¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

viernes, 5 de junio de 2020

Tipos de "pause":


"Ponlo en pause" te dicen cuando quieren que pares el juego para ponerte a hacer otra cosa. Tu madre quizás te llamaba a la hora de comer y tú estabas enganchado/a a lo que ella llamaba 'la maquinita' y te pedía, por favor, que lo pusieses en pause para poder hacer lo que realmente te correspondía a esa hora. 

Así aprendimos a que uno puede "pausar" o "tomarse una pausa", que en el mundo adulto es transcribe de muchas maneras... Por ejemplo, en el horario de trabajo esa pausa es tu "descanso" donde dejas pausado, interrumpes, la actividad que estabas realizando para poder respirar aire fresco y recargar fuerzas. Tenemos "medio normalizado" el acto de pausar, quizás algo más común en el ámbito de los vídeo juegos, pero sin duda muchas veces pausamos cosas en nuestra vida terrenal y material. 

Una pausa es una interrupción temporal, quizás no tenga un tiempo "ajustado" o "determinado" en lo que se refiere a vida práctica, quizás procuramos que ocupe la menor cantidad de tiempo posible. A veces necesitamos pausar, es como un impulso, una voz animal que nos empuja a ello, algo que nos lleva a esa sensación o sentimiento. 

Pausamos cuando nos recostamos a descansar, incluso cuando dormimos hay cierta sensación de pausa, pausamos cuando dejamos un proyecto a medio terminar lo retomamos días después, generalmente pausamos nuestro horario habitual gracias a los fines de semana, también pausamos nuestras rutinas laborales gracias a las vacaciones... Pero hoy quería hablar desde otro enfoque en relación a los tipos de pause. 

Creo que es necesario que las personas tomemos responsabilidad en relación a aprender a pausar a favor del descanso. Tomar una pausa para descansar, en cualquier ámbito de nuestra vida, considero que es algo fundamental para el bienestar mental, físico y para conseguir una armonía saludable en nuestra vida. A veces es como si no supiésemos y como si algunas situaciones exteriores nos empujasen, obligatoriamente, a tomarnos esos descansos. 

He llegado a la conclusión de que tenemos tan interiorizado y normalizado el hecho de estar "realmente ocupados" o de trabajar tantas horas, que se nos hace extraño tomar una pausa para recuperarnos. Es como si el cansancio, el desgaste y toda la apatía que le puede acompañar se convirtiese en una mala droga de la que nos volvemos adictos. Pero lo cierto es que la vida enseña duro y generalmente la mayoría de personas que viven a ese nivel y con esas revoluciones, se ven al final en circunstancias que les enseñan a través de terapia de "choque" a pausar.

Ese es el principio, al final uno aprende a sacarle el lado positivo a la pausa, a quererla y a coexistir con ella de una forma constructiva y positiva. Aprende a que es algo realmente necesario y bueno, muy bueno de hecho. Nuestras formas de pensamiento cambian en ese momento, pasamos de un programa de producción a un programa de comprensión individual relacionado con el auto cuidado. 

Hay personas que se toman años sabáticos como esas necesarias pausas de las que hablo. Otros se toman pausas para estar más tiempo a solas y conocerse más a si mismos y recortan o reducen su vida social, otros se toman pausas para hacer planes más tranquilos, pausas en las redes sociales... En fin, una gran cantidad de posibilidades que tienen un mismo punto en común: son pausas reales. 

Aquí viene lo interesante de esta reflexión y que quería compartir a través del blog, es cuando creemos que estamos en pausa o llamamos pausa porque hemos parado o porque hemos reducido algo, pero realmente no es una pausa auténtica. En la vida el discernimiento y es saber objetivamente qué es cada cosa es fundamental para todo y en el desarrollo personal también es un pilar esencial. 

Todos en alguna ocasión hemos podido llamar "pausa" a algo que realmente no lo era ¿a qué me refiero? Veréis a veces paramos algunas cosas de nuestra vida o incluso nuestra auténtica forma de vivir para en seco, y lo que realmente está ocurriendo es algo más profundo y más complicado. Puede que n ese momento nos encontremos en un bajón personal, que más que una pausa es una auto-trampa donde estamos cavando nuestro propio hoyo y poco a poco nos enterramos vivos en él. Por eso es tan importante compartir tus sentimientos y conocerte a ti mismo/a, para saber realmente en qué punto te encuentras... ¿es realmente una pausa auténtica o estoy en uno de esos pozos que crean falsas imágenes pero que realmente te detienen la vida de una forma negativa?. 

