¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

sábado, 27 de mayo de 2017

Eres único/a.


No se trata de ser "más que/quien", se trata de ser.

Puede que existan personas, que según otras personas o que según tú, sean más listas que tú, más inteligentes, más agradables, más habiles... O menos. Pero eso no es lo que importa.

Si te tiras toda la vida pensando en otros no saldrás de ese patrón donde lo único que haces es compararte. A ver, no quiero que te hagas de menos pero es posible que puedas encontrarte personas más guapas, bonitas, chachis y dinámicas... Seguramente también te encontrarás todo lo contrario, pero es que eso es lo de menos.

La vida no es un concurso, no hay vencedores o perdedores. Hay personas y experiencias, entre esas personas estás tú y otras muchas, mejores o peores que tú pero no iguales.

Se trata de que veas que eres único y eso esta al margen de ser el mejor o la mejor. Está por encima de las comparaciones y va de la mano del amor propio y el auto-reconocimiento.

¿Sabes cuántas veces lo he pasado mal por querer compararme con otras personas? ¡Imagínate cómo se sentía mi espíritu! Que me chillaba por dentro "Suelta eso, lo importante no es quién eres poniendo como sistema de medida a los demás. Lo importante es que tú te establezcas como tu única medida y dentro de esos márgenes crezcas, que riegues tu confianza, tu autoestima y tu poder personal".

Existen demasiados millones de personas en el mundo y es normal que otros puedan ser mejor que nosotros en según que ámbitos. Es algo necesario y me alegro de que exista, porque sé que solo así es posible el equilibrio de la vida. Igual que es posible que tú destaques más que otros en según que habilidades, cualidades o características... porque es algo natural.

Las competencias insanas nacidas de comparaciones, que nos separan del amor y nos introducen en las disputas generadas por el ego, nos convierten en personas vacías y nos alejan de nuestra merecida sensación de plenitud.

No hay dos personas iguales y en esa originalidad se encuentra la verdadera belleza.
No estamos por encima o por debajo de los demás y si piensas eso... quizás este no sea el blog adecuado para ti. Solo estamos, solo somos.

Cuando uno está en el corazón esos enfretamientos desaparecen, los juegos del sistema en relación a "lo mejor", "lo peor", "lo bonito" y "lo feo" se disipan... Y entonces empiezas a comprender que ser tú es un honor, igual que debe ser un honor para el resto ser ellos mismos. Que no necesitas continuamente de aciertos. Que aceptar es liberarse y aceptas que existen tantas formas de vivir en el mundo como de querer verse a uno mismo (porque esto también va de la mano). Aprendes que la felicidad se encuentra en la libertad de saber que no tienes que ponerte codo contra codo con las personas que conozcas y que si eso ocurre, quizás es que no estás tan en tu amor propio como te crees.

Así se madura desde el alma. Cuando hablas con tu alma y te simplifica las cosas diciéndote claramente que la mayoría de esa clase de preocupaciones no importan.

No luches por ser el/la más guap@, ni por tener el mejor tipazo, tampoco por sobresalir sí o sí con tu inteligencia o tus conocimientos... No tienes que demostrar nada a nadie, ni tienes que ser y exigirte unos niveles insanos de perfeccionamiento y victoria. Se trata de que empieces a crear, crea un ambiente donde ser tú mismo sea la bomba, donde no te importe si otros intentan compararse contigo porque tú ya no estás a esas, crea una realidad para que aquellos que elijan estar contigo lo hagan porque ven lo más importante de ti y eso es aquello que no se percibe con los ojos. Construye un mundo en paz contigo, donde tu amor propio sea un ejemplo para ayudar a los demás a amarse también.

Como te digo, aquí no hay una competición. Todas esas cosas materiales en las que estableces tu atención y tus prioridades, dejan de funcionar y de ser importantes gracias al avance del tiempo. Todos envejecemos y en la vejez ni siquiera la inteligencia desmedida, los resultados académicos increíbles o la belleza despampanante son importantes.

La edad te hace observar hacia atrás y plantearte una cuestión prioritaria; "¿He vivido una existencia dichosa, libre de cargas y plena de amor?"

jueves, 25 de mayo de 2017

S O L E D A D


Todo está bien, incluso con esa inundación interior. Todo está bien. 

Supongo que es normal, conforme más creces (por dentro) más difícil se hace encajar en determinados ambientes, con determinadas personas o realizar aquello que parecía tan normal pero que hoy, ni de broma, volverías a soportar. 

No me mal interpretéis. Cada día adoro más mi propia compañía porque cada día me siento más cómoda en mi piel ¿por qué no me iba a sentir así? Soy una buena persona, tengo buenas intenciones y camino siempre evitando dañar a los demás... Pero hay momentos en los que añoras conexiones, sensaciones y círculos que no siempre están ahí. 

La soledad es maravillosa en el sentido de que te convierte en una persona muy observadora, analítica desde el corazón y sobretodo te da herramientas para valorar realmente lo más importante de la vida. 

