¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

martes, 22 de mayo de 2018

Poema de realidad:


Todos juzgan a los bichitos energéticos, pocos caen en la cuenta de que ellos son también nosotros. Los miedos, las inseguridades, los terrores, los patrones de conducta, las formas de pensamiento... Son el canal de parto para que vengan a la luz todos esos "seres" de los que luego queremos desprendernos en baños con sal y ungüentos mágicos. 

Cuando entramos en relación de amor, amor de verdad, nos exponemos a la cruda realidad de que muchos de esos "bichitos" que están hibernando dentro de nuestro ser, despierten de nuevo y se adueñen de instantes, momentos, ideas, conceptos, reflexiones... Es ahí donde en ocasiones emerge nuestra más profunda locura (todos estamos locos, entre unas cosas y otras) y al final amamos la locura del otro, porque no puede existir el milagro del amor sin la humilde tarea de ser capaz de admirar las sombras de aquel o aquella que nos acompaña. 

Aquí van parte de esas sombras mías, llenitas de desconsuelos, pasados tontos, terrores nocturnos, abusos varios, sensaciones de suciedad, necesidad de aislarme... Y observándolas así también veo que la propia experiencia en la vida nos hace crear nuestros propios "bichitos" personales. Lidiar con ellos es saber que están, quizás un día dejen de estar pero hasta entonces prefiero ser sincera y no esconderlos avergonzada de mi misma:

Necesitaré que me abraces
Cuando me pierda
Pues debo ser sincera
Aún hay heridas que duelen...
Y no sé si se cerrarán. 

Necesitaré de tu presencia...
Cuando huya a mi propia ausencia...
En las cuevas profundas 
De mi mente 
Resguardada en ese lugar físico
Que llamo hogar. 

Y cuando dude...
No dudes conmigo
Mantente al frente
Pues este es un trabajo en equipo
Y un timón de navío
No permite del despiste 
De cuatro ojos y dos corazones
Sobretodo en los océanos del amor.

Desequilibrada e imperfecta
Así seré muchas veces...
Más de lo que echaremos en cuenta...
De hecho ya lo soy
Aunque no lo veas.

Hice que mis pánicos
Gritasen en silencio
Para poder escuchar el latir 
De tu corazón en cada mirada
Que se cruza zalamera 
Con la mía.

Ni soy tan fuerte como me muestro...
Ni estoy tan loca como me pienso...
Soy este ser sencillo y complejo
Que se topó amorosamente 
Con tu hermoso encuentro.

Y es evidente mi mayor miedo...
Encontrarme con tu ausencia
Y tener que recomponerme de nuevo...

viernes, 18 de mayo de 2018

Cuando pongamos el amor en disposición al corazón veremos realmente lo que significa amar .


Cuando pongamos el amor en  disposición al corazón, y no a los ojos o la mente, veremos realmente lo que significa amar sin las condiciones que nos inyecta ésta sociedad.

El bombardeo constante hacia una perfección inexistente nos condiciona a vivir, actuar y decidir en base a esa realidad, que no deja de ser un producto de manipulación a favor del marketing en el que se establece todo lo que nos rodea. Así es el mundo que nos consume; capaz incluso de manipular algo tan íntegro y virgen como el significado del amor. 

A menudo nos topamos a través de redes sociales, películas, series, programas de televisión... Con una realidad que dista bastante del amor real, nos topamos con una figura representativa sobre el amor con uno mismo, el amor en pareja, el amor con los amigos... Que solo muestra una impoluta superioridad y excelencia. Los personajes que se eligen para mostrarnos eso suelen ser prácticamente perfectos física y emocionalmente, aunque de vez en cuando para dar algunas gotas de drama se les vea en un corto y banal proceso de crisis emocional consigo mismos (y la realidad de las crisis emocionales es que nos pueden atrapar por semanas, meses o años y que en muchas ocasiones requieren de un trabajo constante y comprometido con uno mismo). 

Así la figura de la pareja heterosexual perfecta nos contamina con una realidad bastante poco probable, dado que la perfección no deja de ser una ilusa imagen inexistente y que no existe sólo un absoluto modelo de pareja. 

(En relación a la perfección; si bien es cierto que la naturaleza entre la vida y la muerte, entre su caos y su orden, termina haciendo que todo funcione con cierta perfección, también es cierto que el valor de "lo perfecto" a nivel emocional/social es bastante diferente a la perfección que existe en la naturaleza salvaje.)