Y no me mal interpretéis, es fundamental que cada uno conozca la profundidad de sus propios pozos, pero también es importante saber hasta cuándo queremos regocijarnos en ellos y cuánto tiempo merecen, dicho con otras palabras, cada instante que estás dentro de tus pozos es un instante perdido e irrecuperable. Descansar para recuperarse es una forma saludable de invertir tu tiempo, porque el auto-cuidado te devuelve toda la energía que has estado utilizando para realizar algo. Por otro lado, pasar demasiado tiempo en esos profundos agujeros es como exponerse a tirar en un saco roto toda tu energía personal, no obtendrás nada saludable a cambio y puede que el precio a pagar sea demasiado. 

Descansar está bien, llamar descanso a un hábito que realmente es una comodidad en un punto bajo de nuestra vida, puede ser peligroso. 

Este texto es una simple reflexión para que cada lector alcance su propia idea y su propia percepción de si mismo y sea honesto consigo mismo, para sacar aún más partido a su vida y a su presente. 


sábado, 30 de mayo de 2020

La importancia de los viajes sutiles:


La sutileza es apreciable de una forma muy particular; se puede admirar la belleza sutil de un gesto, de la naturaleza, de un instante... Hay un reconocimiento al poderío que habita en lo sutil, tanto para bien como para mal. Sutilmente se pueden comunicar mensajes importantes, dar a entender algo o encender una situación. Una parte muy importante de nuestra forma de comunicación se encuentra apoyada en la sutileza. Ocurre igual con nuestras formas de conexión o nuestras percepciones emocionales y psicológicas. 

Dentro de lo sutil, aunque a priori parezca algo pequeño y sin fuerza, se esconde una cantidad de información y conocimiento muy importante. La sutileza, además, suele llevarse muy bien con nuestro "yo" intuitivo, salvaje y espiritual. 

Hoy quiero compartir algo interesante relacionado con la psiconáutica y la experimentación en relación al desarrollo y la consciencia. El otro día caí en la cuenta de la importancia que existe en los viajes sutiles. De hecho, los primeros síntomas para cualquier viaje psiconáutico se denominan "síntomas/percepciones/sensaciones sutiles". La sutileza es apreciada por aquellos que realmente conectan con el propósito y con las herramientas que tienen a su alcance. La sutileza también tiene sus propios niveles, hay sutilezas ligeras y livianas y otras un poco más intensas, hasta que los síntomas son tan evidentes que dejan por completo de ser sutiles. 

Los cambios sutiles en el cuerpo pueden ser suaves percepciones en la piel, ligeras sensaciones de cambios emocionales, ligero cambio de pensamiento, repentina sensación de un suave y ligero bienestar... En fin, hay una gran cantidad y varían dependiendo de cada persona. 

Muchas psiconáutas buscan solo experiencias intensas, algunas de ellos no se han parado nunca a apreciar la belleza de lo sutil y cómo lo sutil también te conecta con propósitos, experiencias, conocimiento, sabiduría y entendimiento. Mi experiencia personal es que apreciando lo sutil y disfrutando de ese punto, sin buscar algo más intenso o fuerte, he llegado a comprender muchas cosas de mi misma con una claridad y un entendimiento brutal. Igual que ocurre con una práctica sexual, el "climax" no es el único placer de la práctica, valorar el resto de placeres y apreciarlos con objetividad nos abre a un abanico más amplio de sensaciones. También viajar desde lo sutil me ha proporcionado importantes herramientas para sacar más provecho a las experiencias intensas. 

Creo que no puedo ubicar un único motivo para definir"la importancia de los viajes sutiles" y por eso prefiero compartir lo que he ido viendo, lo que me ha pasado a mi. Los viajes sutiles me permiten estar comprendiendo con más apertura mental, mientras mantengo una presencia más terrenal. Eso me ayuda a ordenar mis pensamientos sin que, como puede pasar a veces, llegue un chorro excesivo de información que parezca desordenarlo todo, hasta que después consigues darle forma (aunque a veces no a todo).

La sutileza es como una caricia bien dada en el momento oportuno, como un pequeño beso que se ha podido saborear más que uno largo porque se compartió justo cuando había que hacerlo. La sutileza es como una mirada que dura un instante pero que te hace sentir vivo/a, la sutileza es ese toque especiado en esa receta que tanto te gusta. 

