¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

viernes, 6 de septiembre de 2019

Sanarse la herida de una relación muy dañina:


Al final de todo eso que arde, terminas encontrándote. Hay aromas que traen recuerdos, algún comentario, alguna frase, algún perfil parecido, algún acento o simplemente la mente que cuando hace limpieza lo pone todo patas arriba y de nuevo se te cruza un instante del pasado frente a los ojos. 

Sanarse de una ruptura no es fácil, pero sanarse de una ruptura de una relación muy dañina es aún más complicado. La esperanza es un gran alivio, pero a veces la usamos en condiciones donde no corresponde. Esperanzados somos capaces de abrazarnos a situaciones, a personas y a momentos que lejos de aportarnos, pueden llevarnos a un camino de desolación, profunda tristeza y destrucción. 

A menudo no oímos los primeros síntomas, las primeras señales que la vida, las personas, las situaciones... Nos ponen frente a los ojos, porque humanamente somos capaces de justificar que todo el mundo está evolucionando, que todo el mundo está aprendiendo, que todos necesitan tiempo para crecer, para darse cuenta, para progresar.  Luego esas situaciones se acumulan y son tantas que te asfixian, aunque aún ahogándote sigues justificando con la buena intención de la comprensión amorosa. Ese ahogo puede sacar de ti lo peor, es un acto de supervivencia, de defensa, es un resorte de una alarma interior importante... Y comienzan las dinámicas en círculos donde uno daña a otro, el otro se defiende dañando, de nuevo se vuelven a dañar... Y así constantemente sin parar. 

Lo más duro es el tiempo perdido, la sensación de agotamiento por haber vivido en una guerra continua y la culpa que arrastras después por haber caído, por haber hecho caso omiso a las señales que parecía no tener ninguna importancia pero que lo decían todo. 

No se puede tocar más fondo después de haber caído en una relación donde te han saboteado, destruyendo tu persona y te han ninguneado y maltratado juzgándote a diario. Yo solo quería amar, compartir, viajar, experimentar sano y vivir feliz... Porque tenía en mente que todas esas experiencias en pareja podían ser más enriquecedoras. Adoro compartir mi tiempo, mi sabiduría, mi atención y mi cariño, por eso imaginé que hacerlo en pareja sería algo mucho más gratificante. 

Juro que tenía buenas intenciones y por supuesto juro que amé desde lo más profundo mientras sentía que una parte de mi agonizaba histérica. El primer insulto tendría que haber sido suficiente, pero no lo fue, porque yo intento acompañar a otros en el proceso de evolucionar hacia la comprensión amorosa y así me dispuse con él. Iluminar su camino y hacer algo enriquecedor juntos. 

El primer abandono ya tendría que haberme puesto las pilas, cuando me caí al suelo y me dejó tirada en una calle de Madrid. Pero no lo fue porque de nuevo sentí que todo necesita ser perdonado para dar un cambio diferente a las cosas. 

Y así de constante. Cuando me llamó drogadicta y ahora me río con mis amigos pero aquello me creo un enorme estigma personal. Me plantee si realmente lo era, si yo era esa bala perdida que él decía que yo era, si era ese desastre que me decía que yo era... Si realmente no soy la persona que creo ser, si realmente lo he hecho todo mal en mi vida. Y dudé tanto de mi, que hice que una parte de mi se fuese y desapareció, ahora a veces vuelve pero no se siente a gusto para habitar en mi ser, tenemos que hacer las paces y sera un proceso lento y largo. 

No quiero que nadie se compadezca de mi. De hecho me responsabilizo y agacho las orejas admitiendo que voluntariamente elegí aquella situación y aquella pareja. No se puede cambiar a nadie, yo no podía cambiar su forma rígida, intransigente e hiriente de ver la vida y él no podia cambiarme a mi, a mis ganas de seguir vibrando experimentando lo que siento, compartiendo lo que vivo, aportando lo que puedo, permitiéndome que la vida entre en mi y me sorprenda a cada instante. 

