¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

miércoles, 19 de julio de 2017

Materializar es un trabajo diario:


Materializar es la acción de convertir algo en materia, es una forma de construir. A veces se puede dar de golpe y en otras ocasiones poco a poco, colocando cada pieza en el momento idóneo.Y por si no es suficiente la cantidad de veces que te lo he repetido, otra vez vengo aquí a contarte el mismo cuento pero desde otra perspectiva. 

Siempre digo que el universo te pone todo a tu favor, incluso las adversidades son para tu favor. Dentro de todas esas cosas que están en armonía con las habilidades que tienes que despertar, las experiencias que tienes que vivir, los aprendizajes que tienes que integrar, los papeles que tienes que desarrollar, las enseñanzas que tienes que aprender y también las que tienes que impartir... Dentro de todas estas "cosas" imprescindibles y que vibran en armonía contigo en cada instante que te acontecen y ocurren, hay una "constante" invariable, y es lo que yo llamo el compromiso contigo.

Has nacido con un único compromiso, los demás los adquieres por voluntad propia con el tiempo, y ese único compromiso es aprender a trabajar contigo, aprender a amarte, reconocer quién eres, darte oportunidades... Pero también es algo fundamental: trabajar a diario contigo, con la realidad que quieres construir, trabajar a diario con la voluntad y con la constancia, no perder de vista tus objetivos teniendo siempre en cuenta que pueden ocurrir sucesos inesperados donde tendrás que aprender a mantenerte a flote, sin embargo hasta que eso ocurra (si es que ocurre) lo que piensas debe ser el muelle hacia el que dirigir tu embarcación. Ni más, ni menos. 

La duda, la incertidumbre, la desconfianza, la ambivalencia, la inseguridad.... Pueden ser características de tu persona que debes modificar, transmutar y evolucionar para poder mantenerte firme a tus sueños, ideas, proyectos y ante todo firme a tu capacidad constructora, materializadora. Para ello, como siempre te digo, debes repetirte que eres capaz... ¡Es más! Repítete ahora "soy capaz y si otros pueden... ¡YO TAMBIÉN PUEDO!" Te lo cedo como eslogan, de ahora en adelante, para tu existencia. Aunque el truco de vivir y de la materialización no termina ahí.

Lo más "arduo" de este aprendizaje es comprender que materializar, como tal, es un trabajo diario. Que poder hacer real una idea está conectada, y mucho, con otras muchas circunstancias diferentes que te va a tocar experimentar. Aunque en si no tengan mucho que ver, todo está conectado en la compleja red de conexiones cósmicas. Todo tiene un motivo, mayor al que te puedas imaginar y a veces renunciar puede hacer que parte de todo ese plan que se ha tramado a favor de tu idea se venga abajo y por lo tanto impidas que algo se vuelva materia, se vuelva una realidad más allá que solo una idea. 

Por ejemplo, quizás tienes idea de hacer algo realmente grande pero tienes el desconocimiento de que esa cosa grande requiere de una gran inversión económica, cósmicamente aparece en tu camino un trabajo que te ofrece cierta cantidad de dinero y quizás en tu situación sea suficiente para poder ir ahorrando. Pasan los días y tramas tu idea, ves que requiere de ese dinero y entonces ahí comprendes que ese trabajo te ha salido para ser un paso más que te acerque a hacer real tu proyecto. Pero no tienes que interponer el orgullo, ni dejarte llevar por los miedos, por la procrastinación, por la pereza o por la rabia... Abraza la circunstancia con amor, el universo tiene sus razones, en serio. 

Materializar es un trabajo diario que requiere de disciplina, de seguridad, de rutina y de integrar con soberanía la idea que realmente quieres "parir" en este mundo. Porque el universo protege este mundo y las pruebas para que algo se haga real es ver cuánto lo quieres, cuánto te esfuerzas mentalmente y físicamente para conseguirlo, cuánto te amas como para demostrar que realmente te lo mereces, cómo de preparad@ estás para que llegue... Y todo esto se destapa ante cosas que a priori parece no estar relacionadas con tus ilusiones, tus ideas, tus sueños o tus metas, pero que sin embargo sacan a relucir la realidad de quien eres y solo sabiendo quién eres puedes asegurar, afianzar, si tienes fuerza, amor, convicción y compasión suficiente para trabajar a favor del universo y hacer de una nube de ideas algo más. 

