¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

martes, 16 de diciembre de 2014

A veces la gente necesita un poco más...

Ese niño pequeño al que cuidas puede que lleve una temporada solicitando más de un abrazo, tu madre que vive lejos puede que lleve días pidiendo más de una llamada al día, tu padre es posible que se encuentre en un momento en el que necesita saber un poco más sobre el aprecio que le tienes, tu sobrino puede que esté en un momento en el que necesite expresarse jugando aun más contigo, tu hija puede que se encuentre en un momento en el que necesita más tiempo contigo, tu mejor amigo puede que necesite más de un wassapp al día, tu abuela puede que necesite más de una de tus sonrisas a la semana... e incluso tú mismo puede que te encuentres en un momento en el que busques algo más de tu entorno, algo normal y posible, porque es normal somos seres sociables y es normal eso en nosotros... Puede que lleves una racha donde busques escuchar más "te quiero" de todo tu entorno, donde necesites tomarte más de un café en tu cafetería favorita, donde necesites que tus paseos duren más de 1 hora o donde te tomes un baño que dure más que todo el recopilatorio de música chill-out que tienes para esos momentos pero tranquilo, es normal. Puede que estés en ese momento en el que solicites más de un abrazo a esa persona con la que encajas tan perfectamente o puede que necesites que tus amigos te ofrezcan más de un hombro para llorar, también es posible que necesites ir a ver más de una obra de teatro o que quieras pagar más de una cerveza para desahogarte entre ideas chorras y planes de conquista del mundo. Es normal.

Es posible que intentes asistir a más de una fiesta un fin de semana, porque así te lo pide el cuerpo o que cantes más de una canción a todo pulmón para liberarte de todo lo que tienes dentro. Puede que estés pasando una racha donde necesites más de una caricia al día, más de un postre tras la comida o soltar más de una carcajada tras un buen momento en agradable compañía. Existen también momentos en los que necesitarás que la gente te escuche más de una vez hablar de lo mismo porque a veces las emociones no estancan pero... es igual de normal o también que te sientas tan desbordado que en ese momento lo único que pidas sea un poco más de comprensión o de atención por parte de aquellos a quienes tanto amas. Puede que necesites más de una copa de vino para ponerte al día con una buena amiga o más de una comida con tu hermano para saber realmente qué hay dentro de él desde la última vez que os vistéis.

Puede que vayas de compras y quieras llevarte más de una camiseta o más de un par de zapatos, también puede que necesitemos más de un polvo al día, más de un boll de palomitas para acompañar la pelicula o más de un beso para sentir que ha sido un día realmente excepcional. Porque a veces los seres humanos solo necesitamos más... y ese MÁS no suele ser tan grande como nuestros miedos nos hacen pensar, suele ser algo pequeño y fácil de hacer realidad, a veces vemos que alguien necesita ese "más" y en vez de ofrecerselo, huímos despavoridos a nuestra cueva de la ignorancia y de hacernos los sordos... siempre es mucho más fácil mantenerse al margen que hacerse responsable.

Por mi parte, no me importará ofrecer ese poco más a todos aquellos que me lo hagan llegar.

No temas los cambios.



No temas los cambios, los cambios son el rugir de la vida. Teme la quietud, porque genera ansiedad... nuestra alma siempre anhela el movimiento del cambio.

El mundo se mueve, se transforma y cambia, junto con el cambio del universo y el movimiento del universo, nuestra piel cambia con los años, el cabello cambia y nuestro interior también cambia... no temas los cambios, los aires de cambio siempre son buenos, traen enseñanzas, experiencias para renovarnos, traen canciones y traen sentires.

A veces parece que en esa corriente del río al que llamamos vida nos quedamos como estancados, olvidamos por completo que cada tramo de ese salvaje baibén tiene un ritmo, una velocidad distinta... pero no olvides que más lento o más despacio, siempre estamos en cambio o en proceso de un futuro cambio, nosotros siempre nos encontramos en transformación... es por eso mismo que si nos amarramos con demasiada necesidad a las rutinas, algo en nosotros se siente desolado y comienza el estrés... la rutina es la quietud autoimpuesta, es el repetir del mismo movimiento una y otra vez, pero el alma y la vida que llevamos dentro necesitan salir de eso. En ocasiones, nuestra alma desesperada chilla al universo aunque nosotros no seamos conscientes de ello y comienzan a sucedernos un montón de cosas inesperadas que nos hacen salirnos, aunque no lo deseemos así de primera mano, de lo que estamos habituados... nos obligan a la fuerza a salirnos de esa zona de confort, porque en esa zona no encontraremos cambio.

