¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

martes, 27 de junio de 2017

Incorruptible secreto.

Imagen: Riccardo Mannelli
Sin tiempo. A mi me gusta sin tiempo. No le pongamos tiempo, ni límites, ni lo vistamos con miedo.

El sexo se hace desnudo y el amor más o menos de lo mismo, pero implica el compromiso de un desnudo íntegro, desde dentro hacia afuera comenzando por uno y acompañando a quien está ahí contigo. Cuanto erotismo en un solo sentimiento e incluso a veces que cortos se nos quedan esos orgasmos dedicados con sabor a rosas, dulce y miel.

Dije sin tiempo porque hace tiempo dejé de medirlo, ni siquiera los rayos del sol son capaces de convencerme de lo contrario. Lo que dure, durará y eso es algo que yo no puedo predecirlo o evitarlo. Mientras tanto no nos quedemos cortos de todo, de todo lo bueno que nace: caricias, arrumacos, risas, planes, palabras mal puestas, conocimiento, libertad compartida y sensación de dicha.

No podemos evitar que lo que tenga que irse se vaya, cuando deba hacerlo. No podemos evitar que lo que tenga que venir, venga, cuando deba hacerlo. Lo que podemos evitar son los enredos que nos hacen vivir confusos hasta que ocurre un suceso y otro, en medio de este libro tan importante que redactamos inconscientes cada día.

Incorruptible secreto a voces  y sentimiento que aflora, tímidamente, entre los pocos recovecos libres que pueden quedar cuando dos pieles se unen y los segundos se detienen. No miras el reloj, ni miras el mañana, te quedas embobado mirando el segundo que se teje en nuestra red de recuerdos. Eso será imborrable, eso sí es para siempre.

Y los únicos barrancos por donde quiero precipitarme son ahora las líneas que hay en tus manos.


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