terminado carreras, han conseguido nuevos oficios... Y es que en soledad la mujer desarrolla su diosa más poderosa y se despoja, como puede y como sabe, de esa necesidad imperiosa porque sean otros los que nos saquen las castañas del fuego. 

Aprendemos, viéndose quemar esas castañas, que nosotras tenemos todas las herramientas necesarias para salir de cualquier circunstancia que se de en nuestro camino. Y aprendemos, también, a escucharnos a nosotras mismas antes que a otras personas. 

Y estarán conmigo, todas mis hermanas, en que la sensación es indescriptible cuando las mujeres nos concedemos un tiempo de soledad para con nosotras mismas, como un auto-regalo y como un permiso que nos merecemos. Todo lo que termina emergiendo en ese tiempo es algo indestructible que reestructura nuestra propia percepción de nuestras capacidades y de nuestra persona, que nos re-coloca y nos da una visión mucho más objetiva y poderosa sobre quienes somos y qué somos capaces de hacer.

No tengas miedo a la soledad, aunque a priori no lo parezca, siempre es la mejor amiga de la mujer. 

lunes, 9 de julio de 2018

Cada logro, siendo mujer, no es solo tuyo:



Como mujeres nuestra lucha no es individual, es en conjunto. Y nuestros logros no son sólo para nosotras, para nuestros estantes o para nuestros egos individuales... Son las bombas del cambio, de la transformación, de la ayuda. Son esas explosiones que derriban los obstáculos que impiden a otras lograr sus propias metas y objetivos y triunfar dentro de su propia existencia.

Como mujeres nuestro logro no es únicamente para nosotras de manera individual, es para nosotras de manera colectiva. Siendo mujer cada cosa conseguida no es solo para ti, es para todas. Porque cada meta alcanzada no es solo una medalla hacia tu persona, es un orgullo como tribu femenina que somos.

Cada vez que una mujer supera un miedo, se convierte en un ejemplo para otra mujer y traza un nuevo camino, abierto de par en par, para sus compañeras. Cada vez que una mujer supera un duelo es una maestra para otras mujeres y será la maestra encargada de acompañarlas en esa misma circunstancia. Cada vez que una mujer toma una decisión importante en su vida, como por ejemplo deshacerse de un hábito, tomar determinadas obligaciones por los cuernos o marcar un antes y un después, se muestra también como otro ejemplo más a seguir.

Cada vez que haces algo por tu superación individual, lo estás haciendo también para todas.
Cada vez que ocupas un alto cargo, cada vez que terminas los estudios, cada vez que transmites valores importantes a tu entorno, cada vez que enseñas y educas... No sólo lo haces para ti, lo haces para todas. Cada vez que progresas, te superas y te pones aún más objetivos que alcanzar, y los alcanzas con creces, es un regalo que también nos compartes a todas.

Cada vez que transmutas un dolor, cada vez que tomas una decisión desde tu propio amor y valoración personal, cada vez que te lanzas a la piscina, cuando decidiste ser tu propia jefa, cuando terminaste aquel máster, cuando aprendiste aquella nueva disciplina, cuando hiciste aquel viaje (sola o en compañía), cuando te atreviste a hablar un idioma nuevo, cuando te defendiste de una injusticia, cuando hiciste valer tu presencia... Es algo que no sólo haces para ti, te juro que es un resonancia para con todas las mujeres del mundo.

Cada vez que aprendes, cada vez que te abres a escuchar la sabiduría ancestral de los ancianos, cada vez que introduces más cultura en tu ser, cada vez que das un paso más hacia tu crecimiento, cada vez que haces bien tu trabajo, cada vez que demuestras tus dotes como líder y compañera, cada vez que te decides a cambiar algo en tu entorno para que sea un entorno más enriquecedor... Esas veces no eran sólo para ti, es para todas.

Cada miedo superado, cada paso dado, cada superación, cada año de orgullo, cada mejora, cada "no me rindo", cada escalón, cada avance, cada crecimiento, cada desarrollo, cada proceso del que has sacado algo constructivo, cada nueva "tú"... Cada vez que has re-hecho tu vida como has necesitado porque la vida que vivías no era suficiente para tu corazón y tu humanidad, cada uno de estos momentos no son sólo para ti, no son sólo para tu autoestima, no son solo para tu valor personal, no son sólo para tu poder como mujer, es para todas. Para todas, de verdad.

Cada vez que has argumentado a favor de construir una sociedad más humana, cada vez que has empatizado, cada vez que incluso doliéndote horrores has tomado una decisión porque era la mejor decisión que podías tomar... Ahí, los logros conseguidos después, los frutos recolectados tras la tempestad no eran sólo para ti, son para compartir. Quizás no los compartas físicamente, quizás no seas consciente de ello, pero tu forma de hacer las cosas como mujer es también un reflejo, una motivación, un ejemplo, una idea y un orgullo para otras mujeres.

Cada vez que dices "aquí mando yo" y no permites que nadie te pisotee, cada vez que has optado por un puesto de trabajo mejor, cuando te tomaste ese año sabático para encontrarte a ti misma y viajar por el mundo, cuando decidiste irte a un país del que no sabías ni su idioma para crecer como persona... Ahí también has participado para ayudarnos a todas.

Cuando has ayudado a otros, cuando te has levantado y has cedido tu asiento a quienes más lo necesitaba, cuando has demostrado valores, cuando has sido tú misma de forma libre y sin prejuicios, cuando has logrado amar tu cuerpo y mostrarte en traje de baño sin miedo al que dirán, cuando superaste ese ataque continuo que hacías contra tu persona, cuando dejaste verte fea, gorda, insuficiente, desastrosa, incorrecta... Eso también ha sido un gran logro y una gran satisfacción compartida.

Cuando has dejado de machacarte exigiéndote, cuando también has dejado de intentar contentar a los demás poniendo en jaque tu bienestar, cuando has dejado de verte como alguien vieja, descuidada y carente de belleza y vitalidad, cuando has superado esa baja autoestima que te destruía y te hacia añicos... Ahí también, es algo para con todas, de verdad. Porque el simple hecho de que tú te veas guapa, de que tú te quieras, de que tú te admires, de que tú seas capaz de ver todo lo que has hecho y haces a diario... Es el reflejo que muchas otras necesitan para salir de sus cascarones donde se hacen la misma cantidad de daño que te hacías tú.

Cada vez que has valorado tu individualidad como ser humano, cada vez que te has abierto a mostrarte tal y como eres, cada vez que a pesar de la vergüenza has dado el paso de hacer algo que realmente te apetecía... Ahí también has transmitido algo a toda ésta familia femenina que es tan importante para el planeta y el cosmos.