De hecho, estar sol@ creo que debería ser obligatorio para todos los seres humanos al menos una temporada de su vida. La soledad te ayuda a tener luego mejores relaciones sentimentales y de amistades, porque te conoces tanto que no te vas a ir descubriendo a sopapos con los demás. Suena un poco tosco, pero aquel que no se conoce encuentra más enfrentamiento con su entorno que aquel que sabe quién es. 

El tema está en cuando la soledad deja de ser una maestra para convertirse en una losa. O dicho de otra manera; hay circunstancias en los que la soledad ya no es tan llevadera. Y es natural porque somos seres sociales, con habilidades para vivir en comunidad y que en mayor o menor medida necesitamos de un contacto físico, emocional y espiritual con nuestro entorno. 

Después de mi regreso de Italia siento, que además de haber crecido mucho en pocos días, aquí donde vivo y con la vida que tengo de repente me siento completamente fuera de lugar y ese fuera de lugar me lleva a un abismo de soledad. No echo de menos un/a compañer@ de vida, lo que echo de menos es una conexión de familia y me he dado cuenta que esa es una sensación que tengo con muy pocas personas, tan pocas que me sobran los dedos de una sola mano para contarlas. 

La belleza de esa unión se encuentra en poder ser tu mismo, hacer lo que te place, compartir lo que quieras y que entre esas conversaciones y en ese tiempo que transcurre, no exista ni un solo juicio, ni puntilla ni detalle que te haga sentir incómodo. Al contrario, existe una mágica sensación de bienestar porque sabes que todo está bien, que esa es tu naturaleza sin caretas ni corazas... Te aseguro que es una de las sensaciones más gozosas y maravillosas del mundo. Te lo digo yo, doña corazas. 

La mitad de mi vida es un camino espiritual, profundo, que no nació ayer. Mis primeros contactos espirituales fueron en mi infancia. Y la otra mitad de mi vida es la de una persona "mediocre", con un trabajo mediocre, un horario mediocre y una increíble capacidad de sacrificio conservando la esperanza de que todo será para mejor. Por desgracia, la mayor parte del tiempo vivo y me muevo en esa otra mitad que menos me gusta: la mitad "mediocre".

A ver, agradezco a la vida la oportunidad que me da con un trabajo normal y todo el dinero que recibo. Pero en ocasiones es inevitable sentirte fuera de lugar, como que todo eso se queda pequeño y que no es tu sitio y entonces te aflige esa sensación de soledad. El mismo sentimiento que estaba ausente en algunos momentos de tu vida donde no se miraba el reloj y que por pocas palabras que se compartiesen, lo importante era la energía que nacía. 

Es ahí cuando la soledad se convierte en losa. Cuando te das cuenta que tienes que fingir en gran parte de tu vida para pasar desapercibido, para lograr mantenerte a ti mismo. 

Este tipo de soledad viene acompañada, normalmente, por una sensación de morriña y anhelo. De deseo y de echar de menos... También, una cosa preciosa que te muestra es quién eres y te va desmigando lo que realmente te gusta y te hace sentir pleno. La soledad te invita a seguir descubriéndote, a seguir buscando precisamente esa emoción-situación-sentimiento-compañía donde ella se encuentra ausente y a comprender que ahí se encuentra realmente el secreto de una vida sana. 

Mientras todas las piezas se colocan, vivo en una ciudad con millones de personas donde la gente entra y sale. En hora punta codazos en el metro, trabajos con clientes (en muchas ocasiones) mal educados y desagradables. Sin embargo, ya tengo mis propios oasis para desconectar... Mi otro mundo al que, en cuanto estoy libre, visito y cuido. 



lunes, 22 de mayo de 2017

Sin control hay placer...


Y es que entre nubes de humo y humo de enredos, surgen pensamientos y estados que de ninguna otra manera logré obtener. Más allá de esto, determinados tormentos me explicaron la diferencia, entonces te das cuenta que para el corazón es más cercano y bueno si sueltas, si no interpones medidas, si te doblas y no mantienes tu rigidez, si te quedas desnudo. Porque detrás, no muy lejos, se encuentra el paraíso y la pradera, un orgasmo eterno para cada uno de tus días. 

Es una de esas cosas que no van de mano de las caricias, no es un ellos ni un ellas, no es que me corra en las sábanas de franela, ni tampoco es imaginarlo mientras me ducho... Es un placer diferente, aunque el concepto parezca el mismo. Un bienestar que nace de una libertad, un pleno viaje de dentro hacia fuera, recorriendo la rueda del amor, la vida, el cosmos... arcano mayor número 10, que te explica que la cosa no es tan sencilla y sin embargo es todo un vaivén, un colocón que nos limitamos a pulir creándonos preocupaciones. 

He aquí la condición indispensable de la vida que nos hemos pasado por el forro "¿cómo hallo el placer sin aplanar el camino?" te dice tu ego chulo y desbocado. Perdona, no querría yo incomodar a esa parte de tu psique pero ¿y si solo por esta noche finges que amas eso? ¿qué eso? Pues que como es natural, subes, bajas, caminas recto y de nuevo adrenalina en otra subida y otra bajada, porque esa es la facultad inherente que crece en esa esquina del cosmos. 

