¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

lunes, 30 de marzo de 2020

Siempre caes de pie:


Desde esa primera vez, ya siempre caes de pie. Hay un animal salvaje que habita dentro de ti, ese con el que conectabas cuando eras niño/a, que te empuja a cantar cuando te has quedado vacío/a, cuando se suponía que el mundo te tenía callado/a. Es el mismo que te empuja a luchar cuando los demás ya se dieron por rendidos/as, es quien te enseñó a lamerte cuando estabas mal herido/a. Desde aquella primera vez, siempre caes de pie. 

Siempre caes de pie como cuando tropiezas contigo mismo/a poniéndote excusas en los temas que más aportan a tu vida: autoestima, amor y mejora. Siempre caes de pie, incluso cuando los demás te tenían prácticamente contra las cuerdas, cuando sentías la presión en tu cara y comías el polvo de una vida que parecía únicamente desdicha. Incluso ahí, que terminaste sumergiéndote en la profundidad de un abismo, terminaste cayendo de pie. 

Caíste de pie cuando superaste tu terrible miedo a la soledad. Caíste de pie cuando te quedaste sin nada y con fuego en los ojos rugiste al universo, a la vida, al pasado, al presente y al futuro, sacando de tus entrañas una admirable capacidad para volver a dibujar un nuevo camino, un nuevo sendero y una nueva oportunidad. 

La primera vez solo fue la primera, pero hay cientos de miles de veces que vinieron después de esta. Estás repleto/a de esos instantes. Caíste de pie cuando encontraste belleza en una nube oscura que parecía teñirlo todo con una lúgubre e indigesta realidad. Caíste de pie cuando te encontraste, incluso después de haberte sentido perdido/a y sin solución. Caíste de pie cuando te sacudiste la pesadez y te salvaste a ti mismo/a de los peores momentos de tu vida. 

Caíste de pie cuando embriagado/a con la adversidad fuiste capaz de volver a ti, de encontrar la paz. Caíste de pie cuando reconociste tu fuerza indomable en ese reflejo que te devuelve el espejo cada mañana. Caíste de pie cuando, a pesar de la vulnerabilidad, te atreviste y dijiste tu "te quiero" más sincero... Aún arriesgándote a convertirte de nuevo en un ser roto en mil pedazos. 

Caíste de pie, aquella primera vez, no tenías otra opción. Y en ese momento aprendiste cómo hacerlo para volver a hacerlo una y otra vez, así hasta el día de hoy y también así será hasta el día de los próximos "mañanas" que nos esperan. 

Hemos perdido la cuenta, se ha quedado todo enlazado en un camino lleno de un montón de experiencias del pasado, donde sólo algunos contados recuerdos tintinean para llamar tu atención. He perdido la cuenta de todas tus propias experiencias, esos momentos donde te convertiste en la propia inspiración de tu existencia. 

¿Cuántas veces te sentiste atado/a de pies y manos? Y aún así sobreviviste sin ahogarte, como ese guerrero al que lanzan al mar amarrado con cadenas y le llevan al límite de su fuerza para enseñarle lo que de manera innata es capaz de hacer, de dónde es capaz de salir, cómo es capaz de sobrevivir y de volver a emerger... Eso es lo que ha hecho contigo la vida, desde aquella primera vez. 

Y ahora todas esas experiencias son la guía de tu propio camino, de tu propia vida. Es la luz que te está empujando para saber que de nuevo, pase lo que pase, caerás de pie. 

No vivimos con una bola de cristal para ser conscientes, con claridad, de lo que nos va a pasar. Pero pase lo que pase, somos resilientes indomables que sabemos levantarnos en cualquier circunstancia y por eso hoy te digo a ti que, por mucho que te pese esta situación, terminarás cayendo de pie. Porque tú siempre caes de pie. 

Que no te tiemble el pulso por un corazón lleno de miedo, porque la incertidumbre te ahogue en el pánico, en extremos pensamientos que te lleven a callejones sin salida... El Dios que imploras también vive en ti, la esperanza que deseas nace de ti, lo que ocurra de forma inevitable pasará de todos modos, pero a pesar de las sombras y de los grises oscuros, lo importante es que mientras sigas vivo/a seguirás cayendo de pie. 

Os escribo a vosotros, aquellos que dudan para darse por vencidos, aquellos que ha olvidado la magia del destino, aquellos que en estos días se olvidaron de sus propia fortaleza... Aquellos que ahora se sienten terriblemente desprotegidos, que les cuesta sonreír, que parecen haber perdido los motivos para seguir conectando con el entusiasmo particular de su vida. ¿Cómo les digo que a pesar de todo siempre existe una luz? ¿Cómo les hago entender que aunque ahora no tengamos tanta alegría, volverá con más fortaleza que nunca? ¿Cómo les puedo ayudar a curar las heridas que ahora se han quedado en carne viva? Porque la soledad, la falta de contacto y el aislamiento nos han colocado cara a cara con algunas realidades incómodas de nosotros mismos y son partes que aún nos toca abrazar. 

Les puedo decir, a todos ustedes y a ti particularmente, que siempre caen/caes de pie. Quizás suene a poco pero caer de pie es lo que les salva la vida a los gatos, es la oportunidad que siempre emerge en ese momento que parecía imposible, es el loto que se alza en ese lodo donde florece, es el sol después de una larga y densa época de oscuras lluvias, de tormentas y de huracanes.

Caer de pie es el capítulo siguiente para nuestra vida y siempre, siempre, es un nuevo comienzo.

sábado, 28 de marzo de 2020

Tus ganas de vivir no están pausadas:



Habitan dentro de ti con ganas de ser reconocidas. Viven efervescentes bajo tu piel, en ese lugar cercano al corazón, que es como otro motor que nos impulsa y nos llena de chispa vital. Tus ganas de vivir se nutren de tu resiliencia y tu resiliencia es lo que te ha hecho salir más fuerte de todas las situaciones extremas que has podido vivir. Es el "súper poder" que te hizo comenzar con tu propio proyecto personal cuando estabas aterrado/a y no sabías si era lo correcto.

