¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

miércoles, 8 de marzo de 2017

M U J E R


¡Mujer!
¡Mujer que rie!
¡Mujer que canta!
¡Mujer que gime!
¡Mujer que baila!

¡Mujer!
¡Mujer que habita!
¡Mujer que danza!
¡Mujer que vence!
¡Mujer que gana!

¡Mujer!
Que yo soy mujer...
Y sin embargo...
Sin embargo...
Te adoro a ti...
¡Mujer!

domingo, 5 de marzo de 2017

Mi frontera, mis reglas:


¿Que yo te qué?
¿Que tú me qué?
Perdona...

Pero ni yo te nada...
Ni tu me nadas...
Porque sinceramente...
En esta frontera
Entre mi coño y mis bragas...
Entre el corazón y la piel...
Entre la herida y la llama...
Aquí en esta frontera
Manda su dueña...
¡La menda!.

viernes, 3 de marzo de 2017

Amores callejeros:



Como los gatos...
Somos como los gatos...
Cuatro garras y un zarpazo.

Como los gatos...
Somos como los gatos...
Hoy te llamo y mañana te araño...
Enmaraño la hermosura de mi vientre...
De mi cuerpo semidesnudo...
De mi persona.

Entre tus lamidos ásperos...
Entre tus mordiscos bastos...
Entre todo, que no es nada.

Como los gatos...
Sí, es que somos como los gatos...
Yo en celo y tu enrabiado...
Yo te pongo el culo...
¿Y tú?
Dejándote llevar por otra.

Ya sabes qué dicen de los perros...
Sí, de esos perros que ladran...
Imagínate lo que dicen de las gatas...
Sí de esas, putas, gatas que maúllan.

Vete con ellas...
Ya echarás de menos una buena gata...
Del tamaño de un tigre...
Del semblante de una leona...
Y de pasión humana.

Dónde habitará mi existencia...



Dudas de donde habitará mi existencia:

¿Y si no tengo hogar?
¿Y si no lo tengo?
¿Y si el juego es aceptarlo?
¿Y si el juego es comprenderlo?

¿Y si soy libre?
¿Y si no tengo techo?
¿Y si no hay paredes ni puertas?
¿Y si no debo tenerlo?

¿Y si soy ave migratoria?
¿Y si soy pájaro de mal aguero?
¿Y si no lo soy?
¿Y si vivo fuera?
¿Y si vivo dentro?

¿Y si no tengo hogar?
¿Y si no lo tengo?

(Uno de mis mayores miedos en no encontrar un verdadero hogar donde vivir o perderlo)

jueves, 2 de marzo de 2017

El universo en la yema de mis dedos.

"El vacío es mío"
El universo en la yema de mis dedos, como el canto de un pájaro loco o el mecer de la sombra que genera un árbol.

El universo, recogido o expandido, como cuando las flores se abren al alba y buscan sinuosas el brillo inagotable del sol.

Perdona, no soy yo, eres tú... que no has podido alcanzar el universo de mi vida con una sola caricia y a mi eso... eso ya no se queda a mi altura.

Es el universo entre las palmas de mis manos, con las mejillas sonrojadas, los ojos brillantes, la sonrisa entrecortada y los dedos de los pies encogidos. Es mi mirada, que cambia... ¡Y cómo cambia! Ahora te observo el alma y ya no tienes escapatoria.

Te quedas tan paradito, tan quieto y observas mi presencia, curioseas porque tu mente quiere saber lo que hacen mis dedos entre los entresijos de mi piel, los "qué haceres" de la vida, la plenitud del propio placer. Ha sido bonito mientras ha durado, por eso suelo preferir mi compañía que no espera, siempre está presente y siempre llega... siempre alcanza la estrella más grande, el sorbo más profundo, la bocanada de aire, el gemido de la noche.

Y es que no hay nada comparable a coger toda la energía del universo dentro de tu propio cuerpo y sentir como te expande, es como una nebulosa que se introduce dentro, que penetra y crece. Crece. Crece... hasta explotar dejándome sin aliento.