No querría yo meterme donde no me llaman ni decirte u obligarte a hacer con tu vida otra cosa distinta a la que tienes en mente, pero solo por esta noche permítete quitarle peso al asunto, bebe un trago de algo, ríe con alguien (aunque sea contigo mismo) y vacía el coco que tanto te está taladrando. 

Porque estamos tan acostumbrados a pasarlo mal, a ser infelices, a poner cadenas, a interponer ultimatums, a compartir nuestras quejas, a establecer reglas, a incomprender los límites ajenos... Que se nos ha olvidado que aunque mal acostumbrados no es eso a lo que hemos venido. 

Salimos corriendo si alguien nos trata bien, buscamos constantemente un error si pasamos una racha en la que somos muy felices. Nos da vértigo volar porque nos acostumbramos al condicionamiento básico de nuestras cadena. Hemos olvidado las segundas oportunidades o que realmente venimos al mundo para hacer el amor y por ello convertimos en absolutismo ultimatums que destrozan algo que seguramente nos estaba haciendo crecer. 

De tanto compartir las quejas no sabemos ni compartir lo bueno. Pusimos tantas reglas que nos sentimos siempre obligados y por último, nos centramos en un "egombligismo" (dice ser de convertir al ego en tu ombligo) que ya no sabemos mostrarnos viendo primero al que tenemos enfrente, sintiendo y compartiendo comprendiendo sus límites y limitaciones sin obligarle a salir antes de que nos pida ayuda. 

Creo que lo estaba haciendo mal, hasta ahora. Y también creo que muchos como yo también lo están y estaban haciendo mal... No comprendía la vida sin toda esa observación, no comprendía el camino si no mantenía todo bajo control, no aceptaba el hecho de la ausencia de reglas mentales partiendo de un único concepto "el respeto" y me calé todo eso bajo la piel hasta convencerme de que mantenerlo todo bien amarrado era la manera de vivir más tranquila y estable. 

Cuando ante mi se destapó una realidad, que ya llevaba ocurriéndome con pequeños detalles desde hacía unos meses, caí en la cuenta de cuánto tiempo había perdido haciendo lo contrario. Y es que sin control hay más placer, más tranquilidad y más estabilidad. Porque el placer, sano y desde el corazón, aporta a la vida una paz y una sabiduría que no se encuentra ni en los libros más jugosos. 

"Sin control hay placer" me dijeron no hace mucho, con esa frase tan sencilla las piezas de mi rompecabezas encajaron de nuevo... Y a esta frase le acompañó otra, de la misma persona, "porque lo que tú quieres es hacer el amor". 

Y sí, eso es lo que quiero, un amor placentero. Es lo que me curro cada día conmigo. Y me hago el amor sin tocarme en la entrepierna porque amigos... Existen tantas formas de hacer el amor, como de reír, comer oreos, ver una película, respirar, bailar, cantar o chuparse los dedos.

Y de esto hablaré otro día, aprovechando la santa inspiración que siempre llega cuando me acuerdo de su sonrisa en un high de hierba fresca. 

La adversidad clarifica.

Aquí podéis ver algunas marcas.

Hace no mucho escribí, no sé si en este blog o en otros que gestiono (o incluso puede ser que lo publicase en mi página de tarot) que uno de los hábitats principales del ser humano es un ambiente donde las presiones le hacen expandirse. Dicho de otra forma, el ser humano necesita en cierta medida de la adversidad para agrandarse a si mismo, para extender las alas y para comprender y asimilar quién es y qué es realmente la vida. 

Sé que a priori te va a chocar leer esto y eso es porque tu ego te ha hecho convencerte de que todo debe ser suave y fácil, apto y para todos los públicos, pero lo cierto es que eso está demasiado lejos de la realidad... A pesar de ello ¿Quién puede decir que es malo un ambiente que te hace verte entero? ¿Cómo puede ser perjudicial una situación que te hace realmente mostrarte tal y cómo eres? Si la meta es amarte, liberarte y colocarte donde te mereces, te aseguro que no es negativo, ni destructivo, estás construyendo a favor y utilizando las herramientas de las que dispones. 

La vida es preciosa incluso en su inmensa complejidad. De hecho, ahí se halla su dificultad... Porque te empeñes en lo que te empeñes la vida no siempre es fácil, pero eso no debe ser una excusa ni siquiera debe ser la coletilla que acompañe a tu queja continua. La dificultad de la vida es la estimulación para tu espíritu. 

Alguien dijo que somos seres espirituales teniendo una experiencia terrenal y desde que leí esta frase se ha convertido en una de mis favoritas. Esta cita te abre hacia las brechas de las realidades que vivimos continuamente y sobretodo te empuja al verdadero motivo de tu existencia. 

Existes, estás aquí y lees esto porque eres un ser espiritual en busca de un auto-reconocimiento que sin duda es la única sanación, liberación y paz para el cuerpo, el corazón y la mente. En este juego donde decidiste participar existen ciertas verdades o situaciones a tener en cuenta, el análisis y la experimentación de estos acontecimientos nos lleva a aclarar quienes somos. Es esencial la comprensión de nosotros mismos para comprender también cómo responde el mundo y el cosmos en todo su conjunto. 