Tu resiliencia convirtió tus heridas y tus experiencias en unos pilares fundamentales dentro de tu  vida, se convirtieron en las tablas de tu sabiduría y de tu conocimiento, transformándote en alguien con más habilidades para salir adelante y con una enorme capacidad resolutiva.

Tus ganas de vivir se nutren de todos esos acontecimientos del pasado que parecían el fin de tus días y ahora se mueren de ganas por ser reconocidas dentro de ti. Porque a pesar de que tu vida parezca temporalmente pausada, lo cierto es que es imposible pausar las ganas de vivir.

Tus ganas de vivir te empujan a ser consciente de que siempre hay una poderosa luz detrás de amargos acontecimientos. Tus ganas de vivir son como esa lupa que te permiten ver con claridad y objetividad y así ayudarte a encontrar soluciones en un entorno que parece caótico y desbarajustado. Tus ganas de vivir estaban ahí mucho antes de tu actual existencia física, existían cuando en el camino del destino de tus antepasados tu futura presencia ya estaba escrita.

De hecho tus ganas de vivir son el resultado de cientos de antepasados que se aferraron a su propia luz vital para mantenerse cuerdos cuando las circunstancias eran especialmente adversas. Eres la llama que todos ellos dejaron encendidos esperando que todo pasara y manteniéndose lo más optimistas posibles con su propio camino, sin rendirse siguieron adelante en su propio sendero de vida y siguieron construyendo, aportando, rehaciendo... A pesar de la cantidad de veces que toda su vida se vino abajo o amenazaba con venirse abajo.

Eres el resultado de una compleja evolución, de un complejo linaje familiar, de un complejo y paradójico encuentro que unió causalidad y casualidad para que ahora estés justo aquí, viviendo esto, leyendo esto, aprendiendo de esto, creciendo con esto... Desde que venimos al mundo hasta que nos marchamos nuestro camino es una montaña rusa de experiencias inesperadas (y esperadas) que marcan nuestra personalidad y también marcan nuestro futuro inmediato y a largo plazo.

Nacer es un acto de valentía y coraje para la madre que trae esa nueva vida al mundo, pero también lo es para esa vida que inicia su propio camino. Desde ese primer instante todo es una prueba constante para mostrar nuestras ganas de vivir y esto no es algo que ocurra solamente con los humanos, es una parte fundamental de cualquier forma de vida. Estar vivo es precisamente aprender a conectar con las ganas de vivir y ahí se encuentra uno de los tesoros más importantes de esa experiencia, el tesoro que aporta sentido a todo.

Fuiste el espermatozoide más rápido. Sobreviviste a la experiencia de esa gestación. Naciste. Te has formado y te has hecho a ti mismo/a como has sabido y esa forma es tan válida como cualquier otra, has ido conformando aún más partes de ti según la vida venía dándote las experiencias que podías necesitar. Has vivido tu propia destrucción en varias situaciones y aún así has seguido con vida, te has recompuesto. Has conocido lo peor de ti y también lo mejor. Has salido bien parado/a de momentos que no le desearías a nadie a pesar de los daños colaterales que te han podido ocasionar... Es cierto que ahora el mundo al que estamos acostumbrados está en esa pausa temporal, es cierto que tu vida ha cambiado inesperadamente y que eso puede afectarte, pero tus ganas de vivir nunca paran y ahora menos.

La vida sigue su curso aunque nuestra zona de confort esté sufriendo una transformación importante  que nos obliga a adaptarnos con rapidez a las circunstancias. Circunstancias que escapan completamente de nuestro control, pero como suelo decir ahora toca colaborar con lo inevitable, fluir sin que nada influya y aceptar que siempre hay algo, por encima de nuestros propios planes personales y de nuestra necesidad de tenerlo todo bajo nuestras premisas, que va a escapar a nuestro alcance, saber esto y aceptarlo te hará más feliz.

Te hará más feliz porque puedes tirar toda una vida trazando el plan perfecto, pero hay tantos aspectos, detalles y acontecimientos que ocurrirán cuando menos te lo esperas y que afectarán de forma directa a ese plan, que lo mejor es aceptar y saber fluir a pesar de que esas circunstancias no encontremos una razón o un motivo que nos permita estar más tranquilos.

Tus ganas de vivir solo se pausarán el último día de tu vida y ese día no es hoy. Todos deseamos una vida con facilidad y sin obstáculos ni dificultad, pero eso no deja de ser una utopía porque precisamente vivir es para valientes y los valientes, como héroes de su propia existencia, tienen que enfrentarse a todas las pruebas que supone estar aquí. Recuerda esto cuando tu mente catastrófica te engañe y sobre-alimente a la ansiedad haciéndote sentir peor.

Todo esto pasará. Las respuestas que buscas están detrás de todo este extraño presente. Y cuando todo pase y volvamos a donde nos habíamos quedado, todos y cada uno de nosotros será alguien diferente.

Y esta experiencia quedará grabada a fuego en los registros de tu psique y tu espiritualidad y marcarán un punto de referencia importante dentro de quién eres, te ayudarán a verte con más autoestima, con más fortaleza, con más capacidad... Y las cosas que ocurran en el futuro, también inesperadas (porque siempre en la vida ocurren cosas que no son como esperábamos) te darán mucho menos miedo y te sentirás más preparado/a para afrontarlas.

Porque amigos/as míos esto es vivir de verdad, aunque a veces se nos olvide qué es.

martes, 17 de marzo de 2020

Del caos también nacen flores y luces:


Somos la resistencia y estaremos ahí cuando todo pase.

Volveremos a viajar por el mundo, a quedar, a vernos las caras, a comernos a besos, a abrazarnos y a compartir cervezas, pitis, charlas, risas cercanas, abrigos, bufandas, volveremos a salir de fiesta, a correr por el campo, a disfrutar el mar... volveremos para lo que caiga. Volveremos a compartir las calles, las horas, los días. Pero ahora no, ahora toca estar unidos cada uno desde su propio nido, desde su propio rincón. 

