¿Sabes? todo hay que sentirlo, notarlo, palparlo en lo más profundo de tu ser...

viernes, 17 de febrero de 2017

MI echar de menos...


Cada vez que veo un león se me rompe un poco más, se me rompe mi corazón. Intento no escribir sobre tí, hacer como que ya no estás aquí dentro de mí. Estoy esforzándome para desintoxicarme de tu ausencia (y de tu presencia en mi cabeza) pero creo que necesito más tiempo y sobretodo ver menos leones. Necesito convencerme de que yo no era para ti y que tú no eras para mí.

Seguiré escribiendo como hasta ahora, alejándome de mi sensibilidad profunda, porque ante todo necesito dejar de pensar que estás al otro lado, sinceramente una parte de mí sabe que no es así, que ya no estás, esa parte está convencida y lo siente de esta manera. Te has ido ya, a tu bonita vida de aventuras y raíces.

Echar de menos es algo muy feo, imagina a alguien que en vez de servirte un cazo de sopa te sirve un cuarto de cazo, literalmente te está echando de menos pero cuando lo llevamos a los sentimientos, a su parte más metafórica, es como intentar ver la inmensidad del mundo por un agujero muy pequeño o como dejar una puerta medio abierta aunque sepas que esa persona nunca más la va a cruzar de nuevo. En esto se resume MI echar de menos y lo que yo siento contigo... tan horrible, tan profundo y tan sincero.

No duermo, solo callo y escucho, me ausento y escribo para otros, dejando de escribirme a mi misma como hacía antes porque se que si me centro en mí todo se convertirá en hablar sobre ti y eso me hace daño, me desarma por dentro, me araña... recordarte me duele. 

Nadie lo sabía hasta hoy que lo leerán todos, pero añoro la manera que tenías de observar todos mis pedazos rotos y verme como un ser perfecto, completo. Temo que esta experiencia me halla cerrado por dentro y me pregunto porqué contigo me duele más de lo que me ha dolido con otros. 

Cinco horas de sueño, como máximo, necesidad de salir corriendo y una espera constante mirando al horizonte de la vida, a ver si me da alguna pista, una señal... relacionado con mi propio camino. Conservo la esperanza de volver a mí, sana y equilibrada, algún día de estos lo conseguiré y entonces ningún precioso león de este mundo me volverá a hacer recordarte ni a desear tus besos. 

Me engaño y hago como que eres de un tiempo muy lejano, a veces me ayuda a que esta carga sea más ligera... No puedo evitar pensar lo mucho que anhelo dormir contigo y que me digas, entre sueños, que soy preciosa mientras me abrazabas fuerte para cuidarme como solo tú has sabido hacerlo. 

Bueno... en un mundo paralelo tú y yo nos complementamos de manera armónica y somos felices, aquí se encuentra un poco de consuelo. 

Entre tanto, hoy me han dicho que tengo cara de cansada y he afirmado con sutileza mientras respondía con mis pensamientos "¿y qué le hago? si algo se ha roto y se ha llevado mi sueño...". Creo que cuando te fuiste dejaste aquí una cosa importante, una parte de ti... tu energía nocturna que me acariciaba incesante hasta que me quedaba dormida y yo ahora no sé a que contenedor se tira esto ¿residuos urbanos? ¿vidrios rotos? o ¿papeles?... ¡papeles! como los que escribo y dibujo en estas noches que se hacen tan eternas...

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