¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

miércoles, 11 de abril de 2018

¿Desesperanzado/a?


Da igual la edad que tengas, hay días, esos días en los que te levantas como "desganado" y de repente toda tu ilusión ha hecho "pum" y no está. A veces ese día se alarga unos cuantos días más y parece que te cuesta hasta respirar. 

Digo que da igual la edad que tengas porque en ámbitos generales todos estamos siendo medidos con la misma vara por un sistema que no quiere ser más flexible, comprensivo y que no desea entender la individualidad de cada persona. Así personas de 20 y tantos, 30 y tantos, 40 y tantos... Se ven sumidos en una presión social de: sé mejor, supérate, haz algo con tu vida, echa raíces, ten hijos o plantéatelo, termina los estudios o sigue estudiando toda tu vida, cumple con lo que se espera de ti en el trabajo (sea éste un curro de mierda los domingos o un puesto impresionante en una gran compañía petrolera), viste bien, cuida la imagen, da una mejor imagen de ti mismo por las redes sociales, ábrete más redes sociales, comparte lo políticamente correcto, haz ejercicio y aparenta tener un cuerpazo, céntrate en la estética, ten una relación estable y si no la tienes aparenta ser un espíritu libre al que todo el tema sentimental se la resbala, no digas nada que pueda ahogar tu reputación, ten el último móvil, cómprate un buen coche, elige una buena casa, haz muchos viajes y céntrate solamente en hacer las mejores fotos de postureo... La cultura y el aprendizaje de en ese lugar puedes aprender es lo de menos. Debes además estar al tanto de las últimas novedades de todo, absolutamente de todo, y es casi imprescindible enseñar tu vida como si fuese un ejemplo a seguir, aunque seas un ser humano con tus cosas normales de ser humano que todos tenemos. 

Dentro de tu rutina, incluso de tu rutina más íntima y privada, parece que también se han introducido muchos prejuicios sociales, culturales y de los tiempos que habitamos. De ésta manera se convence a las personas de que siempre tienen que ir depiladas, de que el sexo bueno es solamente de una forma determinada y no se enseña el valor sagrado que hay en una verdadera intimidad sana. Estamos todos bajo la misma presión, mismo perro con distinto collar... ¿Cómo no van a salir las generaciones más pequeñas que las mías tan perdidas? Si nadie nos está hablando de lo importante... ¿Cómo no te va a resultar desgarradora la rutina diaria para ir a un trabajo donde sientes que simplemente eres una pieza más en un enorme engranaje? ¿Cómo no vas a tener miedo? ¿Cómo no vas a sentir ansiedad? ¿Cómo no vas a tener días donde sientes que la esperanza se ha ido a engañarte con otra persona? Es más que comprensible. No creo que sea yo la que de con una píldora "mágica" cura todo que solucione esto en un margen de 30 minutos... Yo vengo a que abras los ojos, junto conmigo, y compartirte mis pensamientos con la intención de que esto pueda ayudarnos. 

No diré ésto para justificarte ni para que te sirva de consuelo, para mi no es un consuelo, lo diré para que veas que somos muchos los que estamos en el mismo saco y que al final de una manera o de otra hallaremos la fórmula... ¿Sabes que la mayoría de personas no trabajan realmente en lo que sueñan? ¿Sabes que la mayoría de personas no alcanzan el nivel de bienestar (económico, emocional, familiar...) que realmente anhelan? Y es que ya he conocido muchos casos de personas con grandes puestos de trabajo y sueldos más que sustanciosos, que de repente ven cómo su vida hace aguas en otros aspectos, otras realidades de su existencia que tienen una fuerte importancia como puede ser pareja, hijos o incluso ambiente de amigos (o falta de hobbies, sensación de vacío etc)

Nos han enseñado a resignarnos con mucha elegancia, nos han incrustado el conformismo como una manera del "no sufrimiento" y entre tanto a nadie se le ha ocurrido aportarnos una importante dosis de inteligencia emocional y gestión de emocionales/desarrollo personal. Y creo que no se les ha ocurrido porque eso nos lleva de cabeza a una evolución más poderosa de nuestra persona, ya que creo que al tener mayor capacidad dentro de nuestra vida seremos mucho más difíciles de manipular y un pueblo que no se deja manipular es una sociedad que se transforma y una sociedad que se transforma es la señal inequívoca del final de un sistema que queda caduco y hay muchas personas aprovechándose de éste sistema que nos rodea, quizás esas personas no seamos tú ni yo, ni tus colegas y tampoco los míos... Es otro tipo de personas, pero estoy segura de que hay alguien chupando del bote. 

Es normal que tengas días donde te sientas desesperanzado. Hay cosas que parecen tan lejanas o tan "imposibles" que es como buscar una aguja en un pajar, otras situaciones parecen realidades arbitrarias como a quien le toca la lotería, sabemos que la lotería toca, ahora... Pocos conocemos en persona a alguien que realmente le ha pasado. 

De esta forma entramos de lleno en un pensamiento más plano, más dogmático y menos libre. Todos necesitamos el dinero para subsistir y mantenernos, incluso para hacer realidad algunos proyectos de futuro, pero la necesidad que tenemos ha pasado por encima de nuestro bienestar como persona, viéndonos muchas veces con carencias enormes en trabajos que no nos aportan, intentando ahorrar pero siendo testigos de que se ahorro desaparece a través de esas carencias que a su vez utilizamos como fórmula para paliar nuestra ansiedad. Y así entramos en una enrevesada pescadilla que se muerde la cola. 

A pesar de todo esto, sí seré yo la que te diga que todo tiene un momento en el que, con constancia y con una correcta gestión de ti mismo, llega el cambio. Es importante tener claro quién eres, por encima de las circunstancias, las obligaciones y los pesos que envuelven tu vida. Tienes que tener completamente seguro qué es lo que hace palpitar tu corazón ¿sabes lo que ocurre? Que a veces estamos tan ocupados con las cosas del día a día que cuando llegamos a casa lo que menos nos apetece es sentarnos a escribir un momento para ser sinceros con nosotros mismo y plantearnos nuestras pasiones. Pero sin este sencillo paso no se pueden dar todos los demás. Ahora bien, quiero que sepas que no sé cuál es la fórmula matemática exacta que te va a llevar a hacer de esas pasiones una realidad dentro de tu día a día, sólo sé que si uno quiere termina pudiendo y que hay que despojarse de muchos miedos e inquietudes. 

