¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

martes, 28 de febrero de 2017

E S T R Í A S


Soy una tigresa, no lo digo yo, lo dicen mis estrías. Mi cuerpo tiene la marca de una realidad que nos quieren quitar a golpe de ficticia perfección, mi cuerpo está rebosante de mi vida. 

No, yo no he tenido hijos y a pesar de ello tengo estrías, desde hace bastante la verdad. Otras tienen estrías como la marca de un proceso imborrable en su vida y en su esencia: el proceso de ser madres. 

Diferentes periodos en la vida, cambios corporales que son tan normales como el comer y el cagar y por último genética, estos son los ingredientes imprescindibles para convertirte en una tigresa. Somos muchas tigresas las que estamos en este mundo, algunas huyendo de la realidad intentando embadunarse hasta la saciedad en potingues que luego nunca funcionan, otras mermando su autoestima dejándose embaucar por esas taladrantes campañas publicitarias sobre la perfección en el cuerpo y en concreto a la perfección en el cuerpo de la mujer, y por último estamos nosotras las que aceptamos la realidad porque no podemos hacer nada más. De esa aceptación, lejos de aparecer la resignación, nos inunda una comprensión y un amor propio que nos convierte en invencibles (entonces pasamos a ser tigresas super-heroínas... ¡Enhorabuena! ¡Tú puedes!)

Cuando nosotras le chillamos al sistema que estamos hartas de su juego en relación a nuestra belleza, este ser se achanta y agacha las orejas porque sobre esa energía que nos hace resurgir ya no hay nada que hacer ni nada que absorber (¡jódete sistema! Todo el puñetero día chupándonos la sangre...). Entiendo que no es fácil llegar hasta aquí, las campañas publicitarias con modelos "perfectas" nos inunda la vida, da igual que no veas la tele... en cuanto te bajes a la calle vas a encontrar una pancarta que no cabría ni en el salón de tu casa con una mujer en una pose sexy y una piel que hasta un bebé envidiaría... ¿qué hay ahí? De nuevo nos topamos con la manipulación y cuando de mujeres se trata, esa manipulación me enerva. 

Yo he estado durante mucho tiempo cohibida por la realidad de mi cuerpo, pero no sé si es por la experimentación sexual que he vivido durante estos últimos años, por mi reciente cumpleaños o por mi amada libertad, ahora he tomado la decisión de que ya vale de tanta tontería. Reconozco que no soy perfecta y gracias a reconocerlo me considero y me siento mucho más libre... y cuando comparas la libertad con la perfección, créeme optas por quedarte con la primera. 

Recuerdo que apenas usaba faldas ni pantalones cortos, tenía muchísima vergüenza de estar en bolas delante de una persona o de ponerme en bikini en la playa... buscaba sigilosamente los sitios más escondidos o donde pasase más desapercibida y todo era por mis estrías (a las cuales les debo un poema y seguramente más adelante se lo escriba). ¿Y ahora? Pues ahora sigo siendo esa chica con estrías: en el cuelo, en las piernas, en la cadera y en las tetas... ¿y? No, en serio... ¿y? No entiendo qué me daba tanto miedo, volví complejo algo tan sencillo como aceptar que así es muchas veces la naturaleza. Con el paso del tiempo y sobretodo con la recuperación del poder personal, pasas de odiar esa parte de ti misma y que siempre te va a acompañar, a sentirla como una parte fundamental de tu vida... ¡mis estrías también forman parte de mi! Y como me han influído a nivel emocional, de alguna manera constituyen también los procesos que he vivido y que me han llevado a ser quien soy hoy en día ¡gracias estrías! (sí, soy la tia rara que le da las gracias a sus estrías, también tengo celulitis otro día se lo daré a mi celulitis). 

Temía que alguien me juzgase por ello, me aterrorizaba que no fuese lo suficiente para otra persona por el físico... Y sin embargo, hoy en día y en esta soltería que estoy empezando a disfrutar de nuevo, si quisiera a alguien a mi lado me gustaría que fuese por como soy por dentro y no tanto por aquello que muestro físicamente, porque mi físico no depende de mi, no tiene ningún mérito... el 90% es genética y solo un 10% es el resultado de tus ejercicios. Y sí, digo el 90% porque tanto el color de ojos, como el color de tu vello, de tu pelo, el tono de tu piel, el tipo de sonrisa, la forma de tu nariz, la forma de tus uñas, la forma de tus pies... Todo eso es genética, claro, es una genética que puedes modificar a golpe de bisturí pero... ¿para qué? ¿No será más fácil aceptarse y gastarse esos miles de euros en dar una vuelta por el mundo? Digo yo... aunque eres muy libre de hacer lo que quieras. En mi caso he decidido aceptarme, así siento que voy más en favor de quien soy y me genera menos heridas, me siento más conectada y ante todo me siento más real. 

En una ocasión estaba con un chico y le reconocí mi baja autoestima relacionado con mis estrías, él me dijo "si hicieses deporte te pondrías tan potente que te darían igual tus marcas de tigresa", a día de hoy siento que aquel comentario no fue para nada acertado (si lees esto no me odies, es que a veces decías cada mierda...) no se trata de ponerte potente de piel hacia afuera, no se trata de tener un culo duro... de qué te vale trabajar la materia si no lo pones en práctica con la parte de dentro, el complejo no desaparece porque aunque intentes reforzarlo con un mejor reflejo mirándote en el espejo, en realidad esta carencia de amor propio habita dentro de ti y te aseguro que puede llegar a convencerte de que todo lo que hagas es insuficiente. 

Yo hago deporte, no todos los días pero sí intento tener una vida más o menos activa, no lo hago para mejorar mi cuerpo y por eso decido no exigirme de más, lo hago porque me entretiene y me gusta. No, no busco mejorar mi fondo físico, lo que busco es desconectar de todos mis pensamientos cuando estoy haciendo series o entablar conversación con quien me acompaña. Busco mover mi cuerpo y no convertirlo en una máquina de perfección fibrosa (aunque respeto a aquellos que sí busquen esta meta). 