Somos el cambio, nuestro nacimiento hizo cambiar a personas, nuestra influencia hace cambiar el entorno, nuestros sentires y experiencias nos hacen cambiarnos a nosotros mismos.

No temas los cambios... cambia tú y sé más consciente de los cambios que se te exigen para con el mundo entero. No temas los cambios y recuerda, siempre, que los cambios eres tú: si deseas cambiar tu perspectiva del mundo sólo lo puedes hacer transformándote tú mismo, si deseas cambiar el mundo solo lo lograrás cambiándote tú mismo.

El valor mágico de los animales.


El valor mágico de los animales podría ser el título de mi futura novela, de un futuro proyecto documental sobre lo místico relacionado con esos corazones salvajes que habitan en cuerpos de seres con formas muy diferentes a las nuestras o podría ser el título de una canción callejera que, entre ritmo de bombo y caja, relatase la historia profunda del sentir... pero lo cierto es que, lejos de todas esas ideas, es real, algo tan real como que tú estás leyendo ésto y alto tan real como que yo me he atrevido a escribirlo para compartirlo con el mundo.

Las personas pueden sentir a los animales, los sienten cuando los acarician, cuando los miran a los ojos o cuando les dan una segunda oportunidad rescatándolos de una vida incierta. El sentir es la empatía, la alegría, el contarlo como uno más, el darles valor dentro y fuera del núcleo familiar... el sentir es también tomarse un momento para ayudarlos, dar alimento a  aquellos que estén necesitados y sobretodas las cosas, por encima de todo, tenerles en cuenta. Es en ese camino mágico donde descubres esa resonancia con lo indescriptible que nace de ellos, de sus corazones y se conecta con los nuestros y con todo a la vez... es lo que yo llamo: el valor mágico de los animales.

Un perro es mucho más que un perro, más allá de su aspecto, ya sea lanudo, delgado, gordito, alto, bajo... y más allá de su actitud: tranquilo, defensor, ladrador, nervioso... es un compañero fiel, leal, que seguramente hará un trabajo contigo y con su entorno mucho más profundo de lo que puedas conocer, aunque te lo expliquen con palabras, aunque consigas conectar con él... ese poder que llevan dentro, esa magia de ellos mismos, sigue creciendo cada día porque ese canal que los enchufa a todo, al universo, a la tierra, a lo visible y a lo invisible, está siempre encendido para dar a los demás antes que a si mismos. Lo mismo ocurre con gatos, aves y otras muchas especies, incluso fuera del ámbito "doméstico".

No es una fantasía, es ser consciente de que el resonar de unas pisadas de elefante pueden hacer retumbar la energía hasta conseguir llegar a China y solucionar el dolor de un árbol... Es la mística, pero real, interconexión de la vida, del cosmos y del todo, en esa madaja ordenada de canales, se encuentra la magia de los animales.

El valor mágico de los animales es aquello que las antiguas civilaciones no dudaban un solo segundo en venerar, pero es increíble cuando aún está presente incluso en animales que no están en ésta dimensión, porque han ascendido. Animales que son guías y espíritus de nuestra vida o que forman parte de nuestra alma, éstos increíbles seres nos acompañan continuamente, podemos sentirlos presentes por ejemplo: al lamento de una noche amarga, se nos aparece en sueños un lobo solitario para arroparnos con su mensaje o también a la desesperación de una mente enfermada por el desequilibrio en un cuerpo excesivamente emocional, se le aparece una imagen, como una premonición, de un animal salvaje con un mensaje contudente, frase tras frase te llega dentro de ti... Esos guías espirituales, en ocasiones se hacen presentes de forma física a través de otros guías encarnados, como aquel día que manteniamos una inquieta pregunta dentro de nuestra cabeza y en ese preciso instante se nos cruza un gato espectacular o se apoya, como de la nada, la pluma de un ave salvaje delante de nuestro camino; ese es un buen momento para darnos cuenta de que somos escuchados por el universo durante todas las horas del día.