En estos tiempos de caos verdadero que vivimos y que nos acontecen, me gustaría compartir mis pensamientos, mis percepciones, mis visiones, mis sentimientos y todo aquello que he logrado vislumbrar entre tanto revuelo. 

Les hablaré de una historia hermosa, aunque para los que me siguen de hace tiempo puede que les resulte familiar, e hilaré esa hermosa historia con lo que nos ocurre ahora. 

En la mitología griega hay unos relatos cosmogónicos que hablan del dios Caos. Se dice que del Caos nació el universo ahora conocido. Que era aquello que existía antes de cualquier otro dios o de cualquier otra realidad conocida. La palabra en griego "caos" es un término que hace referencia a "algo que se abre" y que está relacionado con formas derivadas como "abrir una herida" o "herida" o incluso "abrir una caverna". 

Quizás todo el Caos que ahora emerge de la situación actual que estamos viviendo todos nos permita abrirnos a una nueva realidad. Es innegable que esta situación nos abre heridas e incluso que nos abre en canal.

 La soledad, estar encerrados en casa, las normas impuestas, las restricciones, estar separados de quienes amamos, el pánico colectivo, el lógico miedo que podemos sentir, separarnos de esa seguridad que habíamos convertido en rutina y estructura. Sentir como momentáneamente todo se viene abajo y nosotros nos encontramos caminando en la incertidumbre, sin ningún tipo de seguridad sobre lo que ocurrirá o hacia donde nos llevará todo; ahí hay heridas, incómodas, que escuecen mucho. Posiblemente nos toque trabajar directamente con sombras que desconocíamos, nuestras y de aquellos que forman parte de nuestra vida. 

Al margen de todo ese aspecto más difícil de digerir, no podemos negar que somos la resistencia. 

Somos capaces de crear donde muchos otros no ven ninguna oportunidad. Hemos salido de otras circunstancias difíciles, nos hemos recompuesto cuando alguien nos rompió el corazón, nuestra propia vida individual ha podido ser ya un Caos a pesar de que el entorno habitaba en una aparente armonía, en un aparente orden, en una aparente estabilidad y en un aparente "todo está bien, todo va  bien".

Hemos podido ver a gente que amábamos morir antes de lo que nos correspondía, hemos podido vivir ya la soledad en primera persona... Ya hemos pasado por muchos Caos desde lo más profundo de nuestras entrañas y hemos sobrevivido. Hemos vivido a flor de piel crisis contra nosotros mismos. Hemos visto como alguien se rompía a pedazos y hemos estado muy preocupados esperando que recuperase la esperanza hacia la vida y que no tirase la toalla. Nosotros somos la resistencia, nosotros los de la vida intensa. 

Les puedo asegurar que como la mitología griega decía, del Caos nace vida, una vida nueva. Y eso es lo que vamos a ver que ocurrirá, eso es lo que se mostrará frente a nuestros ojos y lo que viviremos en primera persona. 

A veces para generar orden hay que poner toda la casa patas arriba y a partir de ahí encontrar la armonía y colocar cada cosa en el lugar que le corresponde. A veces para conseguir más cosas hay que dar un paso atrás y así tomar más impulso. Porque lo oscuro siempre esconde una belleza genuina difícil de describir, que sólo somos capaces de encontrar una vez que nos hemos metido hasta el fondo de esa oscuridad. 

Puede que les suene a "típico" pero de verdad les puedo asegurar que todo irá bien. Nos tenemos los unos a los otros y ahora, más que nunca, podemos disfrutar, observar y apreciar el valor de ser humanos, la magia de ser humanos, la verdadera humanidad. 

Como ocurre en el tarot, la carta de "La Torre" no es un sufrimiento infinito, no es un dolor constante que nos acompañará hasta el final de nuestros días. La Torre, que es "La casa de Dios", iguala al mismo nivel a todos, nos pone a la misma altura. Nos enseña a despojarnos, a cortar de raíz, a despedirnos, a ver como todo cae indiferentemente de quienes creíamos que éramos... Pero también nos enseña la fuerza de recomponerse, del renacimiento como el ave fénix que somos, nos enseña a encontrar infinidad de oportunidades entre los escombros de aquello que se ha venido abajo. 

No se rindan. Entre tanto humo, entre tanto bombardeo... Lo mejor es ahora quedarse en casa porque objetivamente es en la cueva donde uno puede encontrarse a si mismo, y encontrándose a si mismo hallará la manera de conectar con esa nueva realidad que está naciendo. Ya me lo dijo mi Oso una vez "mantente a salvo en tu propia cueva, encuentra dentro de ti y una vez que lo halles, alza la vista hacia fuera y mira qué se dibuja en el infinito... Siempre hay una luz de esperanza para todo proceso, por duro que pueda ser". 




jueves, 5 de diciembre de 2019

Lo que no compartes, te pudre:


Somos contrariedad constante. Todos nos podemos contradecir. Todos podemos regalar buenos consejos que luego nosotros no seguiremos. Todos podemos pensar una cosa, decir otra y hacer una tercera completamente diferente. Todos somos varios en uno. Todos somos sacos de miedos. Todos somos el resultado de influencias. Todos somos dudas, somos respuestas, somos vacíos y somos llenos. 

Pero al margen de todo esto, lo cierto es que seas quien seas, en el hoy, necesitas y mereces compartir lo que tienes dentro. No importa si cambias de opinión. No pasa nada si cambias tú. No importa si era algo que te hacía reír y ahora te hace llorar. No importa si antes te atrevías y ahora te hace temblar. Te voy a decir algo: todo lo que no compartes, te hace pudrirte.