Prefiero abrazar mis estrías, saber que están ahí, que a veces parecen desaparecer y que otras veces aparecen más intensas. Prefiero ser como soy, sin filtros, esto es lo que hay: mi imperfección en todo su esplendor. 

"Tu cuerpo no está arruinado. Eres una tigresa que se ha ganado sus rayas"

QUE EXPERIMENTE BAJONES NO SIGNIFICA QUE SEA NEGATIVA.


Soy un ser humano, esta no es una excusa es una realidad. El ser humano tiene y vive en un mundo lleno de ciclos emocionales, por decirlo de algún modo, son procesos con sus subidas y sus bajadas, algo natural puesto que nos afecta e influye también nuestro entorno. 

La vida es precisamente eso, un camino lleno de momentos distintos, de emociones diferentes de muchas versiones de nosotros mismos; dentro de esta vida yo soy humana. Como humana me permito experimentar cada emoción y cada sentimiento, me abro a los cambios, a las necesidades, a las opiniones, a observar, a probar, a decidir... y todo ello implica un respuesta por parte de la vida que me puede afectar de manera buena, mala o regular, igual que a cualquier otra persona. 

Muchos huyen de la realidad de vivir, la realidad de vivir implica que NO siempre vamos a estar bien y que NO siempre todo va a ser como un camino de rosas, a veces estaremos de bajón y en ese momento tendremos contacto con nuestro maestro interior que nos guiará y acunará hasta encontrar el aprendizaje que necesitamos, este camino puede durar unas horas, unos días o incluso semanas, pero nadie tiene el derecho de criticarnos por ello. 

Desgraciadamente en este "nuevo despertar" que estamos viviendo, sobretodo en esta nueva re-educación de nuestra cabeza y modos de vida, a la par que se intenta difundir una perspectiva positiva sobre el mundo, hay promoviéndose por otro lado una perspectiva que enjuicia a los procesos en los que creemos que no hay nada positivo o constructivo... por ejemplo, cuando estamos tristes o rabiosos, cuando nos sentimos frustrados, cuando estamos dolidos o cuando sentimos pena o desconsuelo... De ahí se saca la subjetiva opinión de que las personas, aunque vivan esto de manera esporádica y efímera, se convierten (o les dicen que son) negativas ¡Pues no! Yo experimento bajones y no significa que por ello sea negativa, hay procesos que escapan a mi total control que me hacen vivir temporalmente con tristeza o desgana o incluso pueden chafarme un poco, pero no soy negativa por ello, remarco que soy humana y eso es lo que implica. 

Creo que todos necesitamos experimentar un amplio abanico de emociones, considero que ahí se esconden importantes aprendizajes y que es precisamente conviviendo con ellas, lidiando con sus pruebas y saliendo victoriosos cuando hallamos el verdadero significado de la experiencia y la madurez. Huir de determinadas emociones, además de ser antinatural, nos lleva a un falso camino donde no podemos dotarnos de las herramientas innatas que merecemos y necesitamos. Por poner un ejemplo, cuando alguien sufre un periodo de luto aprende muchas cosas de si mismo, si realmente quiere verlas, algo que refuerza su persona y su valor personal, porque conocernos es lo único que nos puede aportar una verdadera seguridad. 

Como decía esta actitud que se generaliza, de pensar que alguien es negativo simplemente porque pase una mala racha o se vea, en un momento determinado, desbordado por una situación inesperada... se convierte en una adversidad para lograr comprender todas nuestras capacidades emocionales y psicológicas, así como para acrecentar nuestra capacidad empática cuando compartimos tiempo, conversaciones o experiencias con los demás. Considero que es fundamental estar dispuestos a percibir lo que nos toca en cada momento y creo que es fundamental sobretodo para un mejor desarrollo de la sociedad y de nosotros como individuos individuales que influímos en todo el entorno que nos rodea. 

¿A qué resulta muy desgradable cuando lloras y ya te juzgan como alguien negativo? o cuando te sientes perdido, desolado o con miedo... Es una sensación desgarradora, porque por si no fuese poco encontrar la paz en ese océano salvaje de emociones ese juicio que hacen sobre tu persona te coloca una piedra aún más pesada con la que también tienes que trabajar... y esa piedra es la piedra de hacer resurgir tu valor personal y demostrar a los demás quién eres. Para ello no debes desprenderte de la noche a la mañana de las emociones que estés viviendo, lo que creo que debes hacer es dejar las cosas muy claras y poner los límites necesarios para que las personas, con su facilidad a la hora de abrir la boca, no digan algo incoherente y doloroso. 

En una ocasión me ocurrió que estaba con un chico y me despidieron del trabajo en el que estaba, para mí fue un golpe totalmente inesperado y que me dolió mucho porque desbarajustó gran cantidad de mis planes de futuro, aquel día lo llevé muy mal y me vino un gran temor a pasar hambre o pasarlo realmente mal, un horrible terror a la carencia... me derrumbé y me puse a llorar. Como todas esas emociones eran demasiado fuertes para mí, sentía que no podía gestionarlas sola, entonces busqué el apoyo del chico con el que estaba el cual me respondió con un "siempre te he dicho que ser tan negativa no te ayuda"... aquellas palabras se quedaron selladas dentro de mi, como si las introdujeran con fuego y lejos de permitir que me hiciese convencerme de que era negativa, respondí con toda la rabia que salió en mi defensa, arropándome y demostrando cual es la grandeza de mi persona "yo no soy negativa, solo estoy experimentando un bajón porque he sido despedida, si fuese negativa no habría sobrevivido a todas las dificultades que he encontrado en mi vida". He de reconocer que aquello que escuché me dolió muchísimo, sin embargo con el paso del tiempo me ha hecho sentirme más orgullosa de mi misma y no por la persona que lo dijo, si no por la parte que permití emerger antes de que me pusiese el peso de la negatividad sobre mi persona. 

Además de eso, le advertí de que debía ser más cuidadoso con lo que decía a los demás porque en mi caso se topó conmigo, de personalidad fuerte y con las ideas muy claras en relación a quien soy, pero... ¿y si llega a encontrarse a alguien con menos fuerza y mucho más frágil? Podría haberle hecho un daño imborrable.

