¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

miércoles, 4 de octubre de 2017

Sobre mi:


Pocas personas saben lo mucho que me ha costado conseguir lo que consigo cada día, tanto a nivel emocional como a nivel físico, porque muy pocas personas han sido testigos de situaciones muy extremas de mi vida y de realidades, que para nada desearía a nadie. 

He tomado decisiones de "muy adulto" desde muy joven y eso ha marcado una clara diferencia, una sólida realidad en mi, en mi vida y en mi personalidad. También me ha entrenado para ser una persona que aprenda con rápidez, sin embargo lo he pasado tan mal que de forma innata me sale ayudar a cualquiera en lo que sea y lograr que esa ayuda se materialice y funcione, algo que en mis peores momentos yo habría agradecido con el corazón abierto de par en par. 

Un ejemplo es cuando me vine a Madrid hace 4 años.  No tenía ni una mínima idea de lo que podía significar estar aquí, a todos los ámbitos de mi vida. Simplemente me vine, casi con una mano delante y la otra detrás. Los obstáculos, las resistencias, los muros, los pesos... No tardaron mucho en aparecer en mi vida y en menos de lo que canta un gallo, aquello que parecía fácil, se tornó en un camino empedregoso y complicado, con altos y bajos y carencias a muchísimos niveles, también económico-material. 

A pesar de esas realidades tan adversas y complejas, realidades que me llevaron al mayor extremo de mi vida donde no quiero volver jamás, me he recompuesto de todo y me he hecho la promesa de mejorar siempre, hacer todo para mejorar, para que jamás me vuelva a faltar dinero, para que todo sea tal y como me merezco me cueste lo que me cueste. He asumido el roll complicado que a veces ejerce la vida como única manera y fórmula para hacernos expandirnos y demostrarnos unas habilidades increíbles de crecimiento, desarrollo, evolución y maduración, sin embargo en ocasiones me duele, a pesar de todo lo bueno y enriquecedor que me aporta. 

Y asumiendo ese roll, donde nos toca sí o sí colaborar con lo inevitable, he sabido moverme en la vida intentando aportar siempre lo mejor de mi y esperando ayudar de la mejor manera a cualquiera que se encuentre en mi camino. Sin embargo supongo que con el tiempo uno debe también aprender a elegir a quién ayuda, cómo, desde dónde... Porque aunque exista esa frase de "haz el bien y no mires a quien" a veces uno no puede empantanarse sin tener determinadas cosas seguras. 

He vivido al extremo de no saber si al día siguiente tenía trabajo, también al extremo de compaginar 2 y 3 trabajos diferentes, al extremo de tener que pedir dinero porque uno de mis animales enfermó y no podía hacer nada más que pedir ayuda de cualquiera. He tenido ataques de ansiedad en una habitación que se resumía a cajas de ropa y un colchón en el suelo porque no podía ni invertir 150 euros en un mísero somier de Ikea y en un pequeño armario.

 Y todo esto, todo lo físico-tangible me ha llevado a explorar procesos personales donde el odio se ha apoderado de mi y donde no era capaz de admirar la vida, tentándome a quitármela. Ansiedad que me ahogaba y no me permitía ni conciliar el sueño, un estado en vela que se unía a un dolor profundo. Os aseguro que aquello era el verdadero alcantarillado de mi ser. Sin saber qué hacer o cómo hacerlo, sintiéndome sola y teniendo como única compañía unos animales que además eran mi mayor responsabilidad. 

Por eso cuando os digo que entiendo vuestros procesos, muchos de ellos muy parecidos a los míos, no lo digo con la boca pequeña. Salí de esos profundos pozos, pude conseguir muebles ¡que alegría! y una casa donde entra el sol cada mañana para que esos gatos que conviven conmigo puedan tener su dosis diaria de vitamina D. Decidí que podía aportar algo más a mi vida y desde entonces invierto una importante porción de mi tiempo en este blog y en mi página de desarrollo personal y evolutivo a través del tarot. Y cada día intento ser aún más fiel con quien soy, con lo que consigo y con lo que hago. 

He llegado a llorar porque se ha roto algo material ya que sabía lo que significa a nivel económico. No tengo un coche, no, ni una casa aún... Pero tengo algo mucho más fuerte que todo eso y que me transmite mucha más estabilidad en mi vida: seguridad en lo que hago, en lo que decido y hacia donde llevo mis pasos. Solo así he logrado objetivos, aunque reconozco que son poco comunes pero son mis propios objetivos que me hacen feliz. 

He aprendido a sanarme yo sola cada herida física y emocional, a saber analizar cuando algo se me va de las manos, a poner límites cuando alguien no ha sido capaz de valorar realmente lo que ofrezco, quien soy o lo que hago cada día. Me he reforzado mental, espiritual y emocionalmente, me he reforzado porque solo mi actitud pudo sacarme de esos incómodos lodazales que parecían para toda la vida. 

Con este trabajo y este esfuerzo constante he aprendido lo que es el compromiso y valor. Y con este valor he forjado cada uno de mis días y lo seguiré haciendo, mejorándolo conforme más avance en el camino de la vida. 

Me di cuenta de lo importante en cada pequeño gesto dentro de la rutina de lo cotidiano y le pongo más presencia desde entonces. También me di cuenta del verdadero valor del tiempo, del significado ancestral de un buen favor, de la increíble importancia de un amigo real y de lo que quiere decir sentir a la familia, aunque no los tengas cerca. 