El motor de la actual maquinaria de la que formamos parte no quiere que tengas tiempo para poder pensar en ti y ser sincero contigo. No quiere que te abras a la humildad de reconocerte, no quiere que te hagas cargo de lo que te corresponde, no quiere que reconozcas tus cagadas en tus relaciones, ni tampoco que hay momentos donde simplemente te has resignado dando pasos hacia una dirección que realmente no deseabas... Porque hacer eso y tomar esa conducta supondría quitar importancia a algunas decisiones, liberarte de la culpa y recargarte física, emocional y espiritualmente para poder emprender un camino en consonancia con quien sí eres. Ésta realidad que nos rodea nos quiere culpables, sumisos, dolidos, tristes de manera constante, nos inyecta desesperanza con su consumo desmedido de nuestro valioso o irrecuperable tiempo, nos influencia con la necesidad de la rapidez, inmediatez y de una vida rebosante de estrés y sus correspondientes toxinas... No quiere que puedas abrir los ojos para verte sagrado a ti mismo y a todo lo que te rodea. 

Es normal que, tengas la edad que tengas, existan días donde te sientes sin ganas de nada, donde te tirarías el día en pijama y no bajarías ni a por el pan. Es normal que tengas días donde sientes que por más que haces no logras ni de broma lo que te gustaría. A mi también me pasa, a mi también me duele... Porque los días siguen avanzando y no vemos ni brotar un mínimo tallo de luz entre tanto trabajo, entre tanta ilusión, entre tanta idea... Y terminamos consumidos. Pero, como pasa en el mundo de las plantas, hay semillas que tardan en germinar unas semanas, otras unos meses y otras incluso algunos años... Simplemente hay que seguir cuidando esa semilla, situándola en las condiciones más adecuadas para su naturaleza y revisar cada día que todo va bien. Y un día revisando que todo va bien, aparece de entre la tierra un pequeño brote de color verde brillante que nos indica que hay una planta con ganas de echar raíces y de mostrarse fuerte, de crecer a la luz del sol y de vivir todo el ciclo natural del mundo vegetal. 

Posiblemente ocurre lo mismo con nuestro interior, con nuestra naturaleza y con nuestras necesidades más profundas e importantes, posiblemente ocurre lo mismo con nuestros proyectos, con nuestras ilusiones y con nuestros sueños... Quizás sean las semillas de nosotros mismos y quizás solo necesitan que nosotros no las olvidemos, que las cuidemos con lo mejor de nosotros sin dejar de prestarles atención aunque aún no haya brotado ningún tallito ni ninguna hoja, teniendo presente que igual que ocurrió con aquella planta posiblemente un día revisando todo eso de nosotros veamos un atisbo, veamos aire fresco, veamos una señal de nuestra constancia o un regalo del cosmos por no haber tirado del todo nuestra toalla. Sé que es duro, porque nosotros estamos además condicionados bajo un margen del tiempo que nos hace creer que es lineal y ésto puede jugar en nuestra contra... Pero te digo, es demasiado pronto para que lo des por perdido. 

No tengo ni idea de lo que te depara el mañana pero te puedo asegurar que el 90% de lo que te depara depende más de la actitud que del hecho. Y también puedo decirte que eres la única persona capaz de mover las aguas internas de tu mundo.

¿Sigues aún desesperanzado? Te doy un día más para revolcarte y procrastinar, pero mañana mismo quiero que observes que estar desesperanzado favorece a otras personas, que no son tú, y alimenta otras realidades, que no son las que realmente quieres en tu vida. Si dejas de medirte con la misma vara con la que nos miden a todos, hallarás más bienestar. Dale valor a tu individualidad. 




martes, 10 de abril de 2018

Liberarnos del miedo a lo diferente:


Los seres humanos podemos actuar a través del miedo y muchos de esos actos pueden ser de rabia, descontrol, enfado, agresividad... Llevándonos a una conducta hiriente y destructiva. Aunque esto es un hecho que cuando uno siente miedo puede convertirse en alguien agresivo, borde, tosco... llegando incluso a la violencia, es algo que no puede ni debe servirnos como justificación.

Precisamente ese desconocimiento es lo que lleva a las sociedades que no están "abiertas" a ser agresivas con personas que se salen de lo establecido. Otras formas de sentir, amar, ver la vida, vivir, compartir, trabajar... Otras estructuras de familia, rutinas, hábitos en el hogar... Pueden ser vistos desde el miedo y ese miedo puede empujar a otras personas a atacar la libertad de aquellos que hacen las cosas a su manera y sin meterse con nadie, y todo porque hay un pánico a lo diferente. Hay cierto terror a que lo diferente sea lo común, a que el vecino pueda venir a influirte hasta tal punto que eso te afecte... Y por si esto fuese poco, ese miedo a lo diferente se puede ver incluso de personas a otras personas por enfermedades físicas o mentales.

Liberarnos del miedo nos concede una poderosa oportunidad de crear y habitar en una sociedad con mayor apertura, con mayor capacidad de comprensión y entendimiento. Liberarnos del miedo nos libera de los prejuicios, porque muchos de esos miedos que no son más que ignorancias multiplicadas, vienen acompañadas de prejuicios, ideas preconcebidas, suposiciones sin fundamento, teorías arcaicas, pensamientos antiguos y desactualizados... Fuentes que estancan la mente humana, el sentir humano y la evolución humana. Fuentes que no se presentan en el momento actual, con las necesidades de la sociedad actual y la evolución de todo lo que hemos creado hasta ahora.