No es nada personal, comprende que hay lugares que no están al alcance de todos y este lugar al que yo llego, al que entro y que me entra... no es para todos los que intentan besarme con cuatro besos secos y mal dados.

No era tu momento, me consuela saber que siempre queda mi momento conmigo misma.

Somos ese presente que será futuro:


(RECONOCE QUIEN ERES, TE RECOMIENDO TAMBIÉN LEER ESTE POST ANTIGUO:
"LA MAGIA DE QUIENES SOMOS")

¡Ey! ¡Tú! ¡Sí, tú! ¡No te demores! En serio, te lo pido por favor, un favor para tu alma y para tu corazón, un favor para tu esencia y para el universo... Es momento de que prosigas, de que avances, de que no te detengas.

Tú, como yo, somos este presente y este futuro espiritual. Nos hemos liberado de todo lo que gran parte de nuestros antepasados no han podido. ¿Y ahora? Ahora estamos aquí con el legado cogido y un gran tramo por recorrer, si lo eliges, igual que lo he elegido yo... verás lo mucho que te queda por crecer, avanzar y expandirte. 

Nosotros somos la esperanza, la realidad existente, el último cartucho y la fragancia esencial para el progreso... ¿No te lo crees? En nosotros se halla la fuerza de la vida, porque la vida debe emerger con esa parte de luz que hay en una espiritualidad rebosante de armonía, debe mecerse entre el conocimiento que se encuentra al comprender los juegos con la sombra. A nuestro favor tenemos en la historia cientos de errores que no se deben volver a cometer: dogmas e imposiciones, cerrarnos a una única idea, juzgar... Y por eso nosotros somos este presente y ese futuro, somos unos privilegiados.

El otro día pensé que gracias a eso debemos aprovechar cada cosa que se cruce en nuestra vida y más en este ámbito, por ejemplo, si alguien te ofrece aprender algo a nivel espiritual ¡aprovéchalo!, si hacen un curso ¡asiste!, si te apetece experimentar yoga ¡atrévete!... tenemos mucho conocimiento que recuperar en un margen muy pequeño de tiempo y debemos limpiar ese conocimiento y dejarlo bien colocado para los que vengan después de nosotros. 

Ahora que nos estamos re-encontrando de nuevo, de manera individual y colectiva, ahora que sabemos que todo lo que nos rodea es la verdadera estafa y que lo que importa es aquello que vamos sembrando desde el interior. Ahora o nunca, nos toca hacernos cargo y responsabilizarnos, gozarlo, creerlo, cuidarlo, crearlo, proyectarlo, transmitirlo.

Porque sin nosotros... ¿qué quedaría? Cuando se están cargando a tantos pueblos indígenas, cuando las grandes corporaciones presionan a las personas que llevan cientos de años viviendo en una selva, cuando los gobiernos se asocian con empresas que solo quieren sacar un provecho de La Tierra de la manera más destructiva posible... ¿qué quedaría si no cuidásemos esta espiritualidad que nos habita? Este poder mirar más allá, este compartir, este sentir, ese reconocer, este escuchar... este sentido común que nos hace saber que todos somos imprescindibles, que todos formamos parte de algo mucho más grande y que ayuda a reconocer todo nuestro entorno: plantas, piedras, animales...

Permite a tu alma recuperar el sitio que le corresponde y que merece, no tengas miedo. Permítete ver la vida con otros ojos. Permítete admitir todas tus habilidades. Permítete encontrarte con tu calma y abrirte a una bondad mayor que la que has podido sentir hasta ahora. 