Materializar también implica invertir tu "tiempo libre" en la idea que tienes. Sea cual sea. Y es que materializar es la prueba soberana de cuanto tiempo inviertes en algo que realmente te llena. El universo es consciente, más que tú seguramente, de que vivimos en un sistema donde necesitamos trabajar para vivir y que muchas veces esos trabajos son tragos pasajeros para salir a flote... En ese salir a flote ¿cuánto tiempo del que te queda libre inviertes en afianzar tu idea para crear una base sólida y estable donde construir materia? Esto es primordial si queremos que algo llegue aquí y se quede por mucho tiempo. Sudar la gota gorda es en ocasiones necesario. Y cada uno la suda a su manera. 

El universo también valorará tu progreso personal individual, cómo mejoras y evolucionas, qué eres capaz de soltar... Porque la persona en la que te vas convirtiendo sostendrá una parte energética muy fuerte sobre la que se mantiene una idea que es real. Dicho de otro modo: es necesario que, por ejemplo, seas una persona fuerte, comprometida, convencida de si misma... Si tu sueño es ser escritor, porque solamente con esas capacidades podrás soportar todo lo que supone ser escritor: estrés, trabajo diario y a veces muy mal remunerado, frutos a largo plazo, necesidad de mantener la calma en situaciones inesperadas, vender tus "obras" creyendo en ellas para que realmente tengan una sustancia que a los demás les haga interesarse por lo que escribes... Y esto es solo un ejemplo centrado en una realidad que me puede pasar a mi en un futuro. Pero puedes cambiar escritor por cualquier otro trabajo o proyecto y adecuar qué crees que es fundamental en una persona que ocupe ese hueco y darte cuenta cómo todo lo que has ido viviendo en realidad estaba y está muy relacionado con qué veas que tienes que despertar esas habilidades y construir esas capacidades emocionales dentro de ti. 

Eso es también parte del trabajo diario de materializar, es un análisis constructivo que te ayudará a comprender mejor el poder que tiene una sola idea y todo lo que implica apostar por un sueño, por una ilusión, por algo que puede ser real pero que aún no ha llegado el momento, sin embargo aunque este presente no abrace la forma física de tu pensamiento, te trae regalos para que cuando llegue puedas abrazarlo con mucho más entusiasmo. 

Por último decirte que hay otro trabajo diario que va con la materialización y es el trabajo de la paciencia y la quietud. Esta templanza, que muy pocas personas portan de forma natural, te ayudará a comprender que todo en la vida requiere de tiempo y espacio, que a veces no es directamente proporcional el tiempo y el espacio, por extraño que parezca, pero que a pesar de eso tú tienes que mantenerte en calma. Y eso lo aprendes a tropezones, porque a tropezones te das cuenta que la impaciencia aleja y pone aún más distancia entre tu meta y tú. Y en esta paciencia también se encuentra mucho del fruto que sale a relucir con tu trabajo y tu constancia diaria. 

Corazón roto como maestro


Y me enamoré de alguien que no debía...
La vida sabía y me advirtió con tiempo...
Incluso con su advertencia decidí elegir... 

Inocente me dejé engatusar por su viento...
Y me enamoré de alguien que no debía...
Y lo que recuerdo es lo mucho que dolía...
Y me enamoré, de alguien... 
Y me enamoré hasta sentirme vacía...

Por eso aprendí amar en silencio...
Y  amar el silencio...
Aprendí amar el momento...
Y amar al momento...

Aprendí el valor del instante...
Del regalo sorpresa, de la vida entera...
Por eso aprendí quién soy yo...
Descubriendo quién fui...
Construyendo quién seré...

Y escuché un corazón roto, como un maestro...
Y escuché mi juventud como un tesoro...
Percibí el tiempo como algo infinito...

Por aquellas, yo era inexperta...
En esto de coser la brecha...
En aquello de cicatrizar le herida...
En eso de soltar la pesa...
Y arrastré durante un tiempo...
Un largo tiempo...
Una sensación baldía...
Un desconsuelo tonto...
Un dolor profundo...
Rabia y odio.