Me he desmoronado y me he vuelto a reconstruir mientras tenía que prepararme cada día para hacer mil cosas que son las únicas capaces de mantener todo lo que he logrado y que son los únicos pasos necesarios para todo lo que me propongo lograr. También así he descubierto lo que significa el empoderamiento pero ante todo me he topado de lleno con lo que significa pensar en otros, sobretodo cuando otros necesitan de nosotros o mejor aún, nosotros de ellos. He dado un valor incalculable a cada pequeño gesto de cada persona que ha podido y ha querido estar ahí y aquí, cada persona  que me ha regalado algo, que ha intentado empujarme cuando yo sola no podía levantarme, que me ha dado consejos para mejorar o que con su intervención y su conocimiento he logrado traspasar fronteras y llegar a donde he necesitado, al margen de lo que fuese. 

No me considero una persona con una vida sencilla ni fácil y tampoco creo que rebose suerte. Creo que sudo trabajo y esfuerzo constante y que en mis ojos está el brillo de una dedicación imparable que marca el ritmo de cada paso. Esta fuerza primigenia es lo que me ha llevado a valorar, a tener los pies en la tierra y a tomar decisiones con un consenso saludable para no salirme del camino de mejorar mi realidad. Y entre tanto trabajo personal y físico, entre tanto derrumbamiento y mejora, he estado al otro de la otra mesa, al otro lado del teléfono o de la pantalla para cada persona que me lo ha pedido, porque en mí han visto un ejemplo o algo que les ha inspirado y esa inspiración les ha hecho mejorar, les ha ayudado o les ha transmitido entusiasmo. 

He hablado de crudezas superadas y he dado una palmada a los demás con la intención de encender esos motores con los que deben propulsarse a superar sus propias tinieblas. Algo que yo no he recibido. 

Supongo que esto es una muy grande (e importante) parte de quien soy, de porqué hago lo que hago, de porqué me duele lo que me duele, de porqué tomo algunas cosas como me las tomo, de porqué elijo lo que elijo y de porqué soy tan espiritual, ya que he visto como la vida pasa de ser una batalla cruda a premiar, ayudar, calmar, proteger... Mientras el universo te cubre las espaldas si tienes la cabeza conectada con el corazón. También me arrepiento de algunas decisiones pero a pesar de ello no puedo hacer más, nada más que seguir colaborando con lo inevitable, como decía antes.

Y ahora reconozco que mi vida es sagrada y esta es la única manera que voy a tolerar que los demás la respeten, admiren y valoren. 

Tengo algo que decir:


Creo que suelo volver, porque para ser franca hay momentos en los que he sido muy feliz y uno quiere (o tiende) a regresar hacia esa felicidad. La cara B, la cara oculta, ha sido sin duda todo aquello que me ha destrozado.

Imagínate... Un corazón abierto que se hace añicos y vuelve, solo, por las chispas. Y lo cierto que por mucho que haga yo he dejado de trepar por "ojalás". Siempre creí que nunca era tarde para nada, pero al final es el amor propio quien frunce el ceño y te dice que ya has llegado demasiado lejos y que va a hacer equipo con tu orgullo para que te dejes de guarradas "destroza corazones". 

Al final, en esta escuela de la vida te das cuenta de que la que se termina sintiendo mal y tiene que volver a re-construirse, nuevamente, soy yo. Sobretodo por cada palabra dicha, sentida y vivida. 

En un instante siempre se es, se fue, siempre fueron, siempre fuimos... Pero aunque la vida se forma de instantes, deben ser constantes para que perduren y realmente signifiquen algo. Hemos venido a jugar y jugar supone, sí o sí, construir en base de un significado mayor, de una profundidad real, de algo que esté y no de algo que se imagine como humo. 

Ella, él, tú... Siempre con todo muy claro. Y yo, ahora, también lo tengo muy claro, conmigo. 


Desconocidos que te abren el corazón:


Tu cielo y mi cielo que están llenos de estrellas y que re-lindo es esto de viajar viéndolas todas por habernos quitado la venda de la expectativa tonta. Aquí expongo uno de los muchos regalos que he obtenido en mi último viaje, un excueto recorrido hacia otro lugar del mundo que sin duda de nuevo me ha llevado a descubrir más cosas en mi que a mi alrededor, y por algo tan hermoso le doy las gracias a la vida. 

Lo más increíble de un viaje sin expectativas, de un viaje con una intención más profundas que la de abarcar mucho y rápido, una intención más humana que la de solo hacernos fotos, una intención más intensa que la de borracheras inolvidables... Lo más increíble de un viaje, que contenía una intención de "bien mayor" como era el hecho de regar una amistad y de amar a una persona, es que gracias a ello me he abierto a cosas que no habría visto de otra forma. 

Y es que creo que uno de los regalos más inmensos que he recibido en este corto, pero interesante, trayecto-estancia es la cantidad de personas que han confiado en mi con un simple vistazo y han abierto su corazón conmigo contándome cosas personales, de esas que habitan en el fuero interno y que esconden la parte más tierna y sensible de una persona.  Eso me ha hecho toparme con una parte de mi misma que no podría haber hallado desde otro lugar. 

Me he sorprendido porque prácticamente desde el minuto uno, todo ha ido fluyendo de manera que una gran cantidad de personas que han participado activamente en esta aventura, no solo me han ofrecido su ayuda, si no, que también me han entregado algo más: confianza hacia mi perosna. Una hermosa y profunda confianza, rebosante de una fuerte luz interior, donde además de conversar conmigo han tenido en cuenta, desde la humildad, mi propia perspectiva y las cosas que yo compartía con ellos. 

