¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

lunes, 13 de febrero de 2017

Borrar impregnaciones...




¿No os ha pasado nunca? ¡A mi sí! A veces me gustaría que la vida fuese como rellenar un cuaderno de caligrafía y que pudiésemos, con una goma, borrar cada pequeño surco que se sale de lo que queremos.

Sé que es contradictorio "¿das las gracias a la vida y sientes este duelo interno?" Todo tiene una explicación, no concibo la vida sin decir al menos un GRACIAS cada día. No la concibo porque se me hace triste y porque esos GRACIAS son mi bote salvavidas... pero no lo vamos a negar, aún existe ese apego, ese hilo que me atrapa por dentro y me amordaza, seguramente es hijo del ego y del "joder... ¡yo quiero!". 

En estos momentos me digo "pero bueno chiquitita... ¿dónde vas tan alocada? deja de implorar lo que quieres, para así permitir que las cosas sean" ¡ay! Voy a excusarme en que es una condición humana.

Cuando te impregnas de otros ojos que no son los tuyos o de otra forma de verte, cuando te impregnas de la buena voluntad de un corazón que no habita en tu cuerpo, del tacto suave, de la seguridad que impone... Cuando te impregnas de su forma de abrirte y de abrirse, de su respeto por lo más sagrado de ti mismo... ¿qué se hace con eso? Me habría gustado un buen manual de instrucciones... de verdad.

Y sobretodo cuando te impregnas de ilusiones que si no eran iguales, eran muy parecidas. Decir con libertad "quiero..." y escuchar de vuelta "yo también quiero..." o "me gustaría contigo..." y recibir "y a mi contigo..." e incluso esos "te imaginas que..." y que te mire ilusionado "me lo imagino..." y a esta última frase me gustaría añadirle un final "me lo imagino... porque yo también lo deseo".

Había simpleza en el momento físico y mucha complicación en el momento ausente, había equilibrio cuando hablábamos en persona, respeto, había tantas cosas que yo jamás antes había tenido... y por eso supongo que me cuesta tanto aceptarlo sin sentir al menos un duelo, una pena por dentro.

Ahora estoy como una británica desquiciada con el indie y las canciones que más se parecen a lo que no digo por miedo a ser egoísta, a ser mala o dejarme llevar por algo que pueda destruir a una persona que no soy yo, porque diga lo que diga, hay cosas que se quedan ahí y de las que no terminas de recomponerte.

Cuando eres una persona sensible necesitas de alguien con tu misma sensibilidad y cuando lo encuentras todo flota... Ojalá algún día adquiera el conocimiento o la sabiduría para comprender las complicaciones que emergen cuando lo importante está presente, el amor, pero a pesar de ello las cosas no salen. A veces amamos en momentos donde no se nos puede agrandar el corazón, en tiempos equivocados o los miedos ganan la batalla, una vez más (¡malditos miedos!) y vas con medio corazón de nuevo, sanándote como puedes y soñando... soñando aunque eso no termine de calmar tu sed.

Nunca me había sentido tan libre que tumbada en su pecho mientras no hacía nada y dejaba que el tiempo avanzase... me he enamorado algunas otras veces, pero jamás me habían cuidado tanto. Y no por las cosas que me daba, porque físicamente lo único que me importaba era su presencia... era por lo de dentro, por cogerme la mano por la calle sintiendo orgullo, por reírse conmigo o mirarme en silencio y por tener un hueco para mí en su corazón... su destartalado corazón lleno de palabras y de arte que aún no ha sido proyectado, donde dentro vive un niño que es el que le ayuda a ser como es, con esos ojos inocentes y esos abrazos de gigante. Porque aunque físicamente no es verdad, como él dice "yo mido 2'15m" y yo me río porque me imagino que así de grande debe ser la parte sagrada de si mismo.

Y si no puede ser en esta vida, por favor que sea en otra, pero me quedé con tantas cosas que compartirle... cómo hablan los árboles, sacar mensajes de las nubes, dibujar los miedos para luego quemarlos y convertirlos en polvo... y sobretodo lo que se me quedó por compartirle es el tiempo, mucho tiempo que tenía pensando y junto al tiempo muchos momentos de mi existencia y de mi vida.

No sé si me ha amado, porque las palabras pueden decir cosas que no siempre son verdad, no estoy dentro de su cuerpo ni de su pecho... me gusta pensar que así ha sido, se me hace más fácil y lo veo todo más sano. Yo sí... encontré en él partes de mi que hasta ahora no había podido ver, creo que he recuperado una parte de mi alma, una que solo se descubre cuando después de muchas heridas viene alguien, aunque sea efimeramente, para darte los mejores besos y las mejores caricias.

Me quedo con eso... seguiré borrando esta impregnación de cada uno de mis sentidos y ojalá también pudiese deshacerme de su aroma, que la vez pasada venía como una ola desde el recuerdo para imaginar que habíamos estado juntos y me había vuelto a abrazar, a cogerme la mano, a besarme lento y a observarme y escucharme mucho... esto último era lo que mejor se le daba y lo que yo más amaba.

Siempre en mi corazón de oso.

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