Gracias por compartir toda esa riqueza y seguir creándola cada día.

domingo, 13 de mayo de 2018

Consensuado, no consentido.


Las mujeres no somos las muñecas del desahogo para ningún hombre que se sienta profundamente frustrado con su existencia. No lo hemos sido, no lo somos y no lo seremos. A pesar de ello la manipulación, el abuso de poder, tergiversar situaciones, el control... Nos ha puesto en momentos donde nos hemos sentido como trapos usados, viejos... Y ésta acumilación de experiencias y sentires, en tantas mujeres, nos ha desconectado de una realidad muy importante: el poder personal, el sentir de una misma, el saber buscar apoyo, el liberarse de la culpa. 

¿A qué viene todo esto? Viene a que no paro de ver cómo la gente puede llegar a estar tan equivocada, con una equivocación que supone una aceptación social que más tarde tendrá repercusiones muy graves. De alguna manera en occidente nos estamos haciendo oír, para ir recuperando parte del respeto que nos merecemos (ojalá lo recuperemos todo y lo antes posible). Durante años se ha normalizado el uso y cosificación de la mujer, era común que la mujer fuese maltratada, minuneada, mal hablada, que no se tuviese en cuenta su decisión y su opinión... Y así pasó de ser humano, a ser un cacho de carne utilizada para el beneficio de otros sin voz y voto reales. Ahora, hartas de todo eso y sacando a la luz una realidad horrible (violaciones, abusos, asesinatos...) nos ponemos en nuestro sitio para luchar y crear una sociedad y un sistema en base al respeto que nos merecemos, al reconocimiento que también merecemos, a los derechos que tenemos. 

Y todo ésto tiene una fuerte relación con la sexualidad. Tras el famoso caso de La Manada, se ha corrido un velo que nos cegaba abriéndonos los ojos a una cruda realidad, una realidad indigesta que han sufrido muchas mujeres y niñas en todo el planeta e incluso de todo tipo de sociedades: las violaciones. 

El sistema judicial sólo tipifica como violación una situación que se da en unos rigurosos márgenes establecidos, considerando que sin consentimiento entonces ya se pasa a violación. Y para ello, aquí en España, parece ser según la última sentencia que se debe hacer un gesto evidente de negación y rechazo. Da igual la condición emocional y psicológica en la que te encuentres, da igual la influencia de poder que tengan las personas que te están haciendo eso... Todo eso da igual, todos esos matices dan igual porque parece ser que lo único que importa es el "consentimiento" alejando el término más adecuado para que realmente algo no se perciba como un abuso, como una injusticia o como un atropello... Y me estoy refiriendo que por encima del consentimiento está la capacidad para consensuar. 

¿Cuál es la importante diferencia entre consentir y consensuar? Consentir se obtiene simplemente con "sí". Consentimos que nos quiten las muelas en el dentista, consentimos al aceptar los derechos de política de Facebook, consentimos un horario de trabajo y un sueldo que hemos firmado... Y a veces incluso, por pura insistencia, sensación de debilidad, porque nos manejan o nos utilizan, consentimos tener sexo sin sentir unas verdaderas ganas dentro de nuestro ser. Sin estar realmente de acuerdo y concordancia con lo que va a ocurrir. 

Y es que a través del consentimiento sin consensuación, se han llevado acabo muchos abusos y violaciones "por insistencia". Porque las personas somos emocionalmente manipulables y otros que sepan de ello y tengan más recursos de los que podemos tener nosotras en algún momento determinado, tiran de ese hilo hasta obtener su propio beneficio por encima de nuestro bienestar. 

Consensuar, sin embargo, hace referencia a algo más profundo y que tiene más coherencia con estar realmente de acuerdo con hacer algo, ya que su significado viene a decir que es adoptar una decisión de común acuerdo entre dos personas o más. Esto implica, de alguna manera, que al tomar la decisión hay una participación más activa e involucrada de una forma más consecuente, responsable y coherente. 

Muchas mujeres terminan cediendo, en situaciones donde realmente no se sienten a gusto, por no tener luego que lidiar con "lo que puede venir después" como un trato denigrante verbal o físicamente, una actitud rencorosa, una manipulación donde les hagan sentir culpables... Y ésto ocurre en todo tipo de ambientes: conocidos y desconocidos. También en parejas donde se supone que hay amor. 

Que una decisión sea consensuada significa que hay la suficiente claridad mental para poder decretar algo sabiendo lo qué se está diciendo y hacia dónde va uno ¿qué quiero decir con ésto? Que si hay sustancias de por medio hay una alteración grave de esa libertad, de esa capacidad para pensar en lo que viene antes, durante y después... Y también hay una mayor vulnerabilidad a ser utilizado por otras personas, pues el uso de sustancias tira abajo muchas resistencias que podamos poner de manera sobria, resistencias que a lo mejor existen simplemente para ser coherentes con lo que realmente queremos y sentimos. 

(Sobre las sustancias y el abuso de algunos hombres hablaré dentro de poco en otro post).

Lo que puede ocurrir cuando se da consentimiento sin consesuar es que la mujer después se siente mal consigo misma, deshecha, sabe que hay algo que no ha ido como debería, se siente desconectada, puede que incluso sucia (a mi me ha pasado). Y es que, por ejemplo, en alguna ocasión he pasado por el aro de no apetecerme absolutamente nada acostarme con un ex y que por su insistencia decir que sí para luego ver que todo ha sido un polvo rápido para su descarga y disfrute y sentirme como la mayor y absoluta mierda que pueda haber sobre el planeta. Y esa es la diferencia entre consentir y consensuar.

Consensuando colaboro activamente y me apetece de verdad, no hay la menor duda de que realmente sé qué quiero y lo que quiero, y todo resulta mucho más "armónico" pues la colaboración y participación es mutua y respetuosa, sin un evidente juego de manipulación y de poder, sin sentir después que he decido a una "violación por insistencia" donde durante semanas estaré dándole vueltas a la cabeza y con una terrible carga emocional. 