La importancia de los viajes sutiles se halla en la habilidad que terminas adquiriendo para apreciar la grandeza de cualquier forma sutil que entra en conexión contigo. Te permite apreciar aquello que está más allá de un simple gesto. 

También siento que lo viajes sutiles son maravillosos porque, en su mayoría, son percepciones más físicas a las que con los ojos cerrados y meditación se le puede sacar mucho más partido. De esta manera puedes controlar el aquí y el allí con más responsabilidad. Me pareció sentir que los viajes sutiles son una forma de colocar información en nuestro interior sin que resulte excesivamente abrumador, como unos pre-eliminares para más experiencias futuras o para más información a fondo en otra ocasión. 

Las emociones son mucho menos desbordantes cuando estamos en esa percepción sutil y a pesar de lo que la gente cree, aunque en el punto de sutileza de los viajes no existe una evidente división con el "yo", sí que puede llegar a existir un consenso con la mente y con el interior, permitiendo que ambos disfruten esa experiencia desde sus propias herramientas. 

Me gustó apreciar la belleza de lo sutil y al terminar, comprender que esa belleza habita en todo lo sutil que nos rodea. Todas las formas de sutileza que están a nuestro alrededor también desbordan esa belleza y sabiduría. Creo que precisamente las "causalidades" casuales que nos ocurren y las sincronicidades emergen del poderoso canal "de lo sutil", una vía por la que transcurren situaciones, momentos, aprendizajes, experiencias, instantes... Que serán sumamente importantes en nuestro propio camino personal y en nuestra persona. 



martes, 26 de mayo de 2020

Viajar con alas de mariposa:

Imagen que he creado para publicaciones de mi página TAROT SANADOR EVOLUTIVO.

Reconstruirse y demostrar fortaleza y resiliencia es una de las cosas más "básicas" pero más importantes de la vida. Es una hazaña que llevamos a cabo una y otra vez. Sin embargo, en el meollo del asunto es cuando una descubre que los mejores viajes se realizan con alas de mariposa. 

La delicadeza de ese ''metamorfoseante'' insecto es precisamente lo que todo ser humano necesita para transitar por la vida, en todos los sentidos y en todas sus formas. Pasar de la vulnerabilidad de esa profunda transformación, siendo una pupa colgada y "camuflada" entre la vegetación de la naturaleza que nos rodea y que habíamos elegido aquel rincón cuando eramos pequeñas oruguitas, hasta convertirnos en la más "cercana" versión de una mariposa humana. 

Ésta imagen es el resultado de una interesante inspiración que evocó tras un psiconáutico viaje de encuentro, principalmente, conmigo misma y con lo que realmente quiero en mi vida: felicidad. 

Pude observar desde el profundo abismo del atrevimiento como lo más bello del humano es precisamente la humanidad más tierna y la que tanto sobre-protege. Cómo todo se confunde cuando el "yo" y el "ego" se fortalecen y sin embargo cuando se disuelven en un mar temporal de apertura, todo se simplifica. Simplificar, amar, caminar y experimentar, los cuatro pilares de una vida más enriquecida, más llena y posiblemente más feliz. 

Cuando uno se pregunta a si mismo el motivo de su existencia resulta extraño reconocer que es reconocerse a si mismo. Tu existencia primero existe para ti y luego, algo más tarde y de forma más consecutiva, para los demás. 

En un océano de preguntas internas y de complicaciones que se disolvían con facilidad, recuerdo haberme sentido plenamente feliz y libre, era muy libre en aquel instante donde comprendí que demasiada preocupación empequeñece el alma, que quien no perdona termina perdiendo en el juego de la vida, que la rabia es común en la mayoría y es porque en el fondo siempre buscamos amor y a veces en esa búsqueda nos encontramos lo opuesto... Un amargo trago de realidad que a todos disgusta. Atrapar aquel momento y traerlo al presente como una nueva realidad filosófica, material, psicológica y material habría sido una gozada, pero se me escapan esas habilidades (si es que pueden existir).

Que la sombra y la luz es inherente a la vida y que a la par que podemos estar siendo la mejor versión de nosotros mismos, es posible que con otros (o incluso con nosotros) estemos siendo la peor.