El valor mágico de los animales, es la realidad de su ser y de su trabajo para con nosotros, con el universo, consigo mismos, con todo... Es el poder, es lo cotidiano que hay en ellos y es también por lo que deberíamos verlos con otros ojos, sentirlos con otras manos, besarlos con otros labios y hablarles con otro tono. Cuando estemos solos, profundos en un pozo de emociones, si se lo pedimos a ellos es posible que nos venga a visitar un animal, quién sabe, quizás un buho que nos rescate de esas sombras, una serpiente que nos enseñe a iluminarlas o un buffalo americano que nos indique que la familia cósmica siempre está pendiente y eso es lo más importante. Ese hechizo que nos inyectan con sus latidos, con su haber estado presentes y con su estar cuidándonos, se puede ver reflejado en nuestras relaciones amorosas... cuando sentimos que nuestro gato nos mira bondadoso al besar a la persona con quien hemos decidido compartir vida, cuando sentimos que nuestro perro se desespera entre tanta discusión mental e innecesaria y que se interpone para parar esa destructiva energía o cuando, simplemente no sabes porqué, desde dentro te recorre una sensación de conexión con todo... también esa presencia mágica lo podemos sentir en nuestra familia, cuando la llegada de un ser tan diferente hizo tantos cambios positivos en cada uno de los miembros humanos y eso es algo que no se podrá olvidar jamás.

Amigos, todo ésto es lo que yo llamo el valor mágico de los animales y lo llamo valor por la valentía que tienen de destaparlo, incluso en situaciones que saben que será despreciado y también porque vale más que el oro... lo llamo mágico porque esa es la magia, más allá de los cuentos de hadas con hechizos de estrellas y chispas, la verdader magia de la vida es humilde y se encuentra en el corazón de aquellos que solo saben ser humildes... bienvenidos a la percepción correcta del mundo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Tetas.

 
© Photos: Pauline Hervault
www.latrapazar.blogspot.be
Mis tetas, sí, mis tetas, son algo mucho más sagrado como para mantenerlas confinadas durante días y horas de mi vida bajo una prenda de vestir que les impide movimiento y respiración, que las mal acostumbra a no cargar ellas con su propio peso y que me deshumaniza, convirtiéndome en un ser que busca la necesidad en algo que realmente no existe.

Mis tetas son el futuro sustento de mi futura familia, son el apoyo para la cabeza de la persona que sea capaz de amarme tal y como soy y son una de las mayores representaciones físicas de mi feminidad.

Mis tetas son suaves, son grandes y son diferentes, pero son mías... son cuidadas con mimo cuando me ducho y son respetadas, como intento respetar también el resto de mi cuerpo, cuando entiendo que el uso habitual de un sujetador junto con sus aros solo las oprimen, las vuelve feas, las palidece y cambia su textura... mis tetas me advierten: ellas no solo crean, no solo atraen, no solo forman parte de mi cuerpo ¡ellas también protegen parte de mi cuerpo! ellas son canales de energía, en ellas según algunas creencias existen chakras energéticos por donde vibra parte de quien soy... y además, mis tetas físicamente protegen órganos, dan calor a la zona del pecho donde se encuentra y a mi tan preciado corazón. Cerca de ellas, de ese sustento que reparten en mi tórax, como todo ser humano tengo unas glándulas linfáticas muy comunicadas con mis tetas, los aros de los sujetadores oprimen éstas glándulas, dificultando su trabajo, irritándolas e inflamándolas y mis tetas me han informado sobre eso.

Mis tetas no nacieron de la noche a la mañana, es cierto que el cambio que sufrí sobre su nueva forma no fue tan progresivo como de niñas nos hubiese gustado, pero aun así mis tetas forman parte de mí y las molestias y dolores que tuve al sentirlas crecer se podría resumir en la capacidad que tiene el cuerpo de parirse a si mismo, era un notable cambio que indicaba sin lugar a dudas que yo ya portaba una energía de mujer.