Este es un texto para todas las personas que han pasado por algo así; sanarse la herida de una relación muy dañina, donde uno ha sido maltratado y humillado, requiere tiempo, paciencia y cariño. Tras eso vas en un vaivén y como me pasó a mi es posible que esa persona quiera volver a tu vida. Y como me pasó a mi, es posible que te lo replantees. Y como me pasó a mi, algo sucederá para demostrarte que las oportunidades se acabaron hace mucho y lo único que hiciste fue estirar y forzar una situación donde no podías sacar tu propia esencia. Y entonces te darás cuenta; con lo mucho que me ha costado salir, ya no quiero dar un paso atrás. 

Y aunque los sueños sean pesadillas agotadoras y tengas miedo a caer en enamoramiento. Y aunque sientas que has salido de una guerra, que te duele el cuerpo mientras tienes que seguir lidiando con las obligaciones de la vida. Y aunque a veces puedas dudar de si todo irá bien. Aunque te mueras de miedo... Es mejor morirse de miedo siendo una misma que atada a una persona que no te permite vivir bien. Habrá gente que te crea y estará a tu lado, muchos otros harán como que si pero será que no y habrá gente que nunca se pondrá a tu lado, pero tu realidad es solo tuya y no necesitas eso para confirmar y aceptar lo que ocurrió, ni tampoco para avanzar. 

Lo bueno de todo es que una vez fuera podrás recuperar la objetividad sobre ti, sobre la perspectiva que tienes del amor, sobre la vida. Y experimentar esa libertad te hará sentir cada día un poco mejor, haciendo que sanen las heridas donde solo recibías ataques porque todo lo que hacías estaba mal hecho. 

E integrarás con más fuerza que si algo no es sano, es hora de salir de ahí sin media explicación. Comprenderás que el amor es permitir ser al otro, el amor solo crece en respeto... Y lo verás muy claro: con tus amigos. Ellos te amarán y te esperarán con los brazos abiertos, y te recordarán con pequeños detalles la fuerza que tienes dentro. Te liberarás de una carga que te estaba matando en vida, que te volvía loca creándote una amarga sensación de disociación destructiva. 

Te lo vas a tatuar a fuego en el alma "si no hay tacto, si no hay respeto, si no aceptación, si no hay libertad, si no hay comprensión... entonces eso ya no es amor". 

martes, 3 de septiembre de 2019

Ojalá tener un manual debajo del brazo.


Hace tanto que no me paso por aquí que siento todo muy polvoriento. No sé si estaré a la altura de lo que hacía y de quien era, pero sentía la necesidad de compartir con ustedes lo vivido y quizás les sirva de algo.

Ojalá hubiese escuchado lo que no quise escuchar. Ojalá nunca hubiese ocurrido y no estaría ahora tan rota y tan mal. Ojalá aprendiese sin necesidad de darme golpe tras golpe. Pero no es así y eso es algo que desgraciadamente a día de hoy ya no puedo cambiar.

A veces pienso que si fuésemos aves, gatos o lobos otro gallo nos cantaría y sabríamos amar, amarnos bien, sin dolor, sin daño, sin abuso, sin tonterías... Pero no lo somos y nos rompemos los unos a los otros. Es entendible cuando uno es nuevo en esto de amar y hay actos, involuntarios y sin maldad, que pueden dañar... ¿pero qué ocurre cuando se da otra realidad? Una mucho más difícil de aceptar.

El ser humano es el peor enemigo del ser humano, no me cabe la menor duda. Podemos hacernos trizas normalizando lo que va a contranatura del bienestar, de la paz y de la armonía. En algo que debe ser tan sencillo como amar, somos capaces de crear un campo de batalla antes que un valle florecido y en paz.

Estamos normalizando la intensidad desmedida en las relaciones, haciendo que nos turbien e impidiendo que relativicemos. Hemos normalizado la tensión, las exigencias, el apego sin límite... Y en general se observa que está muy normalizado lo tóxico. Somos adictos a la toxina de una relación tumultuosa y eso nos lleva de cabeza a situaciones abusivas e injustas. Pensamos, o hemos sido criados, con la creencia de que el amor es complicado... Y entonces pasamos por el aro con todo.