Pero esta comprensión está lejos de buscar continuamente un motivo, una razón o un pensamiento lógico o matemático. Por raro que pueda sonarte, esta comprensión es una compasión hacia ti mismo, hacia tu ser, hacia quien eres y hacia los que te rodean. Esa compasión es una aceptación celestial y sagrada, donde sin necesidad de encontrar una respuesta, abrazas una parte fundamental que se desprende ante ti, que emerge y que forma parte de tu momento presente, pasado y futuro.

¿Por qué no utilizamos de forma constructiva la dificultad de la vida? Pues creo que es porque no tenemos claro el párrafo anterior. Todo "problema" se convierte en algo más llevadero cuando, de una vez por todas integras que todo es pasajero. Esto es un vaivén en un tiempo ilusorio y que a pesar de nuestro empecinamiento y de nuestros trucos favoreciendo esas adversidades (la construcción de nuestro sistema político-social-económico favorece que encontremos más obstáculos), no significa realmente nada. De un soplo cientos de esos pensamientos y preocupaciones que te invaden desaparecen. 

Por otro lado creo que no valoramos, desde el alma-corazón y la parte espiritual de nuestro ser, lo que realmente significa la vida. Atascados, atados y convencidos de que la vida se basa en una supervivencia relacionada con la economía, la abundancia material y convirtiendo nuestros principales propósitos en conseguir solo cosas tangibles, nos olvidamos del verdadero y sagrado significado de la propia palabra "vida" y de todo lo que engloba, a todos los niveles posibles, aquí y en la otra punta del universo. 

Te escribo esto porque hace poco que he vuelto de un viaje donde por decisión propia he vivido una experiencia que si misma es adversa. Es adversa en el sentido físico y también en cierto sentido mental-emocional, hasta que encuentras la realidad de la adversidad y comprendes que esa magia te acompaña en cada paso que das dentro de tu propio camino: la adversidad clarifica. 

La adversidad está dotada del poder para aclarar quienes somos, cuales son nuestras verdaderas naturalezas e intenciones, qué somos capaces de hacer en momentos que son de riesgo o en límites. Porque la adversidad es una situación sagrada que nos acontece constantemente, no es algo evitable (al menos no en su mayoría) y tiñe, incluso con leves pinceladas, situaciones que parecen cándidas y sin más turbulencia. 

Antes de profundizar con mi experiencia y con lo que he sacado en claro, quiero explicarte la etimología de la palabra adversidad, para favorecer que tengas un concepto real de lo que significa y porqué creo que precisamente es una palabra maestra que acompaña a situaciones imprescindibles para la evolución personal, profesional y espiritual. 

La palabra "adversidad" viene del latín adversitas que significa "cualidad de contrario". El adjetivo adverso (de donde luego nace la palabra adversidad) viene del latín adversus-a-um (dirigido a, que está en frente, contrario), que es el participio perfecto del verbo advêrtere (volver hacia, dirigir a, dirigir frente). De ahí también, son sufijo de relación -arius, al adjetivo adversarius (contrario, contrincante, adversión). Advertere se forma con -ad (a, hacia) y vertere (hacer girar, volver). -Ad indica dirección hacia, de donde deriva la idea de enfrentamiento.

Por lo tanto una adversidad es un acontecimiento o una cualidad de algo, alguien o de un suceso hacia donde nos dirigimos, normalmente, con una intención o idea para enfrentarnos y luchar contra ello. Para mi, si siento la palabra me imagino que es la otra cara de la moneda y que enfrentarnos, precisamente, es intentar dividir algo que de por si solo es completo, no admite fragmentación. 

Cuando dejamos de luchar contra la adversidad hallamos una realidad mucho más cálida y amorosa. Constantemente tomamos decisiones que nos llevan a situaciones que son adversas a nuestras expectativas, si aprendemos a amar esas adversidades, esas sincronicidades y realidades que el universo dispone en nuestro camino para guiarnos, viviremos la vida desde una sensación de agradecimiento que nos expande desde el pecho. 

Y ahora sí, después de este intenso análisis he aquí el motivo por el cual hablo de la adversidad. Esta semana pasada decidí vivir una experiencia que ha marcado un antes y un después en mis esquemas emocionales, mentales, personales... Como bien sabéis y como bien se puede leer en este blog, me considero y soy una persona muy espiritual. Ya tengo un artículo que habla de la ayahuasca y que supongo que conoces si visitas este blog, en este caso voy a hablaros de un contacto con una medicina chamánica diferente: kambo. 

El kambo es una medicina que viene de las selvas brasileñas y peruanas. La sustancia que se utiliza es el veneno de una rana. El trabajo sagrado que se realiza y que ayuda al cuerpo a cambiar, es un trabajo alquímico entre la fusión del veneno, al cual se relaciona con el elemento fuego, y los muchos litros de agua que tienes que tomar cuando estás en la ceremonia. El conjunto fuego-agua limpia, reestructura y guía a quien se expone a esta experiencia, que sinceramente no todo el mundo puede soportar. El contacto con esta medicina no es agradable, al menos no de primeras, la paz y tranquilidad, así como la claridad de la que os quiero hablar en este texto, ocurre cuando eres capaz de integrar incluso el peor malestar que puedes sentir porque literalmente te estás envenenando.

