¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

sábado, 12 de octubre de 2019

Tu existencia es importante, gracias por existir:


Tu existencia es tan importante que no eres capaz de imaginarlo. Es igual que intentar tener en la cabeza el final del universo, el último número del mundo... Hay cosas enormes, reales, tan inalcanzables para la mente que resulta imposible darles forma con la imaginación, pero están, existen... 

La importancia de la existencia es como ese final infinito del universo, llega más allá de lo que podemos percibir a diario y quizás por eso se nos olvida con tanta rapidez. Porque no es algo fácil de mantener, no es un concepto con forma exacta y definida, es algo más abstracto y lo abstracto es difícil retenerlo dentro de uno mismo. A veces resulta difícil incluso visualizarlo. ´

Ésta carta es para ti, quizás te ha llegado a través de alguien que pensó en ti al leerla o quizás por "casualidad", sea como fuere aquí estás, prestando atención a estas palabras. Y en esa atención hay algo que vibra en ti y que conecta con la realidad que se dibuja conforme sigues leyendo. Todo esto engloba una afirmación poderosa: mi existencia es importante. 

Eres un engranaje del plan divino, eres un pieza dentro de esa enorme obra de ingeniería que es la vida. Sin tu presencia aquí, las cosas no serían como son, porque lo cierto es que hasta los pequeños e insignifantes detalles de la vida tienen una gran importancia, aplica eso a cada vida, a cada interacción, a cada acontecimiento... Muchas veces no sabemos porqué estamos aquí, solo estamos y en esa cantidad de veces nos inundamos de dudas. Esas dudas nos separan de la parte más importante de nuestro camino: saber que somos esenciales y para la vida también somos imprescindibles. 

Todo es muy difícil conforme vivimos, pero la dificultad de las cosas desvela también otro gran secreto, en la dificultad de otros nosotros hemos sido bálsamo, cura, alivio, apoyo, cariño y luz. Y cuando estamos tan hundidos, profundamente sumergidos en la oscuridad de nuestro momento, se nos olvida que nuestra propia existencia ha sido el salvavidas de otras existencias y viceversa. Esa es la maquinaria cósmica de la vida, la conexión del gran ecosistema universal en el que cohabitimos, nos desarrollamos, crecemos, evolucionamos... Ahí se encuentra todo aquello que la ciencia exacta no ha logrado descifrar. Y se encuentra también la respuesta que a veces tanto deseamos: estamos aquí porque nuestra presencia ha permitido, permite y permitirá la presencia de otros. 

Como un esquema donde todo queda enlazado, nuestra vida está conectada al pasado, presente y futuro de un sinfín de realidades posibles e imposibles. Nuestros pequeños gestos como adoptar a un perro, ayudar a una señora a cruzar la calle, escuchar a alguien en la parada del autobús, desear un buen día a un señor, ser ejemplo para aquellos que vienen detrás... Muestra como nuestra propia sintonía individual, propia e intransferible funciona como una vibración, como sismo, que lo menea todo haciendo que el resto de cosas choquen, se fusionen o haciendo que algo sea posible. 

Tu existencia es de vital importancia no sólo para ti, si no para todos aquellos de cualquier especie que han entrado en interacción contigo. Puedes haber sido las palabras de aliento de alguien que buscaba desesperado un consuelo, puedes haberte convertido en la oportunidad para que alguien aprenda algo, puedes haber sido el maestro que ha enseñado algo fundamental para que otra persona pudiese proseguir con su evolución personal... Así como la interacción y participación de otras personas ha sido un motor de continuidad para tu propio camino. 

Aunque todos somos prescindibles es cierto que la importancia de nuestra presencia se muestra en todo aquello que hemos logrado hacer nosotros mismos y en los demás, por eso la "prescindibilidad" es relativa. Ninguna de las personas sería como es hoy si no hubiesen entrado en interacción contigo, porque hay una parte del aprendizaje humano, es un aprendizaje osmótico, una forma de compartir inconsciente donde los demás integran habilidades, conocimientos, formas de pensamiento... Que provienen de aquellos que conocen. Ellos no serían quienes son sin tú no existieses, igual que tú no serías quien eres si ellos no existiesen. 

Por desgracia olvidamos esto porque estamos demasiados enzarzados en un sistema que busca otra clase de importancia. Algo aún mayor que infle nuestro ego y nos separe de la conexión real hacia la vida. Así andamos desesperados buscando ser más importantes, buscando ser "alguien" porque las redes sociales y el sistema actual nos bombardean creándonos una necesidad de protagonismo y de utilidad que está lejos de los valores humanos, es solo fachada. Si uno se pone a pensar cómo su propia vida es fundamental para el funcionamiento de la realidad que actualmente vive, cae en la cuenta de que esa importancia de la vida, de uno mismo, es la más importante y la más grande que existe. Esa importancia está por encima de cualquier necesidad de protagonismo, de cualquier cantidad de followers o de cualquier tipo de trabajo que parece fabuloso y perfecto. 