Ésta presión constante nos ha hecho colocar nuestro corazón en un lugar equivocado; desterrado de nosotros mismos. Y buscamos ideales en base a los ojos y la cabeza, todo debe encajar de la mejor manera con nuestro plan, con esa estrategia que nos hemos creado previamente en nuestra mente. De ésta manera algunas personas han ido olvidando, progresivamente, el valor de una pareja y lo que puede suponer estar dispuesto a "entrar en relación". 

Ya lo he comentado en más de una ocasión y a pesar de quedar como una pesada creo que no está de más decirlo algunas veces más: lo más noble de entrar en una relación es abrirse a la necesaria realidad del cambio. No es lo mismo vivir para y con uno mismo, sin el compromiso con otra persona, que entablar un compromiso de amor con alguien y permitir que esto fluya y realmente se de. Cuando abrimos esa puerta y dejamos que fluya y se de, damos nuestro consentimiento para que todas las vivencias que se forjen nos empujen y lleven a los aprendizajes que necesitamos en nuestra evolución y crecimiento y no existe evolución y crecimiento sin cambio. Por lo tanto toda relación, predisposición a relación, permiso de relación, intención de relación... Nos llevará a un cambio, más o menos significativo, de nuestra persona. Eso es algo que poco o nada nos muestra nuestro entorno ''marking-tinizado'' y que cuando nos lo muestra parece pura ciencia ficción y poco de humanidad se ve en lo que enseñan. 

Todos los seres humanos merecemos amar y ser amados. Ésta es una de esas poderosas afirmaciones que pueden cambiarte y cambiar tu mundo, sobretodo si la usas habitualmente. Para comprender que todos los seres humanos merecemos amar y ser amados, es momento de abrirnos a que el amor no comprende de todo lo que la sociedad nos ha hecho creer que si. El amor no comprende de limitaciones, ni de superficialidad, ni de banalidad, ni de lo insustancial, no es intrascendente... El amor es un viajazo muy profundo, de ahí aquel post que redacté titulado "Love is the new trip". 

Es muy triste escuchar a personas que han convertido cualquier tipo de relación en algo de postureo, superficial, exterior, aparente y frívolo. Parece que las personas solo buscan lujos, dinero y ese tipo de materia para sorprender... En caso de que no exista, buscan una belleza digna de dioses, un cuerpo perfecto y una personalidad 10, digna de cualquier correcto/pedante ser impregnado hasta la médula de protocolo. 

Éste es el camino que nos convierte en ciegos de lo más importante. Solo echamos leves vistazos a nuestro alrededor y cada vez nos quedamos más solos, porque empezamos a considerar a los demás a través de diferentes portadas que son humo: cuántos seguidores tiene, de qué trabaja, cuál es su sueldo, ¿hace ejercicio a menudo?, ¿tiene un cuerpo definido y un torso firme?, ¿es muy conocido?, ¿tiene muchos contactos?, ¿qué marcas viste?, ¿cuál es su casa?... Y en base a este tipo de preguntas tan absurdas y vacías se establecen muchas "relaciones sentimentales" que lo único que muestran es ser relaciones de conveniencia.  

Y es que supongo que una relación real, lejos de toda esa parafernalia, es solo una relación para aquellos elegidos que han decidido comprender qué es el amor realmente. Aquellas personas que han decidido entender qué puede significar hacer lo mismo que los demás, quedarse con ese humo de portadas vacías y observar qué pasa cuando la realidad de la vida sopla: que te ves sin nada. Sin absolutamente nada y habiendo perdido el tiempo en algo que no merecías ni necesitabas. 

Si amásemos realmente con el corazón comprenderíamos que incluso una relación efímera de una sola noche significa mucho más que el típico polvo de alegría y jugueteo. Y es que de una vez por todas podríamos valorar el tiempo que cada persona nos ofrece, aunque sólo sea para una noche corta, y también podríamos valorar la importancia sagrada que se encuentra dentro de cada ser humano, por encima de su genética belleza, del tipo de cuerpo que tenga, de la familia que provenga, de los bienes que se ha forjado, de su capacidad para salir siempre tan fotogénic@... Porque cuando envejecemos lo vemos; lo más bello de una persona es aquello por donde los años no pasan de igual manera que en la piel, ya que me refiero a su esencia, corazón y alma. 

Cuando empieces a pasar de lo que la sociedad te hace creer qué es amor y cómo debe ser y qué no... Cuando empieces a liberarte de que todo debe ser siempre perfecto, cuando comprendas que lo más humano es reconocerse imperfecto y que precisamente ahí se encuentra mucha riqueza personal y una gran calidad de vida... Cuando integres todo esto y te deshagas de esas dañinas maneras de ver el cuerpo humano, que seguramente incluso te afectan de manera individual por cómo te han hecho verte a ti, encontrarás el amor que esté dispuesto a abrirte a una realidad de aprendizajes constantes, humildad, conocer sombras que ni imaginabas de ti mismo y también luces que entonces no habían brillado de esa manera. 