Aprecié con admiración como vivimos cerrados y sin embargo anhelamos vivir abiertos de par en par. En un mundo material donde todo se protege con barrotes, cerraduras, candados y cadenas, por miedo al robo, al hurto y al abuso. Nuestro corazón también está sobreprotegido bajo millones de kgs de hormigón compuesto por diversos comportamientos, diferentes patrones, una gran cantidad miedos, acumulación de enfados y la tan complicada desconfianza. Y por si eso fuese poco, parece que avanzamos hacia una realidad más encarcelada, donde se deben cumplir ciertas normas que establece la sociedad para poder denominar todo de una manera concreta, sin permitir su evolución o su libertad. 

Entre tanto pensamiento, alguno más concreto, otros más obtusos... Empecé a recordar personas que quiero profundamente y con el alma, porque realmente les amo. Y me di cuenta de que en esta sociedad tan encarcelada, cerrada y cuadriculada, el "te amo" solo es lícito para parejas, como si alguien no pudiese enamorarse o amar sin necesidad de tener una relación afectiva, romántica o ninguna clase de vínculo parecido... ¿en qué momento se nos ocurrió que era mucho mejor atrapar las emociones con palabras cuyas definiciones no dan para más y vincularlo a una "realidad inamovible"? .


jueves, 7 de mayo de 2020

Los amigos:



Echo mucho de menos a mis amigos. Quizás esta no sea la mejor manera de empezar este post, pero es la más auténtica y la más realista sobre todo a mis propios sentimientos, ya sabéis... me gusta serme fiel.

Será la pandemia, será la distancia, serán los cambios particulares en mi propia vida o no será nada de eso, a lo mejor simplemente soy yo que soy así, pero no veas cuánto quiero a mis amigos. Los amigos son esa gente que te elige con completa libertad de entre miles de cientos de personas y de probabilidades. Te acompañan a su manera y con su hermosa libertad también, y te quieren. Te quieren a su forma: presentes o ausentes, en círculo o en rombo, con palabras o con gestos, en silencio o de charla... Pero bueno, sabes que te quieren y ellos lo saben de ti. Es una de esas cosas que parecía que no había que decir en voz alta y sin embargo ahora, mucho más que nunca, me apetece decirles "os quiero". Os quiero mucho, no un poco. Y me gustaría poder saber aún más de vosotros y que nos re-elijamos una y otra vez, como todas esas veces en las que quedamos y preferimos nuestra compañía a la de otros. Porque precisamente ese "preferir", es la mayor y la mejor muestra de amor en una amistad.

Mis amigos son esa gente estupenda, con sus luces y sus sombras, y algunos tienen unas sombras que agüita... Pero me han elegido como compañera en esta experiencia terrenal y eso me llena de una indescriptible felicidad y bienestar. Me siento muy agradecida y es un agradecimiento que no puedo transmitir ni siquiera con mis mejores gestos.

Los amigos escuchan tus movidas y crecen contigo, algunos pasan a ser parte de tu "club selecto" de personas en muy poco tiempo, porque esas formas de conexión y de amor no entienden de distancias, no entienden de tiempos y no entienden de fronteras. Esas conexiones simplemente se crean y una vez creadas, se notan y se notan mucho y muy bien. Mis amigos son esas personas "del buen querer", ¿qué es del "buen querer"? Ellos saben que yo también estoy creciendo, me perdonan, me acompañan, me guían o simplemente están a mi lado. Y eso es "el buen querer".

Mis amigos me han salvado la vida porque con ellos he descubierto que hay personas que siempre te van a querer, y que son personas con las que no compartes un "enamoramiento" o una "relación de sangre", a pesar de que les ames con toda tu alma. Yo vivo locamente enamorada de que cada uno de mis amigos y de mis amigas. A veces yo no soy la mejor persona, pero la amistad que tengo con ellos me hace creer que quizás si soy una buena amiga.

Los amigos te perdonan en silencio y te ayudan a comprender las cosas que realmente tienen importancia, o que no. Me he reído con ellos, he llorado con ellos, he vivido momentos con ellos y pagaría por vivir muchos más. Recorrería el mundo con ellos... Porque para mi la amistad es el regalo más grande que puedo tener en esta vida.

Yo soy la pesada de todos los amigos que conozco, la intensita, la que siempre está pendiente, la que manda mensajes de amor... Y ellos lo aprecian, me dejan ser sin cortarme las alas y valoran que es mi forma de apreciar lo sagrado que hay en una amistad.