Puede sonar muy irresponsable por mi parte tomar esta decisión y haberme aventurado a vivirla, con la idea de repetir próximamente, pero sin ánimo de ofender... Irresponsable es vivir una vida llena de miedos, vacíos, encarcelados en los mismos patrones emocionales-mentales-psicológicos y eso es algo a lo que están condenados muchísimos humanos, algo aceptado por la sociedad que les vacía su vida y les hace perder el verdadero significado de quienes son.

Más allá de los prejuicios que puedas tener o no, por leer lo que he decidido hacer, te invito a seguir este texto porque la idea no es convencerte de que hagas lo mismo que yo, ya que como he dicho antes no es algo que cualquiera pueda soportar. La intención de este post es que comprendas que en tu momento actual existen ciertas adversidades que son profesoras para ti y solo podrás verlas así si abres el corazón y apagas, por un instante, esos pensamientos que se te amontonan en la cabeza. 

La experiencia de sentir cómo el cuerpo lucha en contra de una sustancia que es un veneno y por lo tanto puede matar, me ha llevado en primer lugar a ver la vida con mucha más calma. Eso ha añadido cierto valor a mi propio camino y sobretodo lo ha mejorado, favoreciendo una sensación de prioridad hacia una enorme calidad de vida, que es lo que me merezco. 

Cuando me encontraba sintiendo todos esos estados físicos no podía evitar que a su vez emergiesen diferentes emociones relacionadas con mis propios procesos personales, algunos de los cuales suelo enterrar debajo de mis alfombras internas y hago como que me he olvidado. Guiada y acompañada por la chamana, descubrí que precisamente lo que siempre hago cuando encuentro un obstáculo, antes incluso de plantearme cualquier cosa, es luchar y agarrarlo. Agarrarlo con fuerza con la intención de destruirlo, sin embargo esos obstáculos crecen más conforme más intención les prestas y caes de lleno en una dinámica que te atrapa. 

Cuando la sensación era límite, los dolores físicos y emocionales eran gigantes. No podía luchar contra lo que me estaba ocurriendo y solo me quedaba esperar a que todo pasase y que con mi fuerza interior fuese capaz de hacer "clic" en la tecla que me liberaría a nivel energético, emocional y físico de la sensación de envenenamiento, me di cuenta de donde se encuentra esa poderosa luz.

 Esa luz se encuentra en el ojo del huracán y ese huracán es, que en muchas ocasiones y a pesar de nuestras ideas, ir de manera guerrera en contra de algo no es siempre lo que nos va a hacer obtener lo mejor. Normalmente ese enfrentamiento nos desgasta y en ese desgaste flaqueamos, nos perdemos y nos rendimos incluso ante cosas que no tienen más poder que nosotros pero que sin embargo han aprovechado ese momento de debilidad para conquistarnos. 

¿Cómo en esa adversidad he hallado una claridad de mi misma, de mi entorno, de mis pensamientos y de mi confianza a la vida? En primer lugar porque todo ha pasado y eso no deja de ser un claro ejemplo de lo que ocurre constantemente: todo termina siendo agua pasada. En segundo lugar porque cuanto más me enfrentaba a las sensaciones, estás más de agravaban, peor era la experiencia y más dura se hacía... Otro reflejo de lo que ocurre en la vida; más inclinada parece la cuesta cuando nos ponemos a correr para intentar recorrerla cuanto antes. Y en tercer y último lugar, porque en ese estado tan extremo sentí un enorme amor por mi misma, por aquellos que me estaban acompañando, por mi familia y por el mundo... Es muy difícil explicar esto con palabras, pero a nivel sensaciones es una expansión que abraza a cada persona que está o ha estado en mi vida y que, mágicamente, allana y simplifica incluso el más complejo run-run que habitaba en mi cabeza. 

La adversidad muestra unas realidades. En primer lugar QUIÉN ERES, en segundo lugar INTENCIONES, en tercer lugar TUS PENSAMIENTOS Y EL VALOR QUE LES DAS, en cuarto lugar TUS EMOCIONES y en quinto lugar... TUS CADENAS Y PATRONES. 

Yo me vi como alguien más sencilla de lo que me muestro. Más amorosa de lo que pienso, más empática de lo que creo, más inteligente de lo que me he dicho a mi misma o de lo que he sido capaz de afrontar, más agradecida de lo que digo, más buena de lo que me creo... En definitiva me vi como una persona a la que, por miedo al rechazo o porque a nivel social no siempre está aceptado, le cuesta ser sincera y decir: en realidad soy bastante buena persona. 

¿Mis intenciones? Mis intenciones en aquel momento, en ese adversidad en concreto eran encontrarme a mi misma y encontrándome a mi misma, lograr colaborar de forma constructiva con todos los que me conocen, ayudar pero ayudándome previamente. 