Liberarnos del miedo a lo diferente nos aporta la libertad que merecemos para poder ser, actuar, sentir, crear, amar, construir, compartir... Como realmente sentimos. Nos da una hermosa oportunidad para encontrar aquello que realmente encaja en armonía con nuestras emociones y pensamientos, pudiendo así establecernos en una vida a la medida de lo que queremos y de lo que nos merecemos.

Muchas personas tienen miedo a lo diferente, aunque esa "diferencia" suponga el bienestar para el prójimo. Porque parece que no importa apenas nada cómo se sienten los demás, sólo importa entrar dentro de esos márgenes castradores de normalidad establecidos por una perspectiva enfermiza de lo que sí debe ser y de lo que no debe ser. Las naciones más autoritarias se han encargado a lo largo de la historia de la humanidad en establecer qué está bien y qué no, juzgando, matando y humillando a aquellos que querían y necesitaban expresar sus emociones desde otra forma. Otros muchos sistemas de gobierno han ido incluso más lejos, juzgando y condenando incluso a personas con enfermedades, algo que en pleno S XXI nos parecería lo que es: una barbaridad. Sin embargo parece que en los tiempos que corren vivimos en cierta "ambivalencia hipócrita" pues somos capaces de criticar las conductas de grandes poderes que establecen lo "normal" como algo "sano" y sin embargo no estamos lo suficientemente abiertos para comprender que lo más sano es que cada uno haga con su vida lo que crea conveniente, siempre y cuando no dañe a otras personas para ello.

Pensamos que ya hemos avanzado mucho y que por eso no hay que seguir trabajando para seguir avanzando, pero sólo os diré una cosa: bajo muchas caretas que vemos a diario, sigue encontrándose el patrón del miedo a lo diferente. Las personas juzgan a otras personas por lo que hacen dentro del libre albedrío de su vida, aunque esas cosas que hagan no supongan ningún mal para nadie. Las personas siguen juzgando a otros por cómo se ven, incluso a personas con discapacidades. Las personas siguen sin comprender los tiempos de los demás, las necesidades de los demás y parece que todo se establece en base a una única perspectiva absoluta.

Pensamos que en los países denominados "desarrollados" no queda apenas nada por hacer, pero no es cierto, tenemos que estar a la altura de lo que se nos pide, de lo que nos merecemos como sociedad, como pueblo, como humanidad... Y esa "altura" que merecemos y podemos alcanzar es la de liberarnos del miedo a aquello que se sale de lo común, de lo usual, de lo corriente, de lo normal, de lo ordinario, porque precisamente ese concepto de "normalidad" no es más que algo a lo que nos hemos acostumbrado porque es lo más general, lo que se establece a través de un colectivo más grande, pero la "normalidad" no es más que una falsa realidad inventada por la perspectiva humana. Qué es normal o no, puede emerger en base a los juicios, educación, perspectiva... De cada persona. En base a las influencias y a las oportunidades que se ha dado a si mismo.

Es el miedo a lo diferente lo que impide a las personas ser abiertas y experimentar la vida sin ninguna idea ya establecida. El miedo a lo diferente coarta la libertad y el corazón de los que viven con él y también hacia aquellos contra quienes lo proyectan. El miedo a lo diferente alimenta el odio, vuelve irrespetuosa a las personas, las condiciona haciendo emerger lo peor de si mismas.

El miedo a lo diferente impide ver a personas distintas con la autonomía y libertad que se merecen. El miedo a lo diferente impide a las personas explorarse a si mismas y concederse la oportunidad de saber qué sienten, quienes son, cómo se encuentran... El miedo a lo diferente es una de las fuentes por las que ha emergido el odio contra los demás, contra homosexuales por ejemplo o contra otras formas de vida, estructuras familiares o estructuras de pareja.

El miedo a lo diferente también genera envidias, porque quien vive con el miedo no se atreve mientras juzga y critica a los demás pero a la vez siente cierto anhelo al ver que otros disfrutan de su libertad y construyen oportunidades nuevas en su vida y disfrutan de ellas.

Liberarnos a nosotros mismos del miedo a lo diferente nos concede la oportunidad de construir una realidad en armonía con lo más puro de nosotros: la libertad, el amor, el respeto y la comprensión.

La locura que nos habita:


En un mundo de locos el cuerdo es el loco y en un mundo de cuerdos, el loco es el loco. En según qué casos y qué ambientes vivir de la mejor manera posible puede resultar una locura para los demás. Ser uno mismo también puede sonar a locura, pasar de lo que te digan los demás, luchar por una vocación soñada donde tienes que poner toda tu intención y creatividad, asumir vivir calamidades para hacer emerger un proyecto de futuro con solidez y con pasión, darse oportunidades para volver a amar, permitir a alguien volver a entrar en tu vida, estar dispuesto a experimentar, apostar todo en una apuesta donde los demás te ven como un futuro perdedor... Y es que la locura que nos habita es más que todas esas conductas de nosotros mismos que nos cuesta horrores reconocer, es más que lo peor de nosotros. Hablo de una locura que no es médica, que no es diagnosticada, es la locura establecida por una sociedad que a veces no comprende de la libertad que tenemos para hacer, decidir, sentir y crear. 

Quien se lanza a la piscina porque desea hacer un sueño realidad puede resultar un loco descontrolado para aquellos que han decidido vivir en el bordillo simplemente echando un vistazo al agua y anhelando qué pasaría si dieses ese paso de atrevimiento. Quien decide dejarlo todo por viajar por el mundo, resulta un loco para aquel que no ha querido salir nunca de su casa. Quien después de ser herido en el amor vuelve a caer en una relación y de nuevo lo vuelve a dar todo como si no hubiese un mañana, definitivamente es un loco para aquellos que sólo saben llevar ese proceso bajo una coraza protectora y una actitud hermética. 