El amor es un trabajo, con uno mismo y con los demás, que nos pide por favor que dejemos de idealizar y comprendamos la magia del existir. 

jueves, 17 de mayo de 2018

Si tienes vergüenza de ti ¿cómo vas a brillar?

Un felino jamás se avergüenza de quien es. Porque eso le arrebataría su propio poder personal.

La vergüenza es una de las emociones más deprimentes, cohibidoras y encadenantes que existen. Hay estudios que demuestran que la vergüenza es un valor adquirido a nivel social, pues si la sociedad no estipulase qué es correcto y qué no, qué está aceptado socialmente y qué no, qué es lo bueno y qué no es bueno, en qué tiempo tienes que aprender según que cosas y si te pasas de ese margen de tiempo significa que lo estás haciendo de forma incorrecta... Éste tipo de valores establecidos son los que más alimentan la vergüenza. La vergüenza muchas veces viene de la mano del miedo a hacer el ridículo y es que no hay cosa que nos pueda escocer más, sobretodo hacia nuestro amor propio-autoestima-ego, que sentir cómo los demás se ríen de nosotros y nos juzgan. Y ver como este juicio ajeno nos empequeñece y nos hace sentir menos de lo que realmente somos. 

A menudo éste tipo de vivencias se clavan en nuestras rutinas, en nuestros pensamientos y en la percepción que tenemos de nosotros mismos. Una vez ahí es difícil quitárnosla de encima y tiramos mucha brillantez y una gran cantidad de oportunidades por una emoción que nos mengua. 

El "click" de éste texto se encuentra ya en su propio título "Si tienes vergüenza de ti ¿cómo vas a brillar?" Ya sea por comportamientos adquiridos, por entornos desgastantes... no hemos comprendido que sólo en amor (amor propio, valoración personal, reforzar la autoestima, gustarse a uno mismo...) se crea realmente lo que deseamos para con nuestra vida. El programa mental de "vergüenza-ridículo" despierta unas partes emocionales-espirituales que necesitan urgentemente ser sanadas: poder personal, valor propio y mor a uno mismo. Precisamente éstas tres partes, que son las piezas de una más grande, son las que podemos mejorar y re-construir para ir deshaciéndonos de la vergüenza-ridículo. Muchas veces sentimos esa sensación tan amarga por cosas tan naturales como vernos vulnerables aprendiendo a hacer algo desde cero, también a veces nos sentimos así cuando alguien es capaz de admirar cosas en nosotros que no vemos y al decirnos eso nos gobierna una absoluta e inmovilizadora sensación de vergüenza y timidez. 

Existen diferentes formas en relación a la vergüenza, algunas se asemejan más a un miedo hacia el ridículo y otras se asemejan más a una sensación de desnudo, indefensión o timidez. La respuesta de la vergüenza puede variar mucho, desde un impulso agresivo, triste hasta una auto-castracción donde nos condicionamos a no intentar volver a hacer lo mismo. Al final la vergüenza es también una forma que adquiere el miedo y normalmente es un miedo a lo social, al fracaso, a ser el clavo que más golpes se lleva o a no estar dando la talla. 

En ocasiones uno siente vergüenza de si mismo porque se exige más, sin ser capaz de admirar objetivamente lo que ha conseguido hasta ahora. Éste ataque continuado y destructivo te condiciona psicológicamente y físicamente se somatiza en tu cuerpo, no sólamente con posibles enfermedades, a veces el cuerpo coge la "forma física" que tú imaginas viéndote en un espejo o pensando sobre ti. De esta manera el programa de vergüenza nos condiciona quizás a coger más peso de la cuenta, a vestirnos de una manera más destartalada, a mostrar una cara con evidentes señales de cansancio crónico o desgaste emocional... Y es que la vergüenza es una maestra de las sombras, como muchas emociones y estados psicológicos conforme más atención le prestamos más saca a la superficie aquello con lo que tanto nos estamos condicionando y emparanoiando. 