Por aquellas me enfadé...
Sin comprender la importancia...
La enseñanza completa...
Del amor real sin cadenas.

Y es que el amor sano no duele...
El amor sano no amarra, no ahoga...
El amor sano no incomoda...
No está de más, ni está de menos...
El amor sano no se cuenta con mucho...
El amor sano no se cuenta con poco...
El amor sano es, incluso sin ser nombrado.

El amor sano es amar...
Por encima de tu ego y de tu engaño...
Por encima de tu necesidad...
Por encima de tu avaricia...
El amor sano es desear...
Lo mejor al ser amado...
Y si eso mejor es saber que tú no debes estar...
Entonces el amor sano es aceptar...

Por aquellas me enamoré de alguien que no debía...
Aprendiendo así lo más grande de mi vida...
Y enamorándome, desde entonces, de mi misma.



lunes, 17 de julio de 2017

Ambiciosa saludable:


Hemos venido a vivir y en esas vivencias a experimentar, aquí no cabe duda. Sin embargo, dentro de todo esto se nos ha otorgado la magia de la creación por ello te recuerdo que los resultados de tus ideas, pensamientos, sueños, ilusiones, actos... Te acompañarán allí donde vayas.

Es algo que he aprendido a tropezones y a golpes. Sobretodo algo que emergió cuando pasé la época más adversa, hasta ahora, que he podido experimentar.

Ya sabéis que yo soy fan de la adversidad, en el mejor sentido, porque las personas constructivas y preparadas, realmente, para desenvolverse con soltura en la vida, harán de la adversidad su rompe-cascarón particular y de ese momento tan negro emergerá la más grande y hermosa belleza de su naturaleza.

Aunque la vida resulte difícil creo que en esta realidad que nos acoge (a ti que me lees y a mi que escribo) la vida es fácil y por eso dentro de esas facilidades para hacernos auto-descubrirnos se encuentran esos momentos "extremos" que son los maestros de nuestro mayor aprendizaje: quienes somos, qué hacemos, porqué lo hacemos, cómo nos proyectamos... Un "todo en uno" que arropa y recoge cosas fundamentales de la existencia y del poder divino que tenemos como seres humanos.

He llegado a la conclusión de que es necesaria la ambición para poder trabajar. Primero para trabajar con uno mismo y después para convertir ese progreso personal en un avance tangible, físico... Que forme parte de ese "mundo exterior" que nos rodea y que no deja de ser el mayor y más evidente reflejo de nuestro progreso personal.

Por ello hoy vengo con una de mis teorías y reflexiones particulares... Conviértete en un/ ambicios@ saludable, como lo estoy haciendo yo.

La ambición mal llevada puede ser una toxina que destroce toda tu vida, pero tranqui porque esto pasa con un 90% de las emociones que experimentamos y nos componen. Como siempre digo: todo en exceso es dañino.

Sin embargo, un equilibrio de tu gestión emocional y de cada percepción/sentimiento hará despertar la verdadera luz que se encuentra en ellas/en ti. Supongo que pensarás que la ambición es solo una característica personal que está alejada de las emociones, que es solo una definición de una personalidad o de una actitud pero yo creo que todo es emoción, de una u otra manera al final son las emociones/sentimientos/percepciones quienes nos acercan más a unas actitudes o a otras, así como a unos aprendizajes o a otros.

La ambición saludable te ayuda a trabajar la autoestima y está alejada del orgullo y del ego. Se puede ser ambicioso sin creerse el mejor, abriendo la oportunidad a la vida para que siga enseñándote y formándote en ámbitos que aún no has conocido. De hecho, una ambición saludable es todo lo contrario a una ambición tóxica; en la ambición saludable se lucha por mejorar cada día tu propia existencia comprendiendo que eso no tiene que significar pisar y maltratar a los demás, porque entiendes que la ambición no es la que da solidez a lo que vas logrando, la solidez de tus hechos y progresos se encuentra principalmente en la intención que has puesto en ellos y en la actitud que has tenido hasta lograrlos. Al final el karma es un testigo imparable e insobornable que siempre nos acompaña.