A si que, en resumen, todo el sexo, todo lo relacionado con la libertad de la mujer y sus decisiones deben ir de la mano de consensuar, no de consentir.

miércoles, 25 de abril de 2018

La intensidad femenina:



A veces resulta un poco difícil comprender qué es ser mujer rodeados por un sistema y una organización que lejos de favorecer nuestro enriquecimiento y nuestra sabiduría, nos lleva a caer dentro de profundos pozos rebosantes de autoconvencimiento. Este autoconvencimiento con el que nos han inculcado y criado nos ha hecho, de alguna manera, normalizar tratos injustos, etiquetas que nos sobran, definiciones que no son reales sobre nosotras y nuestra persona... De esta forma todo lo que emerge "intensidad femenina" ha sido etiquetado como histérico, descontrolado, salvaje (en el peor sentido), malo... Y todas las figuras femeninas que nos han ido acompañando desde la infancia han sido divididas en dos grupos; el grupo A lleno de princesas perfectas, sin inseguridades ni temores, con una completa confianza y certeza sobre si mismas, deseadas por el hombre encantador y ellas tan flamantes y perfectas... Y luego el grupo B mujeres que normalmente han sido las "malas de la película", llenas de terror, temores, rabia, odio, desconfianza, inseguridad que les lleva a una actitud "malvada" y un largo etcétera de lo "incorrecto" y lo "maligno".

Conforme vas creciendo y tienes la suerte de juntarte con hermosas mujeres que desnudan su alma frente a ti, como un símbolo de liberación y como una iniciación para tu persona, comprendes que esos dos grupos, más allá de todos los canales y medios que se utilizan para educar e inculcar a la sociedad, son dos caras de una misma moneda y esa moneda es una parte de la humanidad: las mujeres y más concretamente su sagrada feminidad.

Nosotras habitamos entre dos realidades que coexisten y convergen creándonos como humanos, como personas que somos. Esas realidades y dualidades son las naturalezas que nos componen, que son cambiantes, que nos cambian, que son transformadoras y que nos transforman. También son influenciadas por toda la energía femenina que hay en el mundo y por supuesto por todo aquello a lo que estemos expuestas.

Nosotras somos también esas mujeres decididas y con ganas de comerse el mundo, que creen en si mismas y se sienten poderosas, pero también somos ese mar de dudas, de incapacidad para vernos completas, de inseguridades que a veces nos llevan a comportamientos que más tarde creemos que son malos o lo que sea que vivamos cada una en nuestro camino de vida. Puede ser que al final fluctuemos entre esos dos espacios, hasta que decidimos aferrarnos a lo más lógico: somos humanas, imperfectas e intensas. Y la intensidad no es negativa, es la manera más poderosa de demostrar nuestra autoridad, nuestra fuerza y también nuestro valor. 

¿Y si reescribimos esos cuentos para niñas?...
¿Y si ampliamos nuestras miras para comprender qué es lo que ocurre en cada una de las mujeres implicadas en esa historia?...
¿Y si vemos que ambas mujeres implicadas somos nosotras mismas y no hay absolutamente nada malo en ello?...
 ¿Y si les otorgamos a todas esas "brujas" el trono que les corresponde?...
¿Y si quizás éste es un ejemplo de los ciclos y ceremonias de paso y evolución femenina que vive cada mujer?...

¿Y si Maléfica y La Bella Durmiente son la misma persona? Y quizás una parte importante de la sagrada intensidad femenina es precisamente esto... Observar nuestras dualidades, a veces enfrentadas y otras conviviendo en paz, sin que esto signifique algo destructivo contra nuestra persona y entendiendo que hay mucha autenticidad en la aceptación de nuestra capacidad metamórfica, de nuestras contrariedades que nos llevan a encuentros con nosotras mismas y a sabidurías que no alcanzaríamos de otra manera.

¿Y si en vez de juzgarnos por este mar de diferencias que forma parte de nosotras, comenzamos a comprendernos y amarnos así? Quizás ésta sea la manera más sana, real, eficiente de darlo todo al mundo, de dárnoslo todo a nosotras, de sentirnos completas y congruentes con nuestra indomable esencia y nuestra cualidad femenina más potente.

A lo mejor es momento de aprender de esas brujas malvadas, condenadas, juzgadas, etiquetadas y señaladas. A lo mejor es hora de estudiar su historia, de preguntarles, de comprenderlas, sin juzgar y sin convertir en malas a las princesas, con sororidad y abrazando así todo el abanico de realidad femenina que existe dentro de las mujeres, favoreciendo la liberación que tanto nos merecemos y soltándonos de lo impuesto que nos impide ser nosotras de la manera que más nos gusta, sin que esto signifique tener que seguir unas pautas establecidas por un sistema que nos encadena. Y aquí hay mucho de intensidad, porque quizás comprender qué es ser mujer es entender también éste fuego sagrado que vive con nosotras y con nuestras compañeras.

Gracias a Gothel, Cruella de Vil, Úrsula, Maléfica, La Reina (de blancanieves), La Reina de Corazones (Alicia en el País de las Maravillas), Madam Mim... Todas ellas han mostrado una realidad femenina muy poderosa, impresionante, autosuficiente y todas ellas han sido juzgadas por esa grandeza de su ser. Estos personajes también tienen características que empoderan a las mujeres, que les hacen reconocerse y que a pesar de ser cualidades positivas, han sido juzgadas como lo peor. Su papel ha sido una forma de sacrificio para llevarnos a abrir los ojos y ver cómo la sociedad se ha creído por completo todas éstas historias sin permitirse la posibilidad de entender más, de querer conocer el otro lado, esa parte que no nos han querido contar.

La intensidad femenina puede que sea también esto y no hay nada, absolutamente nada, de malo en ello.


viernes, 20 de abril de 2018

Mi lado oscuro también es mi belleza:


"¡Qué guapa eres!" Me dicen muchas personas, "¡qué cuerpo más bonito!" me han dicho otros, "¡eres super atractiva mental y físicamente!" y así muchas frases parecidas que hemos recibido muchísimas mujeres. Que no digo que sea malo, según la circunstancia y quién te lo diga, pero lo que quiero decir es que hay más y que la belleza, en sentido físico y emocional, esconde mucho más que lo que sólo apreciamos con un simple vistazo de esos que parecen decir "¡ay! (suspiro cálido)".

Muchos se quedan en eso, en una parte de mi belleza. Creo que el conjunto de todo mi atractivo está precisamente en poder apreciar mi lado oscuro. Yo no soy un jedi comprometido, ni siquiera sé a veces qué es lo realmente correcto, yo soy la realidad que se mueve entre las dualidades naturales de la existencia. Y como yo, muchas mujeres que han decidido liberarse y pasarse por completo al lado salvaje de su presencia. 

Aquí viviendo en el lado más salvaje de mi persona he encontrado que ha habido rincones donde jamás nadie se ha introducido ni para darme dos besos... Será que causa temor lo más humano que existe en la mujer. Y por eso reivindico en éste texto, para mi y para todas las mujeres, que mi lado oscuro también es belleza. 