La vergüenza así como algunas sustancias (alcohol por ejemplo), pensamientos ("no soy capaz", "soy un inútil", "no sé X cosas y no lo voy a conseguir"), sentimientos (tristeza, anhelo sin poner solución, ansiedad...), actitudes (tener una actitud de acomodarse incluso en lo que uno siente incómodo, no poner soluciones, no trazar planes de cambio)... Es una vibración que deprime el sistema. Dentro de éste "sistema del organismo" podemos destacar el sistema inmunológico, también el sistema de carácter/personalidad y además nuestro lenguaje corporal se ve condicionado por ésta emoción. Por otro lado, a nivel expansivo-creativo la vergüenza nos encierra, nos desanima y abate con mucha facilidad. Por eso una persona encerrada en una coraza de vergüenza se puede llegar a ver sumida en una sensación de anhelo/deseo constante donde es incapaz de materializar su realidad y de sacarle el lado constructivo a cada posible oportunidad que se cruce en su camino. Precisamente por esto yo te hago esa pregunta... Si sientes vergüenza de ti ¿cómo vas a brillar?. 

Superar la vergüenza es un costoso trabajo que requiere de todo nuestro compromiso, es también un acto de rebeldía, liberación y elevación. Quien ha superado su humana predisposición (social) hacia la vergüenza, construye su vida y toma sus decisiones con toda la libertad que se le permite en ésta vida y lo más importante, lo hace también con la libertad de no necesitar la aprobación externa y sin dar importancia al que dirán. 

En éstos tiempos, en éste continente y en ésta sociedad es donde tenemos que llevar a cabo varios trabajos para los que estamos sobradamente preparados (aunque a veces dudemos de ello); por un lado es positivo conectar con nuestro crecimiento y desarrollo personal, por otro lado ser capaces de qué traemos nosotros y qué trae la sociedad en la que hemos nacido y nos hemos criado y por tercero hallar las brechas de libertad, desarrollo y magia que existen entre lo que creemos que es y lo que tenemos que descubrir qué es la vida realmente. 

domingo, 13 de mayo de 2018

Consensuado, no consentido.


Las mujeres no somos las muñecas del desahogo para ningún hombre que se sienta profundamente frustrado con su existencia. No lo hemos sido, no lo somos y no lo seremos. A pesar de ello la manipulación, el abuso de poder, tergiversar situaciones, el control... Nos ha puesto en momentos donde nos hemos sentido como trapos usados, viejos... Y ésta acumilación de experiencias y sentires, en tantas mujeres, nos ha desconectado de una realidad muy importante: el poder personal, el sentir de una misma, el saber buscar apoyo, el liberarse de la culpa. 

¿A qué viene todo esto? Viene a que no paro de ver cómo la gente puede llegar a estar tan equivocada, con una equivocación que supone una aceptación social que más tarde tendrá repercusiones muy graves. De alguna manera en occidente nos estamos haciendo oír, para ir recuperando parte del respeto que nos merecemos (ojalá lo recuperemos todo y lo antes posible). Durante años se ha normalizado el uso y cosificación de la mujer, era común que la mujer fuese maltratada, minuneada, mal hablada, que no se tuviese en cuenta su decisión y su opinión... Y así pasó de ser humano, a ser un cacho de carne utilizada para el beneficio de otros sin voz y voto reales. Ahora, hartas de todo eso y sacando a la luz una realidad horrible (violaciones, abusos, asesinatos...) nos ponemos en nuestro sitio para luchar y crear una sociedad y un sistema en base al respeto que nos merecemos, al reconocimiento que también merecemos, a los derechos que tenemos. 

Y todo ésto tiene una fuerte relación con la sexualidad. Tras el famoso caso de La Manada, se ha corrido un velo que nos cegaba abriéndonos los ojos a una cruda realidad, una realidad indigesta que han sufrido muchas mujeres y niñas en todo el planeta e incluso de todo tipo de sociedades: las violaciones. 

El sistema judicial sólo tipifica como violación una situación que se da en unos rigurosos márgenes establecidos, considerando que sin consentimiento entonces ya se pasa a violación. Y para ello, aquí en España, parece ser según la última sentencia que se debe hacer un gesto evidente de negación y rechazo. Da igual la condición emocional y psicológica en la que te encuentres, da igual la influencia de poder que tengan las personas que te están haciendo eso... Todo eso da igual, todos esos matices dan igual porque parece ser que lo único que importa es el "consentimiento" alejando el término más adecuado para que realmente algo no se perciba como un abuso, como una injusticia o como un atropello... Y me estoy refiriendo que por encima del consentimiento está la capacidad para consensuar. 

¿Cuál es la importante diferencia entre consentir y consensuar? Consentir se obtiene simplemente con "sí". Consentimos que nos quiten las muelas en el dentista, consentimos al aceptar los derechos de política de Facebook, consentimos un horario de trabajo y un sueldo que hemos firmado... Y a veces incluso, por pura insistencia, sensación de debilidad, porque nos manejan o nos utilizan, consentimos tener sexo sin sentir unas verdaderas ganas dentro de nuestro ser. Sin estar realmente de acuerdo y concordancia con lo que va a ocurrir. 