Me he encontrado personas que me han reconocido haber sufrido mal de amores, haber sufrido fuertes dolores con las relaciones, tener pánico a los aviones, personas que me han contado su dura infancia pasando hambruna y viendo escenas muy desagradables y otras que me han contado como su padre les abandonó siendo pequeños... Personas que me han contado como han recorrio medio mundo y han abierto su pequeño negocio de alquiler de bicicletas y otros, hermanos europeos, que han ido a cumplir con una pequeña pasión relacionada con la cocina... Y ahí se encuentra la verdadera hermosura de un viaje. No tiene tanto que ver con el paraje, porque el paraje por mucho que haga "clic" en el alma o te llene la vista, se queda vacío si no te nutre más... La belleza de este viaje se ha encontrado mucho más en esa facilidad con la que los demás, sin un atisbo de miedo a ser juzgados, han mirado a mis ojos y han podido ser ellos mismos contándome un sinfín de experiencias personales y agradeciéndome, desde el corazón, mi presencia y mi habilidad para escucharles y acompañarles en esa franja de tiempo que nos ha permitido la vida y el universo. 

Cuando un desconocido te abre el corazón llegas a una conclusión muy importante: todos nacemos con profundos dolores y descubrimos otro tanto de ellos conforme crecemos. Y entre unos dolores y otros buscamos exhaustos alguien que los comprenda, alguien que nos invite o inspire a transmutarlos. Porque en un mundo rebosante de "gente" nos faltan personas... Y cuando encontramos a una, inconscientemente, hacemos lo posible por no perder esa oportunidad. 

Le doy las gracias al universo por permitirme escuchar tantas historias y por ponerme en mi camino personas humildes que han sido capaces de desnudar una parte muy íntima y real de su persona... ¿qué obligación tienes de hacer eso con alguien que no conoces absolutamente de nada? Porque exponerse de tal manera puede conllevar efectos secundarios indeseados. Sin embargo, todas estos encuentros maravillosos e inesperados han fluído con una naturaleza digna de envidiar y de desear en cualquier futuro. 

Cuando un desconocido te abre el corazón, es una señal del universo para mostrarte que no es tan "perjuicial" ni tan dañino vivir con el corazón abierto de par en par o por lo menos darte las oportunidades necesarias hasta darte cuenta de que realmente, vivir así, es la única manera de realmente vivir.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Del valor a una misma y otros amores propios:


Uno de mis escritores preferidos, Gabriel García Márquez, escribió "Del amor y otros demonios" y explicaba ahí, en una novela particular, cómo el amor surge entre personas muy diferentes, también cómo muere y también como otros interpretan demonios, que no existen, pero son la excusa perfecta para encarcelar a alguien. Y es que, quien ama leer saca de la novela el verdadero sentimiento del escritor... Y aquí, según mi percepción, se puede observar un libro lleno de sabiduría en relación a lo que la emoción del amor despierta, pero el libro se quedó corto de amor propio y aquí voy yo, a hacer un guiño a mi modo. Un modo propio y personal, que para nada es comparable a la altura de este renombrado escritor, sin embargo espero que la lectura del siguiente texto evoque en ti algo que te haga cambiar tu vida para mejor:

Toda persona tiene un límite de tolerancia. Cuando ese límite se sobrepasa algo comienza a dañarse. Se nota cierta debilidad y es que en ese "aguantar" puede que se esté pasando por encima del amor que tienes hacia tu persona. Cuesta muchísimo llegar a esta idea, cuesta muchísimo ser franca con una misma y admitir que sí, que tú y que yo también hemos permitido que nuestro valor personal, nuestra autoestima, nuestro merecimiento... En general, todo eso que engloba nuestro amor propio, se merme. 

Lo hemos permitido porque nos hemos puesto al poder de otras personas. Lo hemos permitido porque nos hemos vuelto esclavas de expectativas, sin ser conscientes de que esa esclavitud era algo real y tangible en nuestro día a día. Lo hemos permitido porque hemos decidido no vernos y en ese "no vernos" todo vale: desde nosotros y acto seguido desde los demás (los demás nos hacen lo que nosotros les permitimos). 

En ocasiones esto ocurre en personas que son buenas, generosas, de actitud altruísta y con una naturaleza innata para darse a los demás (y te lo digo por experiencia propia... esta no es la historia de una amiga que conoce otra amiga, esta historia es mía). 

La buena voluntad está socialmente aceptada, aunque a la vez es algo raro y difícil de ver (de manera general y abundante). Nadie te dice que aprendas a ser egoísta, porque es cierto que hay mucho egoísmo desmedido jodiendo el mundo, todos te dicen que aprendas a ser generoso... Sin embargo, mientras te lo dicen parecen evitar contarte la letra pequeña y es que alguien que realmente quiera ser generoso, de manera saludable y armónica, debe aprender a serlo antes consigo mismo y a veces la generosidad se muestra en decir un "ya basta", en poner tierra de por medio o en tomar una determinación sin vuelta de página. 

Nadie te dice que dar está bien, pero solamente si pones cierto límite. Que si estás dando hasta quedarte sin nada, es casi mejor que no des. Y es así porque tú eres tan importante como las personas a las que ayudas, eres tan valiosa como las personas a las que das esa atención, eres tan esencial como todos esas personas que cuentan contigo de manera fiel y estable para ayudarles con cualquier cosa... Y de hecho es muy posible que en valores personales sepas más que muchos de ellos, precisamente por eso te encuentras donde te encuentras. 