La ambición saludable te hace darte cuenta de que mereces lo mejor. Porque es así, de verdad. También te lleva a ser capaz de no acomodarte y saber que si algo no te gusta, por mucho o poco que dure, llegará un final para poder disfrutar de algo que realmente se adapte a lo que sí encaja contigo, a lo que sí eres. Esa es la ambición saludable y te digo que es prioritario que la comprendas y trabajes con ella porque es una fuerza muy constructiva, es la que te va a ayudar a superarte cada día, a mejorar, a no buscar excusas, a encontrar la manera de hacer llegar a los demás lo que realmente te importa... También es la que te va a ayudar a construir incluso aunque a veces te sientas un poco abatido.

Yo me convertí en una ambiciosa saludable cuando me vi tan mal que no me podía creer que estuviese pasando aquello. Verte con barro hasta las cejas y hundiéndote en la vida puede llegar a ser un enorme e imprescindible toque de atención para ir despegando en la dirección correcta.

Por entonces aquello me pareció una especie de desnudez íntegra donde todavía me movía con dificultad, me había convencido de que no disponía de las herramientas necesarias para construir y trabajar a favor de la vida que realmente me merezco. Sin apenas dinero y apoyo, me sentí maltrecha y mal herida, abandonada y realmente sola... Un día tras otro se fueron sumando como pesos a mi espalda, hasta que dije que no podía más y me quedaban dos opción: morir o vivir. Elegí vivir y elegí, con mi fuerza de voluntad, que cada día haría todo lo posible por hacer de mi existencia lo que realmente me merezco.

De esta forma busqué terapias y experiencias que me ayudasen a abrir los ojos y a reconocer la responsabilidad que tengo y tenía conmigo misma. Y me puse manos a la obra. Entendí que el universo necesita de espacio y de tiempo. Entendí que dentro de eso a veces el espacio viene pero al tiempo le cuesta aparecer un poco más o viceversa. Cuando esto ocurre solo sigue experimentando lo que tengas en ese presente y agradeciendo... Porque con la experiencia vi que el agradecimiento favorece que emerjan cosas realmente constructivas, pone afable el camino y de esta forma todo se cuadra con una armonía maravillosa.

También comprendí que para ser un ambicioso saludable uno debe aprender de cada circunstancia y que en muchas experiencias que no nos gustan, por ejemplo situaciones laborales, hay aprendizajes muy profundos sobre lo que debemos entender. En mi caso han sido, y creo que por un tiempo seguirán siendo, aprendizajes de humildad y de comprensión-compasión con el prójimo. Me sorprendí a mi misma valorando un trabajo por las bellas personas que me acompañaban cada día en ese puesto y ahora lo hago a diario con las personas que veo todos los días y como se esfuerzan por hacer que cada día todo funcione, más y mejor, como una pequeña familia temporal con la que arroparte.

La ambición saludable te ayuda a construir sin ponerte en competición, comprendes que solo tienes que superarte a ti mismo y no a los demás. También comprendes que tu camino y tu sendero de vida es único y que con paciencia, aunque esto me cuesta un poco más, todo llega sobretodo si no te rindes y sigues demostrando voluntad y fortaleza. Un ambicioso saludable ayuda a los demás porque sabe que no tiene nada que perder y porque tiene presente, muy presente, lo que he dicho antes: el karma nunca te quita el ojo de encima.

De esta manera uno puede ser ambicioso sin que resulte un ser maligno, malvado y destructor capaz de hacer cualquier cosa por lograr sus objetivos. Porque tus objetivos, si son saludables, sanos, armónicos y llenos de "buena energía" llegarán antes y estarán a favor con la persona en la que te estás convirtiendo.

La ambición saludable te hace trabajar la armonía y la consciencia, debes ser consciente y consecuente con cada momento que vives y con cada experiencia que se te cruza. Manténte lo máximo posible en el presente, sé que a veces esto resulta difícil pero como siempre digo: el presente es la única materia con la que podemos trabajar. El futuro es una idea y el pasado nunca vuelve, solo podemos trabajar con el presente.