No somos conscientes de que a veces un juicio hacia alguien es igual que colocarle un pie sobre la cabeza y mantenerlo controlado, dominándolo desde una perspectiva destructiva y de poder desmedido. No sé muy bien qué se le cruza a las personas por su cabeza cuando llaman a alguien negativo, sobretodo cuando se lo llaman a alguien que vive algo de manera temporal y que seguramente la mayoría de las personas responderían con las mismas emociones si lo probasen en sus carnes. 

A partir de ahora recuerda que da igual lo vulnerable o débil que te sientas, nunca permitas que nadie te llame negativo, te aseguro que si lo fueses ni siquiera el hecho de que te lo digan te ayudaría a mejorar, los prejuicios y críticas nocivas hacen un flaco favor a la evolución de las personas. Siempre existe un método y una actitud más constructiva con la que iluminar a los demás. 

lunes, 27 de febrero de 2017

¿A qué sabe el fracaso?


En serio... ¿a qué sabe el fracaso? Llevo 25 años sin fracasar ni un solo día; la palabra fracaso es solo para aquellos que quieren creer que existe.

Yo no fracaso, ni lo haré nunca porque yo me reconstruyo a cada paso y eso, siempre, es una victoria. 

Fracasa aquel que piensa que va a fracasar o aquel que se convence de que el fracaso existe, aquel que se ha aferrado a la idea de que todo concepto deber tener un antónimo (si creemos en el triunfo nos sentimos en la obligación de creer o intentar generar su contrario)... Pero que alguien me diga a qué sabe el fracaso, sobretodo porque cuando por fin te has convencido de que eso no existe para tí nunca lo saboreas. Sí, nosotros como seres con capacidad para la creación tenemos también capacidad para destrucción y por eso, desde hoy hasta siempre, transmuto y destruyo la idea de fracaso en mi vida, en mi existencia y en mi alma. En primer lugar porque no creo que eso exista o sea real, por otro lado porque como dije en estos veinticinco años no he fracaso ni una sola vez y por último, por si acaso estoy equivocada, remarco más lo que realmente merezco: lo mejor (y creo que lo mejor está lejos de la idea actual que tenemos sobre el fracaso).

Quiero que sepas que tú tampoco has vivido el fracaso porque la vida es proyectar, construir y aprender, sé que es difícil desligarse de ese concepto porque vivimos en un sistema construido de manera que defiende la diferencia entre ganadores y perdedores, basado en una competencia continua y por si eso fuese poco a esos perdedores les suelen poner siempre el traje del fracaso... quien se inventó esta palabra creo que no estaba muy en sus cabales o sinceramente no llegó a entender el verdadero significado de su camino de vida. 

¿Cómo vas a hallar fracaso en un camino que te hace construirte constantemente? Y que esa construcción hace emerger, siempre, la mejor versión de ti... que alguien me lo explique, porque entonces es que solo creemos en un concepto que no está presente más que para aquellos que se han dejado embaucar. Resurgir con nuestra mejor versión es siempre algo positivo, es un éxito y por lo tanto es algo excelente, cosa que ocurre conforme más nos vamos alejando de conceptos castradores y autoritarios basados en complejos, miedos, comparaciones y luchas continuadas. 

El fracaso es para aquellos incapaces de amar la belleza de la vida, incapaces también para observar el momento presente y que normalmente viven esclavizados por ideas manipuladoras relacionados con un sistema demencial que promueve la deshumanización y la cosificación, así como una competencia entre y con nosotros mismos desde una perspectiva destructiva y negativa.

Dicho esto... ¿a qué sabe el fracaso? Porque yo creo que la inexistencia no sabe a nada, es vacío... Espero que con el tiempo logremos vaciarnos de este juicio y llenarnos del enriquecimiento que merecemos.

sábado, 25 de febrero de 2017

Como yo experimento la muerte


No sé si lo de hoy es lo más apropiado o lo más inapropiado que voy a escribir en mucho tiempo. Precisamente el 25 de febrero de 2016 murió mi abuelo de manera repentina, nadie se lo esperaba y aunque si bien es cierto que no está enterrado y yo no visito objetos, a veces me permito visitar los recuerdos que descansan en mi alma.

El luto que aparece de sorpresa en momentos donde no llevas arrastrando un proceso que te permita hacerte a la idea, de manera progresiva (como en estados de enfermedades terminales...), parece como una carga impuesta, quizás es porque la idea de la muerte y nuestra armonía con todo lo que ello conlleva nos parece imposible de alcanzar, a fin de cuentas vivimos en un sistema y sociedad que nos bombardea con la vida desde una perspectiva infinita, consumista e idealizada. Al igual que el otro día hablé sobre la vida, explicando que es un reflejo de la relación que tenemos con ella, 

Hoy me voy a permitir el lujo de hablar, desde mi perspectiva, sobre la muerte, la indeseada y temida muerte... algo que iguala a ricos y pobres, a ganadores y perdedores, a niños, adolescentes, adultos y ancianos. Antes de nada quiero que sepáis que no estoy en contra de cada uno viva su luto como necesite, quizás solo una recomendación de intentar no hundirte en él, pero es comprensible los procesos en los que el anhelo vuelve y nos sentimos de nuevo echando de menos, es comprensible que se necesite tiempo y por supuesto es comprensible que emerjan muchas emociones distintas.

La muerte es una condición inevitable que nos pone los pelos de punta, nos eriza la piel y forma parte incluso de la mayoría de miedos que hay en el mundo, esto último es lógico porque la parte positiva del miedo es precisamente mantenerte con vida (sin miedo moriríamos antes, siempre y cuando no convirtamos el miedo en un epicentro de nuestros pensamientos y emociones).

Cuando nacemos y vamos creciendo nadie nos educa en favor de comprender la muerte y aquellos que lo intentan en ocasiones son juzgados, porque en este mundo de libertad de pensamiento y creencia existen muchas ideas diferentes sobre la muerte. Esto se debe a que muchos solo piensan que la muerte en un final y punto, sin embargo existe otro porcentaje de personas que creen que la muerte es un paso más en nuestra evolución como seres divinos.