Resulta que nadie te enseña que para ser una generosa saludable hay que aprender a dar y a no dar. Y que aprender a dar, y a no dar, no tiene nada que ver con el egoísmo, pero es cierto que tienes que aprender a llevarte bien con las sanas restricciones, porque a veces es necesario parar de insuflar hacia un lugar para dárselo a una. 

No soy la primera persona que se siente medio tonta y fuera de lugar por estar tan abierta hacia los otros, que de repente cuando se mira se ve todo patas arriba y muchas de esas personas que aprovecharon esa generosidad ni siquiera responden con verdadero respeto. Se ha generalizado con que decir "gracias" es suficiente, de hecho se ha generalizado con el uso de muchas palabras sin ponerles la verdadera emoción, intención y energía. De nada vale un "gracias" vacío si no está acompañado de latidos y en muchas ocasiones de actos. 

Es cierto, no hay que dar esperando nada a cambio pero también es cierto que no debes dar a todo el mundo porque tu tiempo, tu vida, tu energía, tu amor, tu atención, tus segundos... Son cosas que no vas a poder recuperar y ese es el valor incalculable que deberías tener presente antes de invertirlo donde, quizás, no sepan ni siquiera admirarlo. 

Y aquí empieza el viajazo... el viajazo al valor que se da una misma y es que el valor es uno de esos amores propios que hay que cultivar, cuidar, proteger y con los que debemos arroparnos. No todo vale, amiga, por eso te digo: introducete al valor hacia ti misma. Este es el amor de tu vida, no hay más. 

¿Quieres sanarte? Valor hacia ti misma.
¿Quieres estar en paz? Valor a ti misma.
¿Quieres tomar decisiones sin remordimiento? Valor a ti misma.
¿Quieres sentirte dichosa? Valor a ti misma. 
¿Quieres encontrar tu pasión? Valor a ti misma.
¿Quieres vivir la vida que te mereces?Valor a ti misma. 

Darse valor a una misma es permitirse ser... ¿qué es el valor? Es algo incalculable que muchas veces se confunde con precio, sin embargo no se parecen en absoluto. El valor es la condición sagrada, psicológica, energética, espiritual y terrenal sobre una persona, animal, lugar, planta, piedra... Es una energía que da lugar a su poder personal y a su potencial. Quien se valora a si mismo comprende la grandeza de su potencial: auténtico, irrepetible y propio. 

En el pasado eran llamadas brujas a esas mujeres que se daban valor a si mismas... Porque el valor es vibrar en la energía más alta que forma parte de tu ser. Cuando te das valor propio te ahorras muchos dolores de cabeza, también te ahorras muchas personas que no te van a aportar nada... Este tipo de personas no son capaces de pasar las capas protectoras de alguien que se valora lo suficiente como para establecer los límites, aunque muchas hemos tenido que sufrir ese desgaste antes de darnos cuenta. 

Y del valor a una misma se salta a lo que realmente mereces, aunque para hablar del merecimiento necesitaría otro post completo y entero. 

Desde hoy quiero que te mires al espejo y que veas quienes y qué realmente vibra al son con tu valor propio. Si percibes que nada de lo que te rodea lo hace, es un buen momento para auto-escribirte una carta de valor personal y leerla 3 veces todos los días hasta que te convezcas de ello.

Dale tiempo a esto del valor a una misma, te costará admitir que seguramente te ha faltado (y mucho) en situaciones que han sido verdaderamente dolorosas y traumáticas. Es posible que llegues a la conclusión que por falta de valor propio te has enganchado a amoríos y relaciones que, lejos de hacerte sentir mejor o de aportarte en tu vida, han destruído partes genuinas e inocentes que formaban quién eras y en esa marca, imborrable, por desgracia ya no existe marcha atrás. Y es posible que ahora, porque te lo he dicho, tengas el pecho sobrecogido y se te salte una lágrima porque la herida aún sigue ahí, tiernita. Pero tranquila, porque si estás leyendo esto es para que cojas la situación por los cuernos y de ahora en adelante sobrepongas tu valor propio al valor que los demás quieren obtener de ti porque no saben dárselo. 

Sigue compartiendo, sigue siendo generosa, sigue escuchando a los demás... Pero desde el sano discernimiento, sabiendo cuando algo es natural y fluye y cuando algo ya se torna en tu contra deteriorando la parte más sagrada de tu persona: tu amor propio. Quizás esto signifique decir varios "adiós", tener una conversación (o varias) cara a cara y muy seria, quizás signifique cambiar algunos aspectos y personas de tu vida, tomar algunas decisiones, dejar algunas obligaciones, cambiar rutinas... Quizás signifique un cambio drástico, que marque la diferencia y que esa diferencia te haga darte cuenta de que, hasta ahora y a pesar del dolor, habías vivido acomodada en la zona de confort de "falta de valor propio y amor".

Sea como sea, no estarás sola y conforme más trabajes con ese valor y ese amor, más acompañada te irás sintiendo. Ahora, te recomiendo hacer callar a tu mente que se habrá quedado como loca intentando convencerte de que todas esas cosas, recuerdos, sensaciones y sentimientos que han despertado con la lectura de este texto, son humo y no tienen importancia. Si te ha venido a la cabeza, si el corazón te ha dicho "¡Ey! Fíjate... se parece a lo que te dijimos que trabajásemos juntos"... Es que tiene importancia y es que el universo te lo ha escrito, así de clarito, a tavéss de mis palabras.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Creo en ti.