No vemos más allá. El amor complicado hace referencia a dos humanos abriéndose y conociéndose,  conviviendo y madurando... No hace referencia a discusiones diarias, vejaciones, daño, batallas, ataques... Es aquí donde uno necesita armarse de valor y ver objetivamente.

La música habla de amores complicados. La poesía describe amores imposibles. El arte nos lleva a amarres de amores. Y el descontrol emocional nos empuja de cabeza a esas situaciones.

La emoción es bella, como un diamante que habita dentro de nosotros y nos permite ver la hermosura de la vida desde un prisma singular. Sin embargo, la emoción pierde su naturaleza increíble cuando nos ciega y no nos permite posicionarnos con los pies en la tierra.

Estamos acostumbrados a amores inmaduros. Cumplimos años y aún nos seguimos abrazando, enredando y comprometiendo en amores inmaduros. Y de ahí salimos medio locos, todo rotos, descolocados y desorientados, como pedos de borracheras que se van de las manos.

Qué difícil es decirse a una misma: lo has hecho mal, no has escuchado ningún consejo y te fuiste de cabeza contra tu propia destrucción. Una destrucción con unos bellos abdominales, un acento exótico y un pelo frondoso que te decía mi amor mientras cruzó los límites del respeto como nunca hay que cruzarlos... Lo has hecho tan mal que hasta siento que me merezco esto que ahora cargo.

Ojalá hubiese llegado a esa reflexión mucho antes. A ese poder. Ojalá... Esa puede ser la guía que lobos, aves y gatos traen consigo para crear esos vínculos sanos afectivos.

Los 27 y su reflexión de la vida. Revolucion saturniana para ponerme frente a las cuerdas y recordarme a partir de ahora una promesa básica: que sea una relación adulta, madura, para que sienta que se encuentra a la altura y poder ir avanzando.

No nos damos cuenta pero esas caídas repetidas en relaciones inmaduras nos frenan la vida y eso es un tiempo irrecuperable. Mi parte infantil desea que todo se hubiese dado como esa expectativa que yo tenia: una amistad amorosa donde nace una relación sana; una compenetración donde aceptarse mutuamente sin condiciones. Pero mi parte madura acepta la realidad, agacha las orejas, se lame las heridas, llora la rabia y aprieta los dientes.

No permitan que nadie abuse de ustedes. Que nadie corrompa su ser y su esencia. No permitan que les insulten y menosprecien con la excusa del amor. Elijan amores maduros donde no tener que vivir esos patrones extremos y sin sentido. Elijan siempre desde la obtención del progreso propio, así la vida no pondrá en su camino personas que les frenen, solo dispondrá personas que les sumen.

¿Cuanto tardan este tipo de escombros en recuperarse y convertirme en quien era? Me echo de menos y me siento tan destrozada que me cuesta mantener la mente clara.

miércoles, 26 de junio de 2019

Fuimos ángeles y ahora somos humanos:


Me corté las alas para llegar hasta aquí, en esta realidad y en esta dimensión.
Lo hice para ser humana, acepté las reglas del juego:
Aprenderá más de sus errores que de sus aciertos. Muchos de esos errores arrastrarán dolores y horrores durante años, pero sin embargo todos ellos estarán repletos de conocimiento, sabiduría, experiencia y aprendizaje.

"Lo que usted integre en su aprendizaje será lo que pueda otorgar a todos los que vibren en su frecuencia. Será una herencia, no sólo para su linaje, también para aquellos que conecten con su esencia. Porque aquí usted viene no sólo a crecer individualmente, viene a enriquecer el grupo, la tribu innata humana que está conectada más allá de kilómetros y diferencias. 