Mis tetas libres o arropadas, vestidas o desnudas, mojadas o secas, tocadas u observadas, para uso propio o compartido, lamidas o besadas... son MIS TETAS así que aquel que se crea con el derecho de evaluar como consiento a mis tetas vivir... que se preocupe por las suyas propias, quizás las tenga tan olvidadas que por desgracia no sepa el verdadero significado de tener UN PAR DE TETAS.

Mensajes que se guardan en el alma.



"¿Álguien pide ayuda? Yo soy la fortaleza del ser, soy la unión, soy el círculo, soy la libertad sin fronteras, soy el cobijo, soy el amor, soy las raíces. Yo soy la familia, soy el sustento, soy el alimento y soy el sueño que todo ser humano desea llegar a ser.

Soy el reflejo del coraje y el corazón aventurero, soy la capacidad de lucha para defender a quienes amo, soy la sabiduría, soy de La Tierra. Soy la fuerza ante la tempestad, soy la resistencia y soy la valentía.
"

El gran búfalo americano (bison bison)

Yo soy de amores...




Si no habéis tenido un amor de deseo y desesperación, de dar y de recibir, de pensar y de olvidar, de compartir excéntricos miedos que habéis ocultado durante años por miedo al qué dirán… Si no habéis tenido un amor de enriquecimiento, de salvaciones mutuas, de barcos a la deriva y de rescates de emergencia, de palabras con los ojos y de manos en los bolsillos, de reojos, de labios entrecortados y de mejillas sonrojas… Si no habéis tenido un amor de comer con las manos, de lo impuro convertido en el pecado rutinario, de lo bello destapado entre las sábanas, de noches sin luz y de días con sol, de tormentas dentro mientras fuera estaba despejado… Si no habéis tenido un amor de encuentros, de reconciliaciones que marcaban la diferencia y te hacían pensar que de ninguna manera aquello era pasajero… Si no habéis tenido un amor de aspiraciones profundas, de suspiros contra el pecho, de visitas inesperadas, de duchas acompañadas, de paseos cortos pero de largos besos… Si no habéis tenido un amor de mares tranquilos y vendavales caribeños  ¿qué clase de amor habéis tenido?

Si no habéis tenido un amor de inspiración, de musas de ensueño, de palabras armónicas, de pelo revuelto, de dedos mojados, de mordiscos y de lametones sinceros… Si no habéis tenido un amor como de niños en un juego, de adolescentes descontrolados o de adultos siendo de nuevo pequeños… Si  no habéis tenido un amor de repeticiones de momentos, de viajes en pareja, de experiencias increibles y de maduración por dentro… Si no habéis tenido un amor de otoño con flores, de poemas entre velas, de cenas rápidas y citas lentas, de películas y manta, de lloros y de abrazos, de desnudos del alma… Si no habéis tenido un amor aventurero y de tiempo prolongado ¿qué clase de amor habéis tenido?

Yo soy quien tiene  esos amores, de todos ellos, que se resumen en uno solo,  capaz de llenarme entera… de arrancarme de los labios las palabras sin decirlas, de ponerme patas arriba, de bajarme las bragas en cada esquina, yo soy de esos amores que inspiran, que son la heroína de los bohemios que viven en la buhardilla de mi cabeza y en el sótano de mi corazón… yo soy de esos amores que se sienten, no simplemente como un viaje tranquilo en tren, sino de una manera que sabes que dejarán alguna huella en tu piel… Yo soy de esos amores donde hecho raíces, me crece el pelo, recojo frutas y ando desnuda, yo soy de esos amores mágicos, predestinados, que generan movimiento, que es como un torbellino donde estuviese yo dentro.

Yo soy de ese amor mío, que aunque ni se diga nada, ni se haga nada, ni se bese nada… es la aventura que sin lugar a dudas a tatuado mi alma y mi cuerpo.

martes, 9 de diciembre de 2014

Los estigmas que promueve una sociedad hipócrita:




Hoy me he sorprendido a mí misma leyendo un artículo en internet con el título "15 actores de Hollywood que sufren alguna clase de trastorno mental" (ya sean estados depresivos, anorexia, bulimia, bipolaridad, pensamientos suicidas...) No me ha sorprendido el hecho de leer ese artículo, porque para seros sincera leo casi cualquier artículo que se cruza en mi camino y que a priori me parece de una fuente fiable, me ha sorprendido la emoción y el pensamiento que ha surgido de esa lectura: aceptación, deseo de mejora y humildad.