Mis pensamientos tenían una gran influencia sobre mi y de hecho soy consciente de que les daba demasiado valor, después de esta adversidad todo es diferente... He decidido que no tengo que estar constantemente con un agotador análisis mental de cada circunstancia y que vale más el sentir-hacer que muchas veces el pensar. 

Mis emociones, en esta adversidad, muestran realmente quien soy... Por encima de todo e incluso en los momentos de dolor, lo que más he sentido ha sido una gran admiración y compasión hacia mi misma y hacia todo. Y por último las cadenas. Lo que he podido ver gracias a esta adversidad y los patrones que las acompañan son la protección a nivel patológico, el control, la impaciencia y la falta de confianza. 

Me he dado cuenta  que esta estructura, a la que llegué, para integrar y aceptar el KAMBO es algo muy eficaz y eficiente que se puede realizar en cualquier acontecimiento de la vida, en cualquier experiencia o suceso que implique adversidad. Después de esa telón de neblina, de resistencias, de quejas y victimismo se halla la luz y es precisamente esa luz la que clarifica. Ese "fondo del asunto" al que llegamos si somos valientes y ante todo si realmente estamos comprometidos con ser capaces de entender que incluso lo más doloroso, de nosotros mismos o de lo que vivimos, tiene un papel irremplazable y primordial en nuestro camino personal y espiritual y también en relación al plan divino, que con tanta delicadeza trama el universo.

En estos días y tras estas ceremonias he sacado varios pensamientos muy importantes con mi propio camino. Por un lado este que te muestro y más adelante me gustaría compartirte otros, para ayudarte y porque compartir es vivir. 

Gracias por leerme. Que cada adversidad clarifique tu camino y muestre, realmente, tu grandiosa naturaleza. 

domingo, 14 de mayo de 2017

Efecto mariposa inesperado.





Carla Morrison - Hasta la piel Indie-pop - Acústico/melódico
(Cantautora mexicana de signo del zoodiaco cáncer)

Ojalá desaparezca todo esto. Que después del viaje que me espera nada sea igual. Que este paso decisivo y valiente valga la pena, la gloria, la alegría y si es necesario... ¡la vida!. Y que todo quede claro, simple, sencillo. Que todo quede pulido, limpio, lleno de amor... Y que ese amor me lleve a todo lo que me merezco: emocional y material. Y que todo ese "emocional" y "material" sea en abundancia para poder compartir, para poder vivir, para poder relajarme, para hacer mil proyectos donde seguir encontrando los significados de mi existencia, las razones de porqué yo aquí, porqué él allí, porque sin nosotros... Porqué con un tacto suave, porqué con un adiós, porqué un nuevo hola y porqué... porqué así. O sin porqués pero con una plenitud de paz y dicha que no me abandone jamás.

¿Qué harías si hoy fuese el último de mis días? ¿Qué harías si hoy fuese el último de tus días? ¿Qué harías?... ¿Viajar, reír, llorar, cantar o bailar? ¿Hablar, besar, acariciar o abrazar? ¿A solas o en compañía? Solo puedes elegir una opción por cada pregunta y sería bueno responderlas cuanto antes. Porque ese "cuanto antes" te mostrará que sigues yendo en contra de tu propia corriente, innata y natural, esa que te guía y te despierta hacia un lugar al que te niegas a llegar. 

Cuando aún se piensa, es que la cosa sigue ahí, dentro de cada uno. Cuando aún se imagina, es que la cosa sigue ahí, dentro de cada uno. Cuando aún se desea, es que la cosa sigue ahí, dentro.

 Imagínate que ya no está... Que todo desapareció, que fue un hola cortísimo acompañado de un "adiós" que marca un "para siempre, sí, para siempre adiós". ¿Sientes ausencia o te da igual? ¿El vacío es profundo o careces de vacío? ¿Te duele algo dentro de ti o simplemente es aire que pasó y dejó un aroma cálido? Puede que aquí se encuentre la verdad, puede que si lo piensas se despierte tu verdad, puede que esta vez no la puedas ahogar más, puede que ya no exista oportunidad, puede que ya todo fue cuesta abajo para destrozarse y no volver jamás. 

Y yo sin embargo tengo aún tanto que decir. Debo robar palabras de otras mentes para no pronunciar lo que realmente me pasa por dentro... Finalmente me he hecho una gran amiga del silencio. Hoy mi amiga me lo dijo "andas muy callada...". Puede que algún día explote en chillido, puede que no explote nunca... Y se quede todo en residuos. 

Quizás en ese silencio se encuentra que es todo mentira, que una parte de mi ha perdido cierta fe sobre mi. Quizás en ese silencio se encuentra que ya no consigo ilusionarme, que me duele una brecha que no termino de encontrar. Quizás puse el último ladrillo a mi muro y ya no se puede volver a derrumbar. Quizás aprendí mal de las experiencias y por eso me siento, sin decirlo, completamente sola y aterrada. 