La amistad es esa energía que te permite flotar, estar en comunión con la pertenencia, con la sensación de tribu, con la familia sagrada que has elegido de verdad. La amistad es esa forma de reconocer, de ver, de entender... Que existen muchas formas de amor que te hacen sentirte vital, que te hacen sentir dichoso. Cuando tus parejas te dejan, tus amigos estan ahí. Cuando las cosas en el trabajo no terminan de salir como tú quieres, tus amigos están ahí. Cuando tus planes de futuro se cumplan, tus amigos estarán allí para celebrarlo y disfrutarlo contigo. Cuando no creas en ti, tus amigos estarán allí para recordarte quién eres. Cuando te equivocas, tus amigos están ahí para darte un bálsamo de consuelo en las heridas que quedan en el alma.

Porque a lo mejor tus amigos no te han arropado nunca cuando has tenido frío en la cama, pero sí te han escuchado cuando sentías que estaba algo roto dentro de ti. Y cuando tu madre estaba lejos, tus amigos han llenado un hueco familiar, de protección y de nutrir para calmar tu vacío.

Los amigos son esa magia que te hace brillar los ojos cuando estás sin energía. Porque puedes tener mil cosas en casa, puedes tener cientos de miles de euros en el banco... Pero ¿qué sería de la vida sin la amistad? Puedes vestir las mejores marcas, llevar tus zapatos favoritos, tener la casa de tus sueños.. Pero nada sería lo mismo si no puedes celebrar la vida con amigos.

La amistad es precisamente esa celebración de la vida, del camino, del estar, del presente... Es la sonrisa de quien te admira, de quien te cuida, de quien sigue sumando a tu vida. La amistad es ese lugar mágico donde puedes ser tu mismo, sin condiciones, porque eso es una buena amistad... El lugar donde te muestras tal cual eres y a nadie le importa, es más, lo aman y lo agradecen.


¿Qué sería del mundo sin la amistad? ¿Qué sería de la sociedad sin la amistad? No puedo ni siquiera llegar a imaginarme una realidad así. Yo por mis amigos haría lo más increíble, porque mis amigos son los que me han abrazado cuando ni yo misma quería abrazarme, los que me han querido cuando yo misma me he rechazado, los que me han motivado cuando estaba dándome por vencida... Los amigos están contigo en las trincheras de la vida.

Los amigos te motivan a ser mejor persona, a ser mejor versión... Y lo hacen dándote el amor que a veces ni tu mismo sabes darte. Aportándote el cariño que tanto necesitas en tus días bajos. Un mensaje inesperado, escribiéndote que eres querido o valorado, y ves el remitente... Es tu amigo/a, el semblante te cambia y la vida parece otra a partir de ese momento. Una llamada perdida, un mensaje en el buzón de voz, lo escuchas y es la voz de tu amigo/a, recordándote a qué hora os veréis la caras o apoyándote incondicionalmente en ese proceso de recuperación.

Los amigos son los maestros de la vida que te ayudan a estar mejor contigo, mejor con el mundo entero y mejor con la vida, a pesar de la adversidad inherente a ella. Un amigo puede que no solucione todos tus problemas, pero los problemas son menos pesados cuando podemos hablarlos con alguien que te escucha desde esa lealtad y fidelidad, desde esa integridad que aporta una amistad honesta y real.

Hay muchos amigos en la vida; los que estuvieron, los que están y los que estarán. Aquellos que eran colegas ahora son amigos y aquellos que eran amigos ahora son colegas. Los hay que se han marchado y no volverán y los hay que son firmes, fieles y leales y llevan años acompañándote de la manera que mejor saben y pueden. Los hay en la infancia, en la adolescencia y en la adultez. Los hay que ocupan rápido tu corazón y los hay que con el tiempo han sabido ganarse tu amor, y tú el de ellos. Hay amigos con los que imaginas el resto del camino y en tu cabeza no cabe otra posibilidad.

 A todos mis amigos les doy las gracias, de verdad.

viernes, 17 de abril de 2020

Poema en tiempos de confinamiento:



Estamos tan alejados los unos de los otros... Aunque para mañana seguramente lo habremos olvidado. Si queremos salvarnos está claro que cada uno no debe mirar solo por lo suyo.