Sea como sea, centrémonos solo en la muerte, en cómo afecta a la vida y en cómo ambas están relacionadas entre ellas desde que existen seres vivos en este planeta. Sea final, principio o continuidad existen dos partes principales que son influidas por este acontecimiento, por un lado tenemos aquel que muere y por otro aquellos que aún viven. Ya sabemos quien lo tiene más fácil, porque los que se quedan son quienes tienen que lidiar con una realidad que forma parte de su rutina y sobretodo tienen que hallar la manera de hacer consensos con sus propias emociones.

Y en esos me voy a centrar: en los vivos y en una nueva manera de lidiar con la muerte. En mi experiencia personal muchas veces añoro a personas que se han muerto, aunque entiendo que todo lo que me han transmitido y enseñado, todo aquello que he podido observar de ellos, es una realidad imborrable en mi persona y en todo lo que haga. De alguna manera me consuela saber que si ellos han logrado influenciarme positivamente, su propia energía como seres únicos y humanos será reflejada en todo lo que haga y por lo tanto seguirán presentes, aunque no sea en persona, en este planeta.

Doy por hecho que la mayoría de las personas que leéis este blog tenéis una mente abierta y seguramente ideas espirituales, pero por si acaso eso no fuese así voy a hacer esfuerzos por centrar esta entrada en motivos terrenales y tangibles, para que precisamente sea esa parte de vosotros la que más consuelo encuentre ahora que alguien ya no está. Sé que suena a tópico, lo que he comentado antes... algo así como "los que se van siguen en nosotros" pero es cierto, cada persona que convive contigo, que te conoce... te deja una parte de si mismo dentro de tu ser. Entiendo que esto, dependiendo de la profundidad de la pena puede no llegar a ser suficiente, por eso también quiero que entendáis que además cada persona ha hecho posible que estés donde has llegado, de alguna manera la influencia externa nos moviliza y nos hace crecer, de esta forma tomamos decisiones sobre nuestra vida y llegamos a puntos importantes en nuestro crecimiento y camino personal, puede ser difícil seguir con esos objetivos una vez que aquella persona que nos ha influenciado ya no está, sin embargo aunque nos cueste reconocer, esa responsabilidad es para y con nosotros, porque en realidad igual que quien se ha ido vivía por y para si mismo, tu vida también es por y para ti, es un regalo que se te ha otorgado a ti, aprovéchalo.

Otra cosa que podemos aprender cuando alguien muere es a vivir sanamente, esto implica saber convivir con la ausencia y además motivarnos, cuando nos sintamos preparados, para poder exprimir esta experiencia terrenal de la manera más enriquecedora posible. En algunas ocasiones la muerte de alguien ha resultado ser la mejor inspiración para otra persona que queda viva, ese shock le ha motivado y empujado no sólo a superar todos sus miedos, si no ha poder disfrutar con entusiasmo de lo que significa estar vivo.

En mi caso, la muerte de mi abuelo por ejemplo resultó una herida profunda pero por otro lado mi nivel de comprensión y admiración se acrecentó. Los procesos emocionales por los que pasé sola me hicieron reforzarme y volverme una persona mucho más preparada para cualquier acontecimiento, por si esto fuese poco las enseñanzas que me había transmitido mi abuelo y que hasta entonces no había observado con tanta atención, echaron raíces dentro de mi y comprendí muchísimo más las cosas que realmente importan de estar vivo, cambié partes de mi persona y activó un interruptor de triunfadora que hasta entonces parecía haber estado apagado. Mi abuelo se convirtió en un ejemplo a seguir, 86 años de camino lleno de amor, armonía... y en su ausencia nunca nadie dijo nada malo de él, eso es realmente admirable.

Es evidente que en muchos momentos le echo de menos, su optimismo era contagioso y siempre tenía una frase positiva para la vida, basada en unos pilares de experiencia personal muy sólidos y consistentes, ya que su propia vida no ha sido lo que se dice precisamente "un camino de rosas". Gracias a su muerte comprendí la belleza que engloba la ausencia de alguien, una ausencia eterna en esta vida y todas los cambios, transformaciones y transmutaciones que ocurren cuando alguien ya no está.

Cuando una persona se marcha se lleva consigo muchas cosas, entre otras todas nuestras ideas, comodidad, estabilidad, normalidad... que sentíamos con su sola presencia, se lleva parte de esa paz que había porque lo teníamos integrado en nuestros días, en nuestra vida y porque, seamos sinceros, no somos del todo realistas con que cualquiera puede morir inesperadamente, para eso tocamos madera y preferimos imaginar que son cosas excepcionales que a nosotros no nos van a ocurrir... Esto nos hace alejarnos de la realidad, de hecho es una mentira en la que nos apoyamos para seguir adelante. Sin embargo, a pesar de que esa persona se vaya también deja muchísimas cosas en ese hueco que ya no llena físicamente, son cosas que nos cuesta observar la primera vez y las dejamos un poco aisladas hasta que nuestras lagrimas paran y podemos observar más allá de la tristeza, en ese momento vemos que aquellas semillas han germinado y tenemos un enorme vergel florecido del que también emerge parte de nuestra persona, parte de nuestro futuro y evidentemente una gran parte de nuestro presente.

Ojalá algún día podamos admirar el valor que tiene la muerte, más allá de la tristeza y del pesado trabajo de desapego que implica, cuando la muerte aparece no se lleva nada a cambio de nada, siempre siempre deja regalos que sólo podemos ver si abrimos los ojos y no nos obcecamos con nuestra imperiosa necesidad de una vida perfecta. Yo creo que precisamente la perfección de la vida es precisamente esa relación que tiene con la muerte.

Como he dicho antes, en un primer momento el dolor es insoportable y en muchas ocasiones puede llegar a ser inevitable, pero cuando los océanos se calman... hay un paraíso dispuesto para nosotros, un paraíso en el que poder apoyarnos y reafirmarnos pero sobretodo del que sentirnos orgullosos y dar las gracias por haber tenido la oportunidad de conocer a esa persona que ya no está y también por haber podido disfrutar de esa persona como un maestro, porque al final quienes nos rodean son maestros.

