¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

lunes, 13 de febrero de 2017

Mirada adulta, febrero de despedida.

Esta soy yo.
Lo que más me duele de esta vida es haber aprendido a ser adulta más rápido de lo que debería. Eso supone mirar la vida con otro prisma y sentirte fuera de lugar mientras esperas el momento en el que los demás lleguen al lugar en el que te encuentras.

Supongo que tiene sus partes ventajosas, pero lo cierto es que yo no las veo al menos por ahora. Cuando era niña vi a mi madre pasar muchas veces por quirófano, desde pequeña sabía el valor que tenía una vida y lo que podía suponer perderla a si que cuando uno de esos días llegaba yo lloraba pidiéndole a Dios que me la trajese de vuelta, aunque no nos llevásemos del todo bien.

La mayoría no sabe cuanto era capaz de llorar porque como tenía ya el valor por la vida sabía también cuanto valía el bienestar de los demás, a si que me arropaba hasta la cabeza y lloraba bajito para que no se escuchase fuera. Fue en esa misma época en la que viví un recuerdo que me extirpó la inocencia y el cual años después, aún más superado, sigue condicionandome. Después me fui despegando de la normalidad que habitaba en los compañeros de clase que tenía, esto me convirtió en el centro de mil burlas que posteriormente se reflejaron en mi falta de autoestima.

Me escondía de sus ataques leyendo poesía, escribiendo en cuadernos, haciendo cuadros... y llegaba a casa devastada como si un huracán hubiese arrancado todo mi corazón de cuajo. Enfermaba para no ir, cogía enfermedades respiratorias y me ahogaba por la noche, fiebres altas... ahora que entiendo más la parte mágica de la vida comprendo que aquello era una llamada de socorro, no quería ir a un sitio donde no podía ser libre y me ahogaba en mi plegaria.

Con 12 años tuve que decidir con quién vivir si con papá o con mamá. Mi primera decisión adulta. Elegí a papá pero él me dijo que madre no hay más que una y dentro de mi amor, mi profundo amor por mi padre, hice caso de su consejo y me fui con mamá. Ahora valoro mucho el equilibrio que tiene mi padre en relación a la figura materna y esa energía tan importante.

Con 14 años me hice vegetariana, fue un paso que dí después de una infancia rodeada de una normalidad hacia matar animales. Mi padre es cazador desde niño y yo aprendí algunos trucos, pero no sé, algo con 14 hizo clic y cambié todo. Ya de por si me había convertido en alguien peculiar con ropa fuera de lo común, pelo muy corto y escuchando siempre rock con los cascos puestos. Esto último de nuevo se lo agradezco a mi hermano, que al enseñarme buena música me dotó de una capacidad preciosa para abrirme a sonidos diferentes.

Después nos mudamos, mamá y yo, nos fuimos a Marbella. Allí conseguí muy buenos amigos pero echaba de menos Madrid, siempre me había sentido muy de aquí. En Marbella caí en picado en los estudios, tuve muchos encontronazos con profesores y me saltaba las clases tomando el sol en algún tejado.

De aquella época recuerdo con cierto dolor cuando un día leí un texto en clase de lengua y la profesora, que además era mi tutora, dijo con un tono de mierda "anda... pero si escribes bien..." aquella actitud me hirió en lo más profundo y bueno, después ya no soporté nada más de ella.

En Marbella descubrí el amor por ver el tiempo avanzar más lento, las tardes en la playa en pleno invierno, la libertad sin daños y el amor de aquellos que no te conocían y te lo daban todo desde el primer momento... gracias a todas esas personitas recuperé la esperanza en tener amigos. A los dos cursos de estar allí mamá y yo nos volvimos a mudar a una zona cercana pero ya con 16 años de nuevo a otro instituto.

En aquel instituto dejé prendido a mi tutor con mis habilidades comunicativas, gané concursos de literatura y finalmente abandoné los estudios. También conocí a muy buenas personas y a quien fue mi primer novio durante 5 años. En Estepona, que era donde vivíamos, aprendí a trabajar duro, a conseguir dinero, descubrí mi amor por la guinness (que a pesar de ser una cerveza tostada no sabe caca)... Estepona fue mi cobijo principal hasta los 21, edad con la que rompí con todo lo que tenía y volví a Madrid.

Aunque con 18 me fui de casa y bla bla bla independencia, toda la mierda que acompaña a irse tan pronto, pobreza, inestabilidad emocional... y los motivos de una independencia tan pronto, teniendo como referencia a la gente de mi edad.

Bueno, nos acercamos peligrosamente al motivo del título de este post... con 21 y con 1000 euros me vine a Madrid, ahorré con lo poco que me pagaban donde trabajaba como una esclava dando masajes durante todo un verano en un hotel de 4 estrellas. Aquel hotel... me demostró mi capacidad para esclavizarme, ahora lo veo muy claro.

En septiembre de aquel verano le dije adiós a una persona con la que estuve 5 años, hice la maleta, alquilé una furgoneta, cogí mis animales y me vine a mi ciudad natal. Compartí piso durante pocos meses con una chica con la que no salieron las cosas muy bien, ya hemos hablado en alguna ocasión de que no soy una persona muy normal y ella tampoco pasaba por su mejor momento.