Caminará entre las sombras y las luces de la vida más poderosa que existe. Y en esa vida, la terrenal, usted irá coincidiendo con otros que necesitan de su presencia porque es fundamental dentro del camino de sus propios universos, ninguna coincidencia es porque sí.  Procure poner su mejor intención en cada cosa que haga, muchas de ellas serán imborrables, pero recuerde que aún poniendo su mejor intención en ocasiones puede dañar de manera inevitable a otros y tendrá que aprender a vivir en paz con esa amarga sensación. A veces tendrá la suerte de no ser testigo de ello, pero en otras ocasiones lo verá todo cara a cara y no podrá ni siquiera plantearse el huir. 

Aquí ha decidido usted que viene para descubrir lo que aún le queda por ver, por vivir, por venir. Se dará de bruces contra la complejidad humana y aceptará que lo único capaz de calmar esos océanos acelerados es el amor. Y tendrá que aprender a vibrar en amor incluso hacia aquello que ha podido destrozarle. 

Poco a poco y con el tiempo llegará al sabio conocimiento de que lo que importa, de verdad, no es tangible, no es materia... Es aquello que abraza el corazón y la esencia. Y verá que las prioridades en la vida no son cuánto cuesta o cuánto vale, al final la prioridad es poder hablar con libertad, sentirse abrazado, sentirse apreciado de verdad, sentir cariño, repartir cariño, sentir amor, compartir amor... Esas cosas que ni todo el oro del mundo podría comprar. 

En algunas ocasiones caminará en un océano de dudas y con los ojos cerrados tendrá que aclararse por una decisión. A veces se arrepentirá de sus decisiones y tendrá que asumir, humildemente, a vivir con las consecuencias de sus decisiones. En otros momentos el éxtasis del acierto será tan enorme que le subirá de golpe y porrazo de nuevo al cielo, sintiendo una enorme bendición repleta de dicha y gozo. 

Muchas veces no encontrará razones lógicas, o a la altura de sus necesidades, sobre muchas de las cosas que vivirá. Y también tendrá que vivir con la ausencia de esas respuestas. 

Usted se cortó las alas para vivir a fuego lo que es realmente el vivir. Usted se quitó las alas para comprender el momento del "ahora" y para entender, cuanto antes, la fragilidad de cada instante y el incalculable valor del presente. Usted renunció a su condición para aceptar una experiencia con principio y final, llena de intensidad, de subidas, bajadas y de complejos procesos emocionales que le acompañarán cada día. 

Con el tiempo será testigo de que donde usted dijo digo dirá Diego. Que la contrariedad forma parte de la condición humana y que hay algo fundamental que ayuda muchísimo en esta experiencia: aprender a perdonar y también aprender a perdonarse a si mismo. Y esa es la herramienta, la capacidad, que le hará sentir mejor y más libre. 

Usted ha venido aquí para aprender a verse todas sus caretas y facetas, todos los rincones de su ser, sus luces y sus sombras. Y también para aprender a ver las careas y facetas, los rincones, las luces y las sombras de todos los que están o estarán en su vida. 

Viene aquí para aprender a dar la bienvenida pero también para aprender a despedirse, para aprender a estar cerca y también para aprender a alejarse, sin que esto suponga una carga o algo insuperable.

Aprenderá a dar paz a las mayores de sus guerras, solo viviendo como humano podrá ser consciente de lo que significa ser realmente humano. Como los esquemas mentales se vienen abajo cuando intentamos poner en práctica pero interviene siempre cierta ambivalencia emocional y compleja que no siempre es fácil de controlar y que a veces es ella la que nos controla, la que le controlará a usted. 

En esta experiencia usted será testigo de lo efímero que es todo, y cuando se encuentre en el último de su días se dará cuenta de que al final todo pasó más rápido que un suspiro. Y en ese suspiro ocurrieron todas las cosas que le hicieron descubrirse; sus mejores y sus peores cosas. Y de ninguna de ellas podrá huir, porque van en su esencia y allá donde vaya. 

Usted vino aquí para experimentar a flor de piel. Para sentir, realmente, el tacto de esta inigualable y auténtica vida. Única y diferente para cada ser. 