No solamente es la guerra contra algo que a simple vista no podemos ver. Debemos saber arropar el corazón de aquellos que tienen frío, se trata de escuchar, de comprender, de entendernos, de hacer algo diferente aunque sólo sea posible con un mensaje.

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Si la noche cae
Como caen los días
Como caen los trastos...
Dime hacia donde mirarías...
¿Quién es la última persona a la que acariciarías?
Solo dime...

Y si en estos momentos
De soledad y tempestad
De introspección y de verdad
No eres capaz de sentir tu corazón latir...
Quizás es el instante que necesitabas
Para volver a vivir.

Entre las nubes de ese próximo atardecer
Hay una luz destellante que acaricia tu piel
Otro día más se disipa en el horizonte
Otra mañana nueva nace tras de ti...

Si hoy fuese un último adiós,
Dime que has dicho suficientes "te quiero",
Que comprendiste lo que es conectar con el mundo entero.
Dime que de verdad sentiste tu alma conectada,
Que fuiste más fuerte que tus miedos.
Dime que te atreviste siempre de nuevo
Aunque la última vez te hirieron...

Que este tiempo sin contacto
Con vacíos que saben amargos,
Con distancias cortas que son largas,
Con ausencias que hacen eco,
Con rutinas que se han roto...
Te ayude a comprender
Que la vida es para experimentarla a flor de piel.

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"Que a pesar de las circunstancias que podamos vivir (ahora o después) jamás nos abandone el arte, el amor y las ganas de reír. Que la aventura sea nuestra fiel compañera, que siempre nos atrevamos a besar, a tocar, a mirar, a escuchar y a disfrutar pensando tanto en nosotros como en los demás."

lunes, 30 de marzo de 2020

Siempre caes de pie:


Desde esa primera vez, ya siempre caes de pie. Hay un animal salvaje que habita dentro de ti, ese con el que conectabas cuando eras niño/a, que te empuja a cantar cuando te has quedado vacío/a, cuando se suponía que el mundo te tenía callado/a. Es el mismo que te empuja a luchar cuando los demás ya se dieron por rendidos/as, es quien te enseñó a lamerte cuando estabas mal herido/a. Desde aquella primera vez, siempre caes de pie. 

Siempre caes de pie como cuando tropiezas contigo mismo/a poniéndote excusas en los temas que más aportan a tu vida: autoestima, amor y mejora. Siempre caes de pie, incluso cuando los demás te tenían prácticamente contra las cuerdas, cuando sentías la presión en tu cara y comías el polvo de una vida que parecía únicamente desdicha. Incluso ahí, que terminaste sumergiéndote en la profundidad de un abismo, terminaste cayendo de pie. 

Caíste de pie cuando superaste tu terrible miedo a la soledad. Caíste de pie cuando te quedaste sin nada y con fuego en los ojos rugiste al universo, a la vida, al pasado, al presente y al futuro, sacando de tus entrañas una admirable capacidad para volver a dibujar un nuevo camino, un nuevo sendero y una nueva oportunidad. 

La primera vez solo fue la primera, pero hay cientos de miles de veces que vinieron después de esta. Estás repleto/a de esos instantes. Caíste de pie cuando encontraste belleza en una nube oscura que parecía teñirlo todo con una lúgubre e indigesta realidad. Caíste de pie cuando te encontraste, incluso después de haberte sentido perdido/a y sin solución. Caíste de pie cuando te sacudiste la pesadez y te salvaste a ti mismo/a de los peores momentos de tu vida. 

Caíste de pie cuando embriagado/a con la adversidad fuiste capaz de volver a ti, de encontrar la paz. Caíste de pie cuando reconociste tu fuerza indomable en ese reflejo que te devuelve el espejo cada mañana. Caíste de pie cuando, a pesar de la vulnerabilidad, te atreviste y dijiste tu "te quiero" más sincero... Aún arriesgándote a convertirte de nuevo en un ser roto en mil pedazos. 

Caíste de pie, aquella primera vez, no tenías otra opción. Y en ese momento aprendiste cómo hacerlo para volver a hacerlo una y otra vez, así hasta el día de hoy y también así será hasta el día de los próximos "mañanas" que nos esperan. 

Hemos perdido la cuenta, se ha quedado todo enlazado en un camino lleno de un montón de experiencias del pasado, donde sólo algunos contados recuerdos tintinean para llamar tu atención. He perdido la cuenta de todas tus propias experiencias, esos momentos donde te convertiste en la propia inspiración de tu existencia. 