Creo en ti. Creo en ti por encima de la ambivalencia que habita dentro de tu persona, por encima de esa sensación de desarraigo, esos miedos... Los veo absurdos porque sé que tus habilidades y tus potenciales son mayores. 

Creo en ti porque te he visto de verdad. Porque sé que sienta bien, en estos caminos que a veces uno necesita trazar y recorrer. saber que hay alguien cerca que realmente nos ve tal y como somos.

Creo en ti por encima de esa sensación de vértigo, por encima de esa comparación que a veces te haces a ti en relación con otras personas. Creo en ti por encima de todos esos silencios porque, en ocasiones, decir cosas duele mucho... Creo en ti por encima de tus ausencias, contigo mismo y con los demás. Creo en ti por encima de las zancadillas que te haces a ti. Creo en ti por encima de tus resistencias a salir de determinadas zonas de confort.

Creo en ti como individuo. Creo en ti como persona. Creo en ti por encima de tu nombre, creo en ti porque sé que estás aquí para algo mayor, pero también sé que para poder experimentar ese destino debes tener paciencia, trabajar duro, renunciar a cosas, tomar decisiones complejas, salir de muchos lugares donde ahora te encuentras, enfrentarte a muchas realidades que aún no has forjado, luchar y mantener otras muchas situaciones-experiencias latentes y vivas... Creo en ti y debes ser tú también quien se vea así, tan grande y hermoso como eres. 

Creo en ti y creo en esos procesos de gestación que necesitas vivir y experimentar a flor de piel para descubrir quién eres, a dónde dirigirte o hasta donde pueden llegar tus capacidades.

Creo en ti porque eres un individuo único, irrepetible, original y propio. Creo en tu humildad, incluso cuando te niegas a admitir cosas que con el tiempo sacas a la luz. Creo en ti, por encima de esos patrones que quizás repites y que te llevan una y otra vez al mismo punto.

Creo en ti porque sé que si yo creo en ti, tú lograrás creer más fuerte en ti. Creo incluso cuando no te encuentras, cuando haces todo con cautela, creo en ti cuando no sé nada de ti y cuando sé algo, creo igual y a veces más. Creo en lo que sueñas, cuando te permites soñar. Creo que puedes despertar muchas cosas que hoy sientes aletargadas... Sé que cuando lo hagas todo cambiará radicalmente. 

Me enorgullece creer en ti. No te lo digo porque me guste regalarte los oídos. Creo en ti porque eres valiente y el primer paso de valentía es haber venido a este mundo y seguir manteniéndote con vida por encima de los altibajos que se experimentan. Creo en ti incluso cuando no le has dicho a nadie secretos que sé que están debajo de tus caretas y que puedo observar solo con echarte un vistazo... Esas inseguridades y esos terrores, no son absolutamente nada en comparación con la otra parte de tu ser. 

Creo en ti cuando te dejas hundir. También cuando te equivocas y te cuesta admitir el error. Croe en ti cuando cometes fallos y cuando no los cometes, creo también. 

Creo en lo que mi instinto me cuenta sobre tu interior. Creo en ese corazón que tienes y en tu mente creativa, rápida y hábil. Creo mucho en ti, aunque ahora te sientas perdido y lo enmascares todo con sutiles maquillajes transformados en actos silenciosos o en suspiros íntimos. 

Creo en la capacidad que tienes para todo: para crear tu propia realidad, para amar, para cuidar de quienes lo necesitan, para madurar, pare crecer, para ser a cada paso más sabio... Y creo en tu propia esencia, inigualable, aunque a veces sé que miras de reojo a otros anhelando, envidiando o deseando lo que ellos tienen. Incluso con ese patrón de intentar ponerte a la altura de otros, creo en ti. 

Creo en ti aunque no seas capaz de ver que tú estás hecho de otra materia y que la vida te aguarda con increíbles sorpresas, todas para bien. Creo en ti y quiero que sepas que poco a poco todo va ir mejorando, lo sé y como muestra tendrás este texto aquí para consultarlo en un futuro, no muy lejano, y ver como yo llevaba razón. 

Creo en ti cuando te enfrentas al mundo, cuando te arrepientes, cuando tomas decisiones incorrectas... Creo en ti con toda esa parte de ser humano, imperfecto, que te viste. 

Creo en ti cuando sientes tristeza, cuando sientes rabia, cuando necesitas escapar del mundo, cuando miras atrás y te haces tantas preguntas que solo compartes contigo mismo... Creo en ti cuando estás hermético, cuando buscas una excusa para desconectar y cuando haces ver que tú solo puedes (aunque sabes que a veces no es así). 

Creo en ti. Y espero que esto te ayude y te empuje. 

HABITADOS POR SUEÑOS:


Eres el conducto por el que caminan tus sueños. Eres el canal, el habitat natural de un montón de cosas importantes que necesitan ver la luz. Esa es tu mayor responsabilidad contigo mismo y con el planeta que te arropa. 

Tú, yo, todos... Somos seres habitados por sueños. Desde bien pequeños hasta casi los últimos días de nuestra vida, siempre estamos rellenitos de sueños, como una napolitana lo está rellena de crema. Los sueños, tanto los que creamos como los que vivimos cuando dormimos, tienen un poder increíble. 

Cuando empecé a escribir mi novela, la cual aún no está publicada, uno de los capitulos habla sobre la importancia de los sueños y el valor que esconden. Hablaba de que compartir lo que has soñado con alguien, puede dar a ese "alguien" un poder sobre el mensaje encriptado y poderoso que se esconde en el mundo onírico. Pero esto también se puede llevar al campo de la creación y conexión con los sueños personales. Cuando uno idea algo que realmente despierta pasión y entusiasmo dentro de si, debe cuidarlo con protección, arropo y sobretodo con confianza.