Manténgase firme. No se rinda antes de tiempo. No busque de manera incesante, a pesar de lo difícil, contará con ayudas extraordinarias que llegarán cuando menos las espere. Porque aunque tomó la libre decisión de venir aquí, siempre estará respaldad@ por el universo. Usted es un/a hij@ del cosmos y eso es algo que nadie podrá arrebatarle. 

Respire hondo. Acepte, incluso lo que es muy difícil de aceptar. Permita que la vida le sorprenda y aprenda a colaborar con lo inevitable. La resistencia, más que una muestra de fuerza, es una condena que le causará aún más sufrimiento. Fluya. Y cuando sienta que ha perdido el norte, mire al cielo de donde usted viene y pida amorosamente claridad mental, visión objetiva, salud y prosperidad. Después de eso, nuevas pistas serán depositadas con amor en su camino, sutiles pero poderosas ayudas que estarán a la espera de ser descubiertas, abra los ojos y el corazón para acogerlas. 

Y este es parte del contrato que todos hemos firmado. Quedan muchas clausulas y explicaciones, individuales, que cada cual ha firmado según su condición y su vida. Pero lo fundamental es común para todo ser que viene aquí."

A pesar de todo, podemos seguir vibrando en amor. Y el amor es la ayuda más poderosa que podemos tener a nuestro alcance. Recuerde lo importante y siga caminando en su vida, sin perder la esperanza. 

martes, 16 de abril de 2019

El pálpito:


A partir de las 28 semanas de embarazo, se puede percibir con una ecografía el pálpito de un embrión. Es un latido que nos acompañará toda la vida, pero más allá del corazón, nos acompañará en el alma, en el interior. Porque cuando nuestro corazón comienza con su vibración natural, es cuando todo comienza a fluir a través de la intuición, de ese sexto sentido natural e innato en todo ser humano. Es esa sensación que nos recorre desde el dedo meñique del pie hasta el último pelito de nuestra cabeza. 

Sentir un pálpito es una de las percepciones naturales más adoradas y rechazadas. Hay personas que no creen en sus propios "pálpitos" y se condenan a caer de manera habitual entre tropiezos y más tropiezos. Otros, sin embargo, sentimos el pálpito sagrado como una voz interior que proviene de la parte más sabia de nuestro interior. 

"Siento un pálpito..." Es una frase muy singular y característica que llama la atención a cualquiera que la escuche, despierta las alarmas, porque ya sea éste pálpito algo bueno o algo no tan bueno, despierta la atención de la intuición y del pálpito del prójimo. El pálpito es el lenguaje de la intuición convertido en una traducción física a través de nuestro cuerpo, a través de nuestros órganos, de nuestros músculos, de nuestra piel... Cuando el pálpito avisa, la piel se eriza, el estómago se mueve, el corazón se acelera, el pelo se levanta y por la espalda nos recorre un escalofrío. 

Si el pálpito es referente a algo bueno, que tenemos toda la convicción de que ocurrirá, una felicidad inminente nos gobierna y conquista y entonces, antes incluso de que ocurra aquello que nosotros ya vemos como una premonición, la felicidad nos enriquece y nutre. Igual ocurre cuando el pálpito es por algo que no es tan bueno, la sensación de tristeza o angustia que acompañe ese futuro acontecimiento llega antes que el "acontecimiento en si" y nos prepara para la difícil realidad que podremos vivir. 

El pálpito es lo que nos empuja a luchar por nuestros sueños y nuestras ilusiones. También es como un amigo, íntimo y poderoso, que nos empuja a aventurarnos en caminos desconocidos pero que nos llenan de ilusión. No es raro sentir un pálpito revitalizante cuando sabemos que tenemos que tomar una decisión realmente positiva y enriquecedora que cambiará toda nuestra vida, también sentimos un grandioso pálpito cuando nos atrevemos a viajar y aún más grande y poderoso es el pálpito que nos conquista cuando nos enamoramos hasta los huesitos, de una manera en la que nunca nos habíamos enamorado.