La renuncia, el sacrificio, el esfuerzo, la constancia, el trabajo, la intención, la atención, la perspicacia, el ritmo, las decisiones, los sueños, las ilusiones, la capacidad para materializar a través de la perseverancia, los cambios, el atrevimiento, la transformación... Todo esto y muchas más actitudes y comportamientos son pequeñas piezas de la locura que nos habita. Una locura llena de un entusiasmo difícil de explicar, de una chispa viva que emerge de nuestro ser y nos empuja a seguir creando, creyendo, construyendo y apostando. Porque al final puede resultar "muy loco" tener la capacidad para salir de una zona segura hacia un montón de rincones y lugares inexplorados, al final resulta muy llamativo como alguien es capaz de hacer cosas nuevas, de ser una persona nueva, de recomponerse... Y resulta, tal cual, una locura sobretodo para aquellos que se quedan atrapados en cierta zona de confort, atados bajo su conformismo y resignación. 

La locura que nos habita es, como puede indicarse con el tarot, una fuerza de empuje y de tomar el control para caminar un nuevo sendero, haciendo lo que el corazón y la ilusión dicta, rompiendo patrones y conductas y pasando por encima de la opinión de aquellos que no han querido hacer algo diferente dentro de sus propias experiencias de vida. 

Es a través de ésta locura por donde conectamos para admirar y querer a los demás, también ésta misma locura nos lleva al coraje, a la fuerza, a sobreponerse... Y comprendiéndola nos lleva a amarnos, a entender quienes somos nosotros, qué podemos hacer, cuánta capacidad constructiva tenemos, cómo podemos usar mejor nuestra habilidad creadora... 

¿Qué haríamos sin la locura que nos habita? ¿Nos convertiríamos en aquellos que sólo se quedan observando desde el bordillo de la piscina? ¿Seríamos como esos que han decidido enterrar su corazón bajo toneladas de hormigón por miedo al dolor que supone la vida? ¿nos terminaríamos acostumbrando a un trabajo normal, con horarios normales y rutinas normales que adormezcan nuestras capacidades creativas? ¿Viviríamos felices?

La locura que nos habita, que nos conecta con otros, que es la misma de la que nos enamoramos en nosotros y en aquellos que conocemos, es una parte fundamental de nuestra existencia, de nuestra capacidad como individuos, de nuestra naturalidad, de nuestro desarrollo como personas... Y merecemos, y merece, que le demos valor e importancia. 

No te preocupes, aquí todos estamos locos... 

lunes, 9 de abril de 2018

Poco a poco:


El pasado está pasado y seguro, segurísimo, que hay mucho dolor y sufrimiento en tu propio pasado, como en el de todas las personas que conozco. Todo lo que has vivido que parecía inevitable, era precisamente inevitable, pero porque todo te ha llevado a este momento. 

Sé que en los instantes crudos es difícil recordar quién es uno, qué ha recorrido, cuál es el objetivo, cuál es la fuerza que le acompaña, cuáles son sus herramientas y sus armas frente a la adversidad... Lo sé porque también me ocurre, soy tan humana como cualquier otra persona, pero por eso he decidido escribir esto, para que juntos agradezcamos en el instante que se está dando ahora, algo sagrado que viene de un pasado y de una cantidad de registros muy importantes donde todo tu ser ha aprendido y se ha visto forzado a cambiar. Y en ese ímpetu y empuje por el cambio, había una frecuencia que necesitaba mostrarse en lo que ahora es "tu momento presente". 

Se dice que si fuésemos capaces de retroceder en el tiempo, como una máquina que nos llevase el pasado, podríamos crear una gran catástrofe. Cierta teoría comenta que si nosotros cambiásemos incluso los más mínimos detalles, los acontecimientos que se darían en el futuro no serían igual que los que se han dado... Y es que hay una relación muy estrecha entre cada vivencia, cada segundo, cada aprendizaje, cada detalle... Es algo que muchas veces resulta tan sutil que nos cuesta apreciarlo con objetividad, pero está ahí, existe. 

Poco a poco has ido avanzando y despojándote de determinados pesos y corazas, poco a poco te has liberado de lo que te impedía, de lo que te resultaba una carga, de lo que no salía, de lo que te contaminaba, de lo que te restaba o de lo que te quitaba paz. Con ésto no quiero decir que ahora no existan cosas que te puedan afectar o que te estén afectando, creo que posiblemente siempre existirán cosas de ese tipo, sin embargo pueden ser cosas relacionadas con otros temas diferentes... Es posible que sientas que ya has aprendido lecciones y que por ser buen aprendiz y alumno el universo ha tomado la decisión y la iniciativa de no tener que volver a repetirte esa materia y con ese asunto ya has pasado de curso. 

Uno no progresa de la noche a la mañana, normalmente uno no logra todos sus objetivos ni sus metas de la noche a la mañana, uno no aprende de la noche a la mañana, uno no madura de la noche a la mañana, uno no crece de la noche a la mañana, uno no es más sabio de la noche a la mañana... Porque no existen apenas cosas en el mundo que se den de la noche a la mañana. No es lo más frecuente, no es lo común y no es lo habitual. De ésta manera el propio cosmos, la vida, la humanidad, el universo, la espiritualidad, el desarrollo como individuos... Nos demuestra que muchísimas cosas, herramientas, habilidades, capacidades, cambios... Requieren de un proceso que va "poco a poco" y que acelerar ese proceso puede llevar todo a un catastrófico e irrevocable final, una ruptura, un estallido, algo que finalmente no se da, una pérdida... Paciencia y confianza, dos grandes habilidades humanas que de lo grandes que son resulta a veces harto complejo encarar e integrar, reconocer y convertir como hábito. 