Un ambicioso saludable también espera a que sus gestos, grandes y pequeños, den su fruto. Ama lo que hace aunque no siempre cuadre con sus ideas, porque entiende la complejidad que se encuentra dentro de su plan y cómo el plan debe calzar también con lo que el universo nos tiene deparados.

Esta es la única manera de construir, construir bien y firme, a favor también de los demás y manteniendo la conciencia tranquila, para que el corazón esté contento y nos ayude a traer más y mejores cosas cada día. No te rindas, ama cada circunstancia por dura que te parezca, aprende, integra y no pierdas de vista tus sueños, el universo está en ello y tú debes trabajar codo con codo junto a él, para que todo ocurra cuanto antes y comprendas la magia que habita dentro de ti como ser humano que eres.

domingo, 16 de julio de 2017

Hay días...


Voy de fuerte pero hay días que no lo soy tanto...
Días donde me desconozco... Donde no me reconozco...
Donde escribo sin sentirlo, donde siento sin escribirlo...
Días donde parece que no he pasado página...
Días con dolores humanos de profundas emociones...
Voy de fuerte pero hay días donde me acurruco...
Entre las oscuras sombras de mi mundo...
Esos mismos días en los que escapo de mi misma...
Días donde me detesto, donde no me siento cómoda...
Días que me arrancaría la piel a tiras, dejándome cicatrices...
Días donde metería los dedos en mis heridas...
Donde me dejaría el cuerpo como fuego, ardiendo...

Voy de fuerte pero hay días que todo me parece un desafío...
Días donde la sonrisa no es de verdad...
Donde no soy quien más amo ser...
Días llenos de ansiedad, con sollozos tiritando en silencio...
Días rebosantes de miedo, donde me siento en una trinchera...
Sin protección, en medio de una guerra que me hace presa...
Días donde no me perdono, días donde me condeno...
Días donde al mirarme al espejo no me reconozco... 
Días donde cargo con los monstruos del pasado...

Pero por suerte, todos esos días pasan...
Y el mañana termina llegando siendo otro...
Haciéndome ser otra... Para dejar esos otros días... 
Simplemente como aire ya pasado...
Que no mueve molino, que no levanta el vuelo...

Pero eso... Que hay días.



Píntame las estrías:

Imagen Instagram @Zinteta

Píntame las estrías, píntamelas a besos, a caricias, píntamelas mientras todos callan, mientras la noche cae... Y a la mañana siguiente cuando el cielo amanece y sol vence a la oscuridad que nos ha acogido por unas horas como única testigo de lo que ha pasado contigo y conmigo, con los dos pegados entre sábanas de algodón antiguo. 

Píntame las estrías como un símbolo de rebeldía, para decirle sí a la naturaleza humana que cada día se intenta destruir y anormalizar. Píntame las estrías comiendo papaya, tragando saliva, metiendo la lengua, besando la boca, compartiendo gemidos, dándonos mordiscos. dejándonos huella en el alma. 

Píntame las estrías, porque si es verdad que las mujeres te gusten ¡que te gusten todas! Sean como sean, sea como sea, seamos como seamos. 

Píntame las estrías como un desafío, una demostración de que amas la vida, que entiendes que las imperfecciones son parte de esa perfección desalojada por una imagen irreal. Píntame las estrías, entre nuestros juegos que no son de roll, entre miradas y palabras en silencio. Píntame las estrías con tus dedos y tus manos, con tu piel con mi piel, con tu sentimiento con mi sentimiento, con nuestras cosas de seres humanos.

Píntame entera. Desde dentro hacia afuera, recorriendo los sutiles caminos de una piel vivida por la que pasan las experiencias, que no aparentan lo que no es... Mi piel se dejar ser porque ahí es donde se siente realmente bella. 

Píntame las estrías como un registro de mis vivencias, de lo que mi cuerpo ha experimentado y le queda por experimentar. Píntamelas como bandera de un amor propio que no podía llegar de otra manera.

Píntame las estrías para ayudarme con mi recorrido, dejar de enmascararme y esconderme cuando no tengo nada tan malo que tapar día tras día.