Me cuesta tanto abrirme a conocer, salir de mi caparazón de hierro. Y es que, jamás había estando tan cómoda incluso ahuyentando a aquellos que intentan acercarse con buena voluntad... Esto me hace responsable de mi propio sentimiento de vacío, de error continuo, de pánico, de patológica prudencia. Lo siento, de verdad, con todo mi corazón lo siento por mi y por todos lo que tengan que ver conmigo. 

Creo que esto es lo que llaman estar perdido. Me he perdido a mi misma y ya no sé quién soy, me cuesta reconocerme en este presente, a si que me consuelo y escribo hablando de una "yo" que percibo ausente en este preciso instante. Ausente quizás para siempre, ausente como las personas del pasado que no volverán, ausente como cada segundo que ya he vivido, ausente como todos aquellos que se han ido al otro lado de esta cima mística y singular. 

Efecto mariposa inesperado... Me quité la ropa.

sábado, 13 de mayo de 2017

Nos hace falta amar.

Película: HER.
- ¿Hablas con alguien más mientras tú y yo hablamos?
- Sí.

- ¿Estás hablando con alguien más... en este momento? Personas, SO, lo que sea...
- Sí.
- ¿Con cuántos más?
- 8,316.
- ¿Estás enamorada de alguien más?
- ¿Por qué preguntas eso?
- No lo sé. ¿Lo estás?
- He estado pensando cómo hablarte de esto...
- ¡¿De cuantos otros?!
- 641.
Entre el amor líquido y el amor sin amor, entre las heridas, los shocks, las fragilidades y las sobreprotecciones, se abren limbos y realidades que no están bien o mal, solo están. Solo existen.

Dos cabezas se encuentran pero a veces dos corazones no llegan al mismo nivel, a la misma frecuencia. Puentes que solo una mitad recorre y la otra no llega ni siquiera a imaginar. Cruce de miradas, sensaciones efímeramente compartidas, lo más vulnerable y lo más desnudo repartido sin hacer de más y es que resulta que al final estamos haciendo a lo más grande de menos, y no, no me refiero al sexo. 

Es esto un juego de acabar sin haber empezado y de nuevo retomar, una fiesta de máscaras sin mañanas, con ayeres que aunque no te dejaron con las ganas es posible que si te dejaran con malos sabores de boca. Esos sabores de boca son las decisiones a medias, las medias tintas solo han servido para entretener mientras perdemos el tiempo, nuestra única medida de vida. 

Parece ser que se ha convertido en una rutina habitual... ¿quién puede decirme lo contrario? Incluso personas bastante más mayores que yo se ven enredadas en realidades similares. Y por mucho que te armes de paciencia, eso a veces ni siquiera es suficiente. Nos vamos desgastando volcando los sentires sin recibir ni siquiera lo que realmente deseamos pero que ni a voces nos atrevemos a comentar, son como lejanos pensamientos que habitan en nuestra cabeza y en nuestro cuerpo. 

¿Quién puede decirme de qué trata esto? Gente que está junta sin sentirse amada. La misma conversación entre el humo del tacabo. La misma rayada mental y como único consuelo el compararse con otros y pensar para tus adentros "Aunque sea malo, lo mío, no es lo tanto..." Y ahí nos quedamos, a medio hacer y con hilos que nos atrapan una y otra vez. Luego tenemos aquellos que saltan de oca en oca y tiran porque les toca... Y así entre que se tocan, les tocan y se tiran y se lo tiran todo, pasan sus días de vida... Sí, mucha gente saliendo por sus puertas de emergencia, evacuación y huida... ¿pero cuantos de esos cuerpos se quedarán a su lado cuando les embista la vida?.

Hay palabras que a día de hoy generan grima. Apenas salen de nuestra boca. Hay momentos que ya dudamos, nos pasa incluso con verdades absolutas y luego existe esa parte donde dudamos incluso de la propia existencia, de este camino real, físico y tangible. Dentro de esas incertidumbres, cada cual con la suya, muchas veces nos preguntamos si hemos amado, si nos hemos enamorado o si sabemos amar. Esto ocurre a veces porque pensamos que el amor es rápido, aparece en seguida, no requiere cuidado y ante todo debe ser la sensación más enorme de tu vida... Mucho más que un tiro de cualquier droga, mucho más que una calada de hierba, mucho más que un potingue convertido en llamativos chupitos de alcohol. 

Ahora yo me pregunto ¿y si es de otra forma? Sí... ¿Y si no implica esa subida gigantesca que tanto hemos idealizado? ¿Y si la historia está en que realmente lo gigantesco es mantener aquello que es humilde, frágil... cuidarlo y protegerlo?. Para los jóvenes, como yo y como muchos (algunos incluso me doblan la edad) la excusa perfecta cuando se habla de una armonía en una relación que normalmente hace referencia a dos personas mayores, bien entradas en edad y que saben de que va la vaina del vivir, es decir "aquellos eran otros tiempos y ahora las cosas son distintas". 