Poco a poco has dejado atrás el pasado y ese pasado ya no es éste presente y deberías, te mereces, darte la enhorabuena por ello. Poco a poco has comprendido que el amor, por ejemplo, es algo que te mereces y que quien honra al amor necesita hacerlo primero con uno mismo... Y que el amor florece con más ganas, vive mejor y da mejores frutos en un ambiente sano. Todas esas rupturas te enseñaron lo que no necesitas, lo que no quieres, lo que no mereces... Y todo ese dolor te ha aclarado la cabeza y te ha hecho dar un paso decisivo: priorizar por el bienestar de tu sentir y de tu corazón. Así, siendo valiente y poniendo al corazón en una situación privilegiada te abres a un mejor amor, porque te curas tú contigo y esa sanación atrae a personas que también se han curado consigo. Hay una fuerte conexión, una frecuencia o vibración que hace que esas energías con esas materias ya aprendidas terminen por encontrarse. Pero para eso hay que ser tremendamente humilde con uno mismo y admitir tus peores cosas para transformarlas, sin hacer sentir culpable a nadie. 

Poco a poco... El proceso que he comentado es bonito y se da, existe, en muchas vidas que nos rodean, pero no es algo que surja de la noche a la mañana. Así como la enfermera no es enfermera de la noche a la mañana, ni el profesor tiene sabiduría de transmisión de la noche a la mañana. Igual ocurre con el mundo de las emociones, del sentir, del desarrollo y del despertar.

Poco a poco has ido dejando atrás miedos, experiencias duras, crudezas... Que te han dado más capacidad para valorar con objetividad lo que realmente tiene, valga la redundancia, "un valor incalculable". Poco a poco todo se ha ido dando para que aprendas a volar, a soltar las alas, a ir hacia delante, a no rendirte... Poco a poco todo se ha ido dando para que ganes más dinero, para que vivas independiente, para que tengas hijos, para que viajes por el mundo, para que disfrutases aquel evento, para que te atrevieses a organizar algún espectáculo... Y para que poco a poco otras situaciones se den, para favorecer el florecimiento de todo lo que necesita de paciencia, fé y tiempo, te recomiendo que conforme avances vayas permitiendo una apertura mayor, también poco a poco. 

No estarás abierto de par en par así a la primera, eso te lo aseguro, pero que las cosas que tanto te dolieron del pasado no se conviertan en justificación y excusa para impedirte uno de los mayores placeres como seres humanos: vivir con la intención de la plenitud, por encima del dolor, del anhelo, del sufrimiento y de la resistencia. Si poco a poco has ido soltándote de esa historia del pasado, quiere decir que puedes hacer cualquier cosa que necesites también poco a poco. 

Porque los mejores postres se hacen poco a poco y a fuego lento. Los mejores guisos se cocinan poco a poco, las mejores metas se saborean poco a poco, las mejores carreras se logran poco a poco... Porque el poco a poco te permite centrarte, si lo tomas de forma objetiva y saludable, ya que quien mucho abarca poco aprieta. 

Porque uno mejora poco a poco. Uno se recupera físicamente poco a poco, una fractura mejora poco a poco y posteriormente la rehabilitación para aportarte tu naturalidad también es poco a poco. Uno aprende a cantar poco a poco, uno se vuelve un maestro de la guitarra poco a poco, uno convierte una habilidad en un hábito poco a poco, porque poco a poco te sumerges en mejores rutinas, porque uno va amando poco a poco (hasta que ese poco a poco se convierte en un mucho). 

Así que no está mal, cuando alguien te pregunte "¿cómo vas? ¿qué tal aquel tema?" y tú inconscientemente respondas "poco a poco" podrás ser testigo de la vibración en la que avanza el propio universo para mostrarte que las cosas importantes no se pueden abordar y reestructurar de "a una". 

Y ahora, que estamos en éste presente dime... ¿qué has sentido que poco a poco ha ido cambiando y ahora ya es algo completamente diferente? ¿qué habilidades te ha aportado el "poco a poco" vivido hasta ahora? ¿sientes entonces que la vida se da también "poco a poco"?.

Sumergirse hasta el cuello:


A veces la vida puede parecer como un baño donde tienes que estar dispuesto a introducirte desnudo y hasta el fondo. Si quieres sumergirte en los confines de tu propia existencia hay algo que te empuja a mantenerte con la mejor de tus intenciones y actitudes para poder bucear e introducirte en las aguas, cristalinas y no tanto, de éste juego que nos hemos montado entre sistemas dogmáticos y liberaciones temporales. 

Tienes que estar dispuesto a introducir tus pies hasta el fondo del asunto y que, muchas veces, el agua te llegue hasta el cuello. Debes saber que habrá momentos donde querrás bucear y ni siquiera podrás ver lo que hay a pocos centímetros de tu nariz, sea ésto bueno o malo.

La vida es un baño en un gran océano lleno de cosas esperadas, inesperadas, sorpresas y evidencias. Pero entre tanto sólo queda una opción, apta solamente para valientes: mantente nadando. Y no porque te mantengas a flote, ya que te digo que habrá instantes donde lo que es "a flote" no estés... Te lo digo para que no pierdas cada instante yendo a lugares donde no puedas respirar. 

Nadie te dice esto cuando vienes al mundo pero por eso he decidido escribírtelo: debes estar dispuesto a bucear, nadar, soportar las agüadillas, fluir haciéndote el muerto, chapotear, lanzarte por una cascada, caer a las profundidades de un abismo marino, comprender las fosas oceánicas de tu existencia, quitarte el miedo a entrar de lleno en una oscuridad tan profunda que no distintas ni siquiera tu propio cuerpo... Nadie te dice que "bienvenido al juego de tu vida y sí, se llama vida" y quizás no te lo digan porque tienen un temor, un miedo superior, el de no reconocer la belleza ante tanta adversidad, el de la resignación, el de hacer explotar en mil las expectativas o el de reconocer y reconocerse en todo tipo de circunstancias, incluso en aquellas donde nos sentimos apresados. 

Pero bueno, todo esto ha cambiado. Aquí estás leyendo todas éstas palabras para ser consciente, porque sabes que necesitabas saberlo, porque algo en ti sin casualidad te ha empujado a venir hasta aquí, porque se ha abierto una brecha milagrosa llamada sincronicidad y desde ese sendero que hace al universo encajarse armoniosamente con todos tus pensamientos y acciones, emerge la esperanza, el consuelo y quizás una posible realidad, de muchas, de la que tenías que ser testigo. 