Mi lado oscuro también forma parte de mi sonrisa, de mis curvas, de mi mirada, de mis bromas, de mi conocimiento, de mis caderas, de mis pechos, de mis manos, de mis conversaciones, de mi forma rápida para aprender, de mi manera de besar, de la forma de mi culo, de mis dedos finos, de mis labios rosados, de mi largo y abundante pelo... Mi lado oscuro está en todo eso, también está en parte de mi alma, en mi corazón, en mis palabras, en lo que creo y en lo que destruyo. 

Yo no soy capaz de dividirme y de crearme una falsa expectativa de mi misma, yo sé que hay días donde arrancaría cabezas con un enorme bocado, yo siento que hay momentos donde una enfurecida y hambrienta jauría corretea por las partes más profundas de mi cuerpo, yo sé que hay momentos donde mordería para hacer sangre, donde encendería una cerilla con una intención muy clara y definida... Yo sé que hay veces que me lío yo sola en cosas que son llanas y sencillas y que de ese lío emergen otras verdaderas facetas, como por ejemplo inseguridades, patrones destructivos, depresiones y ansiedades. 

Pero ¿sabes? Mi lado oscuro también pertenece a todos mis ángulos de belleza y de atractivo. Da igual desde qué perspectiva hayas decidido mirarme, si hay algo que te parece bonito en mi, ahí también hay unas cuantas gotas de mi propio lado oscuro. 

Porque tanto se ha idealizado con lo polémicamente correcto, con la educación al extremo rozando una insensata puntilla, que finalmente nos hace entrar en cólera, una cólera real porque al final estamos intentando apoyarnos en una expectativa impuesta a nivel social que nos hace sentirnos parte de algo, hasta que somos conscientes y vemos que ese algo es... nada. Porque sólo estamos cumpliendo con lo que se espera de nosotros, sea esto en consonancia o no con lo que sentimos de alma y corazón. 

Y yo decidí romper con eso. Me propuse ser yo misma, con todo o que supone y asumiendo tanto lo bueno como lo malo, algo que me ha hecho sentir aún más fiel a mi misma. Y en esta inquebrantable fidelidad se basa una importante parte de mis decisiones, acciones y proyectos. Y también puede despertar mucha oscuridad/sombras porque es algo que no está aceptado y respetado por las grandes mayorías, eso levanta ampollas de oscuridades irreconocidas. Si la/s reconoces, entonces toda esa turbiedad se convierte en parte de tu particular e irrepetible belleza.

Mi lado oscuro es también toda mi belleza; la interior y la exterior. Y entonces te das cuenta que hasta que alguien no es capaz de ver esa parte, no es capaz de valorar de manera completa quién soy como ser humano.

miércoles, 4 de abril de 2018

El hogar más cálido del mundo:


Hay un bosque de flores, de realidades, de inescrutables verdades que se encuentra geográficamente entre las piernas de cualquier mujer. Hay un hogar, una cueva donde el mundo se resguarda. Hay un espacio rebosante de la vibración de La Tierra y del abrazo del amor más real y sincero. 

Hay un hueco que no está vacío, donde coexisten los conocimientos ancestrales y las verdades, y mentiras, modernas y actuales. Hay una verdad contada a voces y silenciada en las calles de una sociedad occidental contaminada. 

Creo fielmente que existe mucha magia en las entrañas de una mujer. Entre sus tripas, su corazón y su mente duerme la intuición femenina que despierta fuegos aunque llevan mil años dormidos, que guían a ciegos perdidos e inmersos en las más profundas oscuridades. Y de entre mis tripas, mi corazón y mi mente, hay una puerta al cosmos a la que llamamos vagina. La vagina que es entrada y salida, es un agujero a la vida donde el milagro se compone, la vagina que sangra cada mes como muestra de que puede hacer posible lo más mágico que existe en éste planeta. 

La vagina es el lugar de encuentro donde todo entra a la oscuridad para salir hacia la luz. Es terrible el concepto enfermo y desarraigado que tenemos sobre ésta parte del cuerpo, tan esencial e importante, a la que hemos teñido de sucia, ingrata, innatural... ¿Existe algo más natural que una parte del cuerpo que se sabe regular y cuidar a si misma? ¿Existe algo más natural que la crudeza, sin tapujos ni cadenas, mostrando porqué la vida existe? 

Ni pliegues, pelos, lunares... Podrán tacharla de una parte fea. Está irreconocida y despojada de todo su potencial. La vagina, que es la puerta de la vida y de la muerte, es el hogar más cálido del mundo. El poeta busca de su inspiración junto con los besos y las caricias de una mujer. La mujer busca de su placer cuando se acaricia en un momento de intimidad consigo misma, donde puede expandirse sin necesidad de ser observada. 

El hombre busca de su abrazo, porque es uno de los pocos abrazos que le permiten sacar su naturaleza animal, políticamente incorrecta en según qué ámbitos. La mujer busca de su sabor, porque le despierta el fuego y el ímpetu de su ser, la sensualidad innata de sus curvas, la liberada sensación de un orgasmo compartido. 

Y mientras, miles de campañas publicitarias de miles de productos innecesarios nos hacen caer en la trampa de pensar que nuestra vagina es fea, que está mal, que su naturaleza debe ser arrancada, que es horrible sangrar... Que una parte del cuerpo, tan nuestra e irrepetible y que no está a la vista, real, de cualquiera, ya ha nacido siendo una "mala parte", una parte "sucia", una parte "innatural"... Mentiras y más mentiras para que no seamos testigos de la verdad que existe en ser portadoras de un templo sagrado construído por la biología y que se encuentra entre las piernas de todas las mujeres del mundo, por encima de edad, etnia, cultura y creencia. 

¿Vas a venir a decirme que ésta parte natural de mi ser está mal? ¿Vas a venir a dejar caer que es sucia, lujuriosa, que es cerda? ¿Quieres hacerme creer que necesito de esos miles de jabones irrespetuosos con el PH que la propia biología ha depositado en mi interior? ¿Dices que hay vaginas que tienen pliegues de más? ¿Qué es de más? En una parte del cuerpo tan auténtica, tan fiel a la individualidad. Donde se muestra que todos somos parecidas, a veces demasiado similares, pero no indenticamente iguales. 

Te pido que si tu pensamiento es ese te disculpes. Pues estás blasfemando y atacando al templo más sagrado de la humanidad. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Mujeres anclas, mujeres de fortaleza.


Mujeres, en ocasiones nos toca llevar a cabo el papel de la fortaleza, la fuerza en si misma, del ancla que mantiene. En esas ocasiones puede que tomemos decisiones difíciles, donde lo correcto está por encima del impetuoso egoísmo y orgullo. Y es que, a veces, ser una mujer fuerte, y consciente, no resulta nada fácil. 