Y es que a través del consentimiento sin consensuación, se han llevado acabo muchos abusos y violaciones "por insistencia". Porque las personas somos emocionalmente manipulables y otros que sepan de ello y tengan más recursos de los que podemos tener nosotras en algún momento determinado, tiran de ese hilo hasta obtener su propio beneficio por encima de nuestro bienestar. 

Consensuar, sin embargo, hace referencia a algo más profundo y que tiene más coherencia con estar realmente de acuerdo con hacer algo, ya que su significado viene a decir que es adoptar una decisión de común acuerdo entre dos personas o más. Esto implica, de alguna manera, que al tomar la decisión hay una participación más activa e involucrada de una forma más consecuente, responsable y coherente. 

Muchas mujeres terminan cediendo, en situaciones donde realmente no se sienten a gusto, por no tener luego que lidiar con "lo que puede venir después" como un trato denigrante verbal o físicamente, una actitud rencorosa, una manipulación donde les hagan sentir culpables... Y ésto ocurre en todo tipo de ambientes: conocidos y desconocidos. También en parejas donde se supone que hay amor. 

Que una decisión sea consensuada significa que hay la suficiente claridad mental para poder decretar algo sabiendo lo qué se está diciendo y hacia dónde va uno ¿qué quiero decir con ésto? Que si hay sustancias de por medio hay una alteración grave de esa libertad, de esa capacidad para pensar en lo que viene antes, durante y después... Y también hay una mayor vulnerabilidad a ser utilizado por otras personas, pues el uso de sustancias tira abajo muchas resistencias que podamos poner de manera sobria, resistencias que a lo mejor existen simplemente para ser coherentes con lo que realmente queremos y sentimos. 

(Sobre las sustancias y el abuso de algunos hombres hablaré dentro de poco en otro post).

Lo que puede ocurrir cuando se da consentimiento sin consesuar es que la mujer después se siente mal consigo misma, deshecha, sabe que hay algo que no ha ido como debería, se siente desconectada, puede que incluso sucia (a mi me ha pasado). Y es que, por ejemplo, en alguna ocasión he pasado por el aro de no apetecerme absolutamente nada acostarme con un ex y que por su insistencia decir que sí para luego ver que todo ha sido un polvo rápido para su descarga y disfrute y sentirme como la mayor y absoluta mierda que pueda haber sobre el planeta. Y esa es la diferencia entre consentir y consensuar.

Consensuando colaboro activamente y me apetece de verdad, no hay la menor duda de que realmente sé qué quiero y lo que quiero, y todo resulta mucho más "armónico" pues la colaboración y participación es mutua y respetuosa, sin un evidente juego de manipulación y de poder, sin sentir después que he decido a una "violación por insistencia" donde durante semanas estaré dándole vueltas a la cabeza y con una terrible carga emocional. 

A si que, en resumen, todo el sexo, todo lo relacionado con la libertad de la mujer y sus decisiones deben ir de la mano de consensuar, no de consentir.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Tranqui, la gente no te ve como tú te ves.


Ayer estaba hablando con Dani y le confesé que a veces voy predispuesta con una actitud social cuando finalmente los implicados terminan mostrando que se portan de una forma diferente y la mayoría de las veces esa actitud diferente es cien mil veces más positiva y mejor que lo que yo había pensado que sería. También le dije que a veces pienso que las personas están enfadadas conmigo o que se toman a personal comentarios que no tienen maldad, pero luego se muestra que aquello era solo una imaginación mía y que todo está bien. 

Le he dicho que vivo sobreprotegida y que cuando alguien me ofrece algo bueno siempre pienso que es porque quiere algo de mi o abusar de alguna manera de mi o de mi vida, y sin embargo ésto no suele ser así y dichosa soy de tener personas que realmente me ofrecen lo mejor que saben y lo mejor que tienen porque me ven con capacidades para poder formar parte de esas cosas buenas, para poder aceptar esos regalos, para poder participar en sus ideas... En general, me creen merecedora de lo que me ofrecen. 

Entonces él me escuchaba con mucha atención y me dijo que es algo muy común, porque según él pensamos que los demás nos van a ver de la misma manera que nos vemos nosotros y generalmente nosotros somos muy duros contra nuestra propia persona. De la misma forma quizás, y esto lo añado yo, pensamos que los demás también nos van a tratar tan mal como solemos tratarnos a nosotros mismos. 