En la vida necesitas estar dispuesto a sumergirte sin medida. Zambullirte aunque la piel se te ponga de gallina, incluso aunque te conquisten los miedos más profundos, aunque todo te chirríe, aunque todo te escueza, aunque no comprendas el sentido... Porque solamente los que dan el paso, puedan o no fluir de manera constante, demuestran una actitud y una conducta de estar más abiertos de lo que ellos se creen. Y a esa apertura la queda bien poquito, pero bien poquito, para alcanzar el propósito de su existencia y mostrar ante los ojos de esas personas un valor mayor y un secreto de su propia razón y destino que estaba deseando ser encontrada. 

Ya has dado el paso más difícil, has venido al mundo... Ahora sólo queda seguir haciendo éste trabajo y disfrutando de ésta constante a la que llamamos "cambio". Deja que el agua de la vida te llegue hasta el cuello, humedece tu rostro con ella, deja que se deslice por tu cabello, que empape tu piel, que te mantenga en una materia donde el peso no pesa, donde la fuerza fluye, donde todo tiene dirección y a la vez carece de ella. Flota cuando puedas, bucea cuando lo sientas, nada como sepas, juega, haz el pino, tírate profundo, investiga el fondo marino de tu persona. 

Deja que la vida se muestre, que te rodee, que entre dentro de ti, que avance como a veces sólo a ella se le antoja... Bebe de ella, aclárate las ideas, siéntela dentro y siéntela saliendo de ti, como un bucle infinito donde todo parece un poco diferente cada vez. 

jueves, 5 de abril de 2018

Love is the new trip.

Haz un viaje conmigo.

El amor es "el nuevo viaje" 

El amor es el más novedoso, y viejo, de los viajes humanos. Es la más ardua, y fácil, de tus habilidades. Es la más difícil, y sencilla, de tus enseñanzas. El amor es todo y a la vez parece nada. El amor está y no está. Es eso que parecemos buscar, consciente e inconsciente, pero que nos muestra mucho más de lo que pensábamos que íbamos a ver. 

El amor es un viaje, tal cual. Cuando uno está "in love" o se deja llevar por la inevitable ola del amor "fall in love" su cuerpo se comporta de forma diferente. La ciencia ha estudiado la producción de diferentes hormonas (¡benditas hormonas cuando están chachi!) que funcionan como activadoras de nuestras emociones y las emociones (¡benditas emociones! ¡todas!) nos llevan al comportamiento, al sentir, a la actitud, al conocimiento... Concretamente el "cocktail" cerebral de los enamorados está formado por dopamina, adrenalina y norepinefrina. La dopamina provoca sentimientos de euforia, mientras que la adrenalina y la norepinefrina hacen que el corazón lata con fuerza y nos quitan el sueño. A esto se suma que cuando nos enamoramos descienden los niveles de serotonina en nuestras neuronas, lo que explica por qué al principio de una relación "no tenemos ojos para nada más que para nuestra pareja". La serotonina o también llamada 5-HT tiene una correlación con los niveles de libido sexual. Altos niveles de 5-HT se asocian a una falta de deseo sexual, mientras que bajos niveles promoverían la aparición de conductas orientadas a la satisfacción de esta necesidad. 

Además ésta hormona sirve también para estabilizar el estado emocional del ser humano ante situaciones de tensión. Concretamente, sirve para inhibir la agresividad y las conductas violentas que pueden derivarse de ella, y por si fuese poco colabora en la regulación de los ciclos de sueño. 

Por otro lado la adrenalina nos aporta una sensación de "empuje" e "impulso". Es el subidón de cualquier situación en la que nos sentimos con ganas/necesidad de vivir. La adrenalina es la misma hormona que se puede producir en momentos donde nuestra vida corre peligro, pues ésta sustancia nos empuja a mantenernos con vida... Y aunque en menor producción, algo ocurre con el amor. El amor es una emoción y una conexión que ya de por si podría decirse que es vida en si misma, que a la vez tiene la capacidad de motivarnos a la/por la vida. 

La dopamina, por otro lado, es un neurotransmisor ¿qué quiere decir ésto? Los neurotransmisores son los comunicadores de la relación entre las neuronas. Tus bonitas neuronas se comunican entre ellas y se conectan y relacionan entre si a través de neurotransmisores La dopamina, concretamente, actúa en tu éstado de ánimo (entre otras muchas actividades donde se desempeña ésta señorita). Y la norepinefrina actúa como hormona del estrés: un buen amor produce una cantidad adecuada de norepinefrina que nos lleva a un estado de calma/bienestar.

Precisamente éste "conjunto" tan molón, que no lo encuentras en los callejones de tu barrio ni de broma, es lo que nos hace experimentar también una especie de "desintoxicación", cómo si de yonkis fuésemos, cuando se nos rompe el corazón y una relación termina. Aunque aquí no es buena idea omitir también la parte de apegos y por supuesto ese lado espiritual, que creo, tiene todo en la vida. 

Si a toda ésta pócima biológica y natural le sumamos aspectos profundos: psicológicos, espirituales... Obtenemos un viaje, para todo tipo de públicos, a lo que llamamos "amor". 

Por supuesto, el amor en sí es más que todo lo que he definido en conceptos biológicos aquí arriba. E incluso sé que es mucho más de lo que yo misma puedo compartir, apreciar, valorar, definir... Es más que todos los poemas que me inspira, más que todas las canciones que escuchamos y más que todas esas sensaciones de apertura del corazón. Y estoy segura que por mucho que nos pongamos a definir el amor, nos quedarán importantes cosas en el tintero por comentar, porque creo que el amor en si mismo es una energía tan libre que no puede definirse en todo su contexto, en todo su volumen, en toda su presencia... Y haciendo referencia al Principito y adaptándolo al texto "lo esencial es invisible a los ojos" de igual manera "lo esencial es indefinible en el lenguaje humano" (o al menos una parte). 

