¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

viernes, 15 de abril de 2016

Ave



No te preocupes, en serio, no estoy metida en una jaula.

Me gusta, simplemente, la quietud en todo su esplendor. No hay nada que me de mayor dicha que la calma, que la paz, que el silencio o que el sonido de la naturaleza. Tiendo a esa relajación.

No tienes que quedarte, puedes irte. Yo no estoy atada, ni encerrada, ni condicionada, ni perdida, ni enganchada.... ahora solo estoy observando, en una rama que hay en la copa del árbol. Y desde allí lo veo todo, la selva, el bosque, el amanecer por un costado y el anochecer por el otro.

No te preocupes, yo no nací en cautividad, jamás me atraparon más de lo que les permití y tampoco morí por esa experiencia temporal. No tengo anilla, ni nada que me marque... a fin de cuentas siempre he sido un pájaro libre, de vuelo ligero y sabiduría engalonada.

Agradezco tu esfuerzo, pero no hace falta más. El tiempo es oro, lo es para los dos. Para mí, que me gusta observarlo sin apenas hacer nada y para ti también, como quieras aprovecharlo.

Me encanta la sensación de saber realmente porqué... Siempre fui una mujer alada y eso explica que la mitad de mis tatuajes sean con aves. Añoro mis plumas, mis vuelos y mis piruetas... y la honradez de ser el animal más libre del mundo, que en muchos casos elige amar para toda una vida.

Ahora, entre cantos, bailes, llantos y risas, volví. No podré alzarme siempre, pero mientras pueda diré lo mismo: soy un ave de mil colores, soy un oso y soy una, de las muchas representaciones, de la belleza misma.

jueves, 14 de abril de 2016

El reponerse y otras habilidades



Hay mucho testigo, lejano y ajeno al dolor, al proceso, a la vivencia y al escalofrío. Hay mucho testigo de puertas para afuera de mi alma, de mi corazón "sentío"... y ahí se encuentran siempre, porque aunque amigos y compañeros, no dejan de ser testigos, más o menos cercanos, de lo que late por dentro de mi, de lo que corre por mis venas, de lo que siento, de lo que percibo y de lo que he tirado contra el suelo, de lo que he destrozado, de lo que he tachado.... solo son eso, observadores y conversadores.

Pero después de tanto, uno se mira para adentro. Lo bueno y lo malo que ahí habita solo lo puede sentir uno mismo: la soledad cuando aterra, las estampidas de los recuerdos, el morderse los labios o el miedo a volver a enamorarse, de nuevo, de alguien que no sabes quién es... todo eso, lo sientes a flor de piel porque lo vives tú y los demás opinan, dentro de sus experiencias, de sus habilidades, pero sobretodo dentro de sus parcelas.

Y ahora, en este siglo que vivimos donde creemos que una llamada será suficiente, una visita sin llevar nada y esperando a que se lo pongan a ellos, una fiesta sin regalo, un estar sin estar y un mensaje por el móvil, un contacto que es sin ser, porque no es entero ni es completo.

En estos últimos meses he perdido mucho, no puedo negarlo porque la realidad está ahí. Se rompió una relación de 2 años y medio, semanas después murió la persona a quien más he admirado en este mundo y pocas semanas después perdí mi trabajo, fuente de ingresos principal de mi vida. Y ahora estoy en un proceso de recuperación física, con fiebres altas.

¿Pero sabéis? Lo más maravilloso de ese proceso es el reponerse y todas esas habilidades que surgen a su encuentro. Si hay momentos que no te puedes levantar, donde estás afligido mental y físicamente, no te queda más que disfrutar de la cama porque la vida es caprichosa y es posible que en breve no tengas tanto tiempo libre para ti mismo.

Si hay días que estás con fiebre y lo único que puedes hacer es escribir en casa, relajado, pero ves que remite temporalmente... aprovecha esa temporalidad para hacer algo que realmente te apetezca. Porque es la vida precisamente eso.

Si hay momentos en los que necesitas mimos, pídelos.

Esa es la facultad del reponerse y el resto de habilidades. En este proceso, tan duro pero tan precioso, he conocido a alguien que me da siempre una vuelta al mundo. Y lo agradezco, a veces es importante que pongan patas arriba todo lo que creías de ti mismo, sobretodo lo malo que creías tener en ti mismo, que le quiten miga, que te aligeren el peso. Es importante que se porten bien dentro de esas heridas donde tú no has sabido hacerlo, y que te enseñen. 