Resulta curioso; somos como un campo sembrado por sueños. Si eres capaz de observar el interior de las personas, podrás toparte con un montón de semillas llamadas "sueños" esperando a ser nutridas para germinar y ver la luz del sol. Esperando que crezcan sus raíces, sus hojas y que poco a poco, todo esto les lleve a dar sus frutos y de esos frutos nazcan otras semillas, también potentes, con las que repoblar otros cuerpos, otros lugares, otros corazones, otras mentes.... Y en general, hacer florecer al mundo entero y convertirlo en el bosque que realmente debemos ser. 

Quizás, y digo quizás, nuestro interior sea precisamente un lugar natural, un paraje virgen, esperando a ser abrazado y a darle la importancia que se merece. Y quizás, si logramos llegar hasta ahí, consigamos reconducirlo también a nuestro exterior y generar el mundo material-tangible donde merecemos vivir; un mundo en conexión, donde se observe el germinar, el crecer, el madurar... Donde se de importancia a la fuerza del sol, a la potencia de la tierra y a la energía del agua. 

Estamos habitados por sueños que nos crean y evocan nuestra parte más entusiasta. Ese entusiasmo nos conecta con la realidad de que tenemos una inmensa capacidad creadora. Los sueños son una energía que puede cambiar nuestra realidad, que marcan la diferencia en nuestra rutina y que en muchas ocasiones, por no decir en todas, nos abren camino hacia la pasión que está destinada a hacernos ser, mostrarnos y colaborar con quienes somos realmente y con el importante papel que tenemos en esta existencia. Y esto, no es moco de pavo. 

Suena cursi decir que estamos habitados por sueños, suena extraño explicar que esa es una de los importantes e imprescendibles papeles que realizan los seres humanos. Pero yo creo que esto es una realidad. 

Mantener un sueño latente y hacer lo posible por crearlo, por encima de los obstáculos y de las dificultades naturales que existen en la vida, es demostrar nuestro interés y nuestra pasión más primitiva. Si bien es cierto que a veces nos enfrentamos contra nuestras partes primarias y primitivas, yo creo que es necesario reactivar algunas de ellas y más en los tiempos que corren. Sobretodo reactivar aquellas que nos hagan vivir con responsabilidad y vivir con una verdadera conciencia sobre nosotros, sobre el mundo y sobre todo lo que rodea a "nosotros y el mundo". 

Reconocer que eres el habitat natural de los sueños, que además son los mismo que te han marcado, marcan y marcarán quién eres, es abrirte a la voluntad que has dispuesto y te han dispuesto para superarte a ti mismo, para llevar a cabo cada paso necesario que convertirá una idea en algo más. 

Normalmente, conforme vamos creciendo, nos cortan esa conexión con los sueños. Tanto cuando dormimos como cuando soñamos estando despiertos. Muchos adultos olvidan lo que han vivido en las largas noches, se despiertan como si no hubiesen ido a ningún sitio como si en su cabeza no se hubiese generado ninguna imagen. Y por desgracia, esto ocurre en ocasiones con los mismos adultos que son incapaces ahora de reconectar y encender las pasiones internas, esos sueños de estar despiertos, esos sueños del "día", de cuando el sol ha salido y no estamos con los ojos cerrados. 

Todo está relacionado; vivimos en una red que conecta, con amor y armonía, diferentes extremos y momentos. Por encima de nuestra incomprensión y de nuestras dudas, la red sigue funcionando de manera efectiva. Esa red también conecta ambas realidades de nuestra persona, nuestros sueños materiales y pasiones personales, junto con el mundo onírico. Y nos hace comprender que nosotros somos un canal de muchos mundos diferentes, de realidades que nos habitan o nos observan. 

El ser humano está habitado por sueños, pero lo olvidamos. Lo hemos olvidado porque a veces, con el entorno en el que nos podemos relacionar, suena a loco o demente apostar toda una vida por una pasión que vibra con fuerza, por una palpitación, por una idea que siempre ha estado dentro de ti... Suena a persona sin raíces, suena a persona idealizadora. Suena, pero no lo es. Suena porque soñar genera prejuicios, sobretodo prejuicios que nacen de aquellos que a mitad del camino se rindieron. 

Nadie te va a decir que la vida es fácil y que lograr cosas sea un bálsamo calmado. Y es muy posible que encuentres, en diferentes caminos de distintos ámbitos dentro de tu propia vida, muchos obstáculos para llegar a puertos que te has propuesto. También es posible que te veas solo o sola frente a todos esos obstáculos, sin más ayuda que la de tu propia persona y actitud. Pero a pesar de todo esto y por muy cansado que pueda sonar a veces, quien emprende con compromiso el camino de conectar con sus sueños, con la realidad de quien es, con todas esas perlas que tiene en su interior... Logra llegar, logra crear, logra hacer verdad, logra comprenderlo y con ello comprenderse y logra marcar la diferencia y entender que todo lo que había vivido era fundamental y que en este juego poco importan las tentaciones cuando el objetivo está claro, cuando es algo que te recuerdas y algo que vas regando poco a poco, cada día, por encima de ambivalencias e incertidumbres. 

Recuerda; estás habitado/a por sueños.

Vivir con ansiedad:


Sufro ansiedad desde hace años. En mi caso, esta sombra en concreto, no es 24 horas todos los días, es cuando algo  dentro de mi, que siento desprotegido o vulnerable, es tocado o rozado. Esa fibra sensible.

