¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

domingo, 25 de diciembre de 2016

Ser la rara de ese alguien...



Yo quiero ser la rara de alguien, de ese alguien.

Que abra los ojos al verme, los brazos al tocarme, el corazón para recogerme. Que abra la mente para entenderme, la vida para dejarme un hueco, los días para planear juntos alguna salida.

Compartir todo lo que tengo dentro de mi pecho, dentro de mi rutina; los centímetros de mi cama, el tacto de las sábanas, el postre para darnos un capricho en conjunto. Yo deseo dar todo lo que tengo dentro de mi, sin miedos, sin cicatrices... alguien que no huya cuando las cosas se pongan tensas, cuando exista alguna lágrima o algún escurridizo "ahora no...", alguien que comprenda los ciclos de la vida, que tanto sepa reír, cantar, ver un mar en calma como mantenerse firme ante las tempestades, las responsabilidades y los sueños para construir en conjunto. Alguien que entienda los espacios, que no le de miedo la vida, que comprenda el tesoro del presente y deje puertas entre abiertas a posibilidades infinitas y a tramas del destino cosido por el universo.

Alguien que se recuerde a menudo lo bella persona que es y que me lo contagie, alguien que jamás cierre los ojos al verme, que admire mi avance personal y yo admirar el suyo de la misma manera. Alguien aventurero, sin miedo a lo terrenal, con ideales celestiales, que no le cueste abrazar y que entienda mi timidez... alguien que me lea sin yo escribir una sola palabra, que me llame bonita cada poco tiempo, que sepa que soy fuerte y ese empoderamiento mío le encante, lo goce.

Que me diga soy de cara guapa, de alma vieja y de corazón perfecto. Que no abuse de mi generosidad, que la disfrute dando lo mismo o todo lo que me pueda dar. Que de importancia a los segundos, porque aunque intangibles, son irrecuperables.

Alguien que ame el arte, que no se encierre dentro de si mismo, que sea culto y me abra a un mundo nuevo, alguien con quien poder abrirme sin que salga huyendo, alguien que no me manipule, que no me utilice para buscar algo mejor, alguien que de valor a mi confianza como un regalo tan valioso que no existe en el mundo oro para poder pagarlo.

Porque me gustaría encontrar a ese alguien que cante en la ducha, que comparta el agua caliente, con quien no arroparme porque a pesar de la vergüenza hacia mi cuerpo me diga que es precioso con cada una de sus marcas, me gustaría que me enseñe a abrir mis propios caminos, que se entretenga dormido en mi pecho mientras yo leo una novela que me haga reír de vez en cuando... alguien con quien compartir un desayuno, un juego con los pies desnudos, cosquillas, un abrazo mirando a un horizonte desnudo. Ese alguien en quien poder confiar de verdad, sin que exista el mínimo hueco para la duda.

Que ese mismo alguien no se atemorice con las diferencias y las encuentre incluso atractivas, alguien capaz de ver que si nos hemos encontrado es porque pertenecemos al mismo mundo, alguien que añada la misma intención que yo, que no se rinda conmigo y tampoco consigo mismo, alguien que vea mi potencial y me ayude a proyectarlo aún con más fuerza. Alguien a quien poder contar un cuento, que me deje de vez en cuando sacar mi lado de niña inocente, que me regañe si salgo con los pies mojados de la ducha pero que me dibuje un corazón en el vaho del cristal... alguien que me de mucho espacio pero me integre en su vida, alguien que me valore sabiendo que valgo la alegría, la pena, la lucha, la constancia y la vida ¡si así fuese necesario!.

Alguien que crea en la magia de mi vida y en la suya también, alguien abierto a verse entero... lleno de alegría y de intención. Alguien inagotable, que entienda cuando me siento vulnerable y débil frente al mundo, compañero de peleas contra el sistema para mejorar el mundo, alguien que sea empático y que entienda el valor de cualquier ser vivo.

Alguien, que dentro de mis rarezas, encuentre ese misticismo que me hace especial. Alguien a quien no le agobie mi cariño, ni mi cuidado constante, alguien que entienda que yo cambio rápido... alguien con un alma vieja, como yo, con los ojos puestos en la confianza hacia la vida.

Pues eso... eso es lo que merezco, no es tanto ni tan poco, es del preciso tamaño para mi corazón, del tamaño ideal para mi valor personal y para la persona que soy, no me conformo con menos.




2 comentarios:

  1. A mí no me cabe duda de que acabarás encontrando a ese alguien que buscas.

    La entropía tiene sus límites. Y la alegría sus puertas. Seguro que por alguna de ellas consigue colarse.

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