Cada vez que das un paso en favor a tu propio crecimiento espiritual, no solo construyes de manera positiva hacia tu persona física, hacia tus emociones y hacia tu parte psicológica... Tú haces mucho más, por si nadie te lo había dicho hasta ahora. ¿Qué haces? Pues colaboras a favor de tu destino, te ayudas a limpiarte de karma, colocas las piezas en el lugar de poder y valor que merecen, despiertas en ti tu propio maestro interior que tenemos ahí desde el primer momento que venimos al mundo... ¿Y todo esto como ayuda al mundo y al universo? Porque cambia tu forma de ver las cosas, tu actitud, tus decisiones. Ya no solo tendrás en cuenta tu mayor bien, tendrás en cuenta el mayor bien de tu entorno, te moverás desde la compasión y abrirás los ojos para sorprenderte con las señales que el universo va dejando a tu alcance, vivirás a diario con sagradas sincronicidades que te demuestran todo tu trabajo personal está bien hecho y ante todo sentirás más confianza por la propia vida.

Todo el esfuerzo que hagas sobre tu persona te aseguro que vibra con la misma energía por todo el mundo. Cuando abres los ojos y eres capaz de ver a los árboles como seres imprescindibles por aquella experiencia que tuviste cuando te animaste a asistir a un curso en contacto con la naturaleza, más allá de lo que te han enseñado en biología, y en ese curso te dijeron que tu vida iba a cambiar porque estabas aprendiendo a contactar con los árboles como los ancestros de antiguas tribus... te das cuenta de que ya, cada árbol, es un ser propio con un trabajo fundamental en este mundo y defiendes esa importancia que tiene ese ser, eso te cambia y cambia el mundo... Un niño o un adulto te ven y te toman como ejemplo y contagias tu entusiasmo hacia la vida. Así funciona, por eso nosotros somos la esperanza y de este presente nos tenemos que encargar en construir un futuro mejor. 

Ocurre cuando contactas con un árbol, igual que ocurre cuando te enseñan a contactar con tus guías, cuando te enseñan el poder de tu intuición, el poder de la creación, la magia en el arte, todo lo que se puede alcanzar si ponemos consciencia en nuestros actos... Y de todas estas enseñanzas nacen tus aprendizajes, que además de convertirte en la mejor versión de ti mismo, te ayudan a saber que al menos por tu parte colaboras activamente para hacer del mundo algo mejor. 

Muchas personas piensan que la espiritualidad es solo rezar, recitar unos mantras o hacer meditación... Sin embargo es mucho más. La mayoría de personas espirituales que conozco colaboran con organizaciones humanísticas, porque la espiritualidad les ha llevado a un pensamiento de respeto por la vida que de otra manera no habrían podido comprender. Por si esto fuese poco, conozco también personas que colaboran con proyectos donde se respeta la naturaleza (animales, plantas y personas), ya que cuando uno es espiritual (y lo es para bien) se compromete en dar de si mismo, poner de su parte y compartir todo lo que esté a su alcance para ayudar y colaborar en mejorar la realidad. 

Las personas espirituales además transmiten y experimentan un camino de crecimiento personal donde aprenden a gestionar sus emociones y a darles la importancia que merecen, esto es una actitud que se contagia (porque como seres que aprendemos y somos influenciados por nuestro entorno es fácil contagiarnos también cosas a nivel emocional). Ayudar a los demás a gestionarse de manera más equilibrada en un mundo que promueve la auto-destrucción emocional y la ansiedad, es colaborar también activamente para que todos tengamos la calidad de vida que merecemos. 

Muchas personas espirituales escriben libros, blogs, artículos... que sirven de inspiración para otras personas y que llevan a estas a mejorar su vida, sus pensamientos y sus sentires ¿acaso eso no es mejorar el presente y con ello el futuro?. 

La espiritualidad engloba mucho más, porque siempre es mucho más y es imposible encasillarla de una única manera. Lo que transmite, lo que puede generar, lo que implica... es mucho más amplio de lo que podemos imaginar solo con nuestra cabeza y ahí se halla la importancia de su existencia. Es mucho más que un concepto esperanzador en relación a la existencia humana, os aseguro que la gente que es espiritual, y lo es de corazón, ayudan a los demás a ser mejores personas, que es lo que merecemos todos (serlo y convivir con buenas personas). 