Y también agradezco a este proceso el mostrarme mis herramientas como una persona auto-suficiente, con capacidad para sacar la cabeza, para tirar adelante por encima de cualquier bache, para mantener sobretodo el optimismo, para escarbar y sacar para afuera todo aquello que me hace buscarme la vida y haber hecho resurgir con una fuerza increíble mi capacidad para renacer, para no hundirme, para perdonarme, para sonreír ¡recuperé en este proceso mi risa a carcajadas! y el consiguiente dolor de tripa de la felicidad. Y además, agradezco ser la protagonista de esta situación, la de vivir intensamente, la de experimentar dificultades, la de recibir noticias que son para siempre, la de darme la oportunidad de comenzar libros desde cero, de escribir poemas nuevos, de regalar de nuevo mis versos ¡pero esta vez a alguien que lea de verdad!, agradezco no ser una simple observadora de un proceso fortaleciente, constructor de resistencias, de ideas, despertador de dones, de capacidades divinas y psicológicas.

Ahora se tercia un futuro, un desconocido futuro con mucho más que aportar... y justo ahora, es cuando más preparada me encuentro: te espero con los brazos abiertos, a tí y a todos tus sucesos, con la resiliencia que el pasado me ha otorgado, como un regalo imborrable.



miércoles, 13 de abril de 2016

Utopía o imaginación



- ¿Dónde te gustaría viajar?.- Me preguntó.
- A tu interior, para verte por dentro ¿utopía o imaginación?.- Respondí. (En el interior es donde se esconde lo feo, las heridas, lo oscuro... y yo siempre he tenido esa manía de abrazarme a lo que los demás esconden.)
- ¿Cómo?.-
- Quiero ver lo que escondes o lo que no escondes pero aún no enseñas. Las raíces, las ruinas, lo que se ha deshecho y lo que tiene cicatrices porque has tenido que construirlo mil veces....-
- No sé...-
- En serio, quiero sembrar las flores que quieran crecer donde nadie más se atrevió a llegar. La vida es increíble si te das la oportunidad de llegar dentro de los demás y antes de conocer el mundo, antes de volver a coger un avión, antes de poner un pie en un sitio desconocido, lo único que quiero es verte, entero, la parte que has destruido y también la que has enterrado debajo de tu alfombra, yo no pretendo cambiarte...-
- ¿Entonces?.-
- Yo pretendo cuidarte, hablarte, sanarte, que mis besos sean el bálsamo de aquello que callas, que mis aplausos sean aquello que te animen aún a volar más lejos... quiero estar donde estoy, pero también quiero estar aquí. - Señalé su corazón.- Ojalá pudiese estar ahí, quitándote los miedos, desenredando,... observando y sintiendo.-
- Una única petición: bésame el alma si la encuentras, porque sigue ahí, acúname  y convierte las aristas que me hicieron sangrar en las curvas de tu cuerpo.-

martes, 12 de abril de 2016

Eres más amanecer que imperfección

A veces las personas solo se quedan con lo peor de ti mismo, distorsionado e irreal.
Se quedan con los malos segundos, pasando por alto los grandes amaneceres. Y lo peor es cuando acrecentan esa parte mala de ti, que no es tanta ni tan abundante.
Aquellos que se pierden en las pequeñeces de los errores, de las faltas, de las equivocaciones y de las imperfecciones, se ciegan a observar la inmensidad del corazón y del alma, la grandeza del ser, el sentido, la parte que brilla y lo mejor de cada persona.
Por eso, aléjate de ellos antes de que te convezcan, desde su prejuicio y autoritaria actitud, de que eres más imperfección que belleza, pues eso no es verdad pero hay mucha alma perdida que necesita algunos años más de experiencia antes de adentrarse a experimentar la vida desde el amor.
Malos días tenemos todos, dolores tenemos todos,  problemas, preocupaciones... asique si algún día estallas, no te sientas culpable ni mal... tu ser es mucho más que un día o dos y los que te aman lo saben de verdad...

domingo, 10 de abril de 2016

La claridad de quien eres.



Si eres capaz de encender una cerilla en medio de tus propias tormentas que todo lo arrasan y si mantienes esa llama mucho más de un minuto, pero además de eso, la usas como la esperanza de que todo pasará,  si aclaras el camino, si avanzas por encima de las nubes, si te enfrentas a la oscuridad. Si eres incapaz de esconder las emociones: sonríes, ríes a carcajadas y también lloras. Si eres humano en todo lo que haces sin miedo a mil equivocaciones, si a veces te ausentas incluso delante de los demás, si reapareces, si has huido y has aprendido... Estás más cerca de la divinidad de lo que sientes.

Si sientes tu corazón latir, si no temes decir "te quiero", si tu mayor miedo es que la gente no sepa lo que es el amor, si eres incapaz de guardar rencor, si al final todo lo perdonas, si no te flagelas más y cuando aún lo haces te pides disculpas, si sabes estar, si reconoces los errores, si ideas un futuro que brille... Eres más noble de lo que crees. 


Si no temes que el tiempo avance, si tienes la palabra correcta para el dolor ajeno, si te has dispuesto a vivir desde dentro, si aunque ocurran mil sucesos inesperados te pones de pie... Eres mejor de lo que piensas. 