El tiempo te ayuda a que la tristeza cambie de forma, las lágrimas se convierten entonces en una sensación diferente, no lloras ni ries pero sientes cierta paz... añoras y ves todo en lo que repercute la ausencia de alguien, como la vida hila y conecta y eso nos convierte en piezas de un puzzle enorme... cuando una pieza falta todo lo que hay alrededor se ve influenciado y sufre cambios, se adapta de otra forma... a veces esas formas no nos parecen las más adecuadas, sobretodo si quien muere es un pilar fundamental en una familia, entonces todo se des-estructura y va directo a la desarmonía y al caos, puede incluso que algunas personas dejen de hablarse. A mi parecer ahí hay mucho más, es mucho más que desequilibrio, es un cúmulo de emociones no transmutadas y por supuesto una evidente falta de aceptación, también es porque la muerte muchas veces despierta la parte "mas oscura" de cada uno, ya que es parte de su trabajo como transformadora, en estos casos solo nos queda sacar lo mejor de nosotros y darle tiempo para que cada cosa vuelva a su lugar.

Espero que este texto, dedicado principalmente a mi abuelo, os ayude a comprender mejor y sobretodo os libere algo de peso de vuestra tristeza.

Gracias por haberme enseñado a ser mejor.
(Incluso con tu ausencia).

viernes, 24 de febrero de 2017

T I B U R O N A


- Se la ve muy oceánica... ¿Tiene ud. sangre de sirena?
- ¡No! ¡Perdona! Tengo sangre de tiburón. 

Hace algún tiempo descubrí esa profunda realidad sobre mí, de hecho si no recuerdo mal hay algún post en este blog (y en mi facebook personal) que hace referencia a los tiburones. El tiburón es un animal excelente y maravilloso a pesar de la mala fama que hemos generado sobre él, pero si lo observamos más allá y si vemos todas las culturas, relacionadas con el océano y el mar, que veneraban esta criatura comprenderemos mejor al tiburón. 

Yo no me he considerado nunca una sirena, no quiero realizar cantos ni tampoco quiero iluminar lo más oscuro de los demás, que es lo que hacen las sirenas, ese trabajo no es para mí... ese trabajo es individual y cada uno debe encontrar el modo de cómo lograrlo. Yo soy una tiburona, yo me muestro tal y como soy a pesar del prejuicio que pueda ocasionar, sin miedo y quien me quiera amar y quedarse conmigo será protegido por la mayor fiereza que existe en el mundo animal y quien no... solo se llevará consigo mismo la idea equivocada de mi persona. 

El tiburón es uno de los maestros de los océanos y los mares, algunos de ellos llevan aquí más tiempo que la propia especie humana, conocen secretos y sobretodo conocen el poder de la templanza, de la protección, del saber estar y ante todo de los límites. Normalmente se relaciona a los grandes empresarios con tiburones, algunas especulaciones hablan incluso de que ese tipo de personas que llegan a ser grandes ejecutivos tienen en su energía un tiburón y es precisamente esa fuerza lo que les ayuda a lograr todo lo que se proponen... No me quiero lanzar tanto a la piscina como para negarlo rotundamente, porque ya he comprobado que cuando niegas algo de forma rotunda siempre sale la excepción para tocar un poco la moral, sin embargo me gustaría abrir un hueco, un pedazo, un momento a otra realidad, en esa realidad me gustaría que con mis palabras os haga llegar otra imagen sobre el tiburón que algunas personas llevamos dentro (o que somos, en silencio o a voces). 

Este animal tan mágico está relacionado con el poder, todo lo que engloba al poder, por eso su sola presencia pone la piel de gallina a cualquiera... Este es el motivo también por el cual forma parte de pesadillas indescriptibles, sensaciones incómodas en el mar (incluso sin verlo) o incluso un terror desmedido que nos lleva a desprestigiarlo y colocarlo con un papel de villano muy perverso rebosante de la mayor maldad jamás comprendida (irónico que venga de nosotros). Repudiamos a los tiburones y esto es una realidad, los tiburones están protegidos pero les repudiamos, los capturamos para hacer sopas con sus aletas mientras dejamos sus cuerpos agonizantes ahogándose en el fondo del mar, los arrastramos con nuestras redes de pesca, acabamos con su sustento y los desplazamos constantemente, sin comprender sus procesos de gestación, celos, apareamiento... porque realmente no sabemos tanto de los tiburones como nos gusta creer (y como nos engañó Steven Spielberg promoviendo aún más el odio por un animal tan ancestral e importante). 

Cuando reconocí la parte del tiburón dentro de mí la verdad es que fue una especie de "shock" (comprendiendo la palabra "shock" como algo que te deja marca), un shock con efectos positivos donde me pude hundir en mares de mi persona que hasta ahora no había sido capaz de ver. 

El tiburón me puso entre la espada y la pared; por un lado sus enormes fauces capaces de arrancarme la cabeza y por otro lado... por otro lado no tenía nada, estaba totalmente acorralada contra una sombra, un obstáculo, un muro... que me impedía retroceder, desaparecer o salir huyendo, a si que me dejé vencer y dije "que sea lo que Dios quiera..." Y entonces Dios mostró que quería mucho y por supuesto también me mostró que ME quería mucho, igual que a todos vosotros. Aquella primera impresión con el tiburón se quedo sellada en mi persona, pero no ha sido hasta ahora cuando he podido observar realmente parte de su primer mensaje (solo del primero, tengo unos cuantos en cola para ser desmenuzados, comprendidos e integrados).

El tiburón es el rey de las sombras, pero no porque pertenezca a ellas, si no porque pasa desapercibido sin ser dañado, esto le sirve para huir de sus propios depredadores y a la vez para conseguir su sustento. Los colores oscuros o negros de la mayoría de tiburones son una técnica de camuflaje natural, profundizan en las aguas y con su propio color pasan desapercibidos como si fuesen solo la oscuridad del fondo... ¡hasta que re-aparecen!. Además muchos tiburones necesitan movimiento constante, entre otras cosas para poder respirar, así funcionan sus branquias las cuales filtran el agua a través del movimiento que realiza este animal. Por si esto fuese poco poseen un potente sistema inmunológico y algunos sentidos mucho más desarrollados que en cualquier otro animal. 