Me gustó una frase en concreto que me dijo "tranquila, la mayoría de la gente no te ve como tú te ves" Y es cierto. La gente puede observar cosas de las que no somos testigos, a pesar de ser los innegables protagonistas. Y es que tu entorno también puede ver cosas maravillosas de tu persona que no valoras como se merecen y te lo demuestran tratándote mejor de lo que te tratas a ti mismo.

Con esa frase me quedé un momento reflexionando, a lo que él pensaba que le iba a responder algo para llevarle la contraria, pero no. Aquella frase había dado en el clavo y tenía toda la verdad del mundo, ésta vez sí puedo decir que esa es una realidad absoluta, tanto en el mejor sentido de la frase como en el peor sentido de la frase "nadie nos ve como nosotros nos vemos" pero en éste caso sólo quiero centrarme en el mejor sentido, en la mejor intención.

Caí en la cuenta pensando en mis amigos; en el apoyo que les ofrezco y cómo he hecho lo mejor para ayudar con su autoestima. Pensé en lo mucho que valoro sus habilidades y sus características, aquello que los describe tal y como son. Y me di cuenta de sus respuestas cuando les he amado, a veces, mucho más de lo que se han amado a si mismos (y hablando de esto, hay una canción que me dedicó una de las mejores amigas que tengo que se llama "i love you more than you love yourself" y me dijo que ella me ve amando a los demás de esa manera)

Precisamente esa es la respuesta que necesitaba y eso era lo que necesitaba ver, yo también tengo personas que me ven mejor de lo que me veo yo a mi misma muchas veces, que me valoran más de lo que me valoro muchas veces, que me quieren más de lo que me quiero muchas veces y que me cuidan más de lo que me cuido muchas veces. E igual que me pasa a mi, Dani me hizo darme cuenta de que nos ocurre a todos.

Aunque de forma natural muchas veces vivimos con las uñas hacia afuera en posición de respuesta y defensa inmediata, lo cierto es que si eliges bien a las personas de tu entorno (algo que no resulta fácil pero que sin embargo ocurre conforme más humanamente te aceptas) no tienes esa necesidad de coraza constante porque es cierto: muchas personas de tu entorno creen en ti de una manera fiel y constante, muchas personas de tu entorno te aman, a muchas personas de tu entorno les gusta cómo eres, resultas importante para muchas personas de tu entorno... Y precisamente todo esto son muestras y ejemplos importantes sobre cómo te ven. 

A si que sí, quizás todos deberíamos relajarnos un poco y disfrutar, tranquilizarnos un poco porque gracias a Dios los demás están preparados para vernos con más benevolencia, cariño, humildad y comprensión, que como nos vemos a nosotros... Porque sin lugar a dudas nuestro peor juez es el interno.

 Y a pesar de que ésta no sea una conducta natural en todas las personas que conoces, como decía antes, creo que sí es una conducta en la mayoría de las personas que pertenecen a tu experiencia de vida y también deseo que sea así, para tí y para mí.


martes, 1 de mayo de 2018

Tú eres sol y yo soy la luna:

Dani y Kambú
You are the sun
I am the moon
Chase you around like a better fool...
(I am the moon- White Buffalo)

Hubo una vez que me enamoré locamente y de lo locamente que me enamoré, me quedé loca. Me quedé majareta, perdida en un incontrolable océano y ese incontrolable océano era yo misma. Y tras aquella vez, amé, pero todo fue parte del caos que ya había vivido antes, un caos que no abandoné y que lejos de dejarle formarse, no supe observarlo y entoncés tomó su propio rumbo. Un camino que era la destrucción para la regeneración. Y tampoco sabía que regenerarse suponía mostrarse tal cual eres, como quien apuesta todo a una mano de Póker. Un juego con cierto azar, y sus reglas establecidas que bien conoces, pero desconoces con qué mano juegan los demás. 

Os cuento esto porque todo empezó ahí. Y ahí me di cuenta que en la vida todos tenemos una única oportunidad y es la oportunidad de ser nosotros, incluso con nuestros días malos. Ser nosotros incluso con nuestros días buenos. Ser nosotros, incluso aunque no sintamos cada día como una nueva hoja, una impoluta y blanca hoja de nuestro libro más importante: nuestra vida. 

Comparto este texto contigo para hacerte llegar mi propia experiencia. De entre todas las magulladuras que habitaron mi piel y mi ser, al final hay algo que ha quedado prácticamente intacto y son mis ganas de amar y de que me amen como me merezco: imperfecta y humana. Y sobre eso va éste texto. 