Tú y yo, somos el apoyo familiar, la capacidad de unir y transformar un evento inusual en un milagro hecho realidad. Somos arropo para aquellos que desfallecen, somos las palabras correctas y también somos aquellas que miramos más allá y vemos la realidad venir, antes incluso de que otros la perciban. 

Para muchos amigos somos la solidez, alguien con quien contar incluso en intempestivas horas. Somos el refugio, la persona que va a rescatar y que se ofrece a cuidar por encima de cualquier circunstancia. Somos el número de teléfono al que llaman cuando alguien, de repente, siente un miedo terrible y no sabe con quien más hablar. Somos la voz de calma para la ansiedad ajena, la confianza para la persona acobardada, el ejemplo para aquel que se paraliza ante sus resistencias, somos la luz de la confianza para quien ha olvidado quien es y somos la protección más imponente para aquellos que se sienten vulnerables y desarropados.

Somos la terapeuta que responde lo más rápido posible, que se vuelca en su oficio con mucho cariño, tesón y pasión. Somos la canción donde otros se acuerdan de ti porque habla de fortaleza, de amor verdadero, de transparencia y de coherencia alma-mente-corazón. 

Somos el recuerdo imborrable, alguien con quien siempre contar ya sea para enterrar un cadáver o para tomar un café (es broma lo del cadáver). Somos parte de un equipo de trabajo donde aportamos constancia, apoyo emocional, reconocimiento y agradecimiento. 

Somos la hija que nunca cumplió con lo que supone que tenía que cumplir, sin embargo, aun haciendo las cosas a su manera se ha convertido en una pieza fundamental de ejemplo, escucha y demostración. Somos la hermana que nunca deja para después, que prioriza por el amor de alguien con quien comparte gran parte de su genética. 

Somos la colega para tomar unas cañas y fumar, mientras rodeados de humo, se piensa en cambiar el mundo ideando cosas que conectan con la creatividad imparable que vive dentro del ser. Somos quienes nos ofrecemos voluntarias para las tareas más complejas, somos madres sin haberlo sido y cuando ya estamos en ello somos feroces, imparables y luchadoras, constructoras. 

Somos la persona a quien recordarás con más cariño, incluso aunque nos lleves al límite de nuestro aguante y despiertes nuestra rabia... Porque a pesar de nuestra respuesta impetuosa, tendrás muchas más cosas buenas que decir sobre nosotras, que malas. 

Hemos sido admiradas y valoradas y lo seguimos siendo, pero también somos, por experiencias de la vida, el tren que no pasa dos veces por la misma estación.

Somos las artistas que hacemos despertar al mundo para que nunca olvide su potencial. Somos la energía chamánica que fluye debajo de La Tierra, somos esas personas inesperadas con las que te topas y ponen patas arriba tu vida para que siempre conectes con tu corazón y no procrastines algo tan sagrado e importante. 

Nosotras somos las mujeres de esta tierra nueva; las que hemos decidido que el corazón es el símbolo que nos representa. Las que a pesar de que las batallas internas son las más difíciles de lidiar las llevamos a cabo intentando que salgan el menor número de heridos, y daños colaterales, posibles. 

Somos ese nombre que aparece en la pantalla de tu móvil y tímidamente sonríes porque ha sido un mensaje inesperado pero bien recibido, porque ha sido una llamada sorpresa pero en el momento idóneo... Porque suena a casualidad, cuando siempre ha sido conexión divina. 

Somos la justicia ante una injusticia. Somos la ética y la moral, somos quienes nos hemos puesto como proyecto de vida y como meta personal la actitud más impecable. Somos las palabras claras. 

Somos las brujas de esta sociedad desarrigada, somos el hogar para aquellos que se han visto desamparados y completamente solos. Somos la conversación que nutre el alma. Somos la demostración de que rendirse nunca es una opción, somos quienes reconocemos lo que nos toca por reconocer y aprendemos del error propio, y del externo, para hacer de nosotras alguien mejor, a pesar de la resistencia de la mente y de la exigencia.

Somos el adiós en el momento que alguien tiene que atreverse a decirlo. Somos la compasión, aunque deseemos en ese momento ser todo lo contrario. Somos el esfuerzo de mejorar lo peor de nosotras mismas, intentando a cada paso lograr superar metas de superación personal.

Somos el círculo, el deseo que despertamos con nuestra sola presencia. Somos “las cosas” lo mejor hechas posibles y si no salen bien, jamás nos podrán decir que nuestra intención no era buena, eso nunca.

Somos la observación, la libertad, las aprendices del desapego y del soltar. Somos en ocasiones la impaciencia maquillada, porque años atrás fuimos mucho más impacientes aún si cabe… Y de poco a poco, sin presiones, estamos aprendiendo a valorar y admirar el proceso del saber esperar, de la santa espera hecha patrón en nuestro camino.

Somos el anhelo de alguien, porque lo sabemos. Y también el deseo de otrxs tantxs... porque lo hemos vivido y nos tocará seguir viviéndolo.

Despertamos, a partes iguales, comodidad e incomodidad… Según con quién nos toque cruzarnos cara a cara.

Somos guerreras, independientes, capaces de enfrentarse incluso contra el peor temporal del mundo y saber, que al contrario de lo que los demás piensan, saldremos ganando.

Somos el amor propio que resurgió después de mucho tiempo permitiéndonos sufrir y que nos hiciesen daño. A pesar de esto, no, no siempre hemos sido, somos o seremos un ejemplo, porque asumimos que por encima de todo somos seres humanos, personas sin un gramo de perfección.

Hemos ido contra nuestros principios hasta que aprendimos que sin los principios uno no puede ser quien es y se pierde a merced del control que otros pueden tener sobre ti.

Hemos sido nuestro peor enemigo, nuestra batalla física y mental, la mayor destrucción contra nuestra persona y el odio hecho persona. No lo negamos, porque parte de lo que somos ha sido una transmutación y un resurgir de un pasado muy tóxico y dañino donde por poco nos fuimos para siempre.

Hemos estado enganchadas a conductas y patrones que nos han hecho explorar fondos oscuros. Adicciones y enfermedades con las que nos hemos presentado, vínculos afectivos destructivos, uniones sexuales que nos hicieron consumirnos, experiencias personales que hemos repetido una y otra vez a pesar de que los resultados siempre eran catastróficos… Sin todo esto no podría haber resurgido en nosotras la necesidad imperiosa por mejorar, por vibrar diferente, por iluminar y sobretodo no habríamos aprendido a comprender ni a ver /vivir de una forma diferente.