Quien guarda mucho dentro de si mismo, con recelo bajo mil millones de capas, pierde la capacidad para comunicarse. Se vuelve hermético. Quien guarda mucho dentro de si mismo pone a disposición de los miedos un montón de información con la que alimentarse y nutrirse. Quien guarda mucho dentro de si mismo no puede esperar que otros se abran delante de sus ojos. 

Hay que desarropar esas partes. Todos hemos sido engañados. Todos hemos sido humillados. Todos somos niños tiernos en vidas adultos y con disfraces de madurez y sensatez. Todos erramos. Todos estamos heridos... Pero a toda herida le hace falta tomar el sol, cicatrizar con al aire fresco. Igual que la piel que se cuece y se reblandece cuando la tapamos con un apósito si tiene una herida, hay partes dentro de nosotros que sufren de la misma manera. 

Lo que no compartes te pudre, porque hace eco dentro de ti y alimenta lo peor de tu personalidad, acrecienta las inseguridades, los miedos y te arrastra a tu lado más oscuro, así madura la sombra sin que le de el sol. Lo que no hablas te mata lentamente, te rebosa de tu propia basura mental, te conviertes en un estercolero de tu propios desechos, resultado de esas conversaciones íntimas interiores. Lo que no compartes, lo que no comunicas, asesina a tu corazón lentamente. 

Las cosas que no se utilizan se terminan olvidando, con el paso del tiempo. Uno se hace experto y se siente cómodo tras mucha práctica. Igual que ocurre con lo que aprendes o con la conducción, el comunicar lleva su tiempo y practicarlo solo te volverá más hábil. 

Comienza poco a poco, sin el pavor constante de que sea un arma arrojadiza que alguien pueda usar en tu contra, con o sin información quien quiere hacerte daño lo hará igual. Recuerda que comunicar es más por ti que por otros, compartir es para liberar la carga que hay dentro. 

La mayoría de las personas que arrastran terrible pánico a comunicar su sentir y que esconden lo que sienten, lo que piensan, lo que hay dentro... Sufren una ansiedad, que no son capaces de reconocer. Esa incomodidad que les empuja a esconderse dentro es precisamente ansiedad. Es una ansiedad a exponerse y convertirse en vulnerabilidad. 

Comunicar te permite a otros introducir luz, amor, calma, cariño... Conectar desde la comunicación te ayuda a entender que no estás completamente a solas para sostener lo que tanto te aflige. Te permite dar orden a los pensamientos (porque es más fácil ordenar el armario de alguien que sea fashion victim que lo que hay en el coco). Verbalizar te permitirá dar una estructura a las emociones, te permitirá identificar qué es lo que te ocurre y eso bajará considerablemente la intensidad de tus emociones, de tus sensaciones, de lo que pesa dentro. Verbalizar permite espantar los males, permite aprender más de ti a través de aquellos que te ven desde fuera. 

Cuando compartes lo que hay en ti, abres las puertas como quien ventila una habitación que ha estado mucho tiempo cerrada. Cuando compartes, todo crece porque emergen nuevas semillas, nuevos brotes ya que tras abrir una ventana, desatrancar la puerta y correr esas cortinas que tapan con ahínco tu interior... Entrarán los rayos de sol que tanto mereces y necesitas. 

Compartir lo que tienes dentro es la profunda respiración que libera la carga contenida en el alma y el corazón. 

sábado, 30 de noviembre de 2019

Múltiples inteligencias y plasticidad cerebral:


Hasta hace relativamente poco se consideraba sólo un tipo de inteligencia, la conocida inteligencia lógico-matemática que además según esta teoría podía abordar conceptos relacionados con la inteligencia espacial (la capacidad para imaginar espacio entre objetos o perspectivas de los mismos según el punto de observación). Con el tiempo, y tras varias hipótesis y teorías, diferentes profesionales han lanzado la magnífica idea de que el ser humano dispone de inteligencias múltiples.

 Todos podemos controlar diferentes aspectos referentes a la inteligencia en los que sobresalimos más que otros o que nos resulta más fácil, es nuestra zona de confort dentro de nuestras habilidades mentales y de nuestra capacidad para desarrollarnos o desenvolvernos en la búsqueda de solución, comprensión y aprendizaje. 

Hay personas, como comentaba, con una admirable capacidad para desarrollarse en todo el fascinante universo matemático. Otras tienen la increíble capacidad para desarrollarse con completa soltura en el fascinante universo artístico. También las hay con una desenvuelta habilidad para desarrollarse en el mundo comunicativo (ello implica capacidad para comunicarse con otros y/o aprender idiomas).

En principio esa variedad de inteligencia abarcaba una corta lista de solo 8 tipos compuestas por: musical, coporal-kinestésica, interpersonal, logica-matemática, inteligencia naturalista, intrapersonal y por último visual-espacial. 

  • Lingüística (o verbal-lingüística): Habilidad para utilizar con un dominio avanzado el lenguaje oral y escrito, así como para responder a él. Por ejemplo los políticos u oradores de prestigio.
  • Lógico-matemática: Habilidad para el razonamiento complejo, la relación causa-efecto, la abstracción y la resolución de problemas. Por ejemplo un campeón de ajedrez o científicos.
  • Viso-espacial: Capacidad de percibir el mundo y poder crear imágenes mentales a partir de la experiencia visual. Por ejemplo fotografía, video, creatividad 3D, arquitectos...
  • Corporal (o quinestésica): Habilidad de utilizar el cuerpo para aprender y para expresar ideas y sentimientos. Incluye el dominio de habilidades físicas como el equilibrio, la fuerza, la flexibilidad y la velocidad. Ejemplo: Danza o gimnasia.
  • Musical (o rítmica): Habilidad de saber utilizar y responder a los diferentes elementos musicales (ritmo, timbre y tono). Por ejemplo los músicos.
  • Intrapersonal (o individual): Habilidad de comprenderse a sí mismo y utilizar este conocimiento para operar de manera efectiva en la vida. Por ejemplo los psicólogos y filósofos .
  • Interpersonal (o social): Habilidad de interactuar y comprender a las personas y sus relaciones. Por ejemplo las personas solidarias, miembros de ONGs, campañas de ayuda a refugiados, etc
  • Naturalista: Habilidad para el pensamiento científico, para observar la naturaleza, identificar patrones y utilizarla de manera productiva. Por ejemplo científicos volcados en el naturalismo y la defensa de la naturaleza.
Actualmente esta teoría baraja la posibilidad de que estas múltiples inteligencias asciendan a un total de 12, sumando 4 inteligencias más que son las siguientes: emocional, existencial, creativa y colaborativa. 