Sé que suena extraño que una persona, como yo, la cual se dedica a motivar a las personas y a llevarlas por un camino de armonía, reconozca ésta realidad. Pero a pesar de que a algunos pueda sonarles contradictorio, confuso o hipócrita, el trabajo que realizo como orientadora, como colaboradora del desarrollo personal de otras personas, como coach y motivadora... Es lo que en muchas ocasiones más me ayuda a trabajar mis propios síntomas y a todos ellos quiero darles las gracias. Gracias por creer en mi, gracias por creer en ustedes y gracias por cada oportunidad, es un privilegio ser testigo de la realidad humana que hay en el fuero interno de todos ustedes, es un verdadero honor escuchar la parte más sensible de cada persona que se abre, como una flor, sabiendo que al menos por mi parte no van a ser juzgadas y confiando en que recibirán toda la ayuda que yo les pueda aportar.

Bueno, como siempre digo yo prefiero personas humanas, reales, con sus sombras y sus luces en todos los ámbitos de mi vida. Sí, yo también quiero terapeutas y guías que muestren su realidad, que la reconozcan como algo natural dentro de esa diversidad que existe en lo más profundo de cada ser humano, de cada persona. Y espero que todas las personas que soliciten mi ayuda busquen lo mismo, porque es lo único que yo les puedo ofrecer de manera sincera, real y honesta. 

Como decía, sufro ansiedad. Y me ayuda, en mi mundo de ansiedad, ayudar a los demás. Hay diversos temas que me pueden llevar a un ataque o simplemente a sensaciones que terminan siendo pasajeras, pero que se muestran ahí presentes. 

Yo defino mi ansiedad como un conjunto de energías y sentires, de pensamientos y emociones, que se agolpan y emergen cuando mis miedos, mi vergüenza, mi culpa, mi exigencia personal... Se presentan. También me puede pasar cuando de repente noto una presión muy fuerte por algo que debo llevar a cabo, tengo un gran sentido del deber y la responsabilidad, o cuando me ataca inesperadamente una profunda sensación de soledad. A veces me ocurre, lo achaco al tipo de vida que llevo... Quizás sean otras cosas, que con el tiempo, lograré ver y transformar. 

A pesar de los síntomas emocionales y físicos, que he experimentado y experimento con la ansiedad, puedo decir que también me ha aportado grandes cosas. Cuando uno vive solo y tiene que convivir con su propia ansiedad, poco a poco va desmigando sus propias emociones y sentires para que no se conviertan en un ataque que te sobrecoja y te deje KO. Este desmigamiento te permite aprender mucho sobre ti mismo y eso, te empuja sí o sí, a comprender cómo son los demás.

Es curioso como siendo la ansiedad un estado de lo más común, debido quizás al tipo de vida que llevamos y al sistema en el que nos intentamos apoyar y sustentar, es en muchas ocasiones un estigma para poder hablarlo con naturalidad. Hay personas incapaces de reconocer lo que es claramente un sintoma o un ataque de ansiedad. A veces no lo reconocen por vergüenza o por miedo a ser tomados como locos sin control. 

Estas nuevas generaciones de 20 y tantos hasta 30 y tantos somos los más expuestos a sufrir ansiedad, a pesar de la situación ventajosa y de la buena calidad de vida que disfrutamos, si la comparamos con muchos de nuestros antepasados. Pero quizás es por eso, por lo que todos podemos tener de una forma de vida más o menos fácil, que al final habitamos en un ambiente que te lleva a una competencia desmedida para lograr lo que es más único o más mejor, quizás no nos conformamos, quizás... son demasiadas cosas que analizar. Lo importante es que realmente parte de esa calidad de vida que hemos ganado por un lado, claramente, la vamos perdiendo por otro, lo cual es una pena. 

Así me veo yo y así lo experimento yo. También me he dado cuenta que la ansiedad es más frecuente en personas que no se rinden ni tiran la toalla, es común en personas ambiciosas o que realmente piensan en su propio bienestar y hacen lo posible para lograrlo, hasta llegar a extremos aunque sus herramientas no den para más. A veces la ansiedad puede ser la respuesta de una espera que parece infinita o la respuesta, incomprensiva, ante diferentes sucesos donde nos sentimos abatidos porque no disfrutamos de las capacidad suficientes para manejarlos. Puede que en ocasiones sea una respuesta fisiológica a "ya no puedes ser más fuerte, pisa el freno y reconócete". 

Vivir con ansiedad, y sobretodo reconocer que algunas situaciones te pueden llevar a experimentar estados de ansiedad, supone realmente desnudarse. Un ataque de ansiedad puede sacar las mayores heridas de una persona hacia la luz y casi nadie quiere que eso pueda ser visto por otros, conocido por otros... Porque vivimos con ese pavor a que lo utilicen en nuestra contra. 

Hay tantos tipos de ansiedad como de personas puede haber en el mundo, aunque algunos especialistas se empeñen en encasillarla solo como A, B, C... Sin embargo, para mí, existen muchos matices. Y al igual que hay muchos tipos, también existen muchos grados o cómo de afectados podemos llegar a estar; incluso en una misma persona, con su ansiedad concreta, puede experimentar diferentes grados e intensidades según sus propias circunstancias, las de su entorno y las de su interior. 