Hemos sido atacadas cuando apenas teníamos herramientas para defendernos y hemos perdonado a esos “agresores” para quedarnos cerca y ayudarles cuando no tenían nada más, entonces las caretas se vinieron abajo y los rolles dejaron de tener importancia, entonces aquellas personas vieron la verdad de quienes somos y entonces… Aprendimos lo que es el amor real, el amor de acompañar y perdonar incluso a quienes más has querido a pesar de que, durante largo tiempo, te condenaron bajo una etiqueta y un juicio sobre quien nunca has sido, sobre lo que nunca has hecho, sobre una intención que jamás fue así dentro de ti.

Somos esas raras bien, que caen bien (o muy mal) porque se nos ve sinceras y sin medias tintas, se nos ve de cara y eso es algo que una parte de la sociedad echa de menos porque cada vez hay menos.

Nadie se ha arrepentido en darnos una segunda oportunidad porque hemos demostrado que somos metamórficas y ante todo hemos demostrado lealtad.

Somos maestras y aprendices a tiempo completo, que no desconectan de su humildad y de su humanidad para seguir creciendo sin resistencias.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Sinceridad de una mujer profunda:


"Cuando una mujer, que es profunda, intensa, sensitiva, sensible, verdadera... Se sincera con quien se encuentra al otro lado de éstas palabras."

No podré borrar la profundidad de mis ojos. Ni con años entre arrugas, ni las cataratas... No podré borrar esa parte de mi ser.

Soy la falla más profunda del fondo marino. El abismo que casi nadie visita, la incógnita, la misma muerte si me apuras.

Soy la oscuridad perpetua que aterroriza al submarinista fuera de su hábitat natural... El suspiro, el silencio, la noche más encapotada. Espero que te guste eso, porque si buscas ligeras brisas, hojas caducas, caminos fáciles... Entonces esta no es la dirección correcta.

Soy el trabajo constante. La experiencia vivida. Y además soy eso que hago a, mi única e irrepetible, manera. 

Soy el punto y final. Las mareas que cambia, soy los ciclos, el proceso de las estaciones, la voz sin eco.

Por todo esto no podré borrar de mi cara, de mi vida y de mi qué hacer, la profundidad que mi mirada nunca oculta. No puedo deshacerme el sentir, tampoco la pasión, ni el arte... No podré, porque no querré.

Incluso cuando la vida aprieta y la rutina se convierte en constante, incluso cuando me apego al pensamiento mediocre, incluso cuando respondo con un "da igual" o cuando el cuerpo se echa hacia adelante por el cansancio... Incluso cuando por instantes dejo de ser yo, cuando voy a la parte práctica de la comodidad, incluso ahí: lo mantendré. Mantendré la profunda realidad de mi ser.

Cuando mi quietud incomoda y mi centro bulle como un torbellino dejándome templada y llena de paz... Incluso entones, podrás ver de nuevo esa profundad, esa intensidad, esa realidad...Algo que sobrecoge pero que también arropa, algo que guía, que no es poca cosa, algo que inspira y que mantiene con vida. 

martes, 10 de octubre de 2017

Bravita de corazón.


Brava y pura, has nacido así, que no se te olvide... Porque llevas milenios arrastrando algo que no eres, dejándote hacer de menos. Te han tirado del pelo y han arrancado tu piel, te han convencido de algo engatusándote con lo que solo se puede ver, ni siquiera observar, ni siquiera enriquecer, ni siquiera criar, ni siquiera integrar... Y ahora, La Tierra te lo pide, no los pide: despierta. 

Mi mujer bella, te quiero brava y otras veces serena, te quiero real. No te dejes engatusar y convencer por aquellos que te llaman guapita, guapa, bonita... Porque quien te dice eso se queda solo en la piel y debes recordar, debes hacerlo ahora, que tú eres mujer y por ende eres mucho más que eso: mucho más que tu color de tez, mucho más que la profundidad de tus ojos, mucho más que la sensualidad de tus curvas... Eres mujer y eso dice mucho sobre qué alma portas, sobre lo que eres capaz de hacer, sobre lo que eres capaz de transmitir, sobre lo que eres capaz de sentir. 

Bravita de corazón yo te quiero, que si tienes que mandar a tomar por el culo que no se te quede nada por decir. Que no te arrepientas de haber hecho, siempre y cuando lo hecho sea para un bien mayor: primero tuyo, luego del resto. 

Ojalá vuelvas otra vez a caminar descalza, a sentir la brisa, a no darle muchas vueltas a las cosas, a verte libre... A que nos veamos libre juntas. Te quiero con tu ímpetu de esa energía que es puro fuego y que emerge desde tus pies hasta tu cabeza, te quiero salvaje como esa espiral que recorre todo tu tronco y empieza entre tus piernas para acabar en tu coronilla. Te amo así, entera, cuando recuperas el control sobre tu vida, cuando no dejas que las cosas se te escapen, cuando sabes soltar porque eso es también amarse y priorizarse.

Te adoro cuando cantas, te creas buena o mala cantante. Te adoro cuando tejes, cuando bailas, cuando vistes tus botas, tus zapatos o tus tacones según solo y únicamente a ti te place. Pero cuando más te adoro y más te amo es cuando haces las cosas sin necesidad de agradar a alguien, porque te sale de dentro sin tener que cumplir con expectativas ajenas y lo dejas bien clarito, como el agua del río, y lo dices sin cortarte un pelo... Ahí mujer, ahí eres tú misma. 

Te quiero brava de corazón, como un volcán en erupción, como un oleaje salvaje. Porque esa bravura romperá esas absurdas cadenas, unas cadenas que no pueden oprimirte del todo pero que nos hemos convencido de que sí... Son imaginarias, ni siquiera existen, pero la presión nos ha hecho cerrar los ojos y darle más valor al ruido externo que a lo que tenemos dentro.

Mujer, quiero que recuperemos las escobas, los conocimientos, que volvamos a plantar con cariño compartiendo lo que vamos reconociendo de la misma tierra que nos rodea... Quiero que abracemos, que soltemos, que nazcamos y que finalmente cuando nos toque podamos morir habiéndonos sentido realmente en coherencia y armonía con la naturaleza que nos habita, esa que por muchos siglos que pasen tiene más fuerza que cualquier idea. 

Suéltate de esas presiones mentales, de esos "lo que una mujer debe hacer..." porque una mujer es sagrada y va por encima de lo impuesto, lo sabes y solo debes creértelo e integrarlo, para convertirlo en tu día a día sin que te duela, ni moleste... Que bonita es la vida cuando estás real, brava, sincera, plena, satisfecha... Que bonita la ves cuando haces lo que quieres sin tener que contar con nadie, sabiendo que el universo te protege y que La Tierra es tu hogar, por lo tanto jamás te faltará de nada y siempre recibirás el apoyo necesario para cada cosa que te acontezca. 