En resumen, es innegable que no todos los humanos tienen las mismas habilidades inteligentes para desenvolverse en según qué ámbitos y aspectos de la vida. Cada cual desarrolla de forma innata, e incluso por propia experiencia y supervivencia, unas formas de inteligencia u otras. 

Desgraciadamente a pesar de estas teorías, la mayoría de sistemas educativos no quieren adaptarse a esas necesidades individuales humanas, lo cual mejoraría el rendimiento de los alumnos y aumentaría el potencial de cada uno. Al contrario, se utiliza una misma vara de medir para considerar si eres apto o no a nivel educativo. 

Todos somos unos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”.
Frase atribuida a Albert Einstein.

Según el diccionario la palabra inteligencia es descrita de la siguiente manera:




inteligencia1
Del lat. intelligentia.
1. f. Capacidad de entender o comprender.
2. f. Capacidad de resolver problemas.
3. f. Conocimientocomprensiónacto de entender.


Lo cierto es que conforme uno crece se da cuenta que los problemas, las comprensiones, el entendimiento... Que requiere la vida está muchas veces por encima de esos problemas que nos hacían realizar el clase.

Hay una comprensión que supera el conocimiento que un libro puede introducir en tu cabeza y ese tipo de comprensión es también una forma de inteligencia. Les redacto este artículo, de la forma más informativa posible, para animarles a entenderse a ustedes mismos.

Nos hemos criado y hemos sido nutridos con la idea de un único concepto como verdad absoluta en relación a nuestras habilidades mentales. Así muchos de los test de inteligencia realizados en diferentes momentos de nuestra vida cuando asistíamos a clase sólo tomaban como punto de referencia nuestra capacidad para poder desenvolvernos matemáticamente, sin tener en cuenta nuestra capacidad para comprender al entorno o nuestra habilidad para hacer arte con algo que el resto de seres humanos no son capaces de sacar potencial. Arrastramos la errónea idea de que somos inútiles o tontos porque a todos nos pusieron a hacer lo mismo, no se tuvo en cuenta la expansión mental individual de cada ser humano, no se tuvo en cuenta las características psicológicas innatas de cada uno de nosotros.

Desgraciadamente esa forma de evaluar está aún vivita y coleando y nosotros no podemos huir del sistema que aún las mantiene. A menudo queremos cambiar aspectos de nuestra vida y nos vemos empujados o forzados a entrar por incómodos aros. Son incómodos porque quizás sobresalimos en unas cosas pero nos toca utilizar precisamente las habilidades que no tenemos tan desarrolladas, algo que puede ser un choque muy fuerte para nuestra autoestima y puede de nuevo despertar los miedos de nuestro niño interior.

Igual que en el colegio, en muchos aspectos de la vida serás evaluado única y exclusivamente por unos modelos pre-establecidos cortados a medida donde parece ser que todos debemos ser idénticos y de no ser así, el problema lo tienes tú. Quiero decirte que aquí el que se equivoca es el sistema, también te pido que no desistas y no te entristezcas, a continuación te voy a compartir algo que te puede ayudar en ese proceso: A pesar de los aspectos que naturalmente sobresaltan de nuestra inteligencia nosotros podemos (y tenemos la capacidad) de mejorar otros muchos. Nuestro cerebro y nuestras conexiones neuronales tienen una habilidad "plástica" que les permite desarrollarse y aprender aspectos nuevos. Esto quiere decir que estás biológicamente preparado para aprender cosas nuevas, adaptar otras formas de pensamiento, de lógica y adquirir herramientas nuevas. Generalmente lo que ocurre es que es un arduo trabajo.

Les pongo un ejemplo: para una persona acostumbrada a un ambiente psicológico o filosófico puede ser muy difícil adaptar su cerebro a un ambiente lógico-matemático y alcanzar una forma de razonamiento como puede tener la mente de un matemático o de un físico tradicional. Sin embargo, les puedo asegurar que cada vez que uno tiene predisposición a adoptar algo nuevo en su vida (ya sea esto un conocimiento, una conducta, una filosofía, una rutina...) las neuronas que tenemos crean nuevas conexiones, generando así una red biológica(cerebral) que impulsará, memorizará y acumulará toda esa nueva información.

Es un trabajo arduo porque la red de pensamiento innata de una persona como la que comentaba no es esa, es un pensamiento más comunicativo, puede que algo abstracto, empático o comprensivo y observador de la vida y ahora toca utilizar un pensamiento de lógica, razonamiento básico, fórmulas... Y adaptar un nuevo lenguaje: los números. Los números forman parte del lenguaje y de la comunicación, es como un lenguaje diferente al que usamos de manera común para comunicarnos, pero a la vez se pueden mezclar con la comunicación "vulgar".

Uno se siente muy cómodo en aquello que hace de manera innata porque al salir bien, casi sin esfuerzo, aumenta su autoestima. Además, a todos nos gusta la comodidad. Hay que salir de esa zona de confort y creer en la capacidad del cerebro para expandirse y aprender nuevas formas de inteligencia, permitiendo su propio tiempo en cada una de ellas.

Posiblemente, al contrario que otras personas que de forma innata ya destacan en esas habilidad, esa persona que brilla en su inteligencia filosófica-psicológica requiera más tiempo para poder alcanzar un nivel decente o alto en las habilidades de lógica y matemática, pero es por lo que comentaba antes: tu cerebro está creando una nueva red de soporte y esa red requiere tiempo para ser sólida y tener unas bases sobre las que apoyarse. No venías con esa red ya creada, la estás construyendo en este momento.