Comprendes que todo fluye cuando en tus días donde ni siquiera te entiendes a ti misma ni sabes con qué pie te has levantado, cuando pareces abatida, viene alguien y te hace ver que de entre tanto humo que te descentra y que no te hace observar, hay algo más. Y ese algo más eres tú como persona. Estás ahí, incluso entre tus incertidumbres, tus inseguridades y tus ambivalencias, siempre estás ahí. También estás ahí incluso entre tus sensaciones de estar perdidx y no encontrar el norte de tu propio rumbo. Y eso es lo que he comprendido: estoy aquí, estoy conmigo. Y ese estar, más bien ese existir, es la magia. 

Y aunque a veces no entiendo la naturaleza de mi propio universo interno y me encuentro encerrada o francamente desorientada, lo importante es que estoy, que existo, que pertenezco a mi misma. También son importantes mis intenciones. Eso es lo que he logrado integrar hoy, que no es poco.

De entre tanto aprendizaje complejo e introspectivo, también he sacado como conclusión que en tus días malos la gente que realmente valora tu ser, está. Ellos están. Y en especial se lo quiero agradecer a quien me acompaña ahora en mi camino. No resulta fácil y no lo es, pero no se rinde y sigue sobretodo humilde, inocente y abierto a pesar de que a veces yo estoy completamente hermética y sumergida en mis propios enredos. 

Para amar hay que tener valor y fuerza de voluntad, es una cosa que cada vez me queda más claro. Porque aunque amar no es una adicción, sí que requiere de la fuerza de voluntad para sostener. Y es que hay algo bonito en el amor, es la parte +cuando no te sostienes a ti mismo porque no sabes ni ponerte de pie pero hay alguien viéndote, que aunque ese trabajo no lo puede hacer por ti está dispuesto a guiarte con toda su mejor intención y atención. 

Creo que es la primera vez que me siento en consonancia con una relación real. Donde puedo hablar de mis patrones y de porqué surgen y reconocerlos sin sentir que alguien me empuja a que los expulse directamente de mi vida, porque lo primero que me dice siempre es "no seas tan duro contigo misma, poco a poco las cosas irán yendo a mejor" "no seas tan duro contigo misma, poco a poco irás consiguiendo las cosas" "si quieres que las cosas te salgan bien, simplemente no te rindas" Y aunque parezcan frases sencillas y a priori sin importancia, lo cierto es que esconden más de magia y de sanación que cualquier otro ungüento para heridas de guerra.

Es fácil amar a la gente, quererla, admirarla... sobretodo en sus días buenos, en sus subidones, en los subidones compartidos o entre drogas que te distorsionan la realidad y que a veces nos hacen proyectar "de más" incluso sobre lo bueno. Eso está chupado para todos. Lo que realmente demuestra la complicidad y sobretodo el trabajo en equipo, así como la apuesta real, es cuando te aman en tus días de mierda donde ni siquiera soportas que el aire de la calle te sople. En esos días, si te aman, es que hay amor de verdad y no cabe la menor duda. 

No es por idealizar pero lo cierto es que todos nos merecemos a alguien (amigos, pareja, familia... Como llegue en el caso de cada persona) que nos instruya en transformar nuestros días de dudas y amarguras en construcción, reflexión, introspección y comprensión. 

Alguien con quien poder abrirse en canal, aunque sea entre dolorosas lágrimas que nos tragamos y entre miradas de "ojalá encontrase una solución rápida para todo lo que tanto me asfixia" mientras señalamos todo lo que tanto nos atormenta y que esa persona nos coja de la mano sin decir nada más. Porque a veces simplemente coger de la mano ya dice todo y más.

Y por último, mujeres que tenéis gatos, ya sabéis... Si vuestros gatos le quieren, ya no hay dudas. 


El poder de la sensualidad:


Estamos rodeados de sexualidad. La sexualidad es lo más próximo al sexo. Está basado en la obtención del placer a través de cualquier práctica sexual, desde mantener relaciones sexuales con alguien hasta masturbarnos a nosotros mismos. La sexualidad es fácil, es una energía que fluye con cierta facilidad y que no requiere de un gran compromiso. Es un disfrute y también es algo innato, natural y animal que tenemos todos en nuestro interior. 

La sexualidad es poderosa porque nos lleva al disfrute más natural de nuestros cuerpos y porque es la que nos acerca al orgasmo. A través de la sexualidad mostramos nuestra parte más primigenia, pues el objetivo es el deleite y disfrute única y exclusivamente sexual. Resulta, normalmente, fácil encender el fuego de la sexualidad con uno mismo o con alguien con quien tengamos química/física. 

