¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

sábado, 4 de febrero de 2017

Mi diosa oscura:



"Arranco de cuajo si es necesario, sin el más mínimo rastro de raíz o de tierra."

 Embaucar a alguien con la luz del alma es muy fácil, van perdidos a la deriva y en cuanto una luz se iluminan acuden como polillas. Hoy vengo a contar una historia menos llena de parafernalia ni de trabas para generar ilusas imágenes, he aquí una realidad, una esencia verdadera, algo que pocos saben o no se atreven a creer sobre mi ser: a veces me disfrazo de mi sombra y me dejo vencer. Y lo gozo, me encanta y nos encantamos.

A veces me he disfrazado de mi sombra y me he dejado vencer, rendirme para evolucionar en esa absurda historia que se repite cada día que sigo avanzando.

En ocasiones me he transformado en la versión más oscura de mi misma, sin remordimiento, ni pena, ni gloria... Y me he hundido en mis propias mareas, seduciendo con ese agua salada que te mata poco a poco y te deja seco. Aquí se esconde mi bruja mala, la densidad que podría terminar con todo, los miles de demonios que Pandora desató al abrir la caja donde se hallaban cautivos.

Es esa parte de mi la que se ríe sacudida por la inocencia de los demás cuando no son capaces de discernir de mi propia personalidad esa parte blanca y esa negra... Que sea buena persona no significa que la pasión no corra por mis venas, la pasión puede ser una compañera ideal para un polvo inolvidable y también una mala consejera que te guía a arrebatar, atacar y dejar ensangrentado al mayor enemigo que te puedas encontrar.

Esto no quiere decir que no se pueda confiar en mí, lo que quiere decir es que no se puede jugar conmigo. De mis entrañas resurge un fuego, es el mismo para cuidar que para reducir a cenizas... la intensidad depende de lo que sienta en ese momento.

Es esta parte donde soy mi propia protección, el verdadero discernimiento nace de esa bruja negra que se mancha de su propia sangre, se mete entre lodos, inicia rituales y construye barreras al rededor de mi corazón para protegerlo de las intenciones menos buenas... no es tan mala del todo ¿no creéis?.

Ella es la que me susurra la profundidad de aquellos que se encuentran en mi camino, la que me dice como van vestidos por dentro, cuales son sus trampas en este juego, ella es la que coge mi mano cuando yo me rindo y me emerge hacia fuera, hacia lo comprensible sin estar corrompido. Ella es la que se abraza a mis mil animales internos y enseña los dientes cuando todo está feo y solo el lado salvaje de mi persona puede sacarme de ahí.

Esta es la parte que hace que mire más allá de los propios ojos, penetro en el interior sin ningún miedo, me abre a mundos, me enseña el sexo, la razón, la guerra, la destrucción, el mundo sin luz, la sombra. No pestañeo cuando me contacta y me hace mirar a cualquiera a la cara. Es la que me ha cargado de valentía para encararme, para decirme que NO y para amenazar si era necesario con tal de salvar mi parte sagrada.

Ella a conectado con cientos de diablos, les ha besado y los ha despojado de su propia energía sin un solo atisbo de temor. Esta es la parte que me ha hecho cultivar un discernimiento nacido desde mi propia justicia, aunque eso no siempre signifique autocontrol.

Es mi guía, la que me hace tener contactos con el más allá, con la risa descontrolada, con el horror, con lo incorrecto... Es quien aparece cuando me siento vulnerable y entonces todo se enciende y no hay nadie que pueda sobrepasar ese fuego abrasador.

Si vieseis esa parte de mí, que la tienen todas las mujeres, os arrodillaríais sin mediar palabra, vuestro cuerpo temblaría y no levantaríais la mirada hasta que os diesen permiso.

Mi parte más oscura puede unir estrellas para destruir mundos, puede decir las cosas con tal claridad que poco importa después el efecto secundario, es la que corta lo que ya no puede seguir haciéndome daño, me ha enseñado a salir bien parada, a caer de pie, a reírme, a amar la muerte y la vida con la misma intensidad.

Es mi parte oscura la que me acurrucó cuando mi mundo se me venía encima, cuando me hundía entre la ansiedad y la tristeza, cuando la rabia me hizo romper cientos de cosas, cuando perdí todo ese peso de golpe, cuando nada me parecía suficiente... Un día apareció delante de mí, desnuda, pintada, sexual y sensual, sin mediar palabra me besó en los labios y todo volvió a su sitio... era la YO que me faltaba, lo que buscaba sintiendo ese anhelo entre trampas del ego y juegos de "quiero pero no puedo".

Ella es la que me da el poder de arrancar un corazón si quiero, de terminar una vida, de estampar una rosa, de secar un río, de retumbar la tierra, de hacer explotar un volcán... Si supiesen harían más por entenderla que por hacer que no existe, porque es esa parte de diosa desbocada, libre y salvaje, con la que se me ha conectado en esta vida.

Ella es la que ruge, la que puede mandar pesadillas a los enemigos, la que se muestra como karma cuando alguien me hace mal... Es ella, que soy yo, la que protege la parte más divina de mi misma, la más conectada porque como dice: "hay demasiado aquí dentro y hay demasiados que se quieren aprovechar de ello".

Aparece en mi mirada cuando me hieren el corazón, es el impulso descontrolado que te manda a tomar por culo si no mereces mi presencia, es ella la que me hace encararme cuando alguien intenta sobrepasarse... Y es ella, también, la que me hace defender a aquellos que sufren y por desgracia no la tienen dentro.

Amo a esta sombra mía, a esta figura que aparece y desaparece pero siempre está presente en mis venas, mi esencia... que se sienta cerca allí donde yo siempre estoy. Me encanta como me susurra diciéndome que me aleje cuando ya no debo demorarme más en momentos, personas, situaciones... donde la intención deja de ser impecable para ser dañina, porque como me dice "a mala no me gana nadie y nadie quiere ver esa parte de ti/mi... es mejor alejarse y si intentan amarrarte me pondré en marcha para que no ocurra". 

Soy vida, inocencia, amor y bondad y por otro lado soy caos, destrucción, rabia y muerte.

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