Y si nos situamos en el momento actual, de una sociedad construida y destruida a la par, donde en ocasiones sentimos un inherente amor-odio que nos hace admirarla y repugnarla a la vez, donde todo ha evolucionado de una forma tan rápida que en ocasiones sobretodo a nivel emocional nos sentimos incluso perdidos dentro de nosotros mismos, encontramos que las formas de amor, como es natural, han cambiado. Los valores del amor también. Y todo lo relacionado con la atracción y la posible oportunidad para hacer emerger amor, también se ha modificado. 

No voy a juzgar algunas formas de amor, como ya he hecho en el pasado de forma errónea, solo voy a comentar que aquel que siente amor y se deja llevar por él, definitivamente cae en el viaje de su vida (dure o que dure). Por esto éste post se titula "love is the new trip".

Quizás a algunos les chirríe el "new" porque el amor es tan viejo (o quién sabe si incluso más), prácticamente, que nuestro propio sol. Pero me refiero a que con ésta era actual a veces estamos dejando de lado el caer en el "enamoramiento" y cuando nos volvemos a dar la oportunidad puede resultar incluso como algo novedoso. Una forma de refrescarnos la cabeza y el corazón con una energía, un sentimiento y una realidad ancestral de la que por determinados motivos nos hemos alejado o incluso que hemos olvidado. Al final no es new como tal, pero... Es como que al experimentarlo una y otra vez fuese, de alguna forma, la primera vez y todo lo que es "primero" suele ser "nuevo". 



El amor es como cualquier viaje de cualquier tipo. Uno va a viajar por el mundo y todo viaje, incluso de negocios, tiene sus subidas y bajadas, sus fases y sus etapas. Llegas, vas al hotel, preparas el material para el trabajo, haces el trabajo, tomas un café observando los alrededores... Y si te da tiempo, quizás, puedas tener un poco de tiempo de ocio. De nuevo coges otro transporte y vuelves al lugar de donde marchaste. 

Cuando viajas por placer es el tiempo el que transcurre de una manera diferente y el campo de apertura de aprendizaje del viaje puede ser incluso aún mayor, como cuando recorres el camino de "el amor". Depende de la intención, atención, actitud... Puede ser un viaje con miras más amplias o no. Al final nosotros mismos, con nuestra propia persona, somos nuestros mejores y nuestros peores compañeros en cualquier experiencia. Tú eres quien puede hacer de una vivencia un aprendizaje enriquecedor o una neurosis obsesiva. 

El amor es el nuevo viaje porque te lleva a abrirte con el mundo y porque te deja en pelota picada. Y es que te quita todo eso que está bastante más por debajo de tu piel y de tu propia ropa. El amor es para valientes, como quien da un paso decisivo que creará una experiencia inolvidable. Es la pastilla que Neo decidió elegir, así como es la otra parte del "mundo de las maravillas" que descubrió Alicia en su propia aventura. 

El amor es la ventana por la que todo se muestra, el reflejo de nuestra propia persona, la vulnerabilidad pura y dura sin poner barreras al aire, muros al tiempo, rigideces y dogmas. Es la dulzura así como también el amargor, y es la inspiración más grandiosa así como todo lo contrario. 

Porque aunque "el amor", en si,  sea una de las energías mas elevadas que existen y que más consciencia nos lleva a conseguir, también es la otra parte del trabajo; el trabajo de elegir cómo queremos recorrer "los senderos del amor" y he ahí si nosotros tomamos la iniciativa de intoxicar algo que en su forma primigenia es impoluto, pulcro, limpio. En esto último hemos llamado amor a tantas cosas que quizás no lo sean, que nuestra rapidez de denominar/asignar nombres/definir con la palabra "amor" a según que experiencias y circunstancias es la que también nos puede haber llevado a esa "patología", socialmente difundida, de tener miedo al propio amor. Sé que esto es muy complejo y entraríamos de lleno de un debate filosófico donde expondríamos varios puntos de vista y la conclusión final sería que no existe algo certero, porque creo que carecemos de una verdad absoluta con la que definir de la manera más exacta éste comportamiento que parece común en muchas personas, pero que de alguna manera parece que además también nos cuesta reconocer. 

El amor es el nuevo viaje, como quien decide experimentar una noche de fiesta desenfrenada o quien se abre a una experiencia completamente novedosa, por y para explorarse a si mismo (y al mundo que tiene a su alrededor). Como es el nuevo viaje está compuesto por sus subidas, sus bajadas y sus toques de atención en nuestro interior... En ocasiones puede parecer que todo se convierte en un huracán donde se entremezclan las cosas y se genera una especie de caos. A ésto hay que sumarle que somos humanos teniendo una mente que trabaja a muchísimas revoluciones por minuto, nos preguntamos qué es correcto y qué no y puede que a veces eso nos lleve a una sensación de ansiedad, como quien decide caer en el abismo de un pensamiento repetitivo tras haber fumado un porro. Y es que en ocasiones destruímos lo que sí puede ser un buen amor porque nos anclamos a realidades inexistentes y priorizamos por esas resistencias con las que creamos pensamientos negativos, y con ellos sus correspondientes conductas. 

Puede que el amor sea esa energía que cualquier artista necesita para hallar a su musa interior. Si no amas tu musa ¿cómo podrás amar tu creación? Si no hallas la inspiración ¿cómo podrás expandirte con el arte? Si no das hueco al placer de esa explosión emocional y química ¿cómo va a surgir todo lo que tienes que aportar al mundo desde tu lado más creativo?. Es ésta una posibilidad entre muchas otras. 

Partiendo de mi teoría, de que el amor es como una droga que nos lleva por un camino diferente en cada ocasión y que ese camino nos descubre muchos otros caminos, comprendo que no sirve cualquiera para realizar éste viaje acompañado. Y comprendo, como también ocurre muchas veces cuando uno explora, que hay amores para uno mismo que no se pueden compartir con los demás y hay amores con los demás que no se pueden sentir estando sólo. Porque quizás el amor no tiene forma, se adapta y en cada adaptación nos aporta lo que necesitamos en ese momento y quizás esas necesidades son las que determinan la realidad de ese amor, así como su forma y su manera de sentirlo. Dicho con otras palabras; a veces te apetece leer acompañado porque resulta un gran placer y otras, sin embargo, necesitas leer a solas porque resulta otro gran placer, parecido pero distinto y que aporta cosas diferentes. De igual manera creo que ocurre con el amor y que debe ocurrir. 