Píntame las estrías como un avance sin retroceso, como un cuadro, como un lienzo, como un instante que se ve eterno, como un recuerdo... Como una de esas cosas de "rara bien" que siempre se me ocurren, diferentes y tan extrañas, que solo pueden convertirse en amor, duren lo que duren.

Píntame las estrías para acompañarme en mi duelo, para ayudarme a despojarme del todo de un odio insano y corrosivo resultado de una sociedad enfermiza que me obliga a verme fea aunque tus ojos y tu boca crean lo contrario. 

Píntame las estrías, con colores o transparente, con los ojos abiertos y cerrados, con solo dos besos, con un hola, con un adiós, con un hasta pronto, con un tú, con un yo, con un nosotros. 

Píntame las estrías con un "buenos días". Píntame las estrías con postres de vitaminas: besos por cada rincón, miradas y abrazos en cada esquina. 

Y píntamelas aún más, como arte realista expuesto en el más prestigioso museo, sobretodo cuando no me vea y me pierda, cuando no me encuentre, cuando sienta desconsuelo. Ahí píntamelas mucho... para que tu amor se quede conmigo entre los recovecos de una piel que no me va abandonar hasta que marche y vuelva de nuevo. 


sábado, 15 de julio de 2017

Que no te pase...


Que no te pase...
Que no te pase...
Como a otras les ha pasado...
Tan atrevidas y valientes...
Dejaron escapar...
A la única persona que pudieron abrazar..
Que pudieron besar...
Que les supo amar.

Y esta historia la he visto repetir...
En el cine, el teatro...
En la vida también.
Porque la realidad supera la ficción...
Y esta realidad es precisamente esa herida...

Que no te pase...
Que no te pase nunca...
Dejar un hueco irrecuperable...
Por no querer...
Por no amar...
Por no abrazar...
Por no valorar...
Por no saltar...
Por no atreverte...

Por no agarrar...
Lo que la vida te ofrece...
Lo que el tiempo te permite...
Lo de aquel instante...
Efímero y real instante.

Y es que amigo...
He de decirte que es suerte y fortuna...
Encontrar a alguien dispuesto...
Alguien valiente...
Alguien que inspire...
Alguien que cuide...
Alguien que ayude...

Por eso, ojalá nunca te pase...
Perder aquellos y aquellas...
Aquel o aquella...
Que no cuidaste por creerlo insuficiente...
Hasta que llegó su ausencia. 

Sin expectativas, gracias.


No sé cómo decirte esto, quizás es porque es algo difícil pero siento, realmente siento, que has generado expectativas sobre quién soy y de verdad... me da mucha pena. 

No me gustan las losas, por eso intento llevar la mochila libre de peso extra. Tus expectativas se apelmazan en mi espalda, a la espera de ser cumplidas y lo siento, pero eso no es lo que yo quiero. Porque cada vez que esperas, con la necesidad de que yo cumpla con tus ideas, destruyes un momento único e infravaloras mi naturaleza innata, la cual no ha nacido para cumplir con las expectativas de nadie. 

No voy a convencerte de nada, yo no soy de las convencen. Yo soy de las que explican, de las que hablan, de las que sienten, de las que abrazan con la compasión de mi corazón puro y lleno... Sin embargo, cada vez que colocas tus expectativas sobre mis hombros me vacías el corazón y me generas rabia. 

Me da rabia y mucha. Yo he nacido siendo más grande que una idea externa, absurda e irreal, de mi persona, de mi vida, de mi naturaleza... Tus expectativas, sean buenas o malas, sin duda me van a alejar de todo lo que el destino me tiene deparado y si me empeño en cumplirarlas me alejaré peligrosamente de las experiencias divinas, limitadas, para mi existencia. Y alejarme de todo esto supondría no ser quien merezco ser, una persona mucho más grande que un absurdo concepto imaginado. 

No sé si me quedo pequeña o grande para tus expectativas, pero sin duda lo que ocurre es que no me calzan. Ni yo a ellas. Y tú... te enfadas, te desilusionas, te marchas. 

Y lo único que me queda es decirte adiós, porque desde el principio no has entendido que lo bonito es vivir sin esas cadenas. Si puedes hacer algo por ti, te recomiendo que por favor vivas sin expectativas, gracias.