A si que cada vez que se cruce en tu camino la oportunidad de aprender algo nuevo a nivel espiritual, la oportunidad de experimentar, de tener contacto con algo, de abrirte a nuevos conceptos... permítete vivirlo y atrévete sin miedos. Si te mueves desde aquí, todo lo que atraigas será realmente bueno.

miércoles, 1 de marzo de 2017

SOY SENSUAL PARA MI, NO PARA TI.


Soy sensual para mi, no para ti.

Soy sensual porque me encanta serlo, me encanta serlo conmigo y no necesito nadie cerca para verlo, si lo observas que sepas que no es por ti. Me encanta esta parte de mi por y para mi, si lo observas es como el que mira por la ventana y se encuentra a su vecina andando en bragas en su casa, ya te digo que ella no lo está haciendo por ti es que está harta de que el vaquero le apriete el culo y está disfrutando de un paseo por su morada en ropa interior solo para si misma... tú eres un espectador inesperado.

Soy sensual porque me expando cuando lo soy, me conecto con todo, no te voy seduciendo a ti ¡que me estás mal interpretando! Me conquisto y me seduzco a mi misma... y por ahora no hay nada que me guste más. 

Me encanta disfrutar de esto, de esta sensualidad que despierta mis inquietudes, mis placeres, mis risas y mis ganas. Esta sensualidad tan mía... la disfruto de manera muy estrecha y gratificante. 

Adoro cada curva de mi cuerpo; como mi piel responde a mis pensamientos, como mis labios se humedecen y en esta sensualidad, casi siempre en pantalones viejos y camisetas desgastadas, encuentro una parte de mi que no existe en ningún otro sitio. 

Soy sensual cuando disfruto tranquilamente del pedo que me he cogido, del postre que he elegido, de las frutas que he comprado, de esa mirada esquiva en el vagón del metro o de mi reflejo en el capó de un coche, en ese momento me veo y me digo "¡Cómo molas! Qué sensual eres..." Y me voy alegre, muy alegre, no necesito ni un beso en el cuello ni una mano en la entrepierna, es una sensualidad más de dentro... no sé si me captas. 

Soy sensual cuando disfruto de mi sexualidad conmigo misma, cuando emergen todas mis rarezas donde hallo calma después de una placentera tempestad, esa cima personal, ese llegar al climax, este paraíso tan mío. 

Por eso te repito de nuevo que soy sensual siempre, disculpa que suene pedante pero la verdad es que soy soy sensual 24 horas durante 7 días de la semana ¡y me encanta!. Soy sensual cuando me veo en pelota picada antes de una ducha, cuando vuelvo del gimnasio, soy sensual con mi pijama de pelotillas tirada a la bartola en el sofá de mi casa después de un agotador día de pereza en su máximo esplendor. 

¿Qué le voy a hacer? Soy sensual porque siento que muchas mujeres no han podido serlo, que hemos vivido bajo un yugo de presión social inaguantable e injusto que nos ha mermado la conciencia y nos ha cortado la libertad... a si que ¡va por vosotras! Yo soy sensual.

Y de esta sensualidad desbordada, común también en la juventud (sobretodo en la juventud del que comprende eso como un estado de la mente) nace una sexualidad mucho más enriquecida y sobretodo más constructiva. Es como una ecuación, al final una cosa lleva a la otra, en este caso una sensualidad bien aceptada, armónica, enriquecedora y que no se lleve a cabo a través de la manipulación, puede dar como resultado una sexualidad más divertida, constructiva y sobretodo de calidad. 

Cuando eres sensual para ti también eres sexual para ti. Esto implica elegir con mejor ojo, ya no te llena cualquier (literal y metafóricamente hablando) y eso es porque obtienes poder, eliges desde ahí y eliges lo mejor. 

A si que disculpa si te he confundido, soy sensual para mí porque esto me lleva a cuidar mi sexualidad, también por y para mí.