Busqué otro sitio para vivir, ya sin dinero ni trabajo y de nuevo sin esperanza. A la vez comenzaba una relación con un chico con el que estuve dos años y medio. Me fui a vivir al piso de un familiar, mi cama era un colchón en el suelo y pasaba frío porque era una casa sin luz natural y no tenía dinero ni para encender la calefacción. Tampoco tenía armarios... básicamente no tenía más que cajas llenas de mi cosas.

Aquellos han sido, por el momento, los meses más duros. Estuve bastante tiempo en ese piso, bueno bastante parece después de lo denso que se me hizo... Gracias a un curro de mierda y ayuda familiar, que devolví después, conseguí algo de pelas y me mudé a mi actual vivienda. Es un pequeño paraiso comparado con donde estuve...

Bueno... ¿recordáis el chico aquel? Bien, nuestra relación era un puto caos desde el principio... empiezo a pensar que lo mío es patológico o algo(risas). No le guardo rencor pero reconozco que ha sido la persona que peores cosas me ha dicho, no sé si porque tiene mucha rabia dentro o porque yo realmente merecía escucharlas. Estaba loca por él y permitía cada pequeño gesto que me dañaba por dentro.

Le pedí ayuda en mi crítica situación y se negó... cuando conseguí mi casa se sumaron muchos factores... él sabía que en poco tiempo tenía que abandonar donde estaba viviendo y me decía que me echaba de menos, le dije que se viniese conmigo y así lo hizo. A pesar de las mierdas, estuvimos dos años y medio... un récord en soportar cosas que no te hacen bien, para ambos.

Una vida un poco monótona entre trabajos de mierda, altibajos, heridas emocionales, sensación de vacío... ese es mi resumen de los 22 a los 24. Antes de cumplir 24 ese chico me dejó y me vi sola en casa, pero bueno por aquel entonces tenía trabajo y cobraba bien.

Ahora sí... ¿por qué febrero de despedida? Lo de mirada de adulta espero que lo halláis adivinado ya. No me dolió tanto su partida como creía que me iba a doler, porque fue liberador no volver a escuchar un "me tienes hasta la polla", de echo creo que ha sido el mejor regalo de mi vida.

Febrero de despedida comienza cuando yo en mi dicha pensaba que iba a disfrutar de un año de puta madre, con mi buen sueldo, mis hobbies, mis cosas... y mi tiempo por y para mí, sin embargo todo se torció y mi abuelo murió al día siguiente de mi cumpleaños. Meses después además me despidieron y oye... desde entonces no encuentro una constante ni una estabilidad, más allá de mis cosas raras y de mi relación conmigo misma.

De eso hace casi un año y siento que para mí los febreros van a ser ya siempre para decir adiós. Antes era mi mes favorito debido a que fue cuando nací y aunque nunca he tenido una fiesta maravillosa de cumpleaños siempre me ha gustado hacer balance de cada vuelta alrededor del sol que he vivido... No me importan los regalos, me gusta soplar velas y que me canten "feliz cumpleaños".

El año pasado no cogí el teléfono a nadie y lo disfruté dándome un buen revolcón, sin embargo a la mañana siguiente recibí una llamada que me hizo caer en seco. Y debajo de esa llamada tenía el número de mi abuelo en perdida... cuando fui al velatorio mi abuela me reconoció que me llamaba para saber si estaba bien, si necesitaba dinero...

Febrero se convirtió entonces en mi mes de despedida, dije adiós y sigo diciendo adiós en los mismos putos días. No me importa si quitáis febrero del calendario, lo mismo hasta me hacéis un favor.

Y a ti abuelo, que te fuiste tan de repente, solo puedo agradecerte que sé aquel pacto que hiciste con la muerte y estoy segura de que le dijiste "no en el día del cumpleaños de mi nieta" y por eso tuvo que ser inminente y al día siguiente.

Quizás entre tanto secreto escondido, entre mucha cosa que me he guardado para mi misma y entre tanta palabra escrita halléis el motivo por el que me volví tan intensa, por el que veo la vida desde mis prismas de color vainilla y así todo parece de lejos, retro, como las fotos de una vieja polaroid.

Yo siempre tendré mirada adulta y febrero, desde hace un año, se ha convertido por excelencia en mi mes de despedida.

3 comentarios:

  1. Verás. Amy. En las cosas que cuentas, a veces, no siempre, pero sí a veces, me roconozco un cuarto de siglo atrás.
    No tenemos una vida similar, pero yo he pasado por algunos de los lugares por los que tú pasas ahora.
    Por ejemplo, eso de los hospitales y el tener que elegir... Mi madre murió cuando yo tenía edad.
    Y a tu edad, con 24, 25, andaba librando la misma pelea por comer todos los días que tú.
    Y luchaba con las palabras para que dijeran lo que yo quería contar.
    De mí, sí. Y de los otros.
    Te cuentas muy bien. De forma descarnada y con una enorme sinceridad. Es lo que adoro de ti: que te enfrentas al mundo como si necesitara (y seguro que lo necesita) que alguien le parta la cara.
    Así que te entiendo. No sé si eso es relevante para el mundo, pero seguro que para ti, como para mí, sí lo es.
    Y como sucede, pues quería decírtelo.
    Te entiendo.
    Besos.

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    1. Once años. Errata. Mi madre murió cuando yo tenía 11 años.

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    2. Muchas gracias por tus palabras y tus erratas :-)

      Y ante todo muchas gracias por leerme y apoyarme sin pedir nada a cambio. Sobretodo por sentir lo que escribo... espero que ayude a hacer crecer, a ti, a mi y a otros.

      Gracias de verdad. Un saludo.

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