La plasticidad del cerebro nos permite, no solamente aprender a desenvolvernos en temas de estudio, también desenvolvernos en aspectos de la vida diaria. Igual que podemos observar como los primates (que nosotros también somos) adaptan sus herramientas a las circunstancias del entorno, el ser humano tiene esa capacidad plástica-cerebral para adaptarse a las circunstancias del entorno social en el que se encuentra en cada momento.

Así la plasticidad del cerebro te permite aprender, adoptar, integrar... Diferentes maneras de comportamiento, de pensamiento, de filosofía... De lo contrario no podríamos sobrevivir, porque a pesar de vivir sobreprotegidos en nuestra jungla de hormigón, la vida es capaz de introducirse en nosotros con diferentes experiencias que nos exigen precisamente poner en marcha nuestro motor plástico neuronal y desarrollar otros aspectos de nuestras inteligencias.

Por ejemplo: una persona con una brillante inteligencia lógico-matemática puede verse en una situación en su vida que le haga tener que aumentar, sacar partido, desarrollar... Una inteligencia más emocional, social, filosófica o psicológica.

Al cerebro le rejuvenece y le favorece desempolvar esa habilidad innata suya, la plasticidad, y ponerla a trabajar en diferentes ámbitos de nuestra vida. Un cerebro que se nutre de esta manera favorece también un equilibrio personal muy importante, alimenta nuestra autoestima y como dicen "el saber no ocupa lugar".

 Antes de llamarte tonto investiga cuales son las áreas de inteligencia en las que destacas.Una vez las identifiques, utiliza herramientas adaptadas a tus necesidades para sacar partido también de las demás.

No te rindas, estás construyendo desde cero... Y cuando te frustres recuerda: tu cerebro es plástico y tiene una enorme capacidad de evolución. Todos somos genios a los que no se les ha facilitado ambientes y herramientas suficientes para brillar, sin embargo, armado con constancia e insistencia podrás superar incluso lo que más se te resista.

No generes enormes expectativas, al principio es normal equivocarse, fallar o no llegar a las cimas más altas, aunque requiera más tiempo disfruta del viaje expansivo de tu inteligencia y de tu ser, finalmente la realidad superará incluso a tu imaginación.

 Trabaja duro y no permitas que nadie te haga creer lo contrario, recuerda que muchos comentarios de los demás pueden introducirse en nosotros y echar raíces haciéndonos daño para siempre. Te diré algo que me digo a mi misma: si otros pueden, yo(tú) también.  

domingo, 24 de noviembre de 2019

Cuando destrozan tu amor propio:

Cuando el amor propio te pone una señal generalmente es la salida para huir del lugar donde lo están asesinando.

Nadie, excepto las personas malas, están libres de que una mala persona les haga daño. Porque entre ellas se huelen como animales que sólo buscan víctimas a las que cazar.-

La gente no siempre sufre cosas por su directa propia culpa, no se pueden culpabilizar a una víctima de un acontecimiento. Nadie puede ver lo que es incapaz de ver hasta que llega al límite de su propio aguante o hasta que se encienden las luces adecuadas, las únicas capaces de hacer que se abran tus ojos. 

Todos los humanos cargamos con algo muy frágil, algo que en una mudanza debería ser tratado con el más extremo cuidado y la máxima de las prudencias: nuestra psicología. La psicología humana es un baúl frágil que contiene aspectos tan importantes como la autoestima, el valor personal, el amor, las capacidades individuales, nuestra percepción cognitiva, nuestras herramientas personales, nuestra definición de nosotros mismos, nuestra personalidad... Y os aseguro que todo ello, por fuerte que puedas ser, es tan delicado que si se maltrata termina en mil pedazos. 

Todos vivimos experiencias traumáticas que de hecho marcan algunos de esos frágiles aspectos psicológicos que hay en nosotros. Dependiendo de la persona y del tipo de trauma esas marcas son más o menos profundas. 

Un hecho traumático no siempre tiene que ser algo extremadamente abrumador, puede ser cosas tan "comunes" como una ruptura en una relación que para ti era importante, no poder ejercer de aquello que era tu sueño, mudarte con una expectativa que luego no se cumpla y un largo etcétera. A veces un trauma es un choque de bruces contra una realidad que no queríamos sopesar, en otras ocasiones un trauma implica aspectos más "complejos" y pueden llegar a ser momentos más extremos o incluso acontecimientos injustos. 

En los traumas que afectan directamente a nuestro amor propio es cuando podemos vivir una situación traumática que crea una disociación de nuestra objetividad sobre nosotros mismos y sobre las cosas que nos rodean. En ese momento nos volvemos seres fácilmente manipulables. Aunque todos somos carne de cañón para la manipulación, y la vivimos día a día como por ejemplo a través de los medios de comunicación y de la mayoría de sistemas políticos y sociales que nos rodean, lo cierto es que una vez que esa energía sibilina de manipulación entra dentro del amor propio, ahí perdemos todo nuestro poder y definitivamente perdemos la vista objetiva, la escucha objetiva... 

Porque sin amor propio, sin ese valor personal, nos perdemos a nosotros mismos.-

Nosotros, nuestra definición de quienes somos, lo que nos gusta, lo que queremos y lo que no queremos, de nuestros sueños, de nuestras ilusiones y de nuestra vida... Esa parte de decir "YO" está dentro del amor propio.