Hemos nacido humanos, con una hermosa capacidad sensitiva, mental y emocional, sin embargo conforme crecemos nos damos cuenta que, al menos actualmente, no existe de forma natural una guía que nos acompañe para aprender a gestionar todo eso de una manera constructiva y a sacarle el mejor provecho. Por ello creo que la ansiedad es en muchas ocasiones una respuesta "ignorante" (sin animo de ofender) que tenemos ante una situación donde no sabemos gestionar todo lo que en una milésima de segundo puede recorrer nuestra cabeza, corazón, alma y cuerpo. Creo que puede ser de gran ayuda una educación emocional sensata, real, donde se explique con naturalidad nuestra parte emocional y diversa de los seres humanos y donde no se idealice solo con la ilusión de una felicidad 24/7 durante toda la vida. Y además dentro de esto, también opino que los frutos serían mucho mayores si esta inyección de educación se chutase desde que somos pequeños, para ir ya con herramientas que crezcan y maduren a la par que nosotros, de esta forma al toparnos con grandes problemas o situaciones adversas, todas esas habilidades ya habrían echado raíces y podríamos apoyarnos en ellas con seguridad. 

La ansiedad es como la cara fea de La Luna; todos saben de su existencia pero casi nadie se preocupa realmente en observarla. Y ocurre también que es como esa "cosa" desagradable que nadie o casi nadie está dispuesto a tolerar cerca, porque puede resultar muy impactante ver como alguien de repente se desmorona (aunque no sea llorando y solo sean síntomas internos que los demás pueden percibir como un incómodo silencio). Resulta impactante y ese impacto es desagradable, sobretodo por ese empecinamiento a la perfección, por esa falsa ilusión hacia la felicidad sin frenos... porque nos estrellamos de bruces contra la realidad: la fragilidad humana. 

La ansiedad es un síntoma de alarma físico y psicológico que genera nuestro cuerpo para que nos demos cuenta de algo que no estamos llevando bien a nivel emocional. Creo que es mejor romper algo, chillar o incluso golpear una pared (por un estado de ansiedad) porque eso nos hará parar con el veneno que nos ha llevado al extremo, si no, poco a poco nos destruiría de una forma sutil pero efectiva. 

La ansiedad no es el apocalipsis de un día a día, ni de una vida, ni de una persona... Es solo una de las muchas facetas que alguien puede mostrar. No es todo lo que alguien es, pero sí es una pieza de su puzzle. Y no tiene porqué ser para siempre, hay personas que solo lo han sufrido durante un periodo de su vida y otras conviven con ella a diario o de manera intermitente y hay que comprenderlo, porque cada humano es un universo, un complejo y profundo universo infinito. 

Mi ansiedad viene por diversas inseguridades y miedos, también por cicatrices del pasado y ese pánico a que puedan re-convertirse en un presente o en un futuro. Mi ansiedad viene porque a veces siento que cargo de más y por miedo a molestar a otros decido salir adelante con todo lo que lleve, pueda o no, porque a cabezona no me gana nadie (quien diría que soy piscis ascendente cáncer). Mi ansiedad emerge muy fuerte cuando de repente me abruma el pánico a estar sola toda la vida, a cometer errores o fallos que nadie pueda perdonarme y que eso me lleve a no encajar con nadie o que a nadie se atreva a quedarse a mi lado. Mi ansiedad viene cuando tengo que abrirme entera o cuando intento poner palabras a muchas de las cosas que siento, veo y percibo... Por eso escribir es para mi una de las técnicas más sanadoras y enriquecedoras que he encontrado. 

También mi ansiedad tapa inseguridades como diferentes vergüenzas, diferentes auto-prejuicios o incluso puede emerger a modo de castigo por no ser capaz de auto-perdonarme. 

Hoy os escribo todo esto porque quiero que sepáis que yo también tengo mis trabajos personales y que gran parte de ellos los he logrado reconocer a través de este blog, a través de las consultas que hago y a través de lo que comparto en mi página web. Llevar a cabo una responsabilidad con los demás, ligada al ámbito del crecimiento humano, del desarrollo y de la espiritualidad, me hizo arremangarme y asegurar al universo que cada día lo haría, lo hago y lo haré lo mejor posible. Y ese "mejor posible" implica también un compromiso conmigo misma, con mi propio camino de crecimiento, auto-reconocimiento, valoración y conexión. 

Vivir con ansiedad es... para mi, una aventura. Es pedir que no te idealicen, es aprender a elegir a personas que te vean más allá de eso, es... es muy complejo de explicar. Incluso con toda su oscuridad y su lado de tinieblas, también la ansiedad es, en si, una lección de vida. Como un maestro que te pone a prueba; la ansiedad prueba contigo y después lo que elijas o lo que aprendas depende de cómo te has tomado la lección y de cuanto interés has puesto en ver lo que hay detrás del estallido. 

A veces, físicamente, sientes que te asfixia, otras veces parece estar ahí y se muestra solo de forma en la que los demás te ven distraído o ausente, quizás poco risueño o apagado. Por las noches puede ser lo que te impida dormir o si consigues dormir hace que aprietes fuerte los dientes y te levantes con dolor de cabeza. La ansiedad, en ocasiones, te empuja a tener que expresarte, aunque a veces eso no siempre es posible... Aunque sea expresarte pasional e impetuosamente.

En fin... Esto es una pequeña muestra de lo que significa para mi y lo que he visto ahora que es vivirla. Se me quedan muchas cosas en el tintero, porque es un tema amplio y complejo, difícil y muy íntimo, pero espero que este texto te ayude a reconocerte y que te sientas mejor contigo mismo, como el gran humano que eres.