¿Cuántas veces te sentiste atado/a de pies y manos? Y aún así sobreviviste sin ahogarte, como ese guerrero al que lanzan al mar amarrado con cadenas y le llevan al límite de su fuerza para enseñarle lo que de manera innata es capaz de hacer, de dónde es capaz de salir, cómo es capaz de sobrevivir y de volver a emerger... Eso es lo que ha hecho contigo la vida, desde aquella primera vez. 

Y ahora todas esas experiencias son la guía de tu propio camino, de tu propia vida. Es la luz que te está empujando para saber que de nuevo, pase lo que pase, caerás de pie. 

No vivimos con una bola de cristal para ser conscientes, con claridad, de lo que nos va a pasar. Pero pase lo que pase, somos resilientes indomables que sabemos levantarnos en cualquier circunstancia y por eso hoy te digo a ti que, por mucho que te pese esta situación, terminarás cayendo de pie. Porque tú siempre caes de pie. 

Que no te tiemble el pulso por un corazón lleno de miedo, porque la incertidumbre te ahogue en el pánico, en extremos pensamientos que te lleven a callejones sin salida... El Dios que imploras también vive en ti, la esperanza que deseas nace de ti, lo que ocurra de forma inevitable pasará de todos modos, pero a pesar de las sombras y de los grises oscuros, lo importante es que mientras sigas vivo/a seguirás cayendo de pie. 

Os escribo a vosotros, aquellos que dudan para darse por vencidos, aquellos que ha olvidado la magia del destino, aquellos que en estos días se olvidaron de sus propia fortaleza... Aquellos que ahora se sienten terriblemente desprotegidos, que les cuesta sonreír, que parecen haber perdido los motivos para seguir conectando con el entusiasmo particular de su vida. ¿Cómo les digo que a pesar de todo siempre existe una luz? ¿Cómo les hago entender que aunque ahora no tengamos tanta alegría, volverá con más fortaleza que nunca? ¿Cómo les puedo ayudar a curar las heridas que ahora se han quedado en carne viva? Porque la soledad, la falta de contacto y el aislamiento nos han colocado cara a cara con algunas realidades incómodas de nosotros mismos y son partes que aún nos toca abrazar. 

Les puedo decir, a todos ustedes y a ti particularmente, que siempre caen/caes de pie. Quizás suene a poco pero caer de pie es lo que les salva la vida a los gatos, es la oportunidad que siempre emerge en ese momento que parecía imposible, es el loto que se alza en ese lodo donde florece, es el sol después de una larga y densa época de oscuras lluvias, de tormentas y de huracanes.

Caer de pie es el capítulo siguiente para nuestra vida y siempre, siempre, es un nuevo comienzo.

sábado, 28 de marzo de 2020

Tus ganas de vivir no están pausadas:



Habitan dentro de ti con ganas de ser reconocidas. Viven efervescentes bajo tu piel, en ese lugar cercano al corazón, que es como otro motor que nos impulsa y nos llena de chispa vital. Tus ganas de vivir se nutren de tu resiliencia y tu resiliencia es lo que te ha hecho salir más fuerte de todas las situaciones extremas que has podido vivir. Es el "súper poder" que te hizo comenzar con tu propio proyecto personal cuando estabas aterrado/a y no sabías si era lo correcto.

Tu resiliencia convirtió tus heridas y tus experiencias en unos pilares fundamentales dentro de tu  vida, se convirtieron en las tablas de tu sabiduría y de tu conocimiento, transformándote en alguien con más habilidades para salir adelante y con una enorme capacidad resolutiva.

Tus ganas de vivir se nutren de todos esos acontecimientos del pasado que parecían el fin de tus días y ahora se mueren de ganas por ser reconocidas dentro de ti. Porque a pesar de que tu vida parezca temporalmente pausada, lo cierto es que es imposible pausar las ganas de vivir.

Tus ganas de vivir te empujan a ser consciente de que siempre hay una poderosa luz detrás de amargos acontecimientos. Tus ganas de vivir son como esa lupa que te permiten ver con claridad y objetividad y así ayudarte a encontrar soluciones en un entorno que parece caótico y desbarajustado. Tus ganas de vivir estaban ahí mucho antes de tu actual existencia física, existían cuando en el camino del destino de tus antepasados tu futura presencia ya estaba escrita.