En el otro lado tenemos la sensualidad. Ambos términos son considerados por algunas personas como sinónimos y aunque están relaciones con un concepto en común que es el "sexo" (pero de forma más tangible o de forma más emocional/energética) son dos palabras que hacen alusión a cosas complementarias, o no, según la circunstancia... Pero eso sí, distintas. 

La sensualidad se refiere a una expresión de nuestra feminidad o masculinidad, tiene que ver con experimentar nuestro cuerpo y nuestra energía sexual, independientemente de si conduce a las relaciones sexuales o no. Se trata de “atraer” y/o “atraernos". Ambas "actitudes" y "conceptos" pueden ser llevamos a cabo en compañía o hacia uno mismo. 

El poder de la sensualidad es algo de lo que no se habla con tanta fluidez, no es común, quizás porque consideramos el término como un sinónimo exacto del sexo, cuando aunque a pesar de tener mucho que ver con la energía sexual, no es lo mismo la intención del placer sexual y de mantener una relación, que la intención/actitud del placer sensual.

La sensualidad es una atracción "energética" que crea un juego de reconocimientos. Es también una forma que tenemos de mostrar nuestro poder personal e incluso quizás una frecuencia de valor y hermosura que de otra manera no podemos compartir, usar o sacar hacia afuera. Con el uso de diferentes sustancias he podido observar la diferencia entre sexualidad y sensualidad y qué es lo que, al menos a mi, me han despertado ambas cosas. 

Mientras la sexualidad, personalmente, me parece algo más primario y originario, algo hasta cierto punto menos complejo y sin tantas "reglas" o "métodos", algo más al uso y con cierta facilidad para encontrarlo (quizás porque es la manera que tenemos también de reproducirnos). La sensualidad por otro lado siempre me ha parecido algo más misterioso, con mayor complejidad y a su vez con mayor poder. Creo que cuando la sensualidad se muestra entre dos personas, se hace aún más grande la presencia de cada uno, es como tomar contacto de un empoderamiento, pues hay cierta energía que se vigoriza, aunque ninguno de los dos tenga la necesidad de acostarse.

Para mi es como un juego, esencial para tener una buena relación de pareja. Pues creo, que como decía antes, parte del reconocimiento de la energía del otro, del género del otro, del valor del otro... Se encuentra también en el recreo de la sensualidad. Porque considero que la sensualidad también te abre a observar algo mayor en el otro y a conectar con una frecuencia y una vibración diferente, si bien es cierto que con los juegos de sensualidad podemos terminar cayendo en los de la sexualidad, también es cierto que no siempre es necesario y que cuando no ocurre hay también cierta sensación de satisfacción mutua, sobretodo si esa diversión sensual es consensuada. 

El poder de la sensualidad aporta a la mujer un gozo personal, pues cuando ella reconoce eso dentro de si misma es capaz de ver toda su capacidad como mujer y en todo lo relacionado con la energía sensual y sexual, la mujer tiene mucho que re-descubrir de si misma y a través de ahí aportarse y aportar a otrxs. 

Una sensualidad sana no tiene nada que ver con el ego, de hecho está más vinculada a la empatía mutua y al juego inocente. Tampoco tiene que ver con la manipulación. Es más como una danza energética que aflora cuando dos personas, o una sola persona consigo misma,  se encuentran en apertura y con la intención/atención para permitir que aquello emerja. 

La sensualidad para con uno, ayuda mucho a la recuperación de la autoestima y nos ayuda también a sanar nuestros conceptos de belleza. Pues cuando uno vibra en sensualidad de forma innata se siente bello, guapo y atractivo. Y de la misma manera si esta sensación es compartida, ayuda a nuestrx compañerx a sentirse mejor consigo mismo y ayuda a consolidar aún más esa relación desde el pilar de la atracción, del fuego, de la admiración... Es como una magia. 

Estamos tan centrados en la sexualidad, por todo lo que nos rodea y por la facilidad para consumir porno, que olvidamos el poder de la sensualidad. Y cómo la sensualidad es necesaria y prioritaria para poder tener una buena relación con uno mismo y con aquellos con los que quieras compartirla. 

Precisamente por su capacidad la sensualidad ha sido utiliza como un método de seducción y manipulación, y aún hoy hay personas que la siguen usando con total libertad para su propio beneficio, sin embargo yo aquí hago referencia a cuidar, regar y darle la importancia que se merece a nuestra sensualidad sana y sagrada. No se trata de seducir por llevar y tener el control sobre algo o alguien, se trata de participar con alguien de manera respetuosa con conformidad y aprobación y de ésta manera conectar con otras personas para que cada experiencia sea lo más saludable posible.