A veces sentimos un pálpito cuando nuestra mirada se cruza con la mirada de un animal que necesita nuestra ayuda. Sentimos un pálpito cuando damos un abrazo o un beso, cuando cruzamos media palabra o cuando aplicamos a una nueva posición laboral. 

El pálpito, es como ese consejero y ese apoyo fiel que nos acompaña hasta el fin de nuestros días, es como ese soporte que nos sostiene cuando vamos a tomar decisiones o cuando la vida requiere que caminemos con los ojos cerrados entre inescrutables senderos. 

El pálpito está conectado con el amor a la vida, con el tercer ojo de nuestra intuición, con nuestras mágicas percepciones y con el potencial de nuestro consciente y subconsciente. El pálpito descubre una parte muy importante de los trucos de la existencia: la realidad en la que viaja el tiempo. Porque el pálpito nos suele hablar de momentos futuros, a veces inminentes y en otras ocasiones más lejanos, y al hablarnos de ese futuro nos muestra que la realidad en la que transcurre nuestra vida no es una línea recta como nos han hecho creer.

El corazón palpita, la vida a través de nuestro corazón también nos palpita y el universo se comunica con nosotros a través de inevitables pálpitos, como chivatazos que vienen desde lo más grande que existe.

jueves, 11 de abril de 2019

Para expandirse, acepte su complejidad:


Todos somos complejos. Ser humano es aceptar esa complejidad, que muchas veces encuentra sencillez cuando nos sentimos lo suficientemente cómodos como para hablar de ello y así ponerle nombre y definición a lo que sentimos, exploramos y mostramos. 

Convivir con uno mismo es en ocasiones la convivencia más difícil que se nos va a dar. Nuestras palabras en el interior de nuestra cabeza pueden ser las más constructivas, pero también las que nos causen un choque más destructivo. Y es ahí donde debemos aceptar nuestra complejidad. 

Somos un canal de experiencias, de sentimientos, de emociones, de pensamientos, de formas de inteligencias, de filosofías, somos el reflejo de educación, el resultado de influencias, de años de evolución, somos lo que queda de nuestra propia e intrínseca sabiduría y experiencia individual. Desde nosotros se expanden infinitas realidades y hasta nosotros llegan otras muchas. Es importante observar la complejidad de ese paquete que es el ser humano, para poder aceptarnos en nuestra totalidad. 

Seres terrenales con experiencias espirituales, comportamientos biológicos, vidas pasadas, intuiciones mágicas, pensamientos lógicos, emociones y sentimientos. Junten todo eso en un mismo recipiente y como resultado les saldrá un magnífico y complejo ser humano. Aceptar que somos complejos, es lo único que necesitamos para expandirnos. 

En muchas ocasiones nos sentimos culpables por ser complejos, por esa intensidad que forma parte de nuestro ser. Y esa culpa nos encierra, porque nos encoge, nos castiga, nos hace sentir desmerecedores. Sin embargo, aceptar nuestra complejidad es una forma de reconocerla y reconocer algo es el primer paso para tomas conciencia sobre ello y poder sacar partido de sus aspectos más positivos y trabajar sobre los negativos. 

Para expandirse como ser humano y alcanzar nuevas metas (mentales, espirituales, emocionales, físicas...) Es necesario tomar conciencia de nuestra complejidad única e individual, y desde ahí aceptar. 

Aceptar es un ejercicio arduo, porque supone ceder ante algo que nos puede chirriar. Algo que podemos llevar rechazando toda la vida. Algo hacia lo que damos la espalda. Y ese "algo" es una parte de nosotros, por lo tanto nos repudiamos a nosotros mismos. 