El amor propio puede ser destruido por un entorno negativo laboral, donde un compañero o superior nos hace sentir como un cero a la izquierda. El amor propio puede ser destruido por maestros o profesores que en vez de motivar o incentivar a sus alumnos se ríen de ellos por sus fallos o intentan valorarlos de la misma manera sin tener en cuenta la individualidad de cada ser humano. El amor propio puede ser destruido por el "inofensivo" (pero ofensivo) comentario hiriente de alguien que valoramos profundamente, como un familiar que te dice que todo lo haces mal o un amigo o pareja que te comente solo cosas negativas sobre tu persona. El amor propio puede ser destruido en cualquier entorno, no dista de entornos, porque cuando los comentarios se hacen y llegan al amor propio la herida es imborrable. 

Muchas personas han sufrido dolor en su amor propio y eso les ha llevado a renunciar a cosas en su vida, a perder una visión positiva de su persona, a creerse la percepción que otros tenían sobre ellos y pusieron al nivel del subsuelo su propio valor como persona. Y cuando el amor propio es destrozado, además, a sabiendas y con intención para ello, es cuando eres capaz de darte cuenta que la psicología humana es muy frágil y que el dolor causado en el interior es tan profundo y real (porque el dolor psicológico es real) como un golpe físico. 

Generalmente cuesta recuperarse de una situación donde destrozan nuestro amor propio, porque un amor propio destrozado es uno de los mayores traumas y de las mayores heridas que puede llevar consigo un ser humano. Y la sanación del amor propio es un camino de ondas. Como dice una amiga mía "sanar no es lineal" y ya si nos metemos a sanar nuestro amor propio, el sube y baja está completamente garantizado.

El amor propio es tu delicado salvavidas. Es delicado por la fragilidad que comentaba y a la vez tan útil como un salvavidas. Bien cuidado, a menudo recosido y arreglado un millón de veces, el amor propio es lo único que finalmente nos permite levantar la mirada y ver más allá, respirar más allá, vivir más allá, sentir más allá y sobretodo nos permite volver a SER. 

Para mi el amor propio es una forma del propio SER interior que cada uno lleva y como decía antes creo fervientemente que el amor propio es una donde se encuentra quienes somos.- 

Cuando destrozan tu amor propio te destrozan a ti. Todos somos inocentes personas vulnerables con ilusión de poder confiar en otros, lo necesitamos porque somos seres sensibles, emocionales... No somos seres individuales, somos seres de comunidad y de conexión. Por eso creamos vínculos afectivos, sociedades, familias... No somos piedras solitarias. Con esa intención y esa necesidad básica humana de conectar con otros, confiamos en los demás. 

Me gusta observar la confianza como un bello camino donde permitimos a los demás entrar en nosotros. Les abrimos las puertas de nuestro jardín y la gente transita en el interior de nuestro ser y de nuestros corazones.-

Cuando alguien juega con nuestra confianza, entonces, le arrebatamos la llave de entrar en nosotros y los desterramos de esa zona sagrada. Después reconstruimos los lugares donde han estado caminando. Porque cuando uno se abre a confiar queda ya marcado para siempre por aquellos en los que confía (confiaba) y cuando estas figuras ya no están presentes en su vida, queda volver a sembrar todas las flores que pisaron por el simple hecho de mantenerlos firmes en nuestro interior. Así es como yo visualizo la confianza; abro las puertas del templo de mi corazón y la gente transita hacia el interior, conociendo lo más vulnerable de mi persona. 

A través de esas ganas de confiar (porque cuando logramos confiar en alguien es honestamente liberador, como una respiración profunda que nos relaja... Ya que en la confianza hay un amor impecable y precioso) uno se abre a los demás y cuando uno se abre los demás entran e interactúan. Hay quienes entran con malas intenciones y desde esa posición con las herramientas de la manipulación comienzan a trazar un plan destructivo hasta llegar al núcleo de nuestro ser, ese núcleo es nuestro amor propio. 

Así es básicamente como funciona el maltrato psicológico. Confías ciegamente, porque cuando confías ya no deberías estar a la defensiva. Confiar es bajar los brazos, abrir las puertas del castillo y retirar a los arqueros de las torres. Una vez que la confianza está hecha, lo que queda es pura inocencia y vulnerabilidad... Y a por ello van los perfiles de las personas que maltratan interiormente a los demás. 

El maltrato psicológico no es solo un concepto de pareja, es un concepto de muchos ámbitos de la sociedad y sus secuelas son tan graves y profundas como una paliza física. A menudo hay un dolor físico causado por un agotamiento emocional y mental. 

El maltratador siempre va a buscar destrozar el amor propio. Sin amor propio dejas de ser tú y sin ser tú no te puedes identificar, definir ni buscar un lugar de pertenencia. El ser humano necesita pertenecer, aunque le escueza reconocerlo. Cuando estamos en familia sabemos que pertenecemos a esa familia, cuando estamos en pareja pertenecemos a ese núcleo llamado pareja, cuando estamos en un deporte de equipo pertenecemos a un equipo e igual en el trabajo. Pertenecer puede ser un aspecto importante de la definición sobre uno mismo. 

Una vez que un maltratador comienza a mermar tu amor propio, tus ojos se van cerrando y no escuchas nada. Pierdes tu "yo" y quedas completamente a la deriva de su propia manipulación. 

Y como en el mito de la caverna de Platón, la realidad que ves no es más que aquella que ese maltratador proyecta sobre ti, a pesar de que dispongas de mil herramientas personales, a pesar de que seas una persona inteligente, intelectual o culta, a pesar del aspecto fuerte que siempre has aparentado... Recuerden la fragilidad humana. Sin embargo en mi caso diré que el amor propio no desaparece por completo, pueden arrebatarte mucho pero una pequeña parte se quedó ahí, agonizando y viva hasta que finalmente, aun siendo minúscula, tomó el control de la situación. Doy gracias a esa parte rebelde de mi, ha sido la que me devolvió la cordura. 

Perdí mi amor propio, perdí amigos, perdí trabajo, perdí dinero, perdí entornos y me perdí a mi misma porque destrozó mi amor propio. Cuando destrozan tu amor propio te toca reconstruirte prácticamente desde cero y recordar y recuperar quién eras, aunque sea en otro lugar del mundo, pero te tienes que recuperar a ti. Y poco a poco comenzarás a dar valor a tu persona, otra vez.