Los tiburones suelen ser solitarios, inteligentes (se ha demostrado que realizan estrategias de caza y aprenden de sus errores), curiosos y un prodigio de animal que hoy en día sigue sobreviviendo, aunque por desgracia nosotros cada vez se lo ponemos más difícil. 

Con todas estas habilidades que os he descrito del tiburón, y me he quedado corta porque tiene unas cuantas más, os podéis ir haciendo a la idea de lo mucho que he aprendido con su contacto interno y que seguramente todos los que estáis leyendo esto tenéis también algo de tiburón dentro de vosotros. 

Una de las cosas más importantes que me enseñó es a ser yo misma y que me diese absolutamente igual lo que opinasen los demás, por eso el tiburón se muestra tal y como es, no esconde su parte fiera bajo unos labios, unos ojos atractivos o una cara de cachorrito... En la mayoría de especies se deja entre ver sus filas de dientes que dicen "esta es mi defensa, mi seguridad y mi fuerza..." Aunque eso no signifique que siempre las usen. El tiburón ve el interior de cada ser, nada siempre entre varios mundos que nosotros no queremos ni oír hablar, su energía tiene la habilidad para adaptarse a las circunstancias conservando la presencia del animal que son y además tienen contacto directo con energías, a las que nosotros llamamos dioses o maestros ascendidos. Como todo ser, tiene una parte de luz que es muy potente, aunque creamos que no y una parte de oscuridad, de menor intensidad a la que percibimos hoy en día (bastante menor). 

El tiburón es un animal iniciatico, contacta con las almas que son antiguas y las lleva al reencuentro con la parte soberana, poderosa y mágica de su ser. Les enseña a ver la profundidad de las personas y a nadar a diferentes niveles, no se anda con chiquitas y sus juegos no son de niños... son de adultos comprometidos y sin un atisbo de miedo. El tiburón es un transformador, trae mensajes sobre la realidad que tanto nos cuesta aceptar (la muerte) y sobre el presente de nuestra persona. 

Además de todo esto, una de las cosas más intensas que aprendí del tiburón es a cuidar de mi misma y a amarme profundamente. Como animal autónomo, individual... animal que se separa de su madre nada más nacer (de forma ovípara o ovovivípara) debe salir nadando lo antes posible porque en ese preciso momento ya puede ser una presa idónea para el estómago de su progenitora. Si enfocamos esto desde una perspectiva humana y sanada, vemos que la fuerza del tiburón se encuentra precisamente en que desde el primer día de su existencia debe lidiar y trabajar con la realidad de que está él consigo mismo y para si mismo, aquí no hay grandes grupos de apoyos (como en animales que viven en manadas), tiene su fuerza vital y su amor propio para si mismo. 

En este sentido, cuando siento que su presencia está de nuevo cara a cara conmigo, uno de los mensajes que suele decirme es: "¿te estás cuidando lo suficiente? ¿estás mirando por ti?". Por supuesto el tiburón es un guerrero, un "warrior" en toda regla que transmite también esa vibración a todos aquellos que conectan con su esencia... veneramos a los mamíferos porque les sentimos más cercanos a nosotros, es un concepto biológico, pero cuando somos capaces de venerar al tiburón... ahí comprendemos de verdad el concepto de "guerrero de la luz". 


jueves, 23 de febrero de 2017

¿Qué relación tienes con la vida?


Hoy descubrí una cosa muy evidente y pareceré un poco tonta al compartirlo, sin embargo lo he visto necesario: la relación que debes tener con la vida, para que funcione de forma constructiva y optimista, es la misma clase de relación sana que deberías tener con una persona. Seguro que no he descubierto nada nuevo pero para mí esto abre un montón de motivos y de experiencias de mi pasado, también entiendo mejor mi situación actual y cómo convivir con las situaciones venideras que escapan a mi control. 

Algunos ya habréis entendido hacia donde va este artículo, para los que no solo debo deciros una frase: igual que ocurre con las relaciones de pareja, con la vida si no hay confianza no hay reciprocidad, ni libertad, ni experimentación expansiva, ni sensación de dicha. Ahora sí ¿no? Pues sinceramente haber llegado a este pensamiento me hace sentir una persona mucho más en calma, pues el trabajo que tengo que hacer con la vida es más sencillo de lo que creía (aunque requiere de sus propios ejercicios por supuesto). 

Nadie te dice que confíes en la vida como en un buen amigo ni como en una pareja excepcional, no, todos te dicen que la vida es dura (¡nos ha fastidiado! duro es todo...) y se quedan ahí y tu te quedas ahí también, con lo que te han introducido haciéndolo formar parte de tu esencia, de tu estructura de pensamiento, de tu filosofía y de tu modo de ver las cosas pero... ¡no! La vida responde positivamente si tú la tratas positivamente, ok tiene sus momentos que no son tan "gloriosos" y "maravillosos" como a nuestra mente subjetiva le gustaría experimentar sin embargo "la vida" forma parte de un camino mucho mayor, un camino divino que se construye y deshace muchas veces al margen de nuestra elección (y no sabéis la de obligaciones que no cargamos gracias a eso... son un montón). 

El caso es que bueno, no sé si resulta fácil o difícil llegar a este punto reflexivo pero a mí me ha resultado impactante. He comprendido entonces porqué las cosas no encajan como a mi me gustaría y porqué por mucho que crea una cosa ocurren otras... la vida funciona como un "ente" con vida propia (valga la redundancia), dicho así puede dar hasta miedo sin embargo creo que es el momento de que le demos esa capacidad a todo lo que nos rodea, así funciona la vibración de la energía, con sus propios niveles vibracionales que actúan de manera individual y pueden ser también influenciadas por otras fuerzas energéticas, como la nuestra propia. De esta manera funciona también la vida, dicho de otro modo, la vida comprende, actúa también desde su propio libre albedrío pero responde, es evidente que responde; responde a nuestros avances personales, a nuestro trabajo propio y a nuestra capacidad sobretodo para aportarle y no lo digo desde una perspectiva egoísta, todo lo contrario, considero que es fuera de este punto de vista en relación a la vida cuando actuamos egoístamente. 