Si te has identificado con todo lo escrito, entonces es momento de que observes con aceptación, con admiración y con amor propio la claridad de quien eres. No hay nada que importe más ahora... después de tanto; te has mantenido íntegro y has vuelto, siempre.

 Has reconocido y has encontrado paz en tus guerras internas... entonces, en serio, ya no hay nada más prioritario, solo que seas capaz de llenarte de fuerza, autoreconocimiento y valentía propia.



viernes, 8 de abril de 2016

Concédeme tu valentía

Si me dejas abrazar los árboles,  hablar a las piedras, cantar a las aves y tocar las estrellas...

Si me dejas rozar las nubes, esconderme en mi cueva, llorar de alegría y ver la luna llena...

Si me dejas viajar a tu centro, sanar tus heridas, hablar desde dentro y hacer retumbar los miedos...

Si me dejas cogerte la mano, andar descalzos, mirar al mismo lado y convertirnos en ballenas...

Si me dejas experimentar una libertad compartida, un beso en el alma, un nada que sea todo y un eterno segundo...

Si me dejas más de un momento contigo, a solas o en compañía, te demostrare los colores mágicos de la vida, te enseñaré a mirar más allá de la realidad ficticia, te acunaré, te cuidaré y te sacaré de tus propios fangos cuando te metas en ellos.

Concédeme tu valentía, la de atreverte a saltar junto a mí... te espero allí, donde los sauces bailan, donde los corazones laten... donde se vuelve a ser niños con goce de adulto, te espero allí donde se esconde el regalo para el que vinimos a esta vida: amarnos.

martes, 5 de abril de 2016

Hay vida después del despido.

El jueves me despidieron. Bueno, no me despidieron así... decidieron no renovarme (es que hay gente que dice que es diferente, pero para los que nos quedamos en la calle el sabor es igual).

Lejos de creer que me lo tomaría, como todas esas veces anteriores, con un mar de llanto incontrolable y una ansiedad venenosa por dentro, lo que hice fue respirar hondo, en serio, varias veces. Acto seguido me senté y me puse a pensar en mi vida.

Me encontraba en el retrete sentada, porque justo me llamaron cuando acababa de salir de la ducha. Así que ahí estaba como un sushi envuelta por una toalla blanca y con otra, algo más pequeña, en la cabeza. Tenía el samsung en la mano y a la vez, la sensación de que sabía que aquello había ocurrido ya antes... bueno, mejor dicho, esa sensación de que iba a ocurrir la llevaba arrastrando días, una semana concretamente.

Después de ese pequeño momento de reflexión, me levanté con fuerza. Aquel instante me hizo plantearme todas mis capacidades, calculé rápidamente con el coco para saber de cuántos ahorros disponía y pensé en todas esas personas, que antes de que me ocurriese nada ya me habían ofrecido soluciones para "por si acaso".

Me vestí, llamé a las personas más cercanas para contarles sobre mis novedades de vida y me dije a mi misma "24 años, toda una vida por delante, sin hijos..." y salté, salté de la alegría. Y es que quizás, para otra persona en una situación de desempleo más extremo este texto puede resultarle doloroso y por ello le pido disculpas de antemano, pues para nada es esa mi intención. Al contrario, lo que pretendo es que la gente soñadora, de mi edad, coja en ese momento su vida cara a cara y haga algo que jamás olvide: cumplir su sueño.

Y ahí me puse, a plantearme mi vida. A repetirme "soy fuerte para aceptar negaciones" "soy fuerte para volver a construir ilusiones" "soy fuerte, por si acaso me quedo sin dinero, soy fuerte". Cabe destacar que vivo sola y dependo única y exclusivamente de mis ahorros y además que mis únicos compañeros de piso son mis gatos y mi perra, que también dependen exclusivamente de mis ingresos.

Pero me siento tan bien, porque tengo la sensación y la paz de que hay vida después del despido, algo que brilla más, que resuena más, que encaja más conmigo... algo que me haga sentirme orgullosa de verdad y que no me lleve por el camino de la duda ni de repetirme "y si hubiese..." porque ya no hay "y si", estoy en el preciso momento de eliminarlos todos de mi vida, haciéndolos realidad.

Cuando te encuentras en una situación así rodeado de personas maravillosas que esperan a que despliegues tus alas, te das cuenta de lo mucho que vales.

Gracias al cielo por ayudarme a conectar con la vida de verdad. La pasión por luchar por mi realidad, por mi sueño, la pasión de crear mi presente y de no sentirme atada a una rutina en un sitio vacío donde mi voz no era escuchada.

Buscar mi sitio no va a ser fácil, pero mantenerse en un trabajo que no te hace feliz tampoco lo es. Adoro estos golpes de la vida que te llevan a reflexionar y sobretodo, a conectar.