Es fundamental, para expandirse de manera sana y en armonía, aceptarse a uno mismo. Aceptar lo difícil... La complejidad, los miedos, los patrones, las conductas, las rabietas, el pánico, la rabia, la frustración y la respuesta a esa frustración, lo que nos condiciona, la educación que hemos recibido, las conductas que hemos adquirido, las respuestas automáticas que nos acompañan... Si no aceptamos, nos limitamos y nos empequeñecemos. No regamos nuestro ser con humildad y completa voluntad para poder amarnos como nos merecemos.  

jueves, 4 de abril de 2019

Para que la vida te funcione, respeta todas las formas de vida:


Da igual que tengas una mente caótica llena de pensamientos incesantes, de planes y desorden. Eso no es lo más importante. Hay algo más importante que una mente ordenada, algo que da más "combustible" a nuestro camino, algo que existe para que la vida te funcione realmente, para que lo que importa salga adelante; respetar. Respeta todas las formas de vida y de vivir. Respeta todo aquello que sea una filosofía para otros, respeta la vida en si misma mostrándose con sus diferentes caretas en cada ser, en cada persona, en cada momento. 

Para que la vida te funcione, para triunfar en lo más importante, para sentirte plenamente amado, para sentirte emocionalmente satisfecho, para atraer abundancia de la que te enriquece el corazón y el alma y produce miles de sonrisas, para crear conexiones reales que se mantengan por encima de las tempestades, para tener amigos fieles, familiares que son capaces de amarte incluso reconociendo tus sombras más oscuras, compañeros y compañeras de experiencia de vida que saben como eres y aún así se quedan a tu lado... Para conseguir todo esto, que son los grandes mecanismos del camino de la vida, respeta a todo lo que te rodea, a todos los que te rodean. No juzgues su manera de vivir, de decidir, de caminar su sendero, de probar y experimentar, su forma, su especie, su cultura, su idioma, sus ceremonias, sus tradiciones, sus ideas, sus creencias, su pasado... Simplemente respétalos, admirando su presencia y su sagrada existencia.

Para que la vida te funcione tienes que aprender a funcionar con la vida y eso es saber fluir con todo lo que ocurra sin buscar la necesidad del encontronazo y sin chocar, intencionadamente, contra los demás porque piensen, hablen, vivan, decidan, se muestren, sean... De manera completamente distinta a ti. 

¿Sabes cómo nació la esclavitud, el racismo y la violencia homófoba (entre otras cosas)? Ocurrió cuando las personas lejos de aceptar la diferencia, como una parte natural y normal en la vida, se lo tomaron como un enemigo. Algo contra lo que atacar, como si fuese una anomalía negativa, destructiva y dañina. Se lo tomaron como un peligro. Ese tipo de violencia, agresividad, rechazo y odio emergió de personas incapaces de respetar otras formas de vida, otras formas de cuerpo, otros tonos de piel, otras filosofías, otras creencias... Incapaces de comprender emociones ajenas, sentimientos ajenos, fueron en su contra con la intención de destruirlos. 

Lo que ocurre a veces cuando uno no sabe aceptar a los prójimos sin necesidad de juzgarles como buenos o malos o como si lo que hacen es saludable o insano... Es que esas personas de pensamiento rígido, además de sufrir interiormente muchísimo, se desconectan de la naturaleza de la vida que es el AMOR. La comprensión es una de las formas más importantes en las que se muestra el amor. Y al no vibrar en ese amor real, su vida deja de funcionar, pues es uno de los engranajes más importantes para poder rodar, como un coche que avanza. 

Para que a todos este tipo de personas les funcione su vida, de una manera plena y completa, necesitan urgentemente comprender que es prioritario respetar otras formas de vida. El amor emerge siempre en un ambiente de respeto, sin respeto el amor se marchita y se esfuma. Porque el amor es frágil y sensible, requiere de ese cariño pleno, de esa aceptación completa. Sin aceptación, el amor no cabe, porque al amor no se le pueden poner muros, ni moldes en los que encajar con total exactitud. 

Para que TU VIDA FUNCIONE necesitas entender que es de vital importancia saber, y querer, respetar al resto de vidas. Sólo así en el camino aparecen facilidades, personas correctas y la propia vida te ayuda cuando las adversidades te sorprendan. Sólo así el cosmos te echará una mano cuando te ahogues y sientas que todo te llega hasta el cuello y no puedes seguir flotando. 