El amor es el viaje que te demuestra que amar a otro no significa dejarse y no amarse a uno mismo. Porque creo que un buen amor es un amor compartido, nacido de dos seres que han aprendido (o están en ello) a amarse individualmente y que comprenden que dentro de su humanidad hay mucho de belleza, pero también de terror, y entre esos terrores uno debe ser valiente para comunicar y verbalizar sin convertirlo en explosiones que muchas veces no sabemos de donde viene. Por lo tanto el amor es también un camino de reconocimiento, de sinceridad, de trabajo con uno mismo y en equipo, de comprensión, compasión y ante todo... Creo que el mejor amor es el que desborda humildad. 

El amor es el "nuevo" viaje que todos necesitamos para conectar con una frecuencia vibracional esencial para la vida y para sentir e integrar el verdadero significado del entusiasmo. Y dentro de ese entusiasmo ver lo más elevado de nosotros, sin que eso signifique poner a nadie en un pedestal, ni siquiera a nuestra propia persona. Existen tantas formas de amor, sano y real, como de seres hay en el mundo. Y es que el amor debe ser siempre enriquecedor, porque el amor es una ecuación donde se suma, ya que la resta no comprende al amor pues el amor, aunque nuestro ego se pueda ver inflado, enseña mucho de agachar las orejas y admitir. También enseña mucho de la constancia, los amores pueden nacer en dos días pero lo más importante del amor no surge sólo de un día para otro, hay un importante trasfondo ahí, que no puede ser olvidado. 

El amor es el "high" para todos, incluso para la persona más agnóstica del mundo. De alguna manera, si el propio amor quiere, esa persona caerá en sus redes... Porque bien se amará a si mismo o bien, de alguna manera, llegará a amar a otros: por encima del tiempo, del género y de la especie. 

Have a very nice trip and enjoy your high! 

miércoles, 4 de abril de 2018

El hogar más cálido del mundo:


Hay un bosque de flores, de realidades, de inescrutables verdades que se encuentra geográficamente entre las piernas de cualquier mujer. Hay un hogar, una cueva donde el mundo se resguarda. Hay un espacio rebosante de la vibración de La Tierra y del abrazo del amor más real y sincero. 

Hay un hueco que no está vacío, donde coexisten los conocimientos ancestrales y las verdades, y mentiras, modernas y actuales. Hay una verdad contada a voces y silenciada en las calles de una sociedad occidental contaminada. 

Creo fielmente que existe mucha magia en las entrañas de una mujer. Entre sus tripas, su corazón y su mente duerme la intuición femenina que despierta fuegos aunque llevan mil años dormidos, que guían a ciegos perdidos e inmersos en las más profundas oscuridades. Y de entre mis tripas, mi corazón y mi mente, hay una puerta al cosmos a la que llamamos vagina. La vagina que es entrada y salida, es un agujero a la vida donde el milagro se compone, la vagina que sangra cada mes como muestra de que puede hacer posible lo más mágico que existe en éste planeta. 

La vagina es el lugar de encuentro donde todo entra a la oscuridad para salir hacia la luz. Es terrible el concepto enfermo y desarraigado que tenemos sobre ésta parte del cuerpo, tan esencial e importante, a la que hemos teñido de sucia, ingrata, innatural... ¿Existe algo más natural que una parte del cuerpo que se sabe regular y cuidar a si misma? ¿Existe algo más natural que la crudeza, sin tapujos ni cadenas, mostrando porqué la vida existe? 

Ni pliegues, pelos, lunares... Podrán tacharla de una parte fea. Está irreconocida y despojada de todo su potencial. La vagina, que es la puerta de la vida y de la muerte, es el hogar más cálido del mundo. El poeta busca de su inspiración junto con los besos y las caricias de una mujer. La mujer busca de su placer cuando se acaricia en un momento de intimidad consigo misma, donde puede expandirse sin necesidad de ser observada. 

El hombre busca de su abrazo, porque es uno de los pocos abrazos que le permiten sacar su naturaleza animal, políticamente incorrecta en según qué ámbitos. La mujer busca de su sabor, porque le despierta el fuego y el ímpetu de su ser, la sensualidad innata de sus curvas, la liberada sensación de un orgasmo compartido. 

Y mientras, miles de campañas publicitarias de miles de productos innecesarios nos hacen caer en la trampa de pensar que nuestra vagina es fea, que está mal, que su naturaleza debe ser arrancada, que es horrible sangrar... Que una parte del cuerpo, tan nuestra e irrepetible y que no está a la vista, real, de cualquiera, ya ha nacido siendo una "mala parte", una parte "sucia", una parte "innatural"... Mentiras y más mentiras para que no seamos testigos de la verdad que existe en ser portadoras de un templo sagrado construído por la biología y que se encuentra entre las piernas de todas las mujeres del mundo, por encima de edad, etnia, cultura y creencia. 

¿Vas a venir a decirme que ésta parte natural de mi ser está mal? ¿Vas a venir a dejar caer que es sucia, lujuriosa, que es cerda? ¿Quieres hacerme creer que necesito de esos miles de jabones irrespetuosos con el PH que la propia biología ha depositado en mi interior? ¿Dices que hay vaginas que tienen pliegues de más? ¿Qué es de más? En una parte del cuerpo tan auténtica, tan fiel a la individualidad. Donde se muestra que todos somos parecidas, a veces demasiado similares, pero no indenticamente iguales. 

Te pido que si tu pensamiento es ese te disculpes. Pues estás blasfemando y atacando al templo más sagrado de la humanidad.