Te quiero como un toro, como una ballena, como una leona salvaje, como una loba... Recorriendo la vida sin dejarte nada de lo que realmente te guste, a medias. 

Poniendo los puntos sobre las I, los finales cuando hay que tomarlos y los comienzos sin miedo a que algo no salga como la mente espera, porque cuando conectes contigo comprenderás que todo es a favor de un plan mayor que aquellos que nos trazamos con intenciones difusas a base de expectativas. 

Que real eres cuando lloras, cuando sacas la tristeza y también la rabia. Eres tan tú cuando logras conectar con tu centro y comprendes que toda perturbación que te saque de tu bendita paz no merece ni un poco de tu sagrada atención. 

Que mágica eres, vida mía, tú que la das y la cuidas, cuando de todas, todas, decides ser tú aunque por ello algunos, mezquinos y cobardes, te llamen loca. 

Eres pura energía, no lo olvides nunca.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Del valor a una misma y otros amores propios:


Uno de mis escritores preferidos, Gabriel García Márquez, escribió "Del amor y otros demonios" y explicaba ahí, en una novela particular, cómo el amor surge entre personas muy diferentes, también cómo muere y también como otros interpretan demonios, que no existen, pero son la excusa perfecta para encarcelar a alguien. Y es que, quien ama leer saca de la novela el verdadero sentimiento del escritor... Y aquí, según mi percepción, se puede observar un libro lleno de sabiduría en relación a lo que la emoción del amor despierta, pero el libro se quedó corto de amor propio y aquí voy yo, a hacer un guiño a mi modo. Un modo propio y personal, que para nada es comparable a la altura de este renombrado escritor, sin embargo espero que la lectura del siguiente texto evoque en ti algo que te haga cambiar tu vida para mejor:

Toda persona tiene un límite de tolerancia. Cuando ese límite se sobrepasa algo comienza a dañarse. Se nota cierta debilidad y es que en ese "aguantar" puede que se esté pasando por encima del amor que tienes hacia tu persona. Cuesta muchísimo llegar a esta idea, cuesta muchísimo ser franca con una misma y admitir que sí, que tú y que yo también hemos permitido que nuestro valor personal, nuestra autoestima, nuestro merecimiento... En general, todo eso que engloba nuestro amor propio, se merme. 

Lo hemos permitido porque nos hemos puesto al poder de otras personas. Lo hemos permitido porque nos hemos vuelto esclavas de expectativas, sin ser conscientes de que esa esclavitud era algo real y tangible en nuestro día a día. Lo hemos permitido porque hemos decidido no vernos y en ese "no vernos" todo vale: desde nosotros y acto seguido desde los demás (los demás nos hacen lo que nosotros les permitimos). 

En ocasiones esto ocurre en personas que son buenas, generosas, de actitud altruísta y con una naturaleza innata para darse a los demás (y te lo digo por experiencia propia... esta no es la historia de una amiga que conoce otra amiga, esta historia es mía). 

La buena voluntad está socialmente aceptada, aunque a la vez es algo raro y difícil de ver (de manera general y abundante). Nadie te dice que aprendas a ser egoísta, porque es cierto que hay mucho egoísmo desmedido jodiendo el mundo, todos te dicen que aprendas a ser generoso... Sin embargo, mientras te lo dicen parecen evitar contarte la letra pequeña y es que alguien que realmente quiera ser generoso, de manera saludable y armónica, debe aprender a serlo antes consigo mismo y a veces la generosidad se muestra en decir un "ya basta", en poner tierra de por medio o en tomar una determinación sin vuelta de página. 

Nadie te dice que dar está bien, pero solamente si pones cierto límite. Que si estás dando hasta quedarte sin nada, es casi mejor que no des. Y es así porque tú eres tan importante como las personas a las que ayudas, eres tan valiosa como las personas a las que das esa atención, eres tan esencial como todos esas personas que cuentan contigo de manera fiel y estable para ayudarles con cualquier cosa... Y de hecho es muy posible que en valores personales sepas más que muchos de ellos, precisamente por eso te encuentras donde te encuentras. 

Resulta que nadie te enseña que para ser una generosa saludable hay que aprender a dar y a no dar. Y que aprender a dar, y a no dar, no tiene nada que ver con el egoísmo, pero es cierto que tienes que aprender a llevarte bien con las sanas restricciones, porque a veces es necesario parar de insuflar hacia un lugar para dárselo a una. 

No soy la primera persona que se siente medio tonta y fuera de lugar por estar tan abierta hacia los otros, que de repente cuando se mira se ve todo patas arriba y muchas de esas personas que aprovecharon esa generosidad ni siquiera responden con verdadero respeto. Se ha generalizado con que decir "gracias" es suficiente, de hecho se ha generalizado con el uso de muchas palabras sin ponerles la verdadera emoción, intención y energía. De nada vale un "gracias" vacío si no está acompañado de latidos y en muchas ocasiones de actos. 

Es cierto, no hay que dar esperando nada a cambio pero también es cierto que no debes dar a todo el mundo porque tu tiempo, tu vida, tu energía, tu amor, tu atención, tus segundos... Son cosas que no vas a poder recuperar y ese es el valor incalculable que deberías tener presente antes de invertirlo donde, quizás, no sepan ni siquiera admirarlo. 

Y aquí empieza el viajazo... el viajazo al valor que se da una misma y es que el valor es uno de esos amores propios que hay que cultivar, cuidar, proteger y con los que debemos arroparnos. No todo vale, amiga, por eso te digo: introducete al valor hacia ti misma. Este es el amor de tu vida, no hay más. 

¿Quieres sanarte? Valor hacia ti misma.
¿Quieres estar en paz? Valor a ti misma.
¿Quieres tomar decisiones sin remordimiento? Valor a ti misma.
¿Quieres sentirte dichosa? Valor a ti misma. 
¿Quieres encontrar tu pasión? Valor a ti misma.
¿Quieres vivir la vida que te mereces?Valor a ti misma. 

Darse valor a una misma es permitirse ser... ¿qué es el valor? Es algo incalculable que muchas veces se confunde con precio, sin embargo no se parecen en absoluto. El valor es la condición sagrada, psicológica, energética, espiritual y terrenal sobre una persona, animal, lugar, planta, piedra... Es una energía que da lugar a su poder personal y a su potencial. Quien se valora a si mismo comprende la grandeza de su potencial: auténtico, irrepetible y propio. 