No es extraño que me topase con algo así justo ahora, me encuentro en un periodo de mi vida repletito de enseñanzas súper enriquecedoras y de "encontronazos" y "experiencias" también cargadas de mucho que aprender, sin ir más lejos, hace dos días aconteció en mi vida un suceso en el cual una persona fue contándole cosas falsas a otra persona que ahora mismo es muy importante en mi vida, cosas sobre mí, una de esas cosas que eran mentira era que se iba diciendo que tomo antidepresivos y, de alguna manera, entre comillas juzgaba aquello. Me quedé sorprendidísima ante ese suceso, primero porque yo no soy muy fan de la medicina alopática bajo ningún punto de vista, pero en el caso de que sí lo fuese, más que merecer un prejuicio y una desvaloración, más que acrecentar los estigmas que se encuentran en la sociedad en relación a esos problemas tan habituales, debería merecer una crítica positiva, constructiva y un aplauso, porque decidir tomar medicación para tratar un trastorno (sea del tipo que sea) es admitir que tienes un problema, es buscar una solución a ese problema y es ser valiente y luchar por encontrar un bienestar en tu vida... es por este suceso, por lo que os digo que no me sorprende con el haberme encontrado el otro artículo.

He leído algunos comentarios de otros lectores de ese artículo, me ha dado tanta pena que la gente se ría de forma destructiva de esas personas, que aunque personajes públicos no dejan de ser seres humanos con sentimientos. Para que una persona sea diagnosticada ha debido tomar su propia iniciativa de ir a un sitio donde diagnostiquen, eso supone en muchas ocasiones superar un montón de monstruos internos y darse más valor a uno mismo, eso es algo que de alguna manera siento ausente en el resto del mundo que es capaz de criticar algo así.

Las críticas y los prejuicios ante los desajustes mentales de las personas, generan unos estigmas que hace aún más difícil que una persona tome la iniciativa de mejorar su calidad de vida siendo incapaz de asistir a un especialista.

Mientras la sociedad sigue acrecentado la equivocada idea de la perfección y normalidad como algo que debe estar escrito en nuestro genoma y en nuestra forma de comportarnos y de relacionarnos... pero la verdad, la cruda realidad, es mucho más diferente que esa ficción que nos intentan inyectar y es que es bien sabido que la realidad siempre supera la ficción... estoy segura de que si todos los seres humanos de éste mundo nos atreviésemos a ser examinados por un profesional, nos llevaríamos la sorpresa de que ninguno entra dentro de esos dogmas de normalidad que tanto intentamos inculcar a los cuatro vientos... y es que, amigos, es más común de lo que pensamos sufrir en algún momento de nuestra vida un ataque de ansiedad, sentir rabia, volvernos desordenados o pasar por un periodo depresivo, es fácil agarrarse a rutinas repetitivas para hacer desconectar la mente o incluso obsesionarse por mostrar un cuerpo bonito, tras tanto bombardeo a través de los medios de comunicación de lo que significa la belleza para ésta sociedad y esa obsesión nos puede llevar a un pozo de trastornos, que si tenemos la valentía de aceptar que los sufrimos, indiscutiblemente se convertirán en unos grandes maestros que nos habrán enseñado que deberíamos estar bien orgullosos de tener la capacidad y el amor propio de superarlos.

En vez de seguir atacando a las personas, señalarlas y criticarlas, deberíamos valorarlas, aplaudirlas por aceptar su realidad y tomarlas como ejemplo, para cuando nos toque, aceptar todo lo que cruce en nuestro camino.

Ésta es la sociedad del maquillaje social: donde debes aparentar ser una persona que no eres, mostrarte o creer que te muestras como no eres... pero la realidad, es que al final del camino tendremos que mirarnos hacia a dentro y si lo hacemos sintiéndonos libres nos resultará mucho más fácil y nos generará muchos menos problemas.