¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

lunes, 21 de agosto de 2017

Declaración de soberanía personal:


Vamos a dejar las cosas claras, ni yo ni nadie ha nacido para complacer a ningún otro, ni para convencerlo. Qué coñazo, sinceramente. 

Por eso desde hoy me declaro auto-suficiente, desenvuelta, capaz y fuerte (bastante más fuerte de lo que muchos imaginan). Me declaro inteligente, empática y con una capacidad para desarrollarme a todos los niveles posibles de mi vida. 

También me declaro libre, libre de prejuicios propios y ajenos, libre de lo que los demás esperan de mí que suele chocar con lo que yo realmente quiero de mi. 

Y con todas estas declaraciones quiero dejar ciertas cosas claras: mi poder personal depende de mi y conforme más vivo más se afianza en mi persona, las dudas que otros pueden tener sobre su propio poder personal no son mi problema y no permitiré que al creer ver un reflejo de su persona mengüen lo que con tanto mimo riego cada día. 

Además de esto, me declaro una mujer hecha y derecha, con muchísimas herramientas para poder solucionar cualquier problema que encuentro en mi propio camino y para poder ayudar a aquellos que me lo piden. 

Con esta declaración de soberanía personal quiero dejar constancia de que jamás nací para ponerme a la altura de una expectativa ajena, que jamás seré el resultado adecuado para un ideal extraño que aleja a determinadas mentes (y corazones) de la realidad tangible. También quiero aclarar que, como dije al principio, el propósito de mi existencia y de mi vida no es convencer a nadie de nada, yo soy como soy, hago mi vida, me presento de forma abierta y sin muchas historias tapadas... Soy un libro abierto lleno de amor, conocimiento, sabiduría y capacidades increíbles, quien no pueda o quiera verlo... No es mi problema, nunca lo ha sido y nunca lo será. 

Me disfruto y me quiero a mi manera y cada día, cada maravilloso día, este sentimiento es más fuerte. 

Dejé de ir corriendo detrás de los demás, porque entendí que al ser alguien tan abierta es fácil encontrarme, saber donde me hallo, conectar y contactar conmigo... Por eso, decidí sentarme y ver quienes se quedaban, quienes venían y quienes se iban para siempre, sin pena ni dolor, me despedí de unos cuantos sin cargarlo como una condena, comprendiendo que la vida es así y que en el rincón que a mi se me ha otorgado es fácil encontrarme, verme, besarme, amarme o incluso compartir un poco del sagrado tiempo que cada uno tiene. 

Además de todo esto quiero explicar que mi intención jamás ha sido caer bien a todo el mundo, me parece algo agotador y tremendamente falso, un arma de doble filo. Con la experiencia me di cuenta que es mejor aquel que te para los pies, que aquel que te anda poniendo flores todo el día. Con el contacto con personas, en ámbitos muy diferentes, he podido observar que la belleza del ser humano también se siente al ver a los demás sacando incluso lo peor de si mismos, desarrollándose con todo su esplendor aunque eso suponga, a veces, ondear la bandera de las sombras. 

No nací para arrodillarme ante ningún Dios, ni ante ningún símbolo, solo nací para amarme enterita y si eso puede ayudar a otros ¡divino! en caso contrario ¡divino también!. Creo en Dios pero no me arrodillo. Solo hay dos cosas ante las que juro: una soy yo misma, otra es el poder de la naturaleza.

En esta declaración de soberanía dejo constancia, además, de que mi idea no es encontrar la perfección. Amo la imperfección porque me parece lo más real que existe en todo este planeta. 

Se me ha otorgado una oportunidad, a la que llamamos vida y en esta vida la más grande, ferviente y poderosa autoridad sobre mi existencia soy yo misma. Este poder supremo es el que me permite ser quien soy e intentar en la medida de lo posible vivir un camino dichoso y real, asumiendo que la realidad no es, ni será, un camino de rosas con sabor a caramelo... En muchas ocasiones la realidad es un golpe seco en el tórax que te deja sin respiración, en otros momentos es un corazón roto, un amor platónico que nunca se dio, una muerte inesperada, un cambio de rumbo, una mala noticia, una mala contestación, un día (o varios) del revés, una enfermedad como aprendizaje, pobreza al otro lado del mundo, muerte por una guerra donde nadie merece estar presente, una relación que acaba... Y lo acepto, lo acepto con mi corazón abierto de par en par. 

No quiero una vida pintada de rosa, por eso mi concepto del mundo y de la espiritualidad tiene mucho que ver con mancharse de barro, tener raíces y aceptar que el humano es, en ocasiones, más complejo que cualquier cosa que le rodea. 

En esta declaración de soberanía personal queda por escrito que me considero una persona extraordinaria, que me perdono todos los odios que he sentido por mi persona, todos los ataques injustos y todas las autoexigencias que solo me han llevado a sufrir. 

Me declaro ser yo misma, con todas mis sombras y mis luces, con toda mi fuerza maravillosa e indescriptible, con toda mi belleza. 

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