Y cuando hagas esto, verás como hay muchas más personas que te aman. Verás como llega mucha más riqueza a tu vida. Verás como todo encuentra una solución favorable para ti. Verás como los asuntos se arreglan en cortos periodos de tiempo. Y te sorprenderás gratamente, te lo aseguro. Y todo esto te llevará a una sensación de bienestar contigo y con el mundo que te rodea.

martes, 2 de abril de 2019

Que la vida nos pille amando:


No hay diferencia más grande que la que marca la indiferencia, el rechazo, el juicio y el prejuicio, la falta de amor y perdón, la falta de comprensión... Todo ello, junto o por separado, marca una diferencia tan enorme como un abismo.

Un acantilado por el que se precipitarán cientos de miles de oportunidades de crecimiento, conexión, aprendizaje y desarrollo. Cientos de miles de experiencias que nos habrían enriquecido aún más si cabe, que habrían añadido valor a nuestro conocimiento, peso a nuestra sabiduría y sobretodo, de entre todas las cosas nos habrían añadido amor al corazón... Porque todo ello surge de una gigantesca falta de amor. 

Que la vida nos pille amando, así como Dios nos pille confesando y no ya confesados, de esta manera podríamos tener una delirante conversación que posiblemente sería lo que más nos acercaría a los cielos. 

Que la vida nos pille amándonos, enseñando los dientes cuando alguien se empeñe en hacernos creer que no somos lo que realmente sentimos que somos. Luchando por mantener esa bandera propia que todos alzamos en el interior de nuestro ser, esa bandera que se llama valor personal. Que la vida nos vea ojiplática como no vamos a permitir jamás que alguien nos impida ser, estar, pensar y parecer como nuestra naturaleza amorosa nos ha aconsejado durante toda nuestra vida. 

Que la vida nos pille amándonos, entre nosotros y así amando el mundo entero. 

Uno no sólo ama a quien se enamora, uno ama las experiencias, las emociones, las situaciones, los momentos, los recuerdos, la familia, los compañeros animales que nos guían y aconsejan... Uno ama unas salvajes vistas desde un cañón natural que se abre camino a través de un salvaje río, porque uno es capaz de amar paisajes, olores, tactos como la suavidad del pétalo de una rosa, sabores como los dulces de la infancia...

Que la vida nos pille amando: amando todo lo que hemos hecho, aunque a veces nos hayamos sentido avergonzados por ello. Que la vida nos pille amando, amando quienes somos sin tener que obligarnos a un cambio inesperado, abrupto, doloroso y carente de amor propio. Amando quienes son y han sido otros.

Que la vida nos pille amando, amando a nuestros padres por la oportunidad que nos han brindado, aún con sus cientos de errores nos dieron la vida ¿qué podríamos ofrecerles a cambio? pues el hecho de amarla aunque a veces nos cueste sangre, sudor y lágrimas. 

Que la vida nos pille comprendiendo, porque la comprensión es otra de las muchas formas en las que se expresa el amor. Podemos comprender a otros, aunque no hagamos ni vivamos de la misma manera que ellos. Podemos expandir el pecho y permitir la interacción con formas diferentes de filosofía, de creencias, de vivencias, de lenguajes... Aunque luego decidamos no quedarnos con nada de eso dentro de nosotros, pero el simple roce crea un nuevo jardín en el Edén hermoso de nuestros corazones. 

Que la vida nos pille amando, amando de manera que permitamos a los demás ser, ser sin condiciones, mostrándose en su naturaleza más cruda y desnuda y que eso nos haga sentir honrados, privilegiados... Pues estaremos observando la mayor plenitud de la vulnerabilidad de un ser humano. 

Que la vida nos pille amando, pues amar es la mayor manera de confesar que estamos vivos. Y el amor es la solución más natural y más sana que podemos usar en los tiempos que corren, rebosantes de ira, cólera y desdén. 

Que la vida nos pille amándonos.