En el pasado eran llamadas brujas a esas mujeres que se daban valor a si mismas... Porque el valor es vibrar en la energía más alta que forma parte de tu ser. Cuando te das valor propio te ahorras muchos dolores de cabeza, también te ahorras muchas personas que no te van a aportar nada... Este tipo de personas no son capaces de pasar las capas protectoras de alguien que se valora lo suficiente como para establecer los límites, aunque muchas hemos tenido que sufrir ese desgaste antes de darnos cuenta. 

Y del valor a una misma se salta a lo que realmente mereces, aunque para hablar del merecimiento necesitaría otro post completo y entero. 

Desde hoy quiero que te mires al espejo y que veas quienes y qué realmente vibra al son con tu valor propio. Si percibes que nada de lo que te rodea lo hace, es un buen momento para auto-escribirte una carta de valor personal y leerla 3 veces todos los días hasta que te convezcas de ello.

Dale tiempo a esto del valor a una misma, te costará admitir que seguramente te ha faltado (y mucho) en situaciones que han sido verdaderamente dolorosas y traumáticas. Es posible que llegues a la conclusión que por falta de valor propio te has enganchado a amoríos y relaciones que, lejos de hacerte sentir mejor o de aportarte en tu vida, han destruído partes genuinas e inocentes que formaban quién eras y en esa marca, imborrable, por desgracia ya no existe marcha atrás. Y es posible que ahora, porque te lo he dicho, tengas el pecho sobrecogido y se te salte una lágrima porque la herida aún sigue ahí, tiernita. Pero tranquila, porque si estás leyendo esto es para que cojas la situación por los cuernos y de ahora en adelante sobrepongas tu valor propio al valor que los demás quieren obtener de ti porque no saben dárselo. 

Sigue compartiendo, sigue siendo generosa, sigue escuchando a los demás... Pero desde el sano discernimiento, sabiendo cuando algo es natural y fluye y cuando algo ya se torna en tu contra deteriorando la parte más sagrada de tu persona: tu amor propio. Quizás esto signifique decir varios "adiós", tener una conversación (o varias) cara a cara y muy seria, quizás signifique cambiar algunos aspectos y personas de tu vida, tomar algunas decisiones, dejar algunas obligaciones, cambiar rutinas... Quizás signifique un cambio drástico, que marque la diferencia y que esa diferencia te haga darte cuenta de que, hasta ahora y a pesar del dolor, habías vivido acomodada en la zona de confort de "falta de valor propio y amor".

Sea como sea, no estarás sola y conforme más trabajes con ese valor y ese amor, más acompañada te irás sintiendo. Ahora, te recomiendo hacer callar a tu mente que se habrá quedado como loca intentando convencerte de que todas esas cosas, recuerdos, sensaciones y sentimientos que han despertado con la lectura de este texto, son humo y no tienen importancia. Si te ha venido a la cabeza, si el corazón te ha dicho "¡Ey! Fíjate... se parece a lo que te dijimos que trabajásemos juntos"... Es que tiene importancia y es que el universo te lo ha escrito, así de clarito, a tavéss de mis palabras.

viernes, 10 de marzo de 2017

Correo correspondido entre Eva y Lilit:


Entre Lilit y Eva...
Hubo correo correspondido...
Y al margen de lo que se cree...
Ni siquiera Dios fue testigo.


Cómo dos mitades distintas...
Osaron a los poderes divinos...
Juntándose piel con piel...
En esa frontera

Entre El Infierno y El Paríso.

Formaron así cada mujer que te ve...
Y abrieron las puertas...
De la realidad y lo divino.

No hubo enfrentamiento...
Entre nuestras mujeres ancestrales...
Hubo un amor, puro y lleno...
Del que brotaron mil manantiales.

Extraña sensación la que siento por Adán...
Pues ninguna de las mujeres le quiso acompañar a crear.


De esta manera se despojaron...
De la herida de un hombre autoritario...

Y he aquí una leyenda nunca contada...
De cómo Eva y Lilit se sintieron amadas...
Porque lo más curioso de la historia...
Es que ellas eran dos partes...
De una misma persona.

miércoles, 8 de marzo de 2017

T O D A S


Por ti abuela me liberé...
Me liberé de la opresión del ayer...
Por ti madre me liberé...
Me liberé de lo impuesto, del "qué hacer"...
Por ti vida me liberé...
Me liberé del prejuicio de mi ser...

Por mi hice nacer...
Resurgir y fortalecer...
A la bruja herida que habitaba mi piel...
La sané, la acuné, la escuché...
Así encontré el contacto con mi esencia...
Desperté entonces mil flores...
Que encontraban su belleza en las ausencias.

Ausencias de un hombre autoritario...
Ausencia de un eslabón innecesario...
Ausencia de un amor diezmado...

De esta forma despertaron...
Mil lobos en mis oscuras sombras...
Un ejército de buitres, cuervos y cobras...
Que me persiguen hasta donde llego ahora...

Sangro una vez al mes...
Sin perder cordura ni vida...
Recuperando la esencia ancestral...
Que me hace comprender que estoy viva.

Lloro cuando la luna me mece...
Paro si la luna está llena...
Y todo esto me hace verme...
Como la Diosa de la naturaleza.

Soy madre sin serlo...
Soy hermana, soy hija...
Soy amiga, compañera...
Soy la esencia que te abriga.

Quemo artemisa los días oscuros...
Acudo a la poesía...
Que también es mujer de curvas...
Consejos entre hojarasca y magia...
Entre las raíces ancestrales de esta danza.

En mi vientre puedo albergar descendencia...
En mis pechos abrazo las penas, las hojas caídas...
En mis ojos reflejo las guerras de cada mujer...
Que sin darse por vencidas han permitido que yo esté...
Libre de hogueras que acababan con nuestra energía.

A si que a tí, mi niña...
Niña nueva de este mundo que hoy te observa...
Pienso dejarte el camino medio hecho...
Y cada guerra en paz...
Para que puedas disfrutar de tu coño y de tu libertad.

Porque si me liberé...
En esta nueva existencia, llena de juventud y de poder...
No es solo para mi...
Es por aquellas que vinieron antaño...
Y por esas que vendrán mañana...
Con un pan debajo del brazo y cien batallas ya ganadas.

Va por mi, va por todas...
Por todas mis hermanas...
Que aún sin compartir células...
Compartimos algo que nos rodea...

Será la magia, será la existencia...
Será la realidad, serán los sueños...
Será aquello que se esconde...
Entre el mundo espiritual y esta tierra que nos responde.

Nos dice que merecemos salir ilesas...
Nos dice que merecemos salir bien paradas...
Y que sin ser ninguna princesa...
Podemos desquebrajar el sistema...
Que nos ha hecho sentir desvaloradas.

Serás bruja, serás libre...
Serás sexual, serás liviana...
Seas como seas...
No estarás sola ni hoy ni mañana.