A veces recordarás las frases de las personas que más han destrozado tu amor propio, fueran quienes fueran, y te preguntarás si llevaban razón, sobretodo si la herida aún es reciente y sigue sangrando un poquito. 

A mi me pasa, a veces recuerdo cuando me decía "tus amigos no te quieren" "me asombra que hayas sabido vivir como una adulta siendo como eres" o aquella frase tras haberle dejado "los hombres que vas a conocer solo te van a dar la razón y van a hacer que te escuchan para follarte y dejarte tirada después"... En mi subconsciente tengo una colección de recuerdos con frases que destrozarían a la persona más fuerte del mundo. Doy gracias que soy una mujer rebelde y suelo responder salvajemente, doy gracias que al menos esa parte salvaje de mujer jamás se dejó doblegar, porque honestamente ha sido la única que en la medida de lo posible no hizo que lo perdiese todo por completo y de manera irrecuperable, incluyendo el perderme para siempre a mi misma.

Es normal que cuando destrozan tu amor propio te sientas como si no fueses nada, ni nadie. Es normal el vaivén, ese trajín de movimiento interno una vez que te das cuenta de que tu amor propio está roto. Y es normal que requieras de tiempo, que en ocasiones sufras crisis personales hasta que todo ocupe de nuevo su lugar. Es normal que cuando recuperas la cordura sientas vergüenza por haber permitido que ocurriese, que alguien dañase tu amor propio y con ello tu propio valor.

Solo quiero recordarte, con este extenso texto, que ese dolor que sufres porque alguien hirió tu amor propio terminará sanando, aunque te deje una pequeña muesca. Y que no eres como te han dicho hacer creer que eres para hacerte aún más daño.

Ojalá encuentres de nuevo esa sensación de paz contigo, porque te lo mereces. Ojalá puedas volver a confiar pronto, porque es algo bellísimo y con un valor incalculable. Ojalá puedas alcanzar una vida que te haga sentir dicha a cada segundo, a pesar de las cosas inevitables que te puedan doler. Y ojalá toda la sabiduría alcanzada, desgraciadamente tras una situación donde tu amor propio ha sido destrozado, te permita ayudar a más personas y así entre todos nos acompañemos en el proceso de nuestras heridas. Ojalá te rodees de personas a las que jamás se les pase por la cabeza hacer el mínimo daño a tu amor propio y que al contrario lo cuiden con tanto mimo como debes hacerlo tú. Ojalá nunca más se repita ninguna situación, en ningún lugar ni ámbito de tu vida, donde tu amor propio sea tocado, dañado o hundido. 

lunes, 18 de noviembre de 2019

Quien no conoce su sombra, está condenado a repetir errores:


No se puede huir de cumplir años y por lo tanto no se puede huir de crecer. Mi experiencia personal me ha llevado a una conclusión; para crecer bien uno necesita conocerse concienzudamente, externa e internamente. En este proceso de auto-conocimiento hay partes que rechazamos de alguna manera trabajar, esas partes suelen estar ligadas con el lado menos "agradable" de nuestra persona. 

Ahí podemos encontrar todo lo que compone nuestra sombra. Pueden ser resortes, pensamientos automáticos, falta de herramientas emocionales, respuestas inadecuadas, patrones de conducta, hábitos dañinos, estrategias personales, el papel donde nos sentimos más cómodos en comunidad, como victimizarnos. También pueden ser emociones estancadas que con el tiempo se han convertido en rencor, rabia, dolor, tristeza, enfado, resquemor... Pero bajo mi punto de vista es muy importante llegar hasta aquí.

Una vez aquí te das cuenta que esto es un trabajo para toda la vida. Igual que es para toda la vida el cumplir años y el crecer, pero de nuevo repito, si uno quiere crecer bien necesita introducirse por los caminos más incómodos de su psique y descubrir qué es lo más sucio de su persona. Dónde guarda los pedazos de las veces que se ha resquebrajado, en qué rincón habitan sus miedos más fuertes, cuál es el nombre de las resistencias que le impiden abrir el corazón, qué es lo que causa tanto miedo... Todos tenemos algo, algo donde la luz del día no llega, algo en la zona más sobreprotegida de nuestra cabeza y de nuestro corazón y ese algo es una pieza fundamental de esa sombra que hay que ir conociendo, poco a poco, como quien descubre la punta de un iceberg y bucea para ver el tamaño real que se esconde bajo el oleaje. 

Creo que igual que ocurre con las civilizaciones, que aquellas que no conocen su pasado se condenan a repetirlo, algo similar pasa con nuestra sombra, con ese lado no-reconocido de nuestra persona. 

Quien no se concede la oportunidad de conocer su sombra y su oscuridad se condena a caer en patrones tan integrados y normalizados que impide el desarrollo de su persona. Repitiendo una y otra vez lo mismo entra en un bucle infinito donde todo es igual o similar. Condiciona su vida a un número limitado de experiencias y se encadena de por vida a esa actitud reincidente. Finalmente el alma y el corazón se agotan de vivir lo mismo de manera continua, igual que la mente de una persona se puede agotar de examinarse una y otra vez de lo mismo. 

En la vida, igual que en la escuela, hay que sacar conocimiento para pasar de curso, para cambiar de asignatura y para seguir progresando. El conocimiento se obtiene, precisamente, en el viaje que uno realiza hacia su interior y en la capacidad humilde y abierta de reconocerse lo máximo que se pueda. 

Necesitamos poder comentar abiertamente nuestra forma de percibirnos a nosotros. Sólo a través de ese primer paso de exteriorizar podemos ir quitando todas las capas del asunto y comprender en qué ámbito de nuestra vida carecíamos de amor, puesto que me he demostrado que la mayoría de sombras humanas son una carencia que se ha ido retroalimentando por años y que, por paradójico que suene, lo que sufre es desnutrición de amor.