Si no comprendemos que la vida también necesita y merece ser cuidada, igual que haríamos con una persona, que también merece y necesita ser perdonada, amada, protegida... si no comprendemos eso y solo le pedimos, le regañamos, nos enfurecemos y nos enfrentamos, estamos actuando de forma egoísta, igual que ocurriría en una relación sentimental-emocional-personal con otro individuo (o incluso si somos francos con nosotros mismos). 

Llegados a este punto creo que se simplifica mucho más la sensación de vivir y se comprende qué hemos estado experimentando hasta ahora (no siempre pero sí en muchos casos) porque seguramente hasta ahora has estado experimentando un reflejo, un rebote, de lo que tú hacías con la vida... Si no actúas de manera impecable ¿por qué ella lo va a hacer contigo?, si no la amas ¿por qué te va a amar?, si no la cuidas... ¿por qué te va a cuidar?. Yo por lo menos no lo haría, sin embargo y a pesar de esto ella nos da mil oportunidades, como una pareja locamente enamorada de nosotros que nos perdona todos nuestros errores con el esperanzador pensamiento de que tomemos consciencia y cambiemos, que modifiquemos aquello que solo nos corresponde a nosotros y sobretodo seamos capaces de pedirle perdón y de perdonarnos para lograr que esa relación, que hasta ahora no había sido sana, cambie y se convierta en esa armonía que merecemos experimentar cada día. 

También debemos dejar de culpabilizar a la vida por todo lo que nos ocurre, a veces ella tiene unas obligaciones en pro a nuestro camino que no cuadran en absoluto con nuestro "ideal" pero esto no es malo, es natural. Sin embargo lo que es dañino y malo es nuestra incomprensión en relación al roll que ejecuta, en relación al papel que realiza en el mundo y en el universo. Resulta más fácil culpabilizar que aceptar, pero imaginaos cómo os sentiríais si alguien os intenta hacer culpable por algo que es vuestra obligación realizar o llevar a cabo... sería realmente injusto no solo para vuestra persona, si no también para vuestro papel fundamental en el universo (e incluso para el universo mismo que os ha posicionado en ese lugar). 

De esta manera y ahora que habéis profundizado más en este descubrimiento al que he llegado, de nuevo realizo la pregunta y esta vez de manera individual para que cada uno pueda sumergirse en solitario dentro de ella: ¿qué relación TIENES con la vida? ¿qué relación TENGO con la vida?.

 En esta pregunta se engloba aspectos muy amplios, entre los que cabe destacar: si es o no es una relación sana, si me siento o no me siento cómod@, si creo o no creo que es injusta, cómo definiría la vida en una sola palabra y ante todo... ¿estoy portándome como una buena pareja de la vida? Porque sí, nosotros tenemos una relación emocional con la vida, es una hecho (si no, no podríamos estar vivos ni vivirla) por eso os hago el símil con relaciones entre personas, para que de alguna manera podáis visualizar a la vida en el lugar que le corresponde y en todo su esplendor, tal y como es.

Ahora que has descubierto esto (o no lo has descubierto pero de nuevo has caído en la cuenta de ello) espero que la próxima vez que alguien te pregunte qué tal la vida, tu puedas responder con algo constructivo porque por fin has integrado tu relación con la vida y la relación que tiene ella contigo: compartiendo confianza, afecto y ante todo comprensión.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Sexo...



El sexo se ha convertido en nuestra píldora sanadora para casi todo; ¿tienes estrés? sexo, ¿tienes soledad? sexo, ¿tienes aburrimiento? sexo, ¿tienes euforia? sexo, ¿tienes vacío? sexo, ¿tienes enfado? sexo, ¿tienes miedo? sexo... De esta manera una de las experiencias terrenales más placenteras se ha convertido en el ansiolítico o "tratamiento para todo" más barato que existe, una caja de condones no sale muy caro y gracias a los avances con las redes de contacto y de la libertad en el pensamiento encontrar alguien dispuesto a tener una mañana, tarde o noche de sexo es una tarea muy sencilla, demasiado sencilla.

Me encanta el sexo como a la mayoría de adultos y como los que viven en una sociedad occidental también lo he usado como basurero para intentar deshacerme de emociones que no me apetecía gestionar, lo he utilizado como algo mucho más banal de lo que, con el tiempo, me he dado cuenta que es. He utilizado a alguna persona solo por sexo y la he despedido después con un rápido "adiós", tras haberme levantado alguna ampolla porque era evidente que ese camino no era el correcto para lo que yo necesitaba.

A través del sexo también me he sentido sucia, manipulada o utilizada, como casi todos las personas que he conocido. El sexo es una atracción muy poderosa de donde emergen nuevas situaciones y energías, sin embargo nadie nos explica eso cuando vamos a clases de sexualidad y sin embargo nos enseñan a poner un condón en un pepino. Arrastramos la pesada carga de la importancia de la virginidad pero una vez que la virginidad se rompe y desaparece, una vez que ese velo se cruza... ¿quién te ha explicado alguna vez el apego a través del sexo? o ¿quién te ha explicado la huída a través del sexo? o por último... ¿quién te ha explicado la vulnerabilidad a través del sexo? Porque todo esto lo he aprendido yo sola (y menudos golpes me he dado).

He experimentado conexiones que me han hecho estar en lo más alto del universo y otras que me han llevado a lo más profundo de mis penas, he llorado, he reído y he mordido... porque eso es lo que me hace el sexo a mí, también he arrastrado un cúmulo de errores realizados a través del sexo que me ha tocado transmutar y trabajar tiempo después. A través del sexo he visto la parte más sensual y poderosa de mi persona y también la peor parte de mi y en este caso no, no es rabia ni un desbocado animal que nace y habita en mi interior, ha sido la manera en la que he cedido a cosas que no debía porque he depositado el placer de otros sobre el propio o porque pensaba que todo valía, total ya hay dos cuerpos desnudos enseñándose lo más tierno de si mismos (o eso pensaba yo hasta que descubrí que hay personas que aunque se desnuden de cuerpo siguen llevando una coraza puesta).