El mero hecho de existir, así tal cual, crea una nueva frecuencia en el universo. Un canal de sintonías donde tu vida se enlazara con otras vidas, abriendo un gran abanico de experiencias y favorenciendo la siembra, germinación y fertilización de diferentes tipos de semillas. Esas semillas crecerán y madurarán y darán como resultado que tu presencia sirve para otros, es como convertirte en pinceladas que embellecen un cuadro. 

Tu existencia es fundamental y por ello hoy te digo: gracias por existir. 

martes, 1 de octubre de 2019

Bienvenid@ a tu nueva vida:



Todo va a estar bien más pronto que tarde. Tú vas a estar bien, más pronto que tarde.

Date tiempo. El alma necesita su tiempo. El corazón necesita su tiempo. Y la cabeza, ella también necesita su tiempo. Porque cuando nos han destruído en una relación abusiva, donde hemos sido utilizados y nos hemos autoengañado esperando lo mejor, sólo el tiempo podrá ayudarnos a poner orden a la destrucción, armonía al caos, belleza a lo feo, luz a la oscuridad... Es un trabajo de días y constancia y sobretodo de plena aceptación.

Una experiencia traumática no sana en un par de días, sana con la suma de muchas horas y de muchos días. Dentro de ese camino, uno sufre vaivenes curativos. En esos procesos parece que todo vuelve para atrás y otro día te levantas con mucho ánimo, hay recaídas mentales y otros días de inmensa paz. Es normal, el cuerpo se limpia a base de revolver profundamente las aguas más internas de nuestra psique. El subconsciente trabaja incansable por las noches, habrá mañanas que amanezcas como si no hubieses descansado nada, recordando sueños extraños que te dejaron del revés.

Pero con el tiempo serás tú quien sane las heridas. Y te perdonarás, porque de entre todos los sentimientos hay uno que te asfixia: la culpa.

Los supervivientes de relaciones de maltrato, abusivas, de relaciones con narcisistas etc... Podemos arrastrar durante un periodo una amarga sensación de culpa. Esto es debido a querer asumir las consecuencias totales de la situación. Hay varios ejemplos desde donde nace la culpa, para empezar todos aquellos donde alguien nos advirtió y no quisimos escuchar. También aquellos donde nuestro propio instinto fue quien nos quería ayudar. Por otro lado aquellos donde ni siquiera por unas cosas o por otras veíamos ver lo que iba a ocurrir y nos atormentamos repitiéndonos "como no me di cuenta antes...". Porque éstas relaciones no solo nos dejan mal psicologicamente, también trastocan toda nuestra vida.

Algunas personas tienen que cambiar completamente de vida, otras pierden por completo amistades, familiares, pueden perder el dinero, el trabajo, su hogar... Hay tantas relaciones abusivas que nos dañan a todos los niveles, que luego recomponerse es la obra de nuestra vida.

Pero nada es imposible y si estás leyendo esto es porque has recorrido una parte muy importante del sendero. Te queda otra pequeña parte, pero cada día estás más cerca y esto es solo una señal del universo para recordártelo.

Ahora quiero que veamos junt@s como estas situaciones que tenemos en común, tú y yo, nos han llevado a un lugar mejor. Ahora tenemos más claro que es lo que queremos y por suerte la experiencia nos permite ver a la legua perfiles parecidos, así que no volveremos a caer en las mismas telarañas que nos han destruído. Ahora podemos apreciar con mayor importancia nuestra propia personalidad, esa que se vio distorsionada y afectada mientras vivíamos una experiencia delirante. Sabemos que no tenemos que cambiar nada para gustar a nadie y que por encima de todo está el poderoso amor propio, que es capaz de levantar muros y gracias a él llegaremos al lugar que nos corresponde y que tanto merecemos.

Éste mensaje no es para comprender porqué algunas personas hacen algunas cosas. Éste mensaje es para recordar a l@s supervivientes que no están sol@s.

El tiempo va a sanar las heridas y nos permitirá reír con libertad, incluso quién sabe si con el tiempo encontraremos a alguien con quien caminar a nuestro lado. Mientras tanto, podremos caminar en solitario y por el camino reconoceremos millones de cosas con un valor incalculable, entre ellas todas esas personas que ahora te apoyan. Y te reconocerás a ti, con todo tu potencial. Y te propondrás cosas nuevas para vivir y experimentar, sin tener que pedir permiso, explicaciones o sin tener que avergonzarte. Porque estás en el camino de volver a tí y aquí no existe nada más importante ni más beneficioso.

Miremos un momento atrás, en nuestros caminos, y sintamos como la buena intención de nuestra personalidad y la ingenuidad de nuestro corazón nos permitió caer ante una trampa calculada. Eso nos hace mejores personas de lo que creemos que somos, aunque ahora estemos convencidos con castigarnos aún más, como si no fuese suficiente el dolor que ya vivimos.

El tiempo te ayudará, con amor propio, autoestima y constancia, a mitigar esa sensación que ahora pareces sentir casi a diario. Y comenzarás, como decía, a hacer cosas nuevas y a explorar de nuevo quien eres. Y te prometerás, tras esta experiencia, que nadie más te llevará a renunciar a todo ello.

Te queda todo el mundo por conocer. Y lo conocerás siendo la mejor versión de ti, porque esta destrucción te llevará al renacimiento que tu interior imploraba.

Bienvenid@ a tu nueva vida.