Aceptaré una parte de esa excusa, porque es cierto que las cosas son distintas... Constantemente hay diferencias en nuestra vida, a cada segundo que transforman nuestro camino y cambia quienes somos, modificando pequeños, pero esenciales, matices de lo que vivimos. Estos cambios suponen una transformación, en mayor o menor escala y algo que se transforma ya no es lo mismo ni lo será nunca... Su forma cambia. Por lo tanto sí, aquellos tiempos eran otros pero también lo es cada segundo que vives... Cada segundo de tu camino es otro diferente en comparación con el anterior o el posterior que estás destinado a habitar.

Sin embargo hay otra parte de esa excusa que es contra la que yo choco, precisamente esa parte es que es una excusa. Nos encanta excusarnos, incluso regocijarnos sabiendo que hay mil realidades disponibles, latentes, que pueden ser diferentes a lo que estamos tan convencidos. Esa diferencia marcaría un antes y un después en nuestra vida y puede significar una obligación para con nosotros... Algo que ni de coña queremos oír, ver, vivir ni responsabilizarnos. 

¿Y si la única mentira es que el verdadero amor no es un subidón? ¿Y si implica una apertura tan grande, pero a la vez tan humilde y compasiva, que eso es lo que realmente nos genera vértigo? ¿Y si tenemos miedo de que alguien nos vea incluso aquello que nosotros no nos atrevemos a reconocer? ¿Y si antes, nuestros antepasados, eran valientes y nosotros nos hemos rendido por las heridas del ayer? ¿Y si todo es algo para que, en nuestro autoconvencimiento de no-conexión, nos convirtamos en personas mucho más expuestas, débiles y enfadadas con la realidad que experimentamos? ¿Y si lo que estamos haciendo es lo peor que podemos hacer?...

No se trata de la noche a la mañana encontrar al amor de tu vida. Se trata de ser humilde, noble y leal con cada persona se cruce en tu camino, se trata de amar de verdad y en ese amar, sabrás con certeza quién está ahí para quedarse a tu lado hasta el fin de tus días... Si la palabra "amor" y "amar", si la palabra "enamoramiento sano" te da repelús, te genera miedos, te echa para atrás... Seguramente estés viviendo un vaivén con diferentes personas sin llegar a ningún punto constructivo. Un entretenimiento sin fundamento enriquecedor, una forma recreativa de pasar el tiempo y tapar la ausencia de lo que realmente te cuesta reconocer: en realidad lo que quieres en tu vida es amor. 

El amor empieza por el respeto y el respeto, muchas veces, nace de la empatía de no mirar solo nuestro ombligo y abrir los ojos hacia el entorno, comprendiendo que aquellos que nos rodean son también fundamentales en el mundo y forman parte de quienes somos. Las reglas de cada juego deben ser claras, las intenciones deben ser honestas, el corazón siempre encima de la mesa... Para que si algo no funcione, jamás te quedes con mal sabor de boca o cargues con la culpa de haber generado un dolor, en ocasiones imborrable, por no haber querido ser realmente noble. 



Lo estás haciendo bien.



El cuerpo da para lo que da. El tiempo da para lo queda. La vida da para lo que da. Si estás en esas, dando lo que puedes y lo que se puede en cada circunstancia, significa que lo estás haciendo bien.

No se trata de enredarte imaginando lo que te gustaría, no se trata de machacarte, no se trata de juzgarte. Se trata de ser objetivo en lo que te inquieta o preocupa... ¿Estás dando lo que puedes? Si tu respuesta es un "Sí pero me gustaría..." debo decirte que no siempre esos "me gustaría" son posibles. 

Existen diferentes ocasiones que dependen también de la capacidad de cada momento, de cada persona y de cada vida y a veces eso es algo que no podemos cambiar. Que esto no te sirva como excusa para los momentos que sí se puede intervenir, esta es la explicación para que no generes una injusta culpa hacia tu vida y hacia tu interior.

Lo estás haciendo bien. La vida te da para lo que te da, el tiempo se estira hasta donde llega, al igual que tú, no te encadenes a realidades ficticias y alternativas que generas en tu mente. No es momento de condena, es momento de valoración constructiva.

Se trata de que te ames, no de que te apuñales con ideas que te encadenan y condenan. Se trata de que vivas lo más en paz que puedas contigo.

Lo estás haciendo bien, es algo correcto dar hasta donde se puede y no hasta donde te quedes sin vitalidad. Es algo correcto buscar el equilibrio dentro de tu propia vida. Pero si todo está cubierto y si lo que estás haciendo es realmente desde el puro amor, si sabes que no puedes dar más o hacer más por mucho  que internamente intentes juzgarte diciendo que sí, es que es correcto lo que haces, es coherente (hay que ser coherentes con la vida) y es sano. Y como cumple todas estas características, significa que lo estás haciendo bien.
Si no hay orgullo, si no hay venganza, si no hay rencor, si no hay estrategia ni manipulación... Lo estás haciendo bien.

Si hay perdón, si hay valoración objetiva desde el amor, si hay cariño, si hay acercamiento, si hay prioridad por un bien mayor, si hay compromiso desde el corazón, si hay responsabilidad para asumir, si hay buenas intenciones, si hay disculpa, si hay comprensión... Lo estás haciendo bien.