A todo esto estoy haciendo sobretodo referencia al sexo, a las relaciones sexuales (en compañía) aquí no hago referencia a la masturbación (podéis encontrar post sobre este tema, más antiguos. en este mismo blog). El sexo me ha descubierto un mundo de luces y también de oscuras sombras, me ha abierto como adulta y ha roto una parte de mi inocencia y de mi absoluta confianza hacia la humanidad. También me ha ayudado a comprender la parte terrenal de este juego y sobretodo las adicciones, porque la mayoría de nosotros tenemos un apego-adicción hacia el sexo. Esto último puede ser porque el sexo se ha utilizado como un producto de producción y de ganancia con el que nos bombardean a diario apelando que se debe a la liberación humana, si bien es cierto que la conexión con el sexo por encima de los prejuicios y los tabúes a contribuído a una liberación mental mundial, por otro lado está que el uso de una práctica tan importante con una connotación energética fundamental en nuestra evolución emocional, psicológica y espiritual, ha sido desvalorado y cosificado desarraigándolo de sus amplio rango de influencia en el que interviene y en el que existe.

Al ser humano le gusta pensar que es de los pocos seres sobre la faz de La Tierra que experimenta el sexo desde el placer, considerando así que eso se debe gracias a nuestra evolución y desvalorando al resto de criaturas de este planeta, pensando que al no llegar al climax no son tan inteligentes ni tienen ese valor sobre la vida y el auto-disfrute. Sin embargo con el paso del tiempo van apareciendo otros animales que como nosotros experimentan el sexo desde una perspectiva de placer, fundamental en la relación con sus semejantes.

Para mi esto es importante, siempre digo que si hemos evolucionado de esta manera es precisamente porque hay muchísimas cosas de gran envergadura que experimentar a través del sexo. El problema se encuentra en cuando convertimos el sexo, como he comentado antes, en solo una cosa más de nuestra rutina como personas viviendo y conviviendo en sociedad y además, aún peor es cuando lo transformamos y nos gusta pensar que todo vale promoviendo así prácticas indebidas en relación al sexo y a con quien y cómo lo practicamos... Y con esta última parte no quiero me tiñéis de que estoy chapada a la antigua, en este caso hacia referencia al uso del sexo donde se cosifica a las personas y de nuevo se le vincula con una energía de producción desligándolo de su parte más humana, respetuosa y equilibrada.

El sexo sirve como control de masas y en algunas ocasiones tiene mejores resultados que "el pan y circus" que nació en la antigua Roma. ¿Recordáis ese refrán de tira más dos tetas que dos carretas? Pues a ver, no os voy a descubrir América pero es verdad y es peligroso (a día de hoy se podrían hacer adaptaciones también con dos penes), es peligroso en el sentido de que dejamos que el sexo en muchas ocasiones nos nuble la vista, el sentido común y la consciencia tanto hacia nosotros como hacia otros.

Estoy a favor del sexo libre y para todos, de nuevo remarco que lo veo como algo fundamental en la evolución humana pero una parte de mi teme que esta manera de manejarlo nos lleve quizás a algo que sea menos constructivo, sin ánimo de generar ninguna alarma social, creo que cuando algo tan poderoso es utilizado de una manera donde se vuelve "como si nada", nos arriesgamos a caer en profundos pozos donde nuestras voluntades, capacidades y sobretodo auto-crítica se vean peligrosamente mermadas o incluso desvinculadas de nosotros, rompiendo así con una parte que nos compone como seres humanos.

Tengo varias preguntas nacidas de este mismo tema... Una de ellas es que si cosificamos el sexo lo convertimos en anuncios diarios y en una naturaleza nacida, precisamente, de la intención con la emitimos esa información, desde aquí impregnamos a toda la sociedad incluído los grupos más influenciables, entre los cuales se encuentran los jóvenes (niños, pre-adolescentes y adolescentes) que atrapan esta fuente de información y la interpretan tal y como la reciben, sin comprender las partes más importantes del sexo... ¿cómo esperamos que reaccionen ellos a este bombardeo?. No estoy haciendo apología de que follemos poco(porque sería incoherente debido a la clase de persona que soy), estoy haciendo apología de que todo lo referente a la sexualidad se maneje de una manera donde comprendamos su importancia y su influencia, tanto en nosotros como en las generaciones venideras... ¿cuales pueden ser los daños colaterales de seguir por el camino que estamos construyendo? Porque yo, sinceramente, no lo sé.

Hablamos mucho de polvos, folleteo (a mi también me encanta escribir sobre eso porque adoro la expansión que experimento cuando redacto textos eróticos) y por ejemplo hablamos poco de crear a través del contacto de piel con piel. Hemos generalizado el uso del sexo como un juego de dominio y subordinación, no de trato de un igual a igual donde expandirse... es más, todos estos comentarios que hago en referencia a la importancia del sexo suelen generar juicios donde me colocan a la altura de una hippie fumeta de los años 60 (a lo cual debo decir que me siento muy honrada) pero... ¿y si no estaban tan equivocados como creemos? Ellos no desvinculaban el amor, aunque durase una noche, de la relación sexual; entendían la conexión emocional que surge y que nosotros mismos nos proponemos en ahogar y hacer inexistente y también qué podía implicar a nivel conexión con la otra persona esa experiencia físico-emocional... El sexo de ahora es más de llevar preparado los condones, echar un polvete, compartir el teléfono si nos ha gustado y después si te he visto no me acuerdo.

Nos quedamos a medias en conversaciones, en heridas que se forjan en algunas relaciones, en miedos, en tragar saliva y en comprendernos de una manera más cálida y llena de amor.

Sexo sí, pero sexo con corazón, por favor.