De hecho tus ganas de vivir son el resultado de cientos de antepasados que se aferraron a su propia luz vital para mantenerse cuerdos cuando las circunstancias eran especialmente adversas. Eres la llama que todos ellos dejaron encendidos esperando que todo pasara y manteniéndose lo más optimistas posibles con su propio camino, sin rendirse siguieron adelante en su propio sendero de vida y siguieron construyendo, aportando, rehaciendo... A pesar de la cantidad de veces que toda su vida se vino abajo o amenazaba con venirse abajo.

Eres el resultado de una compleja evolución, de un complejo linaje familiar, de un complejo y paradójico encuentro que unió causalidad y casualidad para que ahora estés justo aquí, viviendo esto, leyendo esto, aprendiendo de esto, creciendo con esto... Desde que venimos al mundo hasta que nos marchamos nuestro camino es una montaña rusa de experiencias inesperadas (y esperadas) que marcan nuestra personalidad y también marcan nuestro futuro inmediato y a largo plazo.

Nacer es un acto de valentía y coraje para la madre que trae esa nueva vida al mundo, pero también lo es para esa vida que inicia su propio camino. Desde ese primer instante todo es una prueba constante para mostrar nuestras ganas de vivir y esto no es algo que ocurra solamente con los humanos, es una parte fundamental de cualquier forma de vida. Estar vivo es precisamente aprender a conectar con las ganas de vivir y ahí se encuentra uno de los tesoros más importantes de esa experiencia, el tesoro que aporta sentido a todo.

Fuiste el espermatozoide más rápido. Sobreviviste a la experiencia de esa gestación. Naciste. Te has formado y te has hecho a ti mismo/a como has sabido y esa forma es tan válida como cualquier otra, has ido conformando aún más partes de ti según la vida venía dándote las experiencias que podías necesitar. Has vivido tu propia destrucción en varias situaciones y aún así has seguido con vida, te has recompuesto. Has conocido lo peor de ti y también lo mejor. Has salido bien parado/a de momentos que no le desearías a nadie a pesar de los daños colaterales que te han podido ocasionar... Es cierto que ahora el mundo al que estamos acostumbrados está en esa pausa temporal, es cierto que tu vida ha cambiado inesperadamente y que eso puede afectarte, pero tus ganas de vivir nunca paran y ahora menos.

La vida sigue su curso aunque nuestra zona de confort esté sufriendo una transformación importante  que nos obliga a adaptarnos con rapidez a las circunstancias. Circunstancias que escapan completamente de nuestro control, pero como suelo decir ahora toca colaborar con lo inevitable, fluir sin que nada influya y aceptar que siempre hay algo, por encima de nuestros propios planes personales y de nuestra necesidad de tenerlo todo bajo nuestras premisas, que va a escapar a nuestro alcance, saber esto y aceptarlo te hará más feliz.

Te hará más feliz porque puedes tirar toda una vida trazando el plan perfecto, pero hay tantos aspectos, detalles y acontecimientos que ocurrirán cuando menos te lo esperas y que afectarán de forma directa a ese plan, que lo mejor es aceptar y saber fluir a pesar de que esas circunstancias no encontremos una razón o un motivo que nos permita estar más tranquilos.

Tus ganas de vivir solo se pausarán el último día de tu vida y ese día no es hoy. Todos deseamos una vida con facilidad y sin obstáculos ni dificultad, pero eso no deja de ser una utopía porque precisamente vivir es para valientes y los valientes, como héroes de su propia existencia, tienen que enfrentarse a todas las pruebas que supone estar aquí. Recuerda esto cuando tu mente catastrófica te engañe y sobre-alimente a la ansiedad haciéndote sentir peor.

Todo esto pasará. Las respuestas que buscas están detrás de todo este extraño presente. Y cuando todo pase y volvamos a donde nos habíamos quedado, todos y cada uno de nosotros será alguien diferente.

Y esta experiencia quedará grabada a fuego en los registros de tu psique y tu espiritualidad y marcarán un punto de referencia importante dentro de quién eres, te ayudarán a verte con más autoestima, con más fortaleza, con más capacidad... Y las cosas que ocurran en el futuro, también inesperadas (porque siempre en la vida ocurren cosas que no son como esperábamos) te darán mucho menos miedo y te sentirás más preparado/a para afrontarlas.

Porque amigos/as míos esto es vivir de verdad